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Una aventura catalana

BERNHARD BAUMGARTNER

INSTITUTO DE CIENCIAS VETERINARIAS
UNIVERSIDAD DE GÖTTINGEN (ALEMANIA)

23 DE ENERO, 2004

 

Decidí hacer un posdoctorado en el extranjero por mi propio desarrollo personal, ya que quería combinar la expansión de mis conocimientos científicos con la experiencia de comprender los valores y la cultura de otra sociedad. Uno sólo puede llegar a comprender el estilo de vida de un país cuando domina su lengua, y en las vacaciones poco se consigue en este sentido.

De hecho, ésta no fue la única ocasión en la que tomé la decisión de trabajar en el extranjero. Tras licenciarme en Salzburgo (Austria), me trasladé a Göttingen para proseguir con el Doctorado.

¿A dónde ir?

Tomé la decisión de ir a España conjuntamente con la que entonces era mi novia, ahora mi mujer. Es portuguesa y terminó su Doctorado en Alemania al mismo tiempo que yo.

A la hora de escoger el lugar concreto donde realizar el posdoctorado, visité varios laboratorios y analicé posibles proyectos. A continuación, elaboré una tabla de evaluación y le di una puntuación a cada laboratorio para una serie de criterios importantes. Éstos incluían el ambiente de trabajo, mi primera impresión de mis futuros colegas, el potencial del grupo para publicar buenos artículos (y para que yo pudiese constar como primer autor de éstos), la personalidad del jefe (para evitar la situación, tan común por otra parte, en la que el jefe aparece para presentarse "al nuevo", y nunca más), y la oportunidad de aprender técnicas específicas que yo consideraba fundamentales para mi futuro desarrollo científico.

Tras sumar las puntuaciones de cada laboratorio, el grupo del catedrático Antonio Zorzano de la Universidad de Barcelona (UB) resultó vencedor. Él sugirió la caracterización de un nuevo gen de la diabetes, descubierto previamente en su laboratorio: un proyecto desafiante de enorme interés.

Mi primera solicitud para una beca Marie Curie para este proyecto fue rechazada por menos de un punto porque, según los evaluadores, la técnica propuesta no había tenido en cuenta los últimos avances realizados en este campo. Cuando recibí esta respuesta, el proyecto en cuestión se había desarrollado más y ya había nuevos datos disponibles. Esto nos permitió presentar una segunda solicitud que redactamos a partir de los comentarios de los evaluadores de la primera. En esta ocasión, el proyecto sí que fue aceptado. Mi consejo es no rendirse cuando se recibe una evaluación negativa sino aprovechar los comentarios de los evaluadores para mejorar la presentación del proyecto y volver a intentarlo.

Mi llegada a Cataluña

Barcelona es una ciudad preciosa, muy a la moda, que ofrece algo para todos los gustos, tanto desde el punto de vista del trabajo como del ocio. ¡Me llamó la atención el número de bares y discotecas por metro cuadrado!

Barcelona es la capital de Cataluña, una comunidad autónoma en el noreste de España que tiene su propio idioma, el catalán, y presenta diversas diferencias con respecto al modo de vida "típicamente" español. Los catalanes se enorgullecen mucho de su propia lengua y cultura. Son muy simpáticos y "mediterráneos", pero más reservados de lo que uno esperaría. Es muy poco habitual que la gente invite a sus casas a personas que no conocen muy bien. En su lugar, el punto habitual de reunión son los bares y los restaurantes, donde disfrutan de lo lindo. Hablando de restaurantes: me encanta la cocina local, y en particular la calzotada, algo indescriptible que uno tiene que probar.

El idioma local

Cuando llegué a Barcelona no hablaba español, por lo que me matriculé en un curso intensivo en la universidad de un mes de duración. Como llegué antes de que comenzase mi beca, me pagué este curso yo mismo. Al finalizarlo, había adquirido la base necesaria para que mi vocabulario aumentase día tras día, por lo que tras unos meses ya podía hacer todo en español. Por lo general, los españoles no hablan muy bien inglés, por lo que el poder comunicarse en español o catalán es necesario para sobrevivir.

