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"Supongo
que no soy una física convencional",
admite Isabel Bejar Alonso. No obstante,
esta ingeniera de certificación
de calidad de treinta años de edad
cree que está llamada a desempeñar
un importante papel en lo que respecta
a la apertura de las fronteras tradicionales
de su disciplina, a pesar de que nunca
ha firmado ningún trabajo de investigación.
Bejar se dedica a
la ciencia de lo muy pequeño: a
la búsqueda de partículas
fundamentales. Y forma parte de un equipo
de grandes dimensiones. Como empleada
de la División de Servicios Técnicos
de la CERN (Organización Europea
para la Investigación Nuclear),
ella es una de las 2500 personas que trabajan
para poder edificar, dirigir y mantener
unas instalaciones que son utilizadas
por la mitad de los físicos de
partículas del mundo. "La
construcción del mejor lugar para
ellos" mediante la creación
de la más sofisticada infraestructura:
así es como describe Bejar su aportación
a la investigación.
Fue esa otra rama
de la "gran física",
la cosmología, y los programas
de televisión de Carl Sagan los
que inspiraron a Bejar a estudiar Ciencias
Físicas en Barcelona. Pero cuando
terminó la carrera, ya sabía
que "prefería la ciencia aplicada
a la investigación". Entonces,
siendo fiel a su filosofía de que
"debes hacer aquello para lo que
estés mejor dotado" y a su
creencia de que una licenciatura en Físicas
es un plus para muchas carreras profesionales
porque te enseña que "no hay
problemas sino sólo soluciones",
realizó un curso de gestión
de calidad industrial y después
comenzó a trabajar para la empresa
de consultoría de gestión
Anderson Consulting (ahora Accenture).
El por lo menos probar una experiencia
tan ubicada en el "mundo real"
- a través de un programa de verano
para becarios, de 3 meses de duración,
por ejemplo - es algo que Bejar recomienda
a todos los jóvenes científicos,
sean cuales fueren sus aspiraciones profesionales.
Bejar pudo bien haberse
quedado en Anderson
Su regreso al
campo de la física no fue motivado
por "una razón muy científica"
sino por otra que muchos podrán
comprender: su novio, también ingeniero,
estaba trabajando en la CERN.
Bejar comenzó
a trabajar en este organismo europeo con
la financiación del Centro de Desarrollo
Tecnológico de España. Una
vez dentro, se encontró en una
posición óptima para avistar
las oportunidades laborales que pudiesen
surgir dentro de la casa. Durante los
últimos cuatro años y medio,
Bejar ha sido parte de la plantilla de
la CERN con un contrato comúnmente
denominado 3+3 (un contrato inicial de
tres años renovable por otros tres).
Éste pudiese estar llegando a su
fin pero Bejar confía en obtener
un puesto permanente en su departamento
actual. La División de Servicios
Técnicos (DST) está encargada
de construir, mantener y manejar toda
la infraestructura técnica de la
CERN - desde la transformación
de la electricidad obtenida a partir de
las redes francesas y suizas y los sistemas
de ventilación y refrigeración
para los aceleradores a la logística
necesaria para transportar a la gente
por las enormes instalaciones y a los
sistemas de detección de gases
para los aceleradores, explica.
Perspectivas a largo
plazo en la CERN
La forma más
habitual de entrar en la CERN es través
de un puesto 3+3, nos explica Werner Zapt,
Director de Recursos Humanos de la organización.
En función de la naturaleza de
cada proyecto particular y del ratio de
movimiento del personal, cada año
surgen un número de puestos indefinidos.
En un proyecto importante como el Large
Hadron Collider (Gran Colisionador de
Hadrones), cuya construcción requerirá
unos 15 años, es probable que a
más de la mitad de la plantilla
que comenzó a trabajar con contratos
de duración limitada se le ofrezca
la posibilidad de firmar un contrato indefinido,
señala Zapt, siempre y cuando satisfagan
una serie de criterios de evaluación.
