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Sally
Grooms Cowal, vicepresidenta de Population
Services International (PSI),
nos ofrece dos perspectivas, como experta
en política exterior, sobre la
intersección entre ciencia y diplomacia.
Titular de un Master en Administración
pública por la George Washington
University, Cowal fue funcionaria del
cuerpo diplomático de los Estados
Unidos y, entre 1971 y 1994, sirvió
en misiones en la India, Israel, Colombia,
Méjico y los Estados Unidos. Los
presidentes George H. W. Bush y Bill Clinton
la nombraron Adjunta del Secretario de
Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental
y, más adelante, embajadora de
los Estados Unidos en Trinidad y Tobago.
Tras abandonar el
servicio diplomático en 1994, Cowal
trabajó en el programa VIH / SIDA
de la ONU como directora de relaciones
exteriores. En la actualidad, es directora
del área de salud materno-infantil
de PSI y directora regional para Latinoamérica
dentro de la misma organización.
PSI es una organización sin ánimo
de lucro que opera en más de sesenta
países para mejorar la salud de
personas de bajos ingresos y otros colectivos
vulnerables.
La embajadora Cowal
dedicó casi toda su vida profesional
al campo de la diplomacia pública,
lo que en el marco estadounidense supone
tratar de influir en las opiniones y en
las actitudes de personas de otras naciones
que tienen un impacto en las políticas
de EE.UU. PSI aplica muchos de los mismos
principios de base en un programa de "marketing
social" que aspira a cambiar el comportamiento
de los ciudadanos de los países
en desarrollo, y en particular aquellos
comportamientos que extienden el virus
del sida.
Por ejemplo, PSI
y la Agencia de los Estados Unidos para
el Desarrollo Internacional en
Haití montaron, conjuntamente,
una serie de clubes para jóvenes,
conocidos como Club ABC. En Haití,
el VIH y el sida se están extendiendo
a un ritmo vertiginoso; el país
tiene la tasa de infección del
VIH más alta de todo el continente
americano. Cada uno de los citados clubes
juveniles es dirigido y administrado por
los propios jóvenes (adolescentes
y pre-adolescentes), que difunden información
sobre salud reproductiva a sus colegas
en el contexto de conciertos, obras de
teatro y grupos de discusión. Sus
mensajes sobre el VIH y el SIDA son directos
e inequívocos: esperen antes de
mantener relaciones sexuales, sean fieles
a sus parejas y usen siempre preservativo.
A la hora de tratar
este tipo de problemáticas, la
ciencia y la diplomacia se ven realmente
las caras, nos explicó Cowal, sentada
frente a una mesa llena de preservativos,
en una entrevista que nos concedió
en la sede de PSI en Washington D.C. Cowal
mencionó cuatro áreas que
afectan tanto a la ciencia como a la diplomacia
en las que urge una mayor formación
por parte de políticos y legisladores
en materia científica.
La salud pública
Según Cowal,
el tema de la salud y, en particular,
la crisis del virus VIH/SIDA, ha ampliado
la definición del término
"asunto de seguridad nacional".
Tradicionalmente, a la mayoría
de los funcionarios del Cuerpo Diplomático
estadounidense no se les pedía
que se involucrasen en política
sanitaria... hasta que surgió la
problemática del sida, destapándose
la caja de Pandora.
Cowal habló
de sus experiencias cuando comenzó
a trabajar para el programa VIH/SIDA de
la ONU. Describió cómo éste
se proponía educar a los líderes
políticos "para que obtuviesen
el compromiso político de jefes
de estado o diplomáticos encargados
del VIH y el sida"; también
tenía como objetivo "difundir
el hecho de que la epidemia del sida estaba
teniendo un efecto de inmensas proporciones
en el bienestar de los países afectados".
Según Cowal, el VIH y el sida estaban
haciendo de las suyas entre los miembros
más productivos de las sociedad
y, consecuentemente, el sida dejó
de ser un asunto meramente sanitario en
la medida en que las economías
de no pocos países se vieron afectadas
por la pandemia. En algunas naciones,
explicó Cowal, "las fuerzas
militares se vieron diezmadas", poniendo
sus respectivas capacidades militares
en cuestionamiento.
El medioambiente
y la política, frente a frente
Si los asuntos en
materia de salud pueden zarandear el barco,
digamos que los de índole medioambiental
tampoco se quedan cortos. Cowal admitió
que "hoy por hoy, no existe un acuerdo
comercial que no toque, aunque sea de
refilón, temas medioambientales,
y la mayoría de nosotros estamos
muy poco formados en este sentido".
Remarcó que los diplomáticos
no tienen por qué conocer en gran
detalle el fundamento científico
de los grandes temas medioambientales,
como por ejemplo la destrucción
de la capa de ozono. No obstante, recalcó
que incluso teniendo a mano la ayuda de
expertos de agencias especializadas, las
preguntas sobre los estándares
de contaminación marina o aérea
son el pan nuestro de cada día,
por lo que los diplomáticos profesionales
debieran estar, en la medida de lo posible,
preparados para contestarlas al instante.
