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Ochenta días en una montaña

SARA ELLISON

 

 

Desde hace ya mucho tiempo, Chile es exportador de fotones: un producto que resulta vital, al menos, para los astrónomos europeos.

Durante los dos últimos años, he trabajado con una beca de postgrado en la Sede de Santiago del European Southern Observatory(ESO), donde he realizado tareas de apoyo en el proyecto Very Large Telescope (VLT) del Cerro Paranal al Norte de Chile. Comencé aquí nada más terminar mi Doctorado en la Universidad de Cambridge en el verano de 2000.

 

Existen multitud de posibilidades laborales abiertas para un estudiante que esté terminando su Doctorado, por lo que puede resultar desalentador ponerse a estudiar todas las opciones, dentro del ámbito académico y fuera. En mí caso, unas prioridades fundamentales, académicas y personales, determinaron mi decisión. Quería encontrar un destino que me proporcionara un modo de vida interesante y enriquecedor, y que al ser posible, me brindara la posibilidad de aprender una nueva lengua. También buscaba un ambiente de trabajo que ofreciera distintas posibilidades para el desarrollo profesional. Por todo ello, trabajar en un observatorio me resultaba muy atractivo, y entonces, como ahora, existían muchas ofertas porque los observatorios estaban en vías de extender sus horizontes a la nueva generación de mega-telescopios. Además, cuando era estudiante, había pasado cinco vacaciones consecutivas de verano trabajando en varios observatorios en sitios como Australia, Hawai o las Islas Canarias. Consideraba que la realización de tareas de apoyo en este tipo de proyectos y el trabajo con los instrumentos sería un buen complemento a mi investigación científica.

Por lo tanto, al terminar el doctorado, dirigí muchas de mis solicitudes de trabajo a observatorios. La posibilidad de trasladarme a Chile me hacía una ilusión especial. La solicitud de esta beca consiste en rellenar un formulario sencillo, sin tener que adjuntar la larga propuesta de proyecto que suele ser exigida para este tipo de solicitudes. Después me hicieron una entrevista en la sede central del ESO (Observatorio Europeo Austral) cerca de Munich, en Alemania, conectados a través de una vídeo conferencia con Chile. Los aspirantes son seleccionados según el criterio combinado de un excelente expediente académico y la capacidad de trabajar como apoyo (importante sobre todo para candidatos a trabajar en Chile). Para optar a estas plazas, se les da preferencia a los ciudadanos de los países miembros del ESO y en esa época el Reino Unido todavía no era miembro (lo hizo en julio de 2002). Sin embargo, dado que los chilenos tienen que realizar trabajos muy especializados con telescopios, resulta que hay pocos aspirantes que cumplan los requisitos (y por lo general menos todavía que estén dispuestos a trasladarse a Chile) por lo que hay flexibilidad en cuanto a dar prioridad a los aspirantes de los países miembros. La beca ESO fue mi primera opción entre las distintas plazas a las que había optado, así que cuando justo antes del principio de la Navidad me ofrecieron un puesto para comenzar al otoño siguiente, tomé la decisión de aceptar sin ninguna dificultad.

Muchas personas creen que trasladarse a Chile puede implicar un choque cultural grande. No obstante, sin ser iguales que las europeas, las instalaciones y la infraestructura en Santiago están muy desarrolladas y no me supuso ningún problema adaptarme a mi nuevo entorno. El ESO lleva muchos años acogiendo a europeos trasladados a Chile, y tiene un sistema muy entrenado que gestiona todo, desde el traslado de tus pertenencias y la emisión de un carné de identidad y visado, hasta ayuda para encontrar una casa y abrir una cuenta bancaria. Existen dos destinos para los becarios en Chile: Paranal (mi destino) o La Silla, la primera sede del ESO con telescopio en Chile. Según nuestro contrato, pasamos 80 noches al año (normalmente repartidas en turnos de una semana) en la montaña, haciendo trabajo de apoyo, más hasta un mes realizando otras tareas relacionadas en Santiago. El resto del tiempo es tuyo para investigar los campos que más te apetezcan. La ventaja de este sistema es que te permite repartir y clasificar con facilidad tus responsabilidades: en la montaña; realizas las tareas de apoyo y, en Santiago haces ciencia.

