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El lenguaje, la ciencia y la vida: la traducción científica

ULRIKE WALTER
ESTADOS UNIDOS

03/05/02


Soy, o era, científica. Nativa de Alemania, obtuve mis dos títulos (el de licenciatura y el de doctorado) en Berlín, especializándome en fisiología algal y volatilización de pesticidas. Cuando redactaba mi tesis, me di cuenta de que la carrera investigadora no era lo mío. No era una cuestión de calificaciones: me doctoré summa cum laude. Determinados factores no científicos, tales como la naturaleza jerárquica de los institutos de investigación alemanes y las muchas horas de trabajo que exige una carrera investigadora exitosa, parecían incompatibles con mis deseos de formar una familia. También tenía una vocecilla interior que me incitaba a ser mi propia jefa. En resumen: tenía razones suficientes para buscar alternativas.

Era el año1997 y por aquel entonces, en Alemania, comenzaba a generalizarse el uso de Internet. Fue precisamente en la red donde conocí a una experimentada traductora científica (con un doble doctorado en química y física) e, impulsada por ella, decidí tomarme un año para probar suerte como traductora científica freelance.

En la actualidad, soy una traductora con un hijito pequeño y otro en camino, y con un negocio que continúa creciendo. Encontré lo que buscaba: una carrera profesional que me permite darle un uso tanto a mi formación científica como a mi amor por el alemán y el inglés; y que a la vez me permite pasar casi todo el tiempo que quiero con los míos.

¿Qué se necesita para llegar a donde llegué? Son muchas las vías de acceso a la traducción: se puede obtener un título, o bien aprender de la experiencia. Un buen traductor científico requiere una sólida formación en ciencia general. La experiencia investigadora en el laboratorio, en la disciplina que fuere, también ayuda mucho. La traducción es mucho más complicada que lo que la gente cree. La competencia en el/los idioma/s de origen ha de ser tal, que nunca se malinterpreten - ante todo, indeliberadamente - los textos a traducir. También se debe poder escribir correctamente en los diversos formatos (publicaciones en revistas, manuales de usuario, folletos de información para los pacientes, etc.) a los que tradicionalmente se adaptan los mensajes científicos. La traducción no es una habilidad que se aprenda en uno o dos años: exige años y años de práctica, y yo tuve la suerte de poder comenzar a ejercitarla a la par que me formaba y trabajaba como científica.

La mayoría de los traductores son autónomos (freelance), y esto requiere un tercer conjunto de habilidades, que resumiríamos en ser capaz de dirigir la propia empresa y auto- venderse. En estos tiempos de ralentización económica, estas destrezas son más importantes que nunca. Tras dos años en el negocio de la traducción, puedo ya confiar en tener un flujo constante de trabajo que me da tranquilidad y a la vez me permite dedicarle tiempo a mi familia. De querer trabajar jornada completa, cosa que ahora no hago, sé que tendría que hacer más marketing.

Cuando me inicié en esta profesión, traducía muchas cosas relacionadas con el mundo de las computadoras: manuales de usuario para software y hardware, información de ayuda online para distintos software, etc. Mi experiencia práctica con varios sistemas informáticos y mi interés por las bases de datos y la programación me resultaron de gran utilidad en esta mi primera etapa como traductora. Más adelante, pude pasar a textos científicos más interesantes, y a menudo más exigentes, algunos de ellos incluso sobre temas en los que soy experta.

Hoy por hoy, traduzco mucho material de corte médico (información sobre productos, manuales de usuario, información para pacientes y documentación sobre ensayos clínicos) además de textos que podríamos calificar de "más científicos", tales como trabajos de investigación, resúmenes de artículos, tesis, tesinas y patentes. Gracias a mi amplia formación en ciencia y medicina (aparte de mi propio historial académico, provengo de una familia de médicos y odontólogos), me puedo permitir aceptar trabajos de temática muy variada y, lo que es igual de importante, sé reconocer cuándo debo rechazar un trabajo que se escapa de mi área de competencia.

No podemos decir que exista un día "típico" en la vida de un traductor científico, y éste es un aspecto de la profesión que me gusta. Un día, puedo pasarlo entero delante del computador, traduciendo varios miles de palabras, sin descanso; otro, lo puedo dedicar a hacer investigación de fondo, en la red o en una biblioteca local, sobre terminología asociada a un nuevo tema. Algunas semanas tengo un gran volumen de trabajo que me obliga a trabajar noches y fines de semana; otras semanas, tengo muchas tardes libres. La mayor parte de mi trabajo me llega por correo electrónico y lo entrego por el mismo medio: tengo una serie de clientes que, de hecho, sólo conozco vía Internet.

Cuando comencé a trabajar como traductora, me agregué a una serie de asociaciones profesionales e hice un examen de la American Translators Association para conseguir su correspondiente acreditación. Para los recién llegados, este tipo de credencial puede ser valiosa, pero cuando ya se tiene experiencia, la mayoría de los encargos suelen llegar por otras personas o por referencias. Éstas últimas le contarán a sus clientes potenciales que sabe lo que está haciendo, y en este negocio, los resultados cuentan, particularmente si desea trabajar en sectores bien remunerados. Los traductores con una combinación lingüística demandada (por ejemplo, inglés - alemán, inglés - francés) y sólidos conocimientos específicos de o bien ciencias, o finanzas o derecho, pueden ganarse muy bien la vida. No obstante, aquellos que entreguen trabajo de baja calidad, se encontrarán muy pronto o en paro o pobremente remunerados.

Así que, si está considerando la traducción como salida profesional, asegúrese de que tiene todas las habilidades que necesita. El mejor modo de averiguarlo es encontrar un mentor que esté dispuesto a analizar algunas de sus traducciones y a darle su opinión más sincera. Existen cursillos básicos de traducción, como los que ofrece el School of Continuing and Professional Studies de la New York University, que le ayudarán a determinar si podrá encajar o no dentro de la profesión.

A largo plazo, la traducción ofrece menos reconocimiento y fama (en potencia) que la investigación. No obstante, mi trabajo es importante y significativo para miles de personas. Además, sigo trabajando con mis dos herramientas (la ciencia y el lenguaje) a diario, soy mi propia jefa y puedo pasar mucho tiempo con mi familia. Para mí, todo esto supone tener el equilibrio profesional - personal perfecto, mientras que le doy un buen uso a mi formación científica.

La Dra. Ulrike es una traductora autónoma que trabaja en California, y estará encantada de recibir sus comentarios y preguntas. Escríbanle a la siguiente dirección de correo electrónico: office@drulrikewalter.com.


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