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De
hecho, ésta no fue la única
ocasión en la que tomé la
decisión de trabajar en el extranjero.
Tras licenciarme en Salzburgo (Austria),
me trasladé a Göttingen para
proseguir con el Doctorado.
¿A dónde
ir?
Tomé la decisión
de ir a España conjuntamente con
la que entonces era mi novia, ahora mi
mujer. Es portuguesa y terminó
su Doctorado en Alemania al mismo tiempo
que yo.
A la hora de escoger
el lugar concreto donde realizar el posdoctorado,
visité varios laboratorios y analicé
posibles proyectos. A continuación,
elaboré una tabla de evaluación
y le di una puntuación a cada laboratorio
para una serie de criterios importantes.
Éstos incluían el ambiente
de trabajo, mi primera impresión
de mis futuros colegas, el potencial del
grupo para publicar buenos artículos
(y para que yo pudiese constar como primer
autor de éstos), la personalidad
del jefe (para evitar la situación,
tan común por otra parte, en la
que el jefe aparece para presentarse "al
nuevo", y nunca más), y la
oportunidad de aprender técnicas
específicas que yo consideraba
fundamentales para mi futuro desarrollo
científico.
Tras sumar las puntuaciones
de cada laboratorio, el grupo del catedrático
Antonio Zorzano de la Universidad de Barcelona
(UB) resultó vencedor. Él
sugirió la caracterización
de un nuevo gen de la diabetes, descubierto
previamente en su laboratorio: un proyecto
desafiante de enorme interés.
Mi primera solicitud
para una beca Marie Curie para este proyecto
fue rechazada por menos de un punto porque,
según los evaluadores, la técnica
propuesta no había tenido en cuenta
los últimos avances realizados
en este campo. Cuando recibí esta
respuesta, el proyecto en cuestión
se había desarrollado más
y ya había nuevos datos disponibles.
Esto nos permitió presentar una
segunda solicitud que redactamos a partir
de los comentarios de los evaluadores
de la primera. En esta ocasión,
el proyecto sí que fue aceptado.
Mi consejo es no rendirse cuando se recibe
una evaluación negativa sino aprovechar
los comentarios de los evaluadores para
mejorar la presentación del proyecto
y volver a intentarlo.
Mi llegada a Cataluña
Barcelona es una
ciudad preciosa, muy a la moda, que ofrece
algo para todos los gustos, tanto desde
el punto de vista del trabajo como del
ocio. ¡Me llamó la atención
el número de bares y discotecas
por metro cuadrado!
Barcelona es la capital
de Cataluña, una comunidad autónoma
en el noreste de España que tiene
su propio idioma, el catalán, y
presenta diversas diferencias con respecto
al modo de vida "típicamente"
español. Los catalanes se enorgullecen
mucho de su propia lengua y cultura. Son
muy simpáticos y "mediterráneos",
pero más reservados de lo que uno
esperaría. Es muy poco habitual
que la gente invite a sus casas a personas
que no conocen muy bien. En su lugar,
el punto habitual de reunión son
los bares y los restaurantes, donde disfrutan
de lo lindo. Hablando de restaurantes:
me encanta la cocina local, y en particular
la calzotada, algo indescriptible que
uno tiene que probar.
El idioma local
Cuando llegué
a Barcelona no hablaba español,
por lo que me matriculé en un curso
intensivo en la universidad de un mes
de duración. Como llegué
antes de que comenzase mi beca, me pagué
este curso yo mismo. Al finalizarlo, había
adquirido la base necesaria para que mi
vocabulario aumentase día tras
día, por lo que tras unos meses
ya podía hacer todo en español.
Por lo general, los españoles no
hablan muy bien inglés, por lo
que el poder comunicarse en español
o catalán es necesario para sobrevivir.
Yo ya sabía,
vagamente, de la existencia del catalán,
pero la verdad es que no estaba realmente
preparado para el reto de vivir en una
comunidad bilingüe. Los catalanes
entienden y hablan español perfectamente,
pero entre ellos se comunican en catalán.
Por supuesto, hubiese sido ideal, desde
el punto de vista comunicativo, el que
también aprendiese catalán.
