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Traducción e interpretación científica: brillantes perspectivas profesionales

JOSEPHINE BACON

AMERICAN TRANSLATORS ASSOCIATION
INSTITUTE OF TRANSLATORS AND INTERPRETING
AMERICAN PIE/ PHOLIOTA TRANSLATIONS


REINO UNIDO

10/05/02

La demanda de traductores científico-técnicos ha subido por las nubes desde que yo me inicié en esta profesión allá por la década de los sesenta. En aquella época, existía muy poca formación universitaria específica. El trabajo en plantilla siempre ha sido un buen peldaño hacia una carrera profesional como freelance, así que es una pena que esta opción sea prácticamente inviable, por inexistente, para el traductor novato que está dando sus primeros pasos en la profesión. Incluso en los sesenta, los puestos en plantilla eran escasos y poco habituales: sólo algunas empresas muy grandes como Shell o Unilever tenían departamentos de traducción. En los ochenta, la mentalidad contable arrasó las multinacionales, y los departamentos de traducción fueron los primeros en ser eliminados. Si continuaban, era sólo a través de una persona, a menudo una secretaria, cuya labor consistía únicamente en externalizar el trabajo.

No obstante, nada puede sustituir a un departamento de traducción eficazmente dirigido y surtido de todos los diccionarios técnicos especializados (tan difíciles de encontrar que la mayoría de los traductores individuales no se los pueden permitir). Los errores que pueden surgir cuando se externaliza el trabajo a una empresa de traducción cuya única preocupación es abaratar los costes de contratación de los traductores pueden ser extremadamente caros a largo plazo. Lamentablemente, la solución que han adoptado las empresas (utilizar a secretarias bilingües o multilingües como traductoras, o asumir que mediante determinadas herramientas de memoria de traducción, tales como Trados, se podrán producir traducciones técnicamente correctas) no beneficia a los traductores. Se requerirían juntas directivas muy ilustradas para que se reintrodujesen los departamentos de traducción, y los mandamases corporativos están lejos de comulgar con estos ideales. Incluso las multinacionales más importantes preferirían invertir el dinero en contratar a consultores externos, ¡que les dirán que pueden prescindir de los departamentos de traducción! En cualquier caso, las empresas que tenían tales departamentos, han vendido sus (a menudo irreemplazables) materiales (diccionarios, software, etc.) hace tiempo.

Afortunadamente, en la actualidad abundan las oportunidades de formación para futuros traductores y, como consecuencia de ello, los servicios externos de traducción son ahora mucho más eficientes. Hoy en día, muchas universidades ofrecen licenciaturas en traducción, y también hay Masters y doctorados. Algunas universidades también ofrecen cursos de interpretación. Muchos cursos de traducción e interpretación son cursos de postgrado, a tiempo parcial, que se desarrollan por las tardes, y serían ideales para los licenciados de ciencias con talento para los idiomas, o más bien para la traducción. No se confundan: la traducción es un talento: no es solamente cuestión de hablar varios idiomas. Cómo funciona el cerebro para poder juntar y establecer correspondencias entre dos lenguas (y en el caso de la interpretación de conferencias, la conexión entre ambas se hace de forma casi simultánea) es algo que ni los científicos han sido todavía capaces de averiguar.

La mayoría de la gente piensa únicamente en la traducción, cuando piensa en trabajo científico, pero la interpretación es una habilidad igualmente importante. A los intérpretes simultáneos profesionales se les da tiempo para estudiar la documentación antes de cada conferencia, pero salvo que tengan un conocimiento profundo del tema, si éste es complejo se verán incapaces de salir airosos de la situación. De hecho, tantas aplicaciones científicas exigen el uso de ordenadores que los intérpretes que los usan poco están quedándose atrás en conocimientos científicos y están teniéndolo cada vez más difícil a la hora de interpretar en conferencias técnicas. Los conocimientos técnicos son, por lo tanto, igualmente importantes en el campo de la interpretación.

