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Planes empresariales: colgar la bata de laboratorio y hacerse emprendedor

JEAN CHATELLIER

REINO UNIDO

07/07/00

Leer este artículo en inglés.

Empecé a pensar en hacerme emprendedor en lugar de optar por una de las rutas profesionales científicas más tradicionales porque soñaba con crear una empresa que me permitiese explotar plenamente el valor comercial de una plataforma de tecnologías, algunas de las cuales habían sido co-inventadas por mí durante mi etapa de formación postdoctoral. He de reconocer que las posibilidades - ¡mínimas! – de encontrar un trabajo académico en mi país contribuyeron a que me decantase por esta salida.

La creación de una nueva empresa exige el trabajo de todo un equipo. Convencí a tres personas clave – a mi jefe, el Dr. Alan Fershy, del Centre for Protein Engineering del Medical Research Council (MRC) de Cambridge (Reino Unido); al Premio Nobel de Química del año 1997, el Dr. John Walkern, de la Dunn Human Nutrition Unit del MRC, también ubicada en Cambridge; y al Dr. Fergal Hill, del European Molecular Biology Laboratory de Heidelberg (Alemania) – para que hiciesen suyo mi proyecto, y uniésemos conocimientos y sinergias. Juntos, dimos a luz a Avidis. A continuación, buscamos una infraestructura que combinase un entorno capitalista atractivo y el apoyo de otros emprendedores principiantes. El parque bio-empresarial conocido como Biopôle Clermont-Limagne, ubicado en Saint Beauzire, en las afueras de Clermont-Ferrand, en Francia, era el que más se adecuaba a nuestros intereses. Aparte, teníamos el valor añadido de que la región de la Auvernia es una de las más atractivas de toda Francia.

Los científicos que aspiran a sacarle provecho económico a sus descubrimientos, estableciendo sus propias empresas biotecnológicas, han de enfrentarse a un duro dilema: o bien dedicarle un tiempo considerable a aprender a llevar las riendas de un negocio, con un programa de estudio a tiempo completo tipo MBA, o arriesgarse y lanzarse de cabeza a la acción, con el asesoramiento de expertos. Yo me decanté por una tercera vía, animado por el catedrático Michel Renaud, vicepresidente de la Universidad de la Auvernia y fundador del Biopôle Clermont-Limagne. Hice un curso organizado por Eurobiobiz (con el apoyo de la Comisión Europea y Arthur Andersen), dirigido a científicos que necesitan formarse en el área específica de la planificación empresarial – necesaria para la creación de cualquier negocio.

Durante este periodo de formación, adquirí las habilidades necesarias para redactar un plan empresarial que nos permitiese atraer interés real por parte de capitalistas de riesgo. De hecho, tras haber definido el modelo empresarial de nuestro proyecto (esto es, la estrategia de marketing que utilizaríamos para desarrollar comercialmente los productos que derivasen de nuestras tecnologías), fui yo quien elaboré el plan de negocio de Avidis. Lo presenté en la 1º edición del concurso “Capital – Innovación”, dirigido por SOFIMAC, un grupo francés de capitalistas de riesgo.

Nuestra empresa quedó de primera en este concurso, y en la actualidad, su objetivo es desarrollar tecnologías esenciales para la producción industrial de proteínas recombinantes. Su dosier actual de tecnologías innovadoras nos permite producir proteínas recombinantes nativas. Estas proteínas podrán ser utilizadas como terapia, para tratamientos en desarrollo, para el estudio de las funciones proteicas y para la producción de pruebas y vacunas de diagnóstico. La capacidad de manufacturar, de forma rápida y económica, proteínas que en la actualidad son muy difíciles, o incluso imposibles, de producir, en grandes cantidades y en su formato original, tendrá un impacto brutal en todos los sectores de la biología (biotecnología, nutrición, farmacia, salud humana y animal, y nanotecnología).

Avidis es, simultáneamente, una fuente de ideas e innovaciones para nuevos productos, y una plataforma de tecnologías para su creación y desarrollo. La rama de I+D desarrollará todos los productos derivados de las tecnologías de las que Avidis es propietario, mientras que la rama de Servicios utilizará los citados productos para las aplicaciones de los clientes. Avidis tiene el apoyo de tanto el Medical Research Council como del Grupo SOFIMAC. Éste último se responsabilizará de la primera ronda de financiación, con otros capitalistas de riesgo de ámbito internacional.

La creación de empresas alienta el crecimiento de nuevos sectores tales como la biotecnología. Las start-ups ayudan a transferir tecnologías de la universidad al mercado. No obstante, para los científicos poco familiarizados con la gestión y las finanzas, el contexto empresarial constituye todo un nuevo continente. En Europa, los emprendedores deberían acudir a la Comisión Europea, de necesitar ayuda.

La posibilidad de hacerse emprendedor y fundar empresas propias creará nuevas razones y motivos para los jóvenes científicos valientes y aventureros de hoy en día, que disfrutan tanto de la ciencia como de la vida, en general. La frustración de dejar atrás el laboratorio, o la tristeza de no encontrar un trabajo académico en sus propios países, se verá reemplazado por la emoción de un mundo nuevo, en el que se forjarán avenidas, hasta la fecha desconocidas, en las que desarrollar sus talentos.

Jean Chatellier es Doctor en biología molecular por la Universidad Louis Pasteur de Estrasburgo (Francia). Entre 1997 y 1999 fue Marie Curie Fellow en el Medical Research Council Centre for Protein Engineering de Cambridge (Reino Unido), en el laboratorio del catedrático Alan Fersht, el pionero de la ingeniería proteica, donde trabajó como postdoc en el área de los mecanismos de la chaperonina Gro EL. Este artículo fue publicado por vez primera en el boletín del verano del año 2000 de laMarie Curie Fellowship Association.

 





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