Yo ya sabía, vagamente, de la existencia del catalán, pero la verdad es que no estaba realmente preparado para el reto de vivir en una comunidad bilingüe. Los catalanes entienden y hablan español perfectamente, pero entre ellos se comunican en catalán. Por supuesto, hubiese sido ideal, desde el punto de vista comunicativo, el que también aprendiese catalán. Sin embargo, decidí en vez mejorar mi portugués, por lo que apenas me quedaba tiempo para meterme en otro idioma. Normalmente, en la vida diaria, el no saber hablar catalán no constituye un problema, ya que la gente cambia al español para comunicarse con extranjeros. Así que, salvando muy pocas excepciones, no tuve problemas.

La universidad

Mi experiencia personal con la UB fue muy buena. No tuve problemas con mi contrato y me satisfacían plenamente sus términos. Otras personas experimentaron problemas porque la institución anfitriona trataba los temas contractuales de forma bastante "flexible" o sufrieron contratiempos con documentos que el gobierno español no aceptaba con facilidad, pero yo, particularmente, no tuve problemas de este tipo. En mi caso, las personas que se encargaron de resolver mis asuntos contractuales fueron realmente cooperativas, y o bien pudieron contestar todas mis preguntas inmediatamente o se informaron puntualmente para poder hacerlo. La única excepción fue que tuve que reclamar mi prestación por movilidad, que no fue transferida automáticamente.

También tuve una muy buena impresión de la universidad a nivel científico. Se reveló como una institución dinámica con gran potencial. En Barcelona hay algunos grupos del más alto nivel y jamás tuvimos ningún problema a la hora de colaborar con ellos. De hecho, las cosas incluso mejoraron cuando nuestro grupo se trasladó al parque científico de la UB, donde las condiciones laborales eran excelentes.

El laboratorio

Mi supervisor, el profesor Zorzano, ya había sido realmente colaborador a la hora de preparar mi solicitud de beca. Durante mi estancia en su laboratorio demostró un liderazgo competente, y al mismo tiempo estaba abierto a mis propias ideas para el desarrollo posterior del proyecto. Su manera de dirigir el grupo creó un entorno de trabajo altamente motivado y eficaz. El poder observar su enfoque a los problemas científicos y a la búsqueda de soluciones fue muy estimulante y espero que me haya podido contagiar un poco de todo aquello.

El profesor Zorzano también fue un modelo para mí a nivel personal: era delicado a la hora de enfocar cualquier asunto y siempre un gran motivador, en la medida en que animaba al grupo al producir buenos resultados en lugar de someternos a presión.

El grupo de trabajo incluía a un número de estudiantes predoctorales y a varios investigadores posdoctorales con experiencia internacional y excelente formación científica. Los debates que iniciábamos eran muy estimulantes y aprendí mucho planificando experimentos y desarrollando conceptos con ellos. Desafortunadamente, al comienzo de mi estancia trabajaba, junto con otro colega, en un edificio diferente al resto del grupo. Este hecho dificultó el que nos pudiésemos acerca más al equipo, especialmente dado que éramos nosotros dos los que teníamos que desplazarnos para unirnos a las reuniones y seminarios. Los comienzos fueron, en este sentido, más difíciles de lo que preví en un primer momento.

Fuera del laboratorio

El grupo tenía una fuerte vida social y en varias ocasiones se organizaron excursiones. Una vez organizamos una actividad de buceo y disfruté tanto que luego decidí matricularme en un curso. En otra ocasión, salimos a hacer escalada en la playa, ¡a 30 metros por encima del nivel del mar! Las fiestas anuales también eran legendarias, por no mencionar todas las veces que fuimos a restaurantes a celebrar lo que tuviese que ser celebrado.

También hicimos amigos que nos llevaron a varios sitios interesantes los fines de semana. Hice buen uso de "los conocimientos de los de la tierra" para llegar a conocer muy bien el país.

