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El potencial de la
investigación en medicina autóctona en
Brasil no tiene parangón por diversos
motivos:
- Biodiversidad
exuberante: cinco ecosistemas distintivos
en un constante estado de tensión: la
selva amazónica, el pantanal
interior periódicamente inundado, el
noreste seco pero colorido y folklórico,
el bosque templado de la zona atlántica
y las zonas semiáridas del cerrado
en el centro del país. Brasil es uno
de los pocos países del mundo con áreas
todavía inexploradas.
- Sabiduría
popular: la rica cultura caboclo:
una mezcla del conocimiento de los ecosistemas
nacionales por parte de los pueblos
costeros nativos, con influencia portuguesa,
francesa, holandesa y, especialmente,
africana en el Noreste; y alemana, italiana
y japonesa (entre otras) en el Sur del
país.
- Apoyo
social: la creciente toma de conciencia,
principalmente entre la juventud, de
los valores intrínsecos de la biodiversidad.
Dichos valores están reconocidos internacionalmente
y apoyados por programas gubernamentales
nacionales, organizaciones no gubernamentales
y por fundaciones que financian la investigación
dedicada a la evaluación científica
y a la conservación racional de los
recursos naturales.
- Motivación:
la fuerza representada por los 80 millones
de adolescentes y preadolescentes (el
48% de la población total) que impulsan
políticas a favor de biodiversidad.
- Valor
económico: la fuerte industria farmacéutica
nacional con sus saneadas ventas, junto
a la creciente competencia por nuevas
líneas de investigación y nuevos mercados.
- Experiencia:
el gran número de investigadores posdoctorales
formados dentro y fuera del país.
- Regulación:
las políticas gubernamentales regulan
el intercambio científico y restringen
el acceso a y el intercambio de recursos
genéticos; de este modo, se fomenta
la investigación cooperativa entre los
propios brasileños y con científicos
extranjeros invitados.
- Beneficios
sociales: sobre todo, la consciente
motivación científica para desarrollar
los recursos de la medicina autóctona
puede ayudar a cambiar los modos habituales
de pensar y actuar, para así promover
una distribución equitativa del trabajo,
de los beneficios y del bienestar social.
Las medicinas derivadas
de plantas se usaban ampliamente en Brasil
hasta el final de la Segunda Guerra Mundial,
cuando fueron paulatinamente reemplazadas
por los compuestos sintéticos. Aunque
se producen con facilidad a escala industrial
y permiten un adecuado control de calidad
gracias a sencillos análisis químicos,
los compuestos sintéticos tienen su lado
negativo. Irónicamente, nos estamos dando
cuenta de que las medicinas desarrolladas
con esta moderna tecnología carecen de
la diversidad química estructural necesaria
para la innovación farmacológica, mientras
que las medicinas obtenidas de fuentes
naturales son, con frecuencia, químicamente
únicas.
Hace veinte años,
para lograr un descenso en la gran dependencia
respecto al suministro exterior de productos
farmacéuticos, el Ministerio de Sanidad
lanzó el mayor programa en la historia
de Brasil para estimular la producción
interna de medicinas. El apoyo a la producción
químico-sintética ha estimulado un boom
de compuestos me-too. Al mismo tiempo,
las inversiones en bio-prospección han
proporcionado pocos productos medicinales
pero beneficios duraderos. La bio-prospección
se centra en los remedios tradicionales
de origen vegetal, pero ahora con fines
farmacológicos y de análisis químico.
Esto, por su parte, ha estimulado la investigación
en dos frentes: la estandarización de
los materiales vegetales para permitir
su uso in natura y la validación
de su eficacia medicinal y su seguridad.
Ambas estrategias han tenido éxito.
Tristemente,
la mera producción estandarizada y la
recolección de material vegetal han sido
suficientes para que las industrias locales
y multinacionales hayan aumentado el consumo
de remedios vegetales no regulados, alcanzando
niveles nunca vistos. Además, los médicos
y farmacéuticos, por no hablar de los
Doctores en Ciencias Humanas, ocupan sólo
un escaso número de puestos científicos
en estas grandes plantas de producción.
Por fortuna, la evaluación científica
de plantas medicinales prosiguió paralelamente.
Aunque algo lentos a la hora de ofrecer
productos farmacéuticos vendibles, los
programas de evaluación han sido muy efectivos
a la hora de crear la necesaria infraestructura
para la investigación. Los estudiantes
tenían que ser preparados, los estándares
nacionales establecidos y el mundo académico
debía prepararse para responsabilizarse
de la investigación clínica y preclínica
en este ámbito.
