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Destino:
Japón


LESLEY MCKARNEY

CANADA

 

Cuando Stephanie Curnoe se doctoró en Ciencias Físicas en 1997, no fue capaz de encontrar un posdoctorado en Canadá. Entonces, como muchos otros físicos doctores, decidió extender su búsqueda al resto del mundo, dirigiéndose en primer lugar a Israel y a continuación a Japón.

El apoyo financiero era un factor decisivo, pero su estadía investigadora de un año de duración en Japón, subvencionada por la Sociedad Japonesa para el Desarrollo de la Ciencia (JSPS), se basó exclusivamente en la categoría de la práctica científica de esta nación. "La investigación en el campo de la física que se está llevando a cabo en Japón es la mejor del mundo", señala Curnoe. Desde que el Natural Sciences and Engineering Research Council of Canada (NSERC) comenzó a gestionar la adjudicación de las becas posdoctorales de la JSPC en 1995, 78 canadienses han aprovechado la oportunidad de vivir y trabajar en Japón durante un periodo prolongado. La JSPC proporciona pleno apoyo para que investigadores canadienses puedan llevar a cabo investigación de alta calidad en laboratorios nacionales, centros públicos de investigación e institutos de investigación sin ánimo de lucro, durante un periodo de1 a 2 años.

La JSPC también gestiona programas semejantes en el Reino Unido y en Estados Unidos para garantizar un intercambio científico constante entre estos países. Se confía en que, además de llevar a cabo sus cometidos científicos, los investigadores extranjeros tengan la oportunidad de aprender más sobre Japón y sus gentes.

El NSERC recibe solamente unas veinte solicitudes al año para estadías posdoctorales, lo que supone un índice bastante inferior a la media canadiense, según nos indica Lynda Laforest, del Departamento de Becas y Estadías de Investigación del NSERC. El NSERC selecciona un número de candidatos a partir de las solicitudes recibidas y la JSPC elige de entre ellos a los futuros beneficiarios. Los candidatos posdoctorales pueden solicitar directamente a la JSPC, pero según Laforest, hay más posibilidades de salir ganando si se solicita a través del NSERC. Generalmente, el proceso de tramitación de solicitudes lleva de dos a tres meses, pero puede llegar a durar hasta un año.

Cómo arrancar en Japón

Muhammad Sharig Vohra pasó dos años muy productivos en el National Institute of Materials and Chemical Research (NIMC) de Tokio. Encontró unas excelentes instalaciones y, en conjunto, cree que su experiencia allí supuso un buen comienzo para su carrera. "Los resultados que obtuvimos fueron publicados en revistas de referencia de prestigio internacional. ... También solicitamos varias patentes", nos señaló.

Vohra confeccionó la siguiente lista de vínculos a programas que ofrecen becas de investigación posdoctoral. Deberían servirte de ayuda para arrancar en tu carrera investigadora en Japón.

Otros vínculos útiles:

Para la mayoría de los candidatos, el requisito más difícil del proceso de solicitud es encontrar un laboratorio receptor con antelación. Esto se debe, en parte, a que la oferta de laboratorios japoneses excelentes es inmensa. "No existe ningún laboratorio canadiense comparable a aquel en el que trabajé en Japón", señala Curnoe. "Las instalaciones y prestaciones que ofrecen son muy superiores".

Sin embargo, no son sólo las instalaciones lo que atrae a los físicos a los laboratorios japoneses. "Hay una red de investigación mucho más entrelazada, especialmente en el campo de la investigación de materiales, por ejemplo. A muchos laboratorios de todo el país se les da la oportunidad de colaborar entre sí", comenta Curnoe. Ésta añade, de todas formas, que el primer contacto con el laboratorio sí que fue problemático y que el hecho de que no hablase japonés hizo que todo ello fuese "un poco frustrante". Finalmente, Curnoe confió en la recomendación de un conocido de origen japonés a la hora de encontrar investigador anfitrión. "Y al final, todo salió bien".

Saber japonés no es un requisito para obtener una beca posdoctoral del JSPS pero, sin duda, ayuda a que todo sea mucho más fácil, afirma la especialista en navegación Mami Ueno. Ueno se trasladó de Japón a Canadá hace nueve años. Siendo ya ciudadana canadiense, regresó recientemente a Japón como becaria invitada de la JSPC y allí trabajó, durante un periodo de dos meses, en el Departamento gubernamental de Navegación por Satélite del Electronic Navigation Research Institute. Ueno reconoce que a los extranjeros les cuesta adaptarse a su llegada a Japón. Explica que a pesar de que los japoneses puedan haber estudiado inglés en el colegio durante muchos años, muchos de ellos tienen dificultades para comunicarse. Sugiere que estudiar algo de japonés antes del viaje "puede facilitarte el día a día a la hora de, por ejemplo, pedir comida o indicaciones". Además, se considera de buena educación saludar a los japoneses en su propio idioma.

Curnoe está de acuerdo con ello: "Yo no sabía nada de japonés al llegar, y mi estancia allí hubiese resultado mucho más cómoda si así hubiese sido".

Con un estipendio anual de 60000 dólares canadienses, la beca de la JSPC es considerablemente más generosa que el salario medio posdoctoral en Canadá, incluso cuando se tiene en cuenta el coste del traslado y del billete de avión de ida y vuelta. Sin embargo, que esta cantidad te dé para más o para menos dependerá de donde vivas. Ueno afirma que el coste de vida en el centro de Tokio "pone los pelos de punta" y que aunque sí que es posible encontrar alojamiento más barato en la periferia, los desplazamientos pueden constituir un grave problema. "El viajar todos los días al trabajo en tren es horroroso, uno no se lo puede ni imaginar", añade ésta.

Por el contrario, para Curnoe, el estipendio de la beca fue más que suficiente para poder vivir cómodamente mientras trabajaba en Kashiwa, ciudad un poco menos emocionante situada justo a las afueras de la capital, en el Institute for Solid-State Physics de la Universidad de Tokio.

¿Cuáles son los mejores consejos de estos científicos para los canadienses que están considerando la idea de investigar en Japón? En primer lugar, es importante escoger con mucho cuidado tanto el laboratorio como el científico receptor con el fin de garantizar una adaptación sin contratiempos a la sociedad japonesa. Curnoe está muy agradecida a su supervisor ya que, gracias a él, tuvo la suerte de poder explorar, siquiera un poco, la compleja sociología del típico lugar de trabajo japonés. "Tuve un supervisor estupendo y pude unirme a muchas actividades sociales organizadas en torno a su grupo de investigación". Esto le permitió obtener una visión privilegiada, desde dentro, de la "estructura científica" japonesa; algo a lo que, de otro modo, no hubiese podido llegar.

Ueno coincide con ella: son muchas las recompensas si encuentras al anfitrión adecuado. "Si entablas una amistad con un japonés, él o ella será un amigo para toda la vida".

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

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