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Siguiéndole las huellas a Arquímedes: matemáticos en el sector industrial

ALBERT MICHELS

ALEMANIA

16/12/05

 

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Los matemáticos recién salidos de la universidad raramente contemplan la industria como una opción profesional más, pero quizás deberían hacerlo. Las empresas pueden, efectivamente, ofrecer paquetes de remuneración interesantes, además de plantear problemas aplicados que han devenido más desafiantes y gratificantes con los años, conforme los productos y los procesos han ganado en complejidad. Ocasionalmente, los matemáticos industriales frangean, incluso, las fronteras del conocimiento, como lo hicieron Paul de Casteljau, investigador de Citroen, con su descripción matemática de las superficies, o más tarde Pierre Bézier, investigador de Renault que hizo lo mismo en el área de modelaje de los esqueletos de vehículos.

La utilización de las matemáticas para encontrar soluciones para problemas aplicados no es, por supuesto, algo nuevo. La tradición se remonta a Arquímedes, matemático, físico e ingeniero griego que construyó una máquina a base de dos postes y un sistema de poleas, que permitió que se pudiesen elevar barcos del agua utilizando el principio físico de la palanca.

¿Qué tipo de matemáticas se están haciendo en los departamentos industriales de I+D?

Los matemáticos industriales a menudo trabajan en el área de optimización de productos y procesos. En IBM, por ejemplo, los matemáticos podrían centrarse en la reducción de costes, en términos de tiempo y recursos, en el transporte de mercancías. La logística corporativa requiere la coordinación de las actividades de muchas oficinas y centros de producción, así que puede llegar a ser muy compleja, dice Gunter Dueck, Jefe de Tecnología de IBM en Mannheim, donde un 8% de los titulados universitarios son matemáticos. En Shell Research, un equipo de matemáticos está investigando cómo extraer las reservas subterráneas de petróleo y gas de una forma más eficaz, dice Hennie Poulisse, matemático senior del Departamento de Explotación de Petróleo y Gas de Rijswijk (Holanda), uno de los cuatro laboratorios de investigación de Shell.

Junto a la creciente complejidad de la tecnología producida por la industria, hay un aumento del riesgo, y los matemáticos también pueden contribuir a la gestión de éste. En Siemens Corporate Technology, los matemáticos (que también consituyen un 8% de la plantilla) abordan el riesgo mediante el modelaje informático, nos dice Alberte Gilg, el jefe del Centro de Competencia de Munich. Las empresas que producen artículos electromagnéticos pueden ahorrar costes comprobando la compatibilidad de los componentes ya existentes con anterioridad a la fase del lanzamiento del producto al área de producción, utilizando análisis matemáticos en lugar de los experimentos de laboratorio más tradicionales.

En Philips Research, los matemáticos también trabajan en el área de cifrado y compresión de datos, además de en procesamiento de señales, dice Jan ter Maten, científico senior de la planta de Philips de Eindhoven (Holanda).

Los matemáticos están en demanda, y en demanda creciente, allí donde hay una necesidad de visualizar cálculos y fenómenos a través de gráficos, simular sistemas reales, optimizar y analizar sistemas complejos, trabajar con productos “virtuales” o diseñar productos miniaturizados. Esta última área, tremendamente desafiante en la actualidad, a menudo requiere de nuevos algoritmos, modelos matemáticos y enfoques, tanto en matemáticas como en físicas.

¿Y por qué matemáticos?

Los informáticos, los físicos, los ingenieros e incluso los químicos tienen que estudiar matemáticas durante sus estudios universitarios. Así que, ¿qué tienen de especial los matemáticos? Según los directores de empresas entrevistados, aunque determinadas materias, como por ejemplo la criptografía, sólo se le enseñan a matemáticos, las diferencias tanto en conocimientos como en know-how y experiencia entre candidatos especialistas en estas áreas son, a menudo, sutiles. En las tres últimas décadas, y conforme las universidades han ido creando nuevos centros de corte y orientación matemática – institutos tecnomatemáticos (con un énfasis en informática e ingeniería) y centros interdisciplinares de matemática computacional (que incluirían, en su metodología, los métodos empleados habitualmente en investigación industrial) - estas diferencias se han ido haciendo cada vez más borrosas. El empleo relacionado con las ciencias matemáticas en departamentos industriales de I+D no requiere, consecuentemente, formación en una disciplina concreta, sino experiencia y conocimientos en todo un abanico de destrezas matemáticas.