Lamentablemente, la mayoría de los lingüistas son licenciados en letras. Sin embargo, las biografías de algunos de los traductores técnicos más veteranos revelan que fueron primero científicos y después traductores. Entre 1933 y 1939, los países anglófonos se beneficiaron enormemente del éxodo masivo de la Europa ocupada por los nazis, cuando científicos de todas las edades emigraron hacia el oeste e hicieron lo posible por ganarse la vida traduciendo textos científicos vitales del que por aquel entonces era el idioma científico por antonomasia: el alemán. Irónicamente, la brillantez científica de estos refugiados también hizo que virase la vía primaria de expresión científica del alemán al inglés.

Todavía hoy hay déficit de traductores tanto del como hacia el inglés. Todas las empresas de traducción y los departamentos de documentación de las grandes multinacionales se quejan de lo difícil que es encontrar traductores que comprendan perfectamente lo que están traduciendo.

¿Qué hay que hacer para empezar a trabajar como traductor científico? Lo primero es asegurarse de que su conocimiento de los idiomas en cuestión es más que aceptable y de que conoce su lengua materna particularmente bien. Los científicos que no saben redactar correctamente y que cometen errores de ortografía y gramática no sirven para traductores. Trate de encontrar cursos de traducción que le ayuden a practicar y a afinar sus destrezas. Incluso aunque esté todavía aprendiendo, puede tratar de buscar trabajillos de traducción, quizás en su propia empresa, o ayudar a estudiantes a traducir artículos o tesis sobre su campo científico.

Una vez haya adquirido algo de experiencia, el siguiente paso es unirse a un cuerpo profesional de traductores e intérpretes, quizás como miembro asociado. Todos los países tienen sus propios organismos, y puede encontrar sus direcciones en la red. Trate de hacer el examen de habilitación del organismo profesional en cuestión, para ser reconocido como traductor con todas las de la ley, y luego ofrezca sus servicios s empresas de traducción (encontrará muchas en Internet).

Estoy convencida de que ha oído hablar de la TA (traducción automática) y de la MT (memoria de traducción). Ambas son herramientas que pueden serle de gran ayuda a los traductores que estén trabajando en un proyecto de grandes dimensiones, porque en éstos siempre hay muchas palabras que se repiten y es muy útil poder contar con un mecanismo que, de forma automática, te recuerda cómo tradujiste la misma palabra en el párrafo anterior. La MT es muy práctica para la "localización", la traducción de series de manuales que son actualizados anualmente o de forma periódica; tales cambios son, a menudo, de pequeña envergadura, y ocurren al azar, así que los clientes quieren evitar el gasto de tener que traducir todo el manual cuando en realidad sólo hay que traducir unos cuantos párrafos. En su lugar, puede utilizar el programa de MT, que le indicará todas las correspondencias que haya entre palabras repetidas y le señalará el material nuevo, no traducido. Pero ambas herramientas son simplemente "ayudas" a la traducción. No es más posible automatizar la traducción y la interpretación que conseguir que los textos de Shakespeare sean escritos por tres monos atados a sus máquinas de escribir. Y eso porque el idioma es creativo (cada hablante y redactor de cada idioma tiene su propio medio de expresión) y sólo una mente creativa puede convertir esa expresión en el equivalente de otro idioma.

Otra faceta del trabajo de traductor técnico es que puede encontrarse siendo pagado por aprender cosas por las que uno misma pagaría por aprender... Por ejemplo, hace poco tuve que traducir una reseña sobre pantallas LLCD, ¡precisamente cuando estaba a punto de comprarme una! En determinadas áreas científicas, puede considerar inestimable el conocimiento adquirido. En cualquier caso, como traductor e intérprete verá que estará aprendiendo todo el tiempo: nuevas palabras y expresiones, nuevos avances en su campo científico... Las adquisiciones de información no tienen límite.

Espero que les haya proporcionado una breve perspectiva de las oportunidades para lingüistas-científicos, y que redunde en que cada vez seamos más los que consideremos la traducción y la interpretación como salidas profesionales, bien a tiempo parcial o completo.


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