Comprender el
papel de los científicos en la
estructura de poder
Cowal señaló
que, en muchos países, los científicos
desempeñan un papel importante
en la pirámide del poder, y que
uno ha de poder hablar con ellos empleando
su misma jerga. "Tienes que ser capaz
de hablar como ellos, en su mismo idioma.
Si no puedes, jamás formarás
parte de sus conversaciones. Por el contrario,
si puedes, tienes acceso a infinidad de
personas que han dejado su marca como
científicos y que tienen poder
e influencia en sus respectivas sociedades".
Describió
como en Israel, donde sirvió como
attaché cultural, contribuyó
a aumentar el número de becas Fulbright
para científicos. Israel es uno
de esos países que dan un alto
valor nacional a las conquistas científicas
y Cowal reconoció este potencial.
Representar el
logro científico como un aspecto
positivo de la sociedad
Cowal dijo que los
diplomáticos de carrera tienen
que conocer los avances y logros científicos
con suficiente profundidad como para poder
hablar sobre ellos inteligentemente y
presentarlos como algo positivo sobre
la sociedad en cuestión. Describió
este aspecto del nexo entre ciencia y
diplomacia como una parte importante de
la diplomacia pública estadounidense.
La diplomacia pública
estadounidense ha sido, recientemente,
objeto de varias críticas a causa
de su ineficacia, fama que parte, en última
instancia, de los limitados recursos que
obtiene del Departamento de Estado y del
bajo puesto que ocupa en la pirámide
de prioridades gubernamentales. Los abucheos
al cuerpo diplomático se intensificaron
conforme se fue agudizando el furor en
relación con la guerra de Irak.
Cowal quiso dejar claro que lo que está
sucediendo en Irak "no refleja la
realidad total de lo que es América".
No resulta sencillo hablar de los logros
científicos de Estados Unidos dada
la actual situación política,
pero, tal y como observó Cowal,
los limitados recursos y la poca prioridad
que le ha otorgado a la diplomacia pública
el Departamento de Estado han complicado
todavía más la labor.
El gran público
a nivel mundial está más
en sintonía con temas medioambientales
y sanitarios
Cowal señaló
que la combinación de asuntos ambientales
y sanitarios proporciona al gran público
oportunidades para expresar sus opiniones
en temas y de maneras diferentes a las
de antaño, y que esto está
teniendo un impacto en las preguntas en
materia de política pública
que se plantean a nivel internacional.
Describió como en Méjico
(donde sirvió como funcionaria
del departamento de asuntos públicos
de la Embajada de los Estados Unidos),
los medioambientalistas crearon lo que
ella denominó "una brecha
en la sociedad civil" que se expandió
cuando un devastador terremoto asoló
el país en 1985. Cowal dijo que
el Partido Revolucionario Institucional
(PRI) que por aquel entonces estaba en
el poder mostró su incapacidad
para hacer frente a la catástrofe.
El terremoto también puso de manifiesto
múltiples infracciones de las normas
de edificación municipal, que se
tradujeron en numerosas víctimas
mortales y daños inmobiliarios.
Era conocido por
todos que Ciudad de Méjico estaba
construido encima de una falla sísmica
importante, señaló Cowal,
y al menos oficialmente, el país
tenía normas estrictas de edificación,
que muchas empresas constructoras con
contactos aparentemente ignoraron. A estos
problemas de base se le añadieron
preocupaciones por la calidad del aire
y el déficit de agua, todas las
cuales ayudaron a cuestionar y finalmente
a derrocar el poder monolítico
del PRI, dominante durante seis décadas.
Según Cowal, este tipo de incidentes
muestran "que, como diplomáticos,
tenemos que ser conscientes de las implicaciones
políticas de las crisis de la sanidad
y sus repercusiones en el bienestar económico,
la estabilidad política y el poder
militar".
La diplomacia:
una carrera prometedora para científicos
que buscan más allá del
laboratorio
Cowal instó
a los jóvenes científicos
a que considerasen la diplomacia - bien
en un organismo oficial, o en una ONG
como PSI - como una alternativa a la carrera
científica tradicional. Describió
el caso de Peter Piot, director ejecutivo
del programa de las Naciones Unidas para
el VIH/SIDA, donde Cowal trabajó
tras dejar atrás el Cuerpo Diplomático
estadounidense. Piot tuvo una exitosa
carrera
como microbiólogo (uno de los
hitos en su trayectoria profesional fue
el co-descubrimiento del virus Ébola)
y fue partícipe de los primeros
esfuerzos investigadores en torno al sida
en África. El trabajo de Piot sobre
el VIH ayudó a contra-argumentar
la hipótesis de que el sida era
una "enfermedad homosexual",
basada en el hecho de que un alto porcentaje
de los primeros casos de sida registrados
podían ubicarse geográficamente
en los barrios gay de San Francisco y
Nueva York.
A pesar de haber
dejado una huella profunda como científico,
Piot optó por consagrar su vida
y su carrera profesional a la política.
"No hay nada más político
que una agencia de la ONU", dijo
Cowal, "y, a la vez, nada deviene
más político que la lucha
contra el VIH y el sida". Cowal añadió
que Piot todavía disfruta asistiendo
a reuniones científicas y participando
en discusiones sobre investigación.
No obstante, y en palabras de Cowal: "Piot
llegó a la conclusión de
que, en su vida, quería una visión
más amplia que la que le ofrecían
las lentes del microscopio".
Según Cowal,
el éxito actual de Piot se debe,
en gran medida, a sus credenciales científicas,
que le otorgan una gran credibilidad a
la hora de hablar de los daños
provocados por el VIH y el sida. Recalcó
que los científicos que estén
en los comienzos de sus trayectorias profesionales,
y que quisiesen combinar sus conocimientos
con una visión más global,
pueden encontrar salidas profesionales
interesantes en los servicios diplomáticos
de sus respectivos países, las
Naciones Unidas, o en otros organismos
internacionales, "Deberíamos
animar a los científicos con horizontes
más amplios que los de sus laboratorios
a entrar en los cuerpos diplomáticos".
¿Qué
sucede cuando ciencia y política
están en desacuerdo?
Cowal habló de como, antes de nada
y por encima de todo, los diplomáticos
han de defender las políticas oficiales,
pero advirtió que pueden surgir
problemas cuando las políticas
en cuestión van en contra de un
determinado consenso científico
respetado. Señaló que aun
cuándo no se estuviese de acuerdo
con las políticas oficiales, la
labor del diplomático es apoyarlas
y representarlas del mejor modo posible.
"Esto es lo que han decidido el presidente
y el congreso. Éste es nuestro
sistema político ... Mi tarea consiste
en conseguir que la gente comprenda de
qué va esa política y, siempre
que se pueda, describir los argumentos
que indican que esa, y no otra, es la
política adecuada ... La situación
puede ser delicada y conflictiva cuando
la ciencia transmite un mensaje claro
que contradice, en esencia, la medida
política tomada".
Dio como ejemplo
la reciente decisión del organismo
oficial estadounidense regulador en materia
de alimentos y fármacos, la FDA
(Food and Drug Administration),
de no aprobar las ventas sin receta de
un medicamento anticonceptivo de emergencia
conocido por su nombre comercial, "Plan
B", a pesar de las recomendaciones
de dos comités científicos
organizados por la propia FDA. Muchos
observadores vieron en esta decisión
una artimaña pre-electoral.
Cowal señaló
que píldoras del día después
como Plan B son compuestos de altas dosis
hormonales que impiden el embarazo, y
no "píldoras abortivas",
como las han descrito algunos conservadores
sociales. Añadió que PSI
distribuye anticonceptivos de emergencia
en países en los que han sido aprobados
por los correspondientes ministerios de
sanidad. En algunos naciones, las píldoras
han llegado a desencadenar verdaderas
batallas políticas. Citó
el caso del Perú, donde fue necesario
un cambio de gobierno para que la aprobación
de estos fármacos viese la luz.
Si se encuentra en
grave desacuerdo con la postura que el
gobierno espera que defienda, sólo
le queda indagar en su interior y reflexionar
sobre el tema. "Si estás recibiendo
un salario por hacer un trabajo y ese
trabajo consiste en defender la política
gubernamental, sólo te queda una:
o hacerlo, o abandonar".
Cowal no recomienda
enfatizar, frente al mundo, la distinción
entre tus propias creencias y las políticas
del gobierno. "No es bueno ir por
ahí de free-lance, Cuando se está
en el extranjero como diplomático,
el gobierno al que estás representando
se merece que defiendas sus políticas
inequívocamente, de la mejor manera
posible".
Diplomáticos
y científicos aportan distintos
tipos de conocimientos y destrezas a la
gestión de problemáticas
de política pública. Los
científicos contribuyen con su
énfasis en las pruebas tangibles,
además de con sus habilidades analíticas,
mientras que los diplomáticos llevan
a la mesa de trabajo una amplia visión
del mundo y capacidad negociadora. Tal
y como subraya la embajadora Cowal, tanto
la ciencia como la diplomacia se pueden
beneficiar de una mayor interacción
entre estos dos dominios habitualmente
estancos.
Nota del editor:
Alan Kotok, editor gerente de Next Wave,
es ex funcionario de reserva del cuerpo
diplomático para la Agencia de
Información de los Estados Unidos
(U.S. Information Agency, o USIA) y editor
del portal de Internet PublicDiplomacy.Org.
Kotok y Cowal trabajaron juntos en USIA
y ahora forman parte de la junta directiva
de la Asociación de antiguos empleados
de la USIA.
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