Los matemáticos como investigadores industriales

Al igual que en el entorno académico, los matemáticos que trabajan en la industria han de poder identificar los asuntos clave de cualquier problemática compleja y formular un enfoque a una solución. Tienen, por supuesto, que dominar las metodologías matemáticas necesarias para solventar los problemas dados. Es importante enfatizar que la comprensión y la resolución de problemas no sólo requieren de una serie de habilidades concretas, sino también de una personalidad adecuada: los matemáticos tienen que ser pacientes, nos dice Gilg, de Siemens, e introspectivos. Poulosse, de Shell, dice que los matemáticos también tienen que comprender que todas las variables de las problemáticas no tienen por qué estar definidas – la ubicación exacta de una reserva petrolífera dentro de un campo petrolero, por ejemplo- y han de saber trabajar con esta incertidumbre.

Otra clave para la investigación industrial es la capacidad de convertir un problema de la vida real en uno matemático, y luego la habilidad de volver a traducir esa solución matemática en formas aplicables en el mundo real. La habilidad para trabajar con marcos abstractos – y de establecer correspondencias entre estos marcos y el mundo real – es lo que distingue a los matemáticos de otros investigadores con ciertos conocimientos de computación, dice Poulisse. La industria, señala, necesita a matemáticos con imaginación y talento matemático.

La experiencia de los matemáticos en la industria

Al igual que sucede con cualquier otra disciplina científica, el modo de trabajar de los matemáticos en la industria varía con respecto al de aquellos involucrados en la universidad. “Los objetivos son diferentes”, dice Gilg. Mientras que en el entorno académico, uno podía encontrarse trabajando en la búsqueda de un enfoque elegante para resolver un problema, en la industria lo prioritario es encontrar soluciones que funcionen. También hay diferencias a nivel de motivación: aunque una apreciación estética por las matemáticas es deseable en todos los casos, en la industria, la plantilla tiene que estar motivada para crear valor para la empresa, dice Dave Masson, jefe de la sección de destrezas y aptitudes del Departmento de ingeniería del petróleo de Shell-Rijswijk.

También hay otras diferencias en términos de cronograma y niveles de colaboración. En el contexto académico, pueden pasar años o incluso décadas antes de que determinados problemas importantes se resuelvan, mientras que en la industria uno siempre trabaja con plazos, nos dice un matemático recién iniciado en su trayectoria profesional. Otra diferencia importante es que, en la universidad, detrás de cada logro matemático suele haber un único investigador trabajando en solitario. En la industria, la mayor parte del trabajo se hace en equipos multidisciplinares. Dave Masson, de Shell, añade que la escucha paciente y la discusión constructiva de ideas pueden constituir un reto para aquellos habituados a las matemáticas académicas, y enfatiza la necesidad del respeto mutuo. El trabajo en equipo es una nueva experiencia para muchos jóvenes recién graduados; las empresas a menudo buscan, en el CV, alguna señal que les sugiera que los candidatos tienen afinidad tanto por las matemáticas industriales como por el trabajo en equipo.

Perspectivas profesionales para los matemáticos en la industria

Algunos matemáticos son reclutados por la industria con formación a nivel de Máster, pero la mayoría estarían en posesión del Doctorado. Más estudios suponen, no obstante, más especialización, así que los matemáticos con un postdoc pueden tener más dificultades a la hora de encontrar empleo que aquellos con menos formación, salvo que tengan una especialidad demandada y poco frecuente.