Sin embargo, decidí en vez mejorar
mi portugués, por lo que apenas
me quedaba tiempo para meterme en otro
idioma. Normalmente, en la vida diaria,
el no saber hablar catalán no constituye
un problema, ya que la gente cambia al
español para comunicarse con extranjeros.
Así que, salvando muy pocas excepciones,
no tuve problemas.
La universidad
Mi experiencia personal
con la UB fue muy buena. No tuve problemas
con mi contrato y me satisfacían
plenamente sus términos. Otras
personas experimentaron problemas porque
la institución anfitriona trataba
los temas contractuales de forma bastante
"flexible" o sufrieron contratiempos
con documentos que el gobierno español
no aceptaba con facilidad, pero yo, particularmente,
no tuve problemas de este tipo. En mi
caso, las personas que se encargaron de
resolver mis asuntos contractuales fueron
realmente cooperativas, y o bien pudieron
contestar todas mis preguntas inmediatamente
o se informaron puntualmente para poder
hacerlo. La única excepción
fue que tuve que reclamar mi prestación
por movilidad, que no fue transferida
automáticamente.
También tuve
una muy buena impresión de la universidad
a nivel científico. Se reveló
como una institución dinámica
con gran potencial. En Barcelona hay algunos
grupos del más alto nivel y jamás
tuvimos ningún problema a la hora
de colaborar con ellos. De hecho, las
cosas incluso mejoraron cuando nuestro
grupo se trasladó al parque científico
de la UB, donde las condiciones laborales
eran excelentes.
El laboratorio
Mi supervisor, el
profesor Zorzano, ya había sido
realmente colaborador a la hora de preparar
mi solicitud de beca. Durante mi estancia
en su laboratorio demostró un liderazgo
competente, y al mismo tiempo estaba abierto
a mis propias ideas para el desarrollo
posterior del proyecto. Su manera de dirigir
el grupo creó un entorno de trabajo
altamente motivado y eficaz. El poder
observar su enfoque a los problemas científicos
y a la búsqueda de soluciones fue
muy estimulante y espero que me haya podido
contagiar un poco de todo aquello.
El profesor Zorzano
también fue un modelo para mí
a nivel personal: era delicado a la hora
de enfocar cualquier asunto y siempre
un gran motivador, en la medida en que
animaba al grupo al producir buenos resultados
en lugar de someternos a presión.
El grupo de trabajo
incluía a un número de estudiantes
predoctorales y a varios investigadores
posdoctorales con experiencia internacional
y excelente formación científica.
Los debates que iniciábamos eran
muy estimulantes y aprendí mucho
planificando experimentos y desarrollando
conceptos con ellos. Desafortunadamente,
al comienzo de mi estancia trabajaba,
junto con otro colega, en un edificio
diferente al resto del grupo. Este hecho
dificultó el que nos pudiésemos
acerca más al equipo, especialmente
dado que éramos nosotros dos los
que teníamos que desplazarnos para
unirnos a las reuniones y seminarios.
Los comienzos fueron, en este sentido,
más difíciles de lo que
preví en un primer momento.
Fuera del laboratorio
El grupo tenía
una fuerte vida social y en varias ocasiones
se organizaron excursiones. Una vez organizamos
una actividad de buceo y disfruté
tanto que luego decidí matricularme
en un curso. En otra ocasión, salimos
a hacer escalada en la playa, ¡a
30 metros por encima del nivel del mar!
Las fiestas anuales también eran
legendarias, por no mencionar todas las
veces que fuimos a restaurantes a celebrar
lo que tuviese que ser celebrado.
También hicimos
amigos que nos llevaron a varios sitios
interesantes los fines de semana. Hice
buen uso de "los conocimientos de
los de la tierra" para llegar a conocer
muy bien el país.
Aunque el trabajo
en el laboratorio me ataba algunos fines
de semana, saqué tiempo para proseguir
algunos intereses no relacionados directamente
con la ciencia. Aprovechando las posibilidades
que ofrece la ciudad, participé
en un curso de licenciatura de administración
de empresas además de en un curso
de dirección y desarrollo de pequeñas
empresas en una de las más conocidas
escuelas españolas de negocios:
la Escuela Superior de Administración
y Dirección de Empresas (ESADE).