"Sin embargo, en algunos campos como
en la física de partículas,
tanto teórica como experimental,
existe una política de renovación
firmemente establecida y las posibilidades
de firmar un contrato indefinido son inferiores
al 10%", advierte. Aunque los contratos
a largo plazo también están
abiertos a personas de fuera de la organización,
"los miembros de la plantilla con
contratos de duración limitada
están, obviamente, bien situados
a la hora de solicitar contratos a largo
plazo", sugiere Zapf.
El trabajo de Bejar
ha cambiado considerablemente desde que
se incorporó a la CERN. Si al comienzo
se dedicó enteramente a tareas
prácticas de ingeniería,
en la actualidad estima que sólo
invierte un cuarto de su tiempo en proyectos
de este tipo. El resto de su actividad
se distribuye entre recursos humanos,
formación, gestión de proyectos,
presupuestación y tareas de auditoría
para su División. En este sentido,
Bejar cree que está desarrollando
sus puntos fuertes. Teniendo en cuenta
sus decisiones profesionales, reflexiona
Bejar: "mi trayectoria ha demostrado
que soy mejor gerente que investigadora".
El apoyo al desarrollo
profesional de los 200 empleados y los
20 estudiantes de la DST constituye una
parte importante del trabajo actual de
nuestra protagonista. Al igual que Bejar,
muchos "ingenieros" de la CERN
son físicos de formación
y, en un lugar como la CERN, esto es "esencial",
opina. Por supuesto, añade, es
posible pensar sólo con la mentalidad
del ingeniero "y decidir que si sabes
como utilizar un sistema de refrigeración,
lo sabes todo". Pero si no sabe qué
estás refrigerando, y por qué
lo está refrigerando, "sólo
está viendo la mitad del panorama
que le rodea". Por lo tanto, "debe
saber si hay radiación, debe saber
cómo funciona ... porque cuando
uno diseña algo en ingeniería,
tiene que conocer a los usuarios".
Empleados y estudiantes, entonces, asisten
a cursos de formación en la propia
empresa sobre todo tipo de campos, desde
dinámica de rayos a quarks. Pero
la formación no sólo abarca
contenidos relacionados con la Física
sino que también incluye aspectos
de gestión: cuando se forma parte
de un equipo de soporte técnico,
son muchos los contratos que hay que gestionar
y "una plantilla bien formada implica
un contrato bien gestionado", indica.
Pero en la CERN hay
muchísimo más que aprender
aparte de gestión y física
de partículas. "Por supuesto
que tenemos que crear las mejores instalaciones
para que los mejores físicos e
ingenieros del mundo puedan desarrollar
los mejores proyectos científicos",
indica Bejar. No obstante, ella cree que
la CERN tiene otra misión muy especial:
incentivar la colaboración entre
las naciones.
Bejar anima a los
jóvenes científicos a aprovechar
las múltiples oportunidades que
existen para pasar una temporada en la
CERN, como becarios de la época
estival o como alumnos de Doctorado, por
ejemplo. Y cuando llegan, les dice que
"aprovechen la ocasión para
conocer a gente y que se abran a los demás
y que no se relacionen únicamente
con gente de su propia nacionalidad, ya
que se trata de una experiencia única".
La estancia en la CERN es diferente, opina,
habiendo pasado un tiempo en una universidad
francesa en su época de estudiante.
"Normalmente estás en un sitio
en el que hay principalmente gente de
una nacionalidad y algunas personas extranjeras",
explica. Pero en el crisol de culturas
de la CERN, los complejos lingüísticos
desaparecen. Cuando la mayoría
de las personas con las que hablas en
francés o en inglés no son
nativas de ninguno de los dos idiomas,
uno se relaja y la comunicación
se hace mucho más libre. "Cuando
alguien comete errores, se ve como algo
normal ... y esto anima a la gente",
afirma.
El ambiente de la
CERN también es especial desde
otro punto de vista. "Puedes trabajar
en ingeniería", en proyectos
industriales muy técnicos "con
una filosofía típicamente
universitaria". Esta atmósfera
académica implica que "puedes
irte a tomar un café con un visitante
o con el jefe de una división o
con un físico brillante. Es la
apertura", explica. Si vas a la cafetería
a las 3 de la mañana es probable
que te encuentres a un pequeño
grupo de personas discutiendo acaloradamente
en torno a un folio de ecuaciones. "En
este sentido, la CERN se semeja a una
universidad, pero dispone de más
servicios e instalaciones que una universidad",
señala Bejar.