Aunque el trabajo en el laboratorio me ataba algunos fines de semana, saqué tiempo para proseguir algunos intereses no relacionados directamente con la ciencia. Aprovechando las posibilidades que ofrece la ciudad, participé en un curso de licenciatura de administración de empresas además de en un curso de dirección y desarrollo de pequeñas empresas en una de las más conocidas escuelas españolas de negocios: la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE). No estaba directamente relacionado con mi proyecto científico así que me lo financié yo mismo. Se centraba en el desarrollo de las destrezas necesarias para ser un líder de grupo - básicamente habilidades diplomáticas, control sobre las finanzas y control organizativo. Recomiendo a todo el mundo desarrollar sus habilidades de dirección de grupos participando en cursos de este tipo; realmente vale la pena. Y en general, recomiendo buscar todas las posibilidades que le ofrece la ciudad anfitriona para desarrollar sus habilidades. Más adelante puede que no tenga ni el dinero ni el tiempo para hacerlo.

El Seminario de Becarios Marie Curie

Al comienzo de mi segundo año de beca de investigación posdoctoral, me invitaron a participar en el IX Seminario de Becarios Marie Curie, co-organizado por Wolfgang Kerner, de la Dirección General de Investigación de la Comisión Europea y Christine Heller de la Universidad Comillas, en Madrid (la anfitriona del acto).

El objetivo del seminario era reunir a los becarios Marie Curie de España para que presentasen el trabajo de investigación que estaban realizando. En tal encuentro internacional, los becarios tuvieron la oportunidad de poner a prueba sus habilidades comunicativas explicando su investigación a un auditorio no especializado. Especialistas de campos diversos presentaron y discutieron sus proyectos y resultados de investigación y fueron informados de algunos programas clave del 5º Programa Marco.

Y lo que es todavía más importante, hubo un debate centrado en los obstáculos que los becarios se habían encontrado durante sus estancias, en asuntos jurídicos y financieros de interés general y de salidas laborales futuras en el ámbito de la Unión Europea.

Debo admitir que si el seminario no hubiese tenido un carácter hasta cierto punto obligatorio, no hubiese asistido. Y sin embargo, resultó ser una reunión altamente interesante y formativa así que no dudo en animarles a los futuros becarios Marie Curie a que participen siempre que les sea posible.

Asociación de becarios Marie Curie

En mi último año en Barcelona, representé, junto con Meri Martell, a la Asociación de Becarios Marie Curie en congresos españoles, y organizamos encuentros con becarios Marie Curie en Cataluña. Conocí a grandes personas e hice buenos amigos y también recibí mucha información interesante en relación a contratos y avances dentro del ámbito europeo. Realmente vale la pena ponerse en contacto con otros becarios o ex-becarios Marie Curie, ya que son una valiosa fuente de ayuda e información. Puede encontrar información sobre los grupos de su país en la página web de la Asociación.

Ahora he regresado a Alemania y obtenido un puesto de jefe de equipo. Mi experiencia internacional, mi formación en dirección de equipos y los conocimientos lingüísticos me fueron muy útiles a la hora de ganarme este empleo. Sigo manteniendo mucho el contacto con el profesor Zorzano. Antes de irme de España hablamos de colaboraciones futuras y él me proporcionó ayuda inestimable en el proceso de preparación de propuestas para la beca de reintegración y financiación que presenté en la Fundación Alemana de la Ciencia.

En todos los años en los que trabajé en el extranjero, me di cuenta de hasta qué punto la integración en una sociedad o grupo depende de esfuerzos mutuos. Algunas personas pueden no integrarse debido a una falta de interés por su parte. En ocasiones es necesario "ayudar" a la gente a formar parte de un grupo, ya que no "lucharán" por ello, o son inseguros y se rinden fácilmente. Más adelante, su frustración ante la no pertenencia a un grupo podría suponer un problema. Esto es, definitivamente, algo a tener en cuenta al dirigir mi propio grupo y quizás también podría ser una buena lección para nuestros políticos y algo en que, en definitiva, todos deberíamos reflexionar.

En resumen, el periodo que pasé en Barcelona fue una experiencia excelente tanto desde el punto de vista científico como desde el personal, además de para mi posterior desarrollo profesional. Valió mucho la pena el prepararme cuidadosamente para éste. Ir a España fue la decisión adecuada y puedo recomendar a otros que escojan este mismo país que, desde mi punto de vista, tiene un nivel científico muy superior al que se le tiende a asignar.


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