No estaba directamente relacionado con
mi proyecto científico así
que me lo financié yo mismo. Se
centraba en el desarrollo de las destrezas
necesarias para ser un líder de
grupo - básicamente habilidades
diplomáticas, control sobre las
finanzas y control organizativo. Recomiendo
a todo el mundo desarrollar sus habilidades
de dirección de grupos participando
en cursos de este tipo; realmente vale
la pena. Y en general, recomiendo buscar
todas las posibilidades que le ofrece
la ciudad anfitriona para desarrollar
sus habilidades. Más adelante puede
que no tenga ni el dinero ni el tiempo
para hacerlo.
El Seminario de
Becarios Marie Curie
Al comienzo de mi
segundo año de beca de investigación
posdoctoral, me invitaron a participar
en el IX Seminario de Becarios Marie Curie,
co-organizado por Wolfgang Kerner, de
la Dirección General de Investigación
de la Comisión Europea y Christine
Heller de la Universidad Comillas, en
Madrid (la anfitriona del acto).
El objetivo del seminario
era reunir a los becarios Marie Curie
de España para que presentasen
el trabajo de investigación que
estaban realizando. En tal encuentro internacional,
los becarios tuvieron la oportunidad de
poner a prueba sus habilidades comunicativas
explicando su investigación a un
auditorio no especializado. Especialistas
de campos diversos presentaron y discutieron
sus proyectos y resultados de investigación
y fueron informados de algunos programas
clave del 5º Programa Marco.
Y lo que es todavía
más importante, hubo un debate
centrado en los obstáculos que
los becarios se habían encontrado
durante sus estancias, en asuntos jurídicos
y financieros de interés general
y de salidas laborales futuras en el ámbito
de la Unión Europea.
Debo admitir que
si el seminario no hubiese tenido un carácter
hasta cierto punto obligatorio, no hubiese
asistido. Y sin embargo, resultó
ser una reunión altamente interesante
y formativa así que no dudo en
animarles a los futuros becarios Marie
Curie a que participen siempre que les
sea posible.
Asociación
de becarios Marie Curie
En mi último
año en Barcelona, representé,
junto con Meri Martell, a la Asociación
de Becarios Marie Curie en congresos españoles,
y organizamos encuentros con becarios
Marie Curie en Cataluña. Conocí
a grandes personas e hice buenos amigos
y también recibí mucha información
interesante en relación a contratos
y avances dentro del ámbito europeo.
Realmente vale la pena ponerse en contacto
con otros becarios o ex-becarios Marie
Curie, ya que son una valiosa fuente de
ayuda e información. Puede encontrar
información sobre los grupos de
su país en la página web
de la Asociación.
Ahora he regresado
a Alemania y obtenido un puesto de jefe
de equipo. Mi experiencia internacional,
mi formación en dirección
de equipos y los conocimientos lingüísticos
me fueron muy útiles a la hora
de ganarme este empleo. Sigo manteniendo
mucho el contacto con el profesor Zorzano.
Antes de irme de España hablamos
de colaboraciones futuras y él
me proporcionó ayuda inestimable
en el proceso de preparación de
propuestas para la beca de reintegración
y financiación que presenté
en la Fundación Alemana de la Ciencia.
En todos los años
en los que trabajé en el extranjero,
me di cuenta de hasta qué punto
la integración en una sociedad
o grupo depende de esfuerzos mutuos. Algunas
personas pueden no integrarse debido a
una falta de interés por su parte.
En ocasiones es necesario "ayudar"
a la gente a formar parte de un grupo,
ya que no "lucharán"
por ello, o son inseguros y se rinden
fácilmente. Más adelante,
su frustración ante la no pertenencia
a un grupo podría suponer un problema.
Esto es, definitivamente, algo a tener
en cuenta al dirigir mi propio grupo y
quizás también podría
ser una buena lección para nuestros
políticos y algo en que, en definitiva,
todos deberíamos reflexionar.
En resumen, el periodo
que pasé en Barcelona fue una experiencia
excelente tanto desde el punto de vista
científico como desde el personal,
además de para mi posterior desarrollo
profesional. Valió mucho la pena
el prepararme cuidadosamente para éste.
Ir a España fue la decisión
adecuada y puedo recomendar a otros que
escojan este mismo país que, desde
mi punto de vista, tiene un nivel científico
muy superior al que se le tiende a asignar.
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