Por cada semana que pasas en la montaña, oficialmente libras la semana siguiente para "compensar". Sin embargo, la mayoría de la gente tiende a tomarse solo unos días libres para así maximizar el tiempo que pueden dedicar a la investigación científica. Hay que recordar que la investigación es siempre un factor que será tenido en cuenta de cara a conseguir un trabajo posterior. Normalmente las becas en Chile duran 4 años (lo que es de agradecer en comparación con las becas antiguas de 3 años). Los tres primeros se dividen entre la investigación y las tareas de apoyo; en cuanto al cuarto, existen otras opciones: puedes elegir entre seguir trabajando en el Observatorio ESO en Chile, pero pasando sólo 40 noches en la montaña, o volver a la Sede en Alemania para hacer tareas en uno de los departamentos allí. O si lo prefieres, puedes decidir ir a una de las universidades chilenas donde podrás dedicar el 100% de tu tiempo a la investigación, con la ventaja añadida de poder optar a trabajar con un telescopio en calidad de un chileno. Debido a que hay relativamente pocos astrónomos chilenos comparado con el numero de horas de telescopio que tienen disponibles para la investigación, existe una gran oportunidad para solicitar horas y recoger mucha información. Finalmente, otra opción que acaba de ser aprobada, es que un becario puede ir a un departamento de cualquier universidad que esté dispuesta “a adoptarle” en cualquier país miembro de ESO, y percibirá su sueldo además del del ESO. Esta opción es especialmente atractiva para muchos becarios, porque después de haber pasado 3 años lejos de su país de origen, les da la posibilidad de regresar y empezar a circular su currículo entre universidades donde quisieran solicitar una plaza una vez concluida la beca del ESO. Esta última opción además ofrece la posibilidad de adquirir algo de experiencia docente o tutorial, una posibilidad algo limitada durante la estancia en la ESO.

La flexibilidad, la diversidad, y la seguridad de 4 años suponen sólo algunas de las ventajas del estructura del plan de becas de ESO. Otras ventajas profesionales incluyen la oportunidad de conocer a un gran número de astrónomos europeos que visitan la sede para realizar sus observaciones. Esto ofrece amplias posibilidades para formar nuevas colaboraciones y darse a conocer dentro de la comunidad. Además, normalmente, y de cara a un posible futuro empleo, es una ventaja tener experiencia en la utilización de instrumentos y las tareas de un observatorio, porque supone un buen complemento a la investigación independiente. Las becas del ESO están muy bien consideradas y tienen prestigio, por lo que sin duda es positiva haber disfrutado una.

Desde el punto de vista práctico, los becarios del ESO están muy bien remunerados, reciben dietas por vivir en el extranjero y por pasar tiempo en la montaña, y la beca está exenta de impuestos. Existen otros beneficios salariales en el caso de estar casado y tener hijos (que reciben además un plus para su educación). Para poner un ejemplo; una persona soltera con una beca ESO en Chile recibe un sueldo neto que es aproximadamente el doble de sueldo percibido por una plaza de postgrado en un consejo de investigación en el Reino Unido. Y teniendo en cuenta que el coste de vida es más bajo en Chile, puedes vivir muy bien de tu sueldo - y en Chile hay muchas posibilidades de vivir muy bien. Sin duda alguna, el modo de vida aquí es un gran atractivo - Santiago tiene a su alcance playa, montañas y viñedos, además de tener la típica parafernalia de una gran ciudad como cines, restaurantes y teatros.

Evidentemente, cada trabajo tiene sus desventajas y las becas no son ninguna excepción. El trabajo de apoyo exige altas dosis de esfuerzo y compromiso, hace falta viajar mucho (se tarda 6 horas en llegar a Paranal) y hay que trabajar mucho de noche. En este sentido, tienes que pasar bastante tiempo lejos de tu familia, y los cónyuges no tienen permiso para trabajar. Además, las tareas de apoyo te quitan bastante tiempo de la investigación, aunque presumiblemente esto es algo que uno ya asume al solicitar un trabajo en un observatorio. En cuanto a mí, lo cierto es que mi productividad no ha sufrido seriamente y que el tiempo que paso en el telescopio representa un cambio refrescante a la oficina. La clave del éxito se encuentra en saber gestionar tu tiempo a corto plazo; es importante ser capaz de planificar tu trabajo según escalas de unas semanas entre cada turno en el telescopio. Esto requiere dividir las grandes tareas en trabajos más pequeños, y fijar tus objetivos y plazos cada semana. Este tipo de enfoque me ha permitido ser mucho más eficiente con mi tiempo cuando no estoy en la montaña, una técnica que me seguirá siendo útil cuando ya no esté en el ESO.

Mi contrato con el ESO se terminará en septiembre de 2003. Sin embargo, ya tengo una plaza preparada con la Universidad de Victoria en Canadá, que me permitirá satisfacer, todavía más, mi pasión por los viajes, además de conocer otro país. Aparte de mi perfil de investigador, la experiencia y los conocimientos que he desarrollado en el ESO fueron los factores diferenciadores que me ayudaron a conseguir la plaza en un momento en que Canadá está aumentando su acceso a los megatelescopios y su participación en proyectos futuros como NGST Y ALMA. Sin duda me dará mucha pena dejar Chile aunque estoy segura de que esto sólo será un hasta luego y no un adiós.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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