Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

Juntándolo todo

GIANNI ANTONIAZZI
ESPAÑA

24/09/04

 

Cuando era pequeño, lo único que quería ser de mayor era constructor. ¿Constructor de casas o de otro tipo de edificaciones? Eso era lo de menos. Lo que me gustaba era pensar que siendo constructor siempre vería, ladrillo a ladrillo, el resultado directo, concreto, de mi trabajo. No obstante, sólo tuvieron que ponerme delante mi primer ordenador, y empezar a jugar con él, para que cambiase de opinión. El misterio y el poder de seducción de aquella pantalla y aquella caja negra pudieron conmigo, atrayendo, de forma inmediata, toda mi atención.

Pronto superé la fase de los juegos y comenzó a interesarme la programación. Quería ser yo el que diese las órdenes y no al revés. Empecé a aprender de forma autodidacta utilizando sencillas herramientas de programación en BASIC y, más adelante, en Pascal. En retrospectiva, veo que mi intereses, tanto en construir objetos concretos como en programación, han sido siempre como dos potentes motores que me han guiado a lo largo de mi trayectoria profesional, a la hora de tomar decisiones.

Cuando finalicé la Secundaria en mi Italia natal, me matriculé en el Instituto Técnico Industrial Estatal Galileo Galilei, en Conegliano. Lo bueno de estos institutos (para alumnos de entre catorce y diecinueve años) es que te ofrecen la oportunidad de estudiar asignaturas genéricas durante dos cursos académicos antes de tener que escoger la especialidad (léase mecánica, informática o química, por ejemplo) de los siguientes tres años.

Matemáticas: para conseguir que las cosas funcionen

Durante mis dos primeros años en el instituto, aprendí lo importante que son las matemáticas, no tanto como medio para obtener buenas notas sino por su papel en el proceso de lograr que las cosas funcionen. Todos los instrumentos y artilugios que empleamos, incluso los más simples, están basados en conceptos matemáticos. Por poner un ejemplo: la melodía grabada en un CD puede ser transmitida a través de un equipo musical gracias a que alguien escribió, previamente, su correspondiente modelo matemático de frecuencias de audio. Cuanto más grandes son los aparatos en cuestión, más matemáticas se necesitan para hacerlos funcionar.

Cuando tuve que escoger especialidad en el instituto, he de reconocer que me vi sobre todo influido por las amistades que mantenía en ese momento, y acabé decantándome por la mecánica. Mientras tanto, seguí programando solo, inventándome pequeños problemas únicamente para tratar de solucionarlos. Ahora que lo pienso, eran ejercicios muy sencillos, pero aún así muy útiles para aprender a solucionar los obstáculos más habituales que uno se encuentra en el campo de la informática.

Pronto descubrí que quería dedicarme profesionalmente a la programación. Esta decisión me obligó a cambiarme de instituto, al Instituto Técnico Industrial Estatal J. F. Kennedy, en Pordenone, especializado en informática. Allí comencé a aprender a manejar y dominar los ordenadores. Me familiaricé con sistemas operativos tales como DOS, Windows y VMax y también obtuve nociones de programación, principalmente con compiladores C/C++ y ensambladores 8086, pero también con Java, Prolog, SQL y con un par de herramientas gráficas para Windows. Descubrí así rápidamente que muchos misterios de la informática no son nada más que números que dan respuestas a preguntas.

Algo que aprecié en este instituto fue su manera de enfatizar la conexión entre la informática y la electrónica. En el campo de la informática, la programación por sí sola no es suficiente. El ordenador está permanentemente conectado con el mundo, a veces sólo a través de una pantalla, y en otras ocasiones mediante multiplicidad de artilugios diferentes. Uno sólo ha de reflexionar acerca de su conexión con la medicina, la mecánica y cualquier otra disciplina para comprender el amplísimo espectro de aplicaciones posibles que tienen la informática. Fue entonces cuando empecé a comprender, de verdad, que la informática va mucho más allá del cliché de "chico con gafas sentado frente a una pantalla": es un instrumento poderoso con un potencial ilimitado.

Para combinar la informática con mi deseo de hacer algo con resultados concretos, palpables, en 1997 me matriculé en ingeniería informática en la Universitá degli Studi de Padua. El objetivo de esta reconocida institución es producir personas flexibles capaces de llevar a cabo cualquier actividad que les sea encomendada, siempre y cuando ésta tenga que ver con los ordenadores. Este enfoque, basado en el dominio de la teoría, puede plantear ciertas dificultades a la hora de comenzar a trabajar, ya que uno se introduce en el mercado laboral sin ninguna experiencia real, pero se basa en la idea en que, dominada la base teórica, cualquiera puede aprender los aspectos prácticos de la profesión con gran facilidad.