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La bio-prospección en Brasil:
el origen de la financiación
En la actualidad,
varias agencias federales apoyan
con sus fondos a los científicos
del ámbito académico brasileño
y a la industria farmacéutica
para el desarrollo de nuevas medicinas:
- Consejo Nacional
de Investigación (CNPq) Financia
proyectos individuales a científicos
interesados en llevar a cabo los
experimentos necesarios para que
los remedios naturales que ya
están en el mercado cumplan los
requisitos oficiales de eficacia
y seguridad.
- Ministerio
de Ciencia y Tecnología de Brasil
Promueve convenios entre
empresas y universidades para
optimizar la ciencia y la tecnología
en áreas diversas, incluida la
biodiversidad.-
Bioamazonia
La Asociación Brasileña
para el Uso Sostenible de la Biodiversidad
Amazónica es un programa nacional
de investigación que patrocina
el estudio de la selva tropical.
- FAPESP
La
Fundación para la Investigación
del Estado de São Paulo patrocina
proyectos individuales o de grupo
en diversas áreas. Un programa
especial, BIOTA-FAPESP,
financia investigaciones sobre
los recursos de la biodiversidad
en dicho estado, principalmente
los del bosque templado atlántico.
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Un pequeño número
de facultades de Farmacia ha incluido
el desarrollo de la farmacología natural
en el programa de estudios básico. Las
facultades de Medicina se han mostrado
remisas a la introducción de un programa
fito-terapéutico específico, prefiriendo
esperar a que haya más datos acerca de
su eficacia y seguridad. Sin embargo,
es conocimiento común en la práctica clínica
que las fito-medicinas pueden igualar
los resultados de los tratamientos convencionales.
En la actualidad,
la comunidad científica brasileña se encuentra
dividida con respecto a la mejor estrategia
para el desarrollo de nuevas medicinas.
La mayoría de los proyectos de investigación
en el ámbito académico estudian los recursos
naturales de la biodiversidad brasileña
por medio de un punto de vista clásico,
basado en la estandarización y en la purificación
química. Estos científicos motivados por
el reconocimiento internacional se dedican
al descubrimiento azaroso de nuevos productosterapéuticos.
La química combinatoria, la biotecnología
y la exploración de una gran cantidad de
moléculas naturales constituyen áreas especializadas
a cuyo desarrollo se anima a los científicos
jóvenes por medio de colaboraciones internacionales.
Las compañías internacionales
realizan grandes inversiones en la tercera
fase de ensayos clínicos locales, pero
no invierten en la infraestructura brasileña
de investigación básica. Esto repercute
negativamente en la sociedad local. Las
asociaciones entre compañías brasileñas
e internacionales, o los aportes de capital
inicial en proyectos académicos "secretos",
aparecen en los medios de comunicación
nacionales como intentos de "piratería"
internacional. Tan molesta incomprensión
terminará con seguridad cuando las iniciativas
de asociación científica sean más comunes.
Sin embargo, hay más cambios prometedores.
Por ejemplo, las mejores empresas farmacéuticas
nacionales están comenzando a investigar
la validación de medicinas derivadas de
plantas en un intento por sentar las bases
para nuevas medicinas, y así competir
con los compuestos convencionales importados,
los cuales constituyen más del 70% del
mercado brasileño.
En 1995, se les
exigió a las compañías farmacéuticas brasileñas
que documentaran la eficacia farmacológica
y la seguridad, además de la toxicología
predecible, de los fito-remedios, como sucede
con cualquier otro producto farmacéutico.
La ley internacional de patentes que protegía
nuevos productos farmacéuticos fue reconocida
nacionalmente en 1997, lo que acabó con
el copiado sin autorización y protegió las
inversiones en investigación. Esta combinación
de avances científicos y mejoras económicas
ha tenido un impacto notable en el mercado
farmacéutico brasileño, el cual aumentó
su volumen diez veces en los últimos 20
años, y en la actualidad ocupa la quinta
posición mundial, con unas ventas anuales
en torno a los 12.000 millones de dólares.
La afirmación de
que la investigación de que la investigación
en medicinas originarias de la selva húmeda
tropical es rentable, contrasta con la
escasez de productos farmacéuticos que
realmente llegan al mercado. Linda con
lo imposible predecir el tipo de compuesto
a investigar, las especies de plantas
a recolectar o el ecosistema específico
a explorar. ¿No sería algo verdaderamente
mágico conseguir el gordo de la lotería
con tan pocas probabilidades de éxito?
Quizás sea mejor preguntarse si el descubrimiento
de nuevos productos medicinales debiera
ser el beneficio más importante de la
bio-prospección.
Antonio Jose Lapa
es catedrático de Farmacología en la Facultad
Paulista de Medicina de la Universidad
Federal de São Paulo, Brasil. Pueden
escribirle a ajlapa.farm@infar.epm.br.
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