Los matemáticos dispuestos a permanecer en el área de la I+D industrial tendrán la oportunidad de progresar de científico junior a senior y, en última instancia, a investigador principal. Empresas grandes como IBM y Philips también ofrecen unos cuantos puestos para becarios investigadores o fellows; éstos suelen disfrutar de cierta, privilegiada, libertad a la hora de seleccionar y enfocar los problemas de investigación. Shell otorga, a algunos de sus investigadores, periodos sabáticos y tiempo libre para trabajar en sus propios proyectos.

Son muchos, no obstante, los científicos que deciden trasladarse a unidades corporativas o empresariales tras unos cuantos años en I+D. En Philips, por ejemplo, menos del 50% de la plantilla de I+D (de todas las disciplinas, no sólo de matemáticas) permanece en la sección tras un periodo superior a los cinco años, nos dice ter Martin. También es significativo señalar que la mayoría de los matemáticos permanecen en la industria una vez han efectuado esta transición; salvo que se haya continuado publicando en revistas científicas y se hayan mantenido y nutrido tanto los contactos como la reputación personal en el entorno académico, el retorno a la universidad resulta realmente dificultoso.

Las redes especializadas

La importancia de la matemática industrial ha sido reconocida por los Colegios de Matemáticos europeos y nacionales. Se han creado ya muchas redes con el fin de promover la cooperación entre empresas y universidades, además de la reclutación, tales como el proyecto Mathematics, Computing, and Simulation for Industry ( MACSI), financiado por la Unión Europea, el European Consortium for Mathematics in Industry (ECMI), el European Community on Computational Methods in Applied Sciences (ECCOMAS), el Network on Computations in Communicative Algebra y el proyecto Marie Curie, recién creado, con el nombre de Research and Training Network Coupled Multiscale Simulation and Optimization in Nanoelectronics (COMSON). Según ter Maten, de Philips Research, estas redes son necesarias para superar un déficit de personal cualificado y proporcionar a tanto graduados como empresas la oportunidad de aprender más de cada cual y establecer contactos.

Las recomendaciones

Los puestos para I+D en industria raramente se anuncian; las empresas quieren atraer a los candidatos con las mejores destrezas, así que optan por lanzar sus redes de la forma más amplia y abarcadora posible. Gilg, de Siemens, recomienda a los graduados en matemáticas que no se limiten a solicitar puestos dirigidos exclusivamente a matemáticos, sino que respondan también a los anuncios para “investigadores”, y a aquellos que especifican formación en ingeniería o informática. Un título de una institución de caracter interdisciplinar o tecnomatemático puede resultar ventajoso, pero los matemáticos puros con buenas cualificaciones y un CV interesante pueden, perfectamente, conseguir un trabajo en la industria si demuestran ilusión e interés por trabajar en el área industrial. La experiencia en programación es, a menudo, un prerequisito para el empleo en la industria. Y para Gilg, cierta experiencia en el extranjero y en la industria, y la participación en alguna actividad que demuestre buenas habilidades sociales y organizativas, constituyen activos particularmente valiosos.

A diferencia de los químicos, los matemáticos no tienen detrás, de sostén, todo un sector industrial con el que poder contar a la hora de buscar empleo. Los matemáticos, por el contrario, buscan - y encuentran – trabajo en un amplio abanico de áreas. Las grandes corporaciones de base tecnológica, en particular, están tendiendo a reclutar a un número cada vez mayor de matemáticos. Allí donde existe la necesidad de evaluar un riesgo, o de hacer que algo funcione mejor, es probable que encuentre a un matemático, o a una empresa en busca de uno.

Más bibliografía:

Berufs- und Karriere-Planer Mathematik, Vieweg-Verlag, 2003. Este libro (en alemán) ofrece mucha información sobre oportunidades laborales y de formación para estudiantes y matemáticos.

Management by Mathematicians, Vieweg-Verlag, 2002. Obra interesante que nos presenta a varios matemáticos de reconocido prestigio, que nos hablan de cómo hicieron uso de su formación matemática en el mundo de la gestión empresarial.

 





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