En cualquier caso, lo cierto es que, durante mis cuatro primeros años en la universidad, nunca vi un ordenador. No lo necesitaba para mis estudios y tampoco quise dedicarle a una máquina el poco tiempo libre del que disponía. Por lo que así llegué a mi cuarto curso universitario, con una buena preparación teórica pero sin conocimientos prácticos de programación. Todo lo que sabía en este sentido era lo que había aprendido anteriormente en mi época del instituto.

Decidí especializarme en control industrial y, más concretamente, en la "teoría del control". No es fácil explicar en qué consiste esta sub-especialidad de "control" en el campo informático. Básicamente, el concepto de "control" puede ser aplicado a todo, no sólo a los procesos industriales: cada artilugio, cada aparato, que tiene algo automático requiere una unidad de control. El "control" y la programación están, pues, muy relacionados. Mi universidad ofrecía pocas asignaturas de programación, y ninguna de éstas pocas era obligatoria. Y yo de aquella ya sabía que no quería trabajar con teoremas, sino con programas, derivados de éstos, para lograr objetivos concretos...

Para completar mi licenciatura en ingeniería tuve que hacer un proyecto fin de carrera, de seis a doce meses de duración, en otra universidad, así que en el 2002 abandoné Italia y me fui a España. Motivaron mi elección de país el clima del país de destino y la perspectiva de aprender español; también mi deseo de estudiar en una universidad realmente europea. ¿Qué quiero decir con esto? Buscaba una universidad diferente a la de Padua. Una universidad con un gran campus, con laboratorios llenos de ordenadores, con un profesorado sonriente, a disposición del alumno... Aunque no diría que la educación española es necesariamente mejor que la italiana, sí que es cierto que los centros españoles cuentan, por lo general, con más recursos y materiales.

Dirigibles teledirigidos

Encontré en la Universidad Politécnica de Cataluña todo lo que había imaginado y deseado. Comenzó, para mí, un año realmente práctico en el que llevé a cabo múltiples experimentos, elaboré varios trabajos breves (algunos de los cuales implicaban la creación de software y otros equipos) y cursé pocas, muy pocas, asignaturas teóricas, necesarias, dentro del sistema español, para la obtención del título de licenciatura.

Después de una etapa de aterrizaje, comencé mi proyecto fin de carrera para mi universidad italiana. Todavía sigo en él. Estoy centrándome en cómo controlar un pequeño dirigible de forma teledirigida, esto es, sin emplear cables y sólo con la ayuda de un ordenador y una cámara. Estoy diseñando el sistema de control de dicho dirigible y su conexión con el PC. El sistema opera en una plataforma Linux, un sistema operativo que ofrece mucha más estabilidad que Windows, y que por encima es gratis (de código abierto), aunque es un poco complicado de usar.

El objetivo último de este proyecto es utilizar este dirigible en un laboratorio al que los alumnos tendrán acceso de forma remota. Éstos podrán conectarse a la red y efectuar una tarea de control, y tendrán la posibilidad de escoger ellos mismos los parámetros de control y ver directamente el comportamiento resultante del dirigible, en tiempo real, gracias al sistema de cámaras. Podrán repetir la tarea el número de veces que quieran, sin tener que reservar cita y sin necesidad de que haya un profesor teniendo que dar clases prácticas.

La aplicación del proyecto ayudará a ahorrar gastos en la universidad y permitirá una mejor distribución de los recursos, pudiéndose desviar los fondos a proyectos que sí que necesitan más horas reales de docencia. Es éste es un proyecto que jamás habría podido encontrar, al menos fácilmente, en Italia porque allí los proyectos tienden a ser más teóricos. A menudo los estudiantes se ven profundizando en un tema realmente difícil, y de encontrar una solución o una fórmula aplicable, no suelen tener la oportunidad de ponerla en práctica en el mundo real.

También es un proyecto que me está permitiendo, por fin, comenzar a enlazar todo lo que he ido aprendiendo, gradualmente, en el pasado: electrónica, procesamiento de imagen, mecánica elemental y un poco de programación.

Ahora me está llegado la hora de comenzar a pensar en el futuro, dentro o fuera del ámbito académico. Por lo que he visto, la universidad es el enclave ideal para aprender, y por ello me atrae, pero por otra parte, me consta que trabajar para la universidad es sinónimo de lucha constante contra el déficit de financiación y recursos. A mí me encantan las aplicaciones prácticas, por lo que creo que una empresa probablemente se adecue mejor a mis cualidades y puntos fuertes.

Las empresas también requieren financiación, para invertir en investigación y tecnología, además de en estándares. Por lo tanto, creo que si trabajase en un entorno de este tipo, también tendría posibilidades de seguir aprendiendo (una de mis principales motivaciones). No sé qué tipo de trabajo acabaré encontrando, pero lo bueno de las ciencias del control y de la informática es que pueden aplicarse en prácticamente cualquier campo. Creo que, en mi caso, se tratará más de seleccionar las mejores oportunidades, que de dar prioridad a un campo u otro.

 

 

 

 

 

 

 

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa