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La ciencia y la diplomacia desde las líneas de frente

ALAN KOTOK
EDITOR GERENTE
NEXT WAVE, de Science

04/06/04

 


 

La ciencia y la diplomacia son dos áreas de actividad que pueden semejar polos opuestos, tanto desde el punto de vista de las tareas a desempeñar como del de los perfiles de los profesionales a ellas consagrados. No obstante, desde la perspectiva de una conocedora del tema, una veterana diplomática estadounidense, es hora de que los diplomáticos tengan más y mejores conocimientos científicos, para así poder representar mejor los intereses de sus respectivas naciones en los muy pertinentes ámbitos de la salud pública y el medio ambiente. Por otra parte, los científicos interesados y preocupados por el impacto de la ciencia en la sociedad pueden encontrar en la diplomacia una buena y gratificante salida profesional.

Sally Grooms Cowal, vicepresidenta de Population Services International (PSI), nos ofrece dos perspectivas, como experta en política exterior, sobre la intersección entre ciencia y diplomacia. Titular de un Master en Administración pública por la George Washington University, Cowal fue funcionaria del cuerpo diplomático de los Estados Unidos y, entre 1971 y 1994, sirvió en misiones en la India, Israel, Colombia, Méjico y los Estados Unidos. Los presidentes George H. W. Bush y Bill Clinton la nombraron Adjunta del Secretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y, más adelante, embajadora de los Estados Unidos en Trinidad y Tobago.

Tras abandonar el servicio diplomático en 1994, Cowal trabajó en el programa VIH / SIDA de la ONU como directora de relaciones exteriores. En la actualidad, es directora del área de salud materno-infantil de PSI y directora regional para Latinoamérica dentro de la misma organización. PSI es una organización sin ánimo de lucro que opera en más de sesenta países para mejorar la salud de personas de bajos ingresos y otros colectivos vulnerables.

La embajadora Cowal dedicó casi toda su vida profesional al campo de la diplomacia pública, lo que en el marco estadounidense supone tratar de influir en las opiniones y en las actitudes de personas de otras naciones que tienen un impacto en las políticas de EE.UU. PSI aplica muchos de los mismos principios de base en un programa de "marketing social" que aspira a cambiar el comportamiento de los ciudadanos de los países en desarrollo, y en particular aquellos comportamientos que extienden el virus del sida.

Por ejemplo, PSI y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional en Haití montaron, conjuntamente, una serie de clubes para jóvenes, conocidos como Club ABC. En Haití, el VIH y el sida se están extendiendo a un ritmo vertiginoso; el país tiene la tasa de infección del VIH más alta de todo el continente americano. Cada uno de los citados clubes juveniles es dirigido y administrado por los propios jóvenes (adolescentes y pre-adolescentes), que difunden información sobre salud reproductiva a sus colegas en el contexto de conciertos, obras de teatro y grupos de discusión. Sus mensajes sobre el VIH y el SIDA son directos e inequívocos: esperen antes de mantener relaciones sexuales, sean fieles a sus parejas y usen siempre preservativo.

A la hora de tratar este tipo de problemáticas, la ciencia y la diplomacia se ven realmente las caras, nos explicó Cowal, sentada frente a una mesa llena de preservativos, en una entrevista que nos concedió en la sede de PSI en Washington D.C. Cowal mencionó cuatro áreas que afectan tanto a la ciencia como a la diplomacia en las que urge una mayor formación por parte de políticos y legisladores en materia científica.

La salud pública

Según Cowal, el tema de la salud y, en particular, la crisis del virus VIH/SIDA, ha ampliado la definición del término "asunto de seguridad nacional". Tradicionalmente, a la mayoría de los funcionarios del Cuerpo Diplomático estadounidense no se les pedía que se involucrasen en política sanitaria... hasta que surgió la problemática del sida, destapándose la caja de Pandora.

Cowal habló de sus experiencias cuando comenzó a trabajar para el programa VIH/SIDA de la ONU. Describió cómo éste se proponía educar a los líderes políticos "para que obtuviesen el compromiso político de jefes de estado o diplomáticos encargados del VIH y el sida"; también tenía como objetivo "difundir el hecho de que la epidemia del sida estaba teniendo un efecto de inmensas proporciones en el bienestar de los países afectados". Según Cowal, el VIH y el sida estaban haciendo de las suyas entre los miembros más productivos de las sociedad y, consecuentemente, el sida dejó de ser un asunto meramente sanitario en la medida en que las economías de no pocos países se vieron afectadas por la pandemia. En algunas naciones, explicó Cowal, "las fuerzas militares se vieron diezmadas", poniendo sus respectivas capacidades militares en cuestionamiento.

El medioambiente y la política, frente a frente

Si los asuntos en materia de salud pueden zarandear el barco, digamos que los de índole medioambiental tampoco se quedan cortos. Cowal admitió que "hoy por hoy, no existe un acuerdo comercial que no toque, aunque sea de refilón, temas medioambientales, y la mayoría de nosotros estamos muy poco formados en este sentido". Remarcó que los diplomáticos no tienen por qué conocer en gran detalle el fundamento científico de los grandes temas medioambientales, como por ejemplo la destrucción de la capa de ozono. No obstante, recalcó que incluso teniendo a mano la ayuda de expertos de agencias especializadas, las preguntas sobre los estándares de contaminación marina o aérea son el pan nuestro de cada día, por lo que los diplomáticos profesionales debieran estar, en la medida de lo posible, preparados para contestarlas al instante.

Comprender el papel de los científicos en la estructura de poder

Cowal señaló que, en muchos países, los científicos desempeñan un papel importante en la pirámide del poder, y que uno ha de poder hablar con ellos empleando su misma jerga. "Tienes que ser capaz de hablar como ellos, en su mismo idioma. Si no puedes, jamás formarás parte de sus conversaciones. Por el contrario, si puedes, tienes acceso a infinidad de personas que han dejado su marca como científicos y que tienen poder e influencia en sus respectivas sociedades".

Describió como en Israel, donde sirvió como attaché cultural, contribuyó a aumentar el número de becas Fulbright para científicos. Israel es uno de esos países que dan un alto valor nacional a las conquistas científicas y Cowal reconoció este potencial.

Representar el logro científico como un aspecto positivo de la sociedad

Cowal dijo que los diplomáticos de carrera tienen que conocer los avances y logros científicos con suficiente profundidad como para poder hablar sobre ellos inteligentemente y presentarlos como algo positivo sobre la sociedad en cuestión. Describió este aspecto del nexo entre ciencia y diplomacia como una parte importante de la diplomacia pública estadounidense.

La diplomacia pública estadounidense ha sido, recientemente, objeto de varias críticas a causa de su ineficacia, fama que parte, en última instancia, de los limitados recursos que obtiene del Departamento de Estado y del bajo puesto que ocupa en la pirámide de prioridades gubernamentales. Los abucheos al cuerpo diplomático se intensificaron conforme se fue agudizando el furor en relación con la guerra de Irak. Cowal quiso dejar claro que lo que está sucediendo en Irak "no refleja la realidad total de lo que es América". No resulta sencillo hablar de los logros científicos de Estados Unidos dada la actual situación política, pero, tal y como observó Cowal, los limitados recursos y la poca prioridad que le ha otorgado a la diplomacia pública el Departamento de Estado han complicado todavía más la labor.

El gran público a nivel mundial está más en sintonía con temas medioambientales y sanitarios

Cowal señaló que la combinación de asuntos ambientales y sanitarios proporciona al gran público oportunidades para expresar sus opiniones en temas y de maneras diferentes a las de antaño, y que esto está teniendo un impacto en las preguntas en materia de política pública que se plantean a nivel internacional. Describió como en Méjico (donde sirvió como funcionaria del departamento de asuntos públicos de la Embajada de los Estados Unidos), los medioambientalistas crearon lo que ella denominó "una brecha en la sociedad civil" que se expandió cuando un devastador terremoto asoló el país en 1985. Cowal dijo que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) que por aquel entonces estaba en el poder mostró su incapacidad para hacer frente a la catástrofe. El terremoto también puso de manifiesto múltiples infracciones de las normas de edificación municipal, que se tradujeron en numerosas víctimas mortales y daños inmobiliarios.

Era conocido por todos que Ciudad de Méjico estaba construido encima de una falla sísmica importante, señaló Cowal, y al menos oficialmente, el país tenía normas estrictas de edificación, que muchas empresas constructoras con contactos aparentemente ignoraron. A estos problemas de base se le añadieron preocupaciones por la calidad del aire y el déficit de agua, todas las cuales ayudaron a cuestionar y finalmente a derrocar el poder monolítico del PRI, dominante durante seis décadas. Según Cowal, este tipo de incidentes muestran "que, como diplomáticos, tenemos que ser conscientes de las implicaciones políticas de las crisis de la sanidad y sus repercusiones en el bienestar económico, la estabilidad política y el poder militar".

La diplomacia: una carrera prometedora para científicos que buscan más allá del laboratorio

Cowal instó a los jóvenes científicos a que considerasen la diplomacia - bien en un organismo oficial, o en una ONG como PSI - como una alternativa a la carrera científica tradicional. Describió el caso de Peter Piot, director ejecutivo del programa de las Naciones Unidas para el VIH/SIDA, donde Cowal trabajó tras dejar atrás el Cuerpo Diplomático estadounidense. Piot tuvo una exitosa carrera como microbiólogo (uno de los hitos en su trayectoria profesional fue el co-descubrimiento del virus Ébola) y fue partícipe de los primeros esfuerzos investigadores en torno al sida en África. El trabajo de Piot sobre el VIH ayudó a contra-argumentar la hipótesis de que el sida era una "enfermedad homosexual", basada en el hecho de que un alto porcentaje de los primeros casos de sida registrados podían ubicarse geográficamente en los barrios gay de San Francisco y Nueva York.

A pesar de haber dejado una huella profunda como científico, Piot optó por consagrar su vida y su carrera profesional a la política. "No hay nada más político que una agencia de la ONU", dijo Cowal, "y, a la vez, nada deviene más político que la lucha contra el VIH y el sida". Cowal añadió que Piot todavía disfruta asistiendo a reuniones científicas y participando en discusiones sobre investigación. No obstante, y en palabras de Cowal: "Piot llegó a la conclusión de que, en su vida, quería una visión más amplia que la que le ofrecían las lentes del microscopio".

Según Cowal, el éxito actual de Piot se debe, en gran medida, a sus credenciales científicas, que le otorgan una gran credibilidad a la hora de hablar de los daños provocados por el VIH y el sida. Recalcó que los científicos que estén en los comienzos de sus trayectorias profesionales, y que quisiesen combinar sus conocimientos con una visión más global, pueden encontrar salidas profesionales interesantes en los servicios diplomáticos de sus respectivos países, las Naciones Unidas, o en otros organismos internacionales, "Deberíamos animar a los científicos con horizontes más amplios que los de sus laboratorios a entrar en los cuerpos diplomáticos".

¿Qué sucede cuando ciencia y política están en desacuerdo?

Cowal habló de como, antes de nada y por encima de todo, los diplomáticos han de defender las políticas oficiales, pero advirtió que pueden surgir problemas cuando las políticas en cuestión van en contra de un determinado consenso científico respetado. Señaló que aun cuándo no se estuviese de acuerdo con las políticas oficiales, la labor del diplomático es apoyarlas y representarlas del mejor modo posible. "Esto es lo que han decidido el presidente y el congreso. Éste es nuestro sistema político ... Mi tarea consiste en conseguir que la gente comprenda de qué va esa política y, siempre que se pueda, describir los argumentos que indican que esa, y no otra, es la política adecuada ... La situación puede ser delicada y conflictiva cuando la ciencia transmite un mensaje claro que contradice, en esencia, la medida política tomada".

Dio como ejemplo la reciente decisión del organismo oficial estadounidense regulador en materia de alimentos y fármacos, la FDA (Food and Drug Administration), de no aprobar las ventas sin receta de un medicamento anticonceptivo de emergencia conocido por su nombre comercial, "Plan B", a pesar de las recomendaciones de dos comités científicos organizados por la propia FDA. Muchos observadores vieron en esta decisión una artimaña pre-electoral.

Cowal señaló que píldoras del día después como Plan B son compuestos de altas dosis hormonales que impiden el embarazo, y no "píldoras abortivas", como las han descrito algunos conservadores sociales. Añadió que PSI distribuye anticonceptivos de emergencia en países en los que han sido aprobados por los correspondientes ministerios de sanidad. En algunos naciones, las píldoras han llegado a desencadenar verdaderas batallas políticas. Citó el caso del Perú, donde fue necesario un cambio de gobierno para que la aprobación de estos fármacos viese la luz.

Si se encuentra en grave desacuerdo con la postura que el gobierno espera que defienda, sólo le queda indagar en su interior y reflexionar sobre el tema. "Si estás recibiendo un salario por hacer un trabajo y ese trabajo consiste en defender la política gubernamental, sólo te queda una: o hacerlo, o abandonar".

Cowal no recomienda enfatizar, frente al mundo, la distinción entre tus propias creencias y las políticas del gobierno. "No es bueno ir por ahí de free-lance, Cuando se está en el extranjero como diplomático, el gobierno al que estás representando se merece que defiendas sus políticas inequívocamente, de la mejor manera posible".

Diplomáticos y científicos aportan distintos tipos de conocimientos y destrezas a la gestión de problemáticas de política pública. Los científicos contribuyen con su énfasis en las pruebas tangibles, además de con sus habilidades analíticas, mientras que los diplomáticos llevan a la mesa de trabajo una amplia visión del mundo y capacidad negociadora. Tal y como subraya la embajadora Cowal, tanto la ciencia como la diplomacia se pueden beneficiar de una mayor interacción entre estos dos dominios habitualmente estancos.

Nota del editor: Alan Kotok, editor gerente de Next Wave, es ex funcionario de reserva del cuerpo diplomático para la Agencia de Información de los Estados Unidos (U.S. Information Agency, o USIA) y editor del portal de Internet PublicDiplomacy.Org. Kotok y Cowal trabajaron juntos en USIA y ahora forman parte de la junta directiva de la Asociación de antiguos empleados de la USIA.


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