Crear de cero una empresa de alta tecnología casi siempre entraña una fase inicial de emoción incontenible, semejante a la urgencia que siente Benjamín por llevar a su chica al altar. No obstante, la formación de un nuevo negocio también implica necesariamente una serie de encontronazos con la realidad; constituye, con todo, un proceso mucho más duro que la situación, sin duda incierta, en la que se encuentran Benjamín y Elaine, los dos protagonistas del filme.
Acceder y actualizar la propiedad intelectual
¿Es aplicable la tecnología que posee? ¿Y única? ¿Le pertenece realmente? Salvo que responda positivamente a cada una de estas preguntas con un nivel de certeza superior al 75%, probablemente no tenga un motivo racional para iniciar su propia empresa.
Para triunfar en su negocio, necesitará crear productos o servicios prácticos que respondan a una necesidad o demanda importantes. Sólo se podrá permitir invertir una parte de su valioso tiempo y de sus valiosos recursos en su propia investigación. Una vez haya optado por la vía emprendedora, su éxito dependerá mucho más de cómo gestione y ejecute el desarrollo, la comercialización y la explotación de su producto.
También habrá de buscar obstáculos fundamentales a la comercialización de los frutos de su trabajo. Por ejemplo: ¿su producto será más caro, o más barato, que los demás productos semejantes existentes en el mercado? ¿Supondrá la introducción de alguna novedad significativa?
Simultáneamente, deberá determinar si su tecnología ya ha sido inventada con anterioridad por otra persona, y eso mediante un análisis completo que compare las cualidades de su producto con los artículos semejantes, ya patentados y/o publicados. (Puede realizar búsquedas de patentes en el portal web www.uspto.gov) Las ideas que se obtienen en el contexto de proyectos de investigación patrocinados por universidades suelen ser propiedad de las mismas. La creación de una nueva empresa en estas circunstancias implicará un proceso de negociación delicado y sensato con la administración de la universidad en cuestión, destreza que, lamentablemente, pocos doctores investigadores dominan ya que no se enseña en las aulas.
Su plan empresarial, y la presentación del mismo, ¿tienen sentido alguno?
La redacción de los planes empresariales es compleja. La mayoría de los planes requieren múltiples revisiones, antes de que se pueda decir que “están listos” (esto es: que vayan “al grano” y que sean claros y comprensibles). Hasta aquí, las malas noticias. Las buenas, que son muchos los recursos que están a disposición de los emprendedores para ayudarles a crear sus planes de negocio. Uno de ellos es la página web de la SBA (Small Business Administration o Administración de pequeñas empresas) del gobierno estadounidense. Este portal de Internet le guiará en el proceso, pero a decir verdad, nada supera los consejos de los emprendedores veteranos. Muchos capitalistas se quejan de que, con frecuencia, los planes empresariales están orientados hacia las ventas(esto es, a la obtención de financiación), y no explican suficientemente qué es lo que pretende hacer el emprendedor para que su negocio crezca y prospere.
Y sin embargo, se encontrará con que los inversores le harán, sin tapujo alguno, alguna pregunta relacionada con la rentabilidad de su modelo empresarial. Algunos, un poco más cínicos, comenzarán inquiriéndole acerca de cómo podrían liquidar sus acciones en su empresa, en un periodo de dos años, y con unos beneficios notables. Estos interrogantes requieren respuestas creíbles, al igual que otras muchas cuestiones importantes, relacionadas con el plan de negocios, que – por motivos de espacio - no pueden ser tratadas en este artículo.
La formación de su equipo
Salvo que ya haya fundado una empresa en el pasado, pude que sepa poco acerca de cómo proceder de este momento en adelante. Esto se debe a que, en gran medida, el aprendizaje se obtiene a través de un proceso, no llano, de ensayo-error. El primer paso de cara a adoptar un enfoque organizado hacia la formación de un equipo de trabajo es realizar un inventario de las destrezas y las experiencias empresariales que le faltan.
Su equipo de gestión inicial puede estar constituido simplemente por usted más una serie de ayudantes externos (especialistas en propiedad intelectual, abogados, contables y consultores técnicos y de empresa). Los consultores supuestamente están ahí para ayudarle a que su negocio crezca, y a menudo son buenos mentores. Las acciones en la empresa y las promesas de relaciones empresariales futuras constituyen, a menudo, incentivos sólidos que incluso sustituyen a los salarios, pero no puede esperar que las prioridades de un consultor incluyan, necesariamente, el que usted se salve de una situación desafiante.
Conforme su negocio vaya creciendo, verá como ser el empresario y su propio jefe tiene sus ventajas. Pero no olvide que no serán pocas las responsabilidades que recaigan sobre usted. A menudo será todo un reto “equilibrar” los éxitos obtenidos con sus operaciones empresariales con la calidad de sus relaciones con los miembros de su equipo. Estos esperarán que se interese en su desarrollo profesional y sea sensible a sus situaciones personales y familiares.
Ahora, ¡a conseguirlo! ¡Buena suerte!
Lamentablemente, no se venden mapas claros para llegar al éxito en cualquier negocio. Puede ser que su industria, y sus competidores, sean únicos, y que el papel que desempeña su tecnología en dicha industria sea también único. Pero al final del día, lo que tiene que lograr es que el proceso funcione. Tiene que poder anticipar los obstáculos esperables, y acumular fuerzas y aliento para enfrentarse a los inesperados. Prográmese de manera sensata, y esté siempre dispuesto a aprender. Los líderes empresariales del presente y el futuro están llamados a pensar creativamente y con recursos.
El hecho de llevar una idea al mercado tiene sus recompensas: el sentimiento de trabajo logrado mejora su auto-estima, y crea espacio para explorar su propia creatividad y potencial. Y por supuesto, están también la independencia social y económica. Si tiene fuerza de voluntad y una visión clara de cómo explotar una necesidad todavía no satisfecha, entonces – sin lugar a dudas – vaya a por ella y no deje que las tonterías o las críticas de otros le desanimen o le impidan lanzarse a su aventura.
John Higuchi ha estado muy vinculado con el área de desarrollo de productos, recopilando fondos y gestionando start-ups en las industrias biofarmacéutica y de asesoramiento médico. Higuchi es licenciado en ciencias químicas por el Hope Collage y tiene un MBA y un Master en Sistemas de información por la George Washington University.
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