En Alemania no se puede estudiar nanobiotecnología, y me atrevería a decir que, probablemente, no debiera poder estudiarla en ningún otro lugar. La ciencia siempre ha dado sus mejores frutos allí donde confluyen disciplinas diversas, en esos puntos de intersección en los se dan cita científicos de mundos distintos, que compiten y colaboran entre sí con objetivos comunes. Esta tesis ha sido demostrada en el pasado: de la biología y la química surgió la bioquímica, y a partir de ésta última se desarrollaron tanto la biología como la genética molecular. No se trató de un caso de fusión ni de aglutinamiento: la biología y la química siguen siendo disciplinas diferenciadas, con tradiciones diferentes, culturas de discusión y pensamiento distintas y departamentos independientes. Sin embargo, gracias a éste, hoy tenemos ante nosotros un mundo científico radicalmente distinto, a punto de determinar casi todos los aspectos de nuestra vida moderna. En la actualidad, estamos siendo testigos del emocionante comienzo de un proceso semejante en los lindes que separan la biología y la física. Biólogos y físicos deberán aprovechar la oportunidad única de ser partícipes y dejar huella en el nacimiento y en la primera infancia de la nanobiotecnología.
En Alemania, hay varias universidades con reconocido prestigio y tradición en el área de la biología y unas pocas con departamentos pujantes de biotecnología y biología molecular. La física también está excepcionalmente representada en no pocas universidades alemanas, algunas de las cuales están firmemente comprometidas con la física cuántica y la nanotecnología. La colaboración interdisciplinar es clave para la excelencia en la nanobiotecnología, e idealmente, incluiríamos aquí no sólo a biólogos, biotecnólogos, físicos y nanotecnólogos, sino también a químicos, farmacéuticos, médicos y científicos clínicos. Existen unos cuantos centros de investigación en los que comienza a haber una fructífera dinámica de cooperación, y su número está en aumento.
Por una parte están los enclaves potentes; me estoy refiriendo a Munich, Heidelberg, Tubinga y Gottingen, por nombrar algunos de los más influyentes. Algunas de estas universidades no sólo tienen muy buenos programas de biología, física, química y medicina; también atesoran, entre sus filas, a muchos científicos entusiastas y visionarios que están buscando y cruzando las fronteras de sus respectivas disciplinas para aventurarse hacia territorios desconocidos con retos a los que uno sólo se puede enfrentar en colaboración con otros. Munich, Heidelberg y Colonia se han beneficiado enormemente del primer premio obtenido en 1995 en el concurso “Bioregio” convocado por el Ministerio alemán de Investigación y Tecnología (BMBF), que consiguió catapultar a la biotecnología al mercado empresarial alemán, que hasta entonces se había mostrado precavido y reacio a aprovechar las oportunidades de este sector. Estas regiones, apoyadas por iniciativas gubernamentales locales tales comoBioM AG en Munich y Bio-Gen-Tec-NRW en Colonia, han desarrollado, desde entonces, un perfil potente y una reputación internacional en el campo biotecnológico.
En 1998, el BMBF anunció un concurso competitivo para la constitución de Centros de Competencia en Nanotecnología, y Aachen, Berlín, Braunschweig, Dresden, Kaiserslautern/Saarbrücken y Münster/Hamburg/Munich fueron los equipos ganadores. Cada uno de estos Centros constituye, en sí mismo, el corazón de una red que engloba varias docenas de universidades, institutos de investigación y empresas, y se concentra en un aspecto específico de la nanotecnología. Juntos, estos Centros de Competencia forman una súper-red, complementaria y sinérgica, que desarrolla y proporciona casi todas las herramientas y servicios queofrece la nanotecnología.
Vemos como en, conjunto, las direcciones de contacto clave en los campos de la biotecnología y la nanotecnología son fácilmente encontrables, pero el área emergente de la nanobiotecnología todavía está dando sus primerísimos pasos y sus avances más prometedores son más difíciles de ubicar. El enfoque interdisciplinario exigido todavía depende fuertemente de individuos determinados y visionarios, capaces de despertar el entusiasmo de colegas de otras disciplinas. El BMBF acaba de anunciar un nuevo programa, consagrado enteramente a la nanobiotecnología. El concurso BioProfile, convocado el año pasado, tras el rotundo éxito del programa BioRegio, está a punto de entrar en la ronda de toma de decisiones, y las universidades de Münster y Saarbrücken están participando con propuestas muy sólidas en el área de la nanobiotecnología. Aparte de Munich y Heidelberg, otros centros que comienzan a despuntar en el campo nanobiotecnológico son Karlsruhe, Kaiserslautern, Hamburgo y, de forma más notable, Jena y Münster.
NanoBioTec, el primer congreso-exposición internacional de nanobiotecnología en Alemania, se celebró el año pasado en Münster para reunir a científicos, ingenieros, representantes de los mundos académico e industrial, políticos e ingenieros, unidos por su implicación y pasión por la nanobiotecnología. Fue un evento realmente emocionante, un punto de encuentro abierto en el que todos los participantes se esforzaron por crear un clima de verdadero diálogo interdisciplinar. Quedó patente el interés creciente de los representantes del sector académico por los proyectos de colaboración, dirigidos a aportar respuestas a las preguntas abiertas de la biología mediante el empleo de herramientas nanotecnológicas, y a la resolución de problemas nanotecnológicos con soluciones derivadas del campo de la biología. También quedó muy claro que la nanobiotecnología promete convertirse en un área tremendamente relevante con un potencial económico que podría, algún día, compararse al de la biotecnología.
La VDI, la Asociación Alemana de Ingenieros, ve las nanotecnologías como una llave a los mercados globales del futuro. El Deutsche Forschungsgemeinschaft, la entidad financiadora de investigación más importante de Alemania, y la Degussa-Hüls AG, una multinacional química con sede en Marl, co-crearon recientemente el Programa de Prioridades en el área de los Nanomateriales, con la colaboración de siete universidades alemanas. Henkel, otro jugador importante en el mercado químico global, con sede en Düsseldorf, fue el principal patrocinador de NanoBioTec, y acaba de crear un fideicomiso de 150 millones de euros para impulsar la fundación de start-ups basadas en el conocimiento, en el campo de las nano- y las biotecnologías.
Hoy en día la nanobiotecnología es una ciencia, y una con un futuro esperanzador, pero todavía no una industria. Pero las perspectivas económicas también son optimistas, así que el momento para subirse a esta ola, es ahora.
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