Los ingenieros de
la DST no suelen conocer a los físicos
teóricos y experimentales visitantes
a lo largo de su jornada de trabajo, pero
sí que lo llegan a hacer frente
a una taza de café, explica Bejar.
¿La razón? La comunidad
de la CERN está muy unida "y
normalmente se organizan multitud de fiestas",
en las cuales los empleados de la organización
tienen la ocasión de encontrarse
y hablar con los visitantes temporales.
Pero la rápida
renovación de científicos
es uno de los inconvenientes a los que
se tienen que enfrentar empleados de larga
duración como Bejar. No sólo
puede que estés trabajando muy
lejos de tu país, indica, sino
que "tienes que acostumbrarte a tener
amigos que dejan la CERN" y se esparcen
por todo el mundo. Por supuesto, las posibilidades
de organizar tus vacaciones en el extranjero
se multiplican pero, al mismo tiempo,
"a veces sientes que eres el único
que permanece, y que todos los amigos
que conociste en todas las fiestas, y
que se quedan durante un año, se
van yendo uno a uno".
¿Cómo
juzga Bejar las posibilidades laborales
de los que dejan de trabajar para la CERN?
Los involucrados en servicios técnicos,
opina, no tienen nada que temer. "Puedo
hacer el mismo trabajo en cualquier sitio",
subraya, y su experiencia en la gestión
de "contratos internacionales, abarcando
prácticamente todos los asuntos
técnicos" tiene mucha cabida
en el mercado laboral. Sin embargo, en
un clima económico duro, le preocupa
el hecho de que los contratadores comerciales
no tengan la apertura suficiente como
para saber identificar el potencial de
individuos que han desempeñado
papeles muy específicos.
Esta falta de apertura
es "una de las razones que subyacen
a la pérdida de competitividad
en Europa". De hecho, probablemente
lo mejor que te ofrece la CERN es la flexibilidad".
Aquí, dice, te dan oportunidades
para "enfrentarte a problemas diferentes
y cambiar tu modo de proceder en el trabajo
de una forma dinámica". "Si
has cambiado 3 veces de trabajo en un
periodo de 5 años, ¿por
qué no vas a poder aprender un
nuevo rol en un nuevo entorno en sólo
unos meses?", se pregunta. "Has
trabajado en el mundo científico,
sabes que puedes aprender, no tienes miedo
a aprender cosas nuevas. Puedes formarte,
y reconoces tus límites, ¡pero
estos son tan amplios!".
Mientras tanto, Béjar
está encantada de poder continuar
con su labor en la CERN en el futuro inmediato.
De hecho, indica, "habiendo trabajado
en la CERN, el único otro sitio
en el que me gustaría trabajar
es en otra organización internacional,
como la Agencia Espacial Europea",
dice. No sólo echaría de
menos el carácter internacional,
sino también "la sensación
de que estás haciendo cosas importantes".
Explica: "Realmente estamos haciendo
cosas que nadie más está
haciendo de momento ... no sabes si lo
que estás haciendo será
útil mañana, pero de lo
que sí estás seguro es de
que lo que estás haciendo será
útil para innovaciones futuras".
Aconseja a
los jóvenes científicos
que "si sientes que tienes otras
cualidades", que hay otras cosas
que se te dan mejor que la investigación,
"y que puedes contribuir al desarrollo
de la ciencias de un modo diferente ...
tienes que seguir otra ruta". Su
experiencia en la CERN le ha enseñado
que los físicos "pueden trabajar
increíblemente bien en el campo
de las finanzas y de la informática".
Y dedicándose a esto, pueden cumplir
su cometido de hacer todo lo posible para
que los individuos con talante y talento
investigador puedan trabajar en las mejores
instalaciones y en el mejor de los entornos.
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