|
Mi descubrimiento del ayurveda no fue
para nada accidental. Cuando era niño,
empleaba prácticas ayurvédicas
para tratar todos los males menores que
típicamente aquejan a la infancia.
¿Por qué? Mi padre practica
la medicina ayurvédica. Por lo
tanto, desde mis comienzos, tuve una exposición
muy superior a la habitual a muchas prácticas
del ayurveda. Sin embargo, como muchos
otros indios de mi generación,
despreciaba la tradición y soñaba
con ser un científico moderno...
experimentando artilugios de alta tecnología,
probando ideas innovadoras y descubriendo
cosas nuevas.
De hecho, eso fue
precisamente lo que hice tras licenciarme
en Ciencias por la Universidad
de Panjab, y meterme en investigación
básica. Fue en esa época
cuando cayó en mis manos el proyecto
investigador de un colega que evaluaba
las propiedades terapéuticas de
las hierbas medicinales tradicionales.
El tema me cautivó. De repente,
caí en la cuenta de que aquello
que mi padre había practicado durante
tantos años tenía tanto
de ciencia como de arte y tradición.
El año siguiente,
tomé una decisión que cambió
radicalmente el curso de mi carrera profesional.
Habiendo finalizado la tesis del Máster,
decidí no proseguir con la investigación
académica. En su lugar, puse mi
punto de mira en las bibliotecas de la
sabiduría de mis ancestros: en
el ayurveda. Leí todo lo que pude
sobre esta tradición de la antigüedad,
examinando cada uno de los tomos de la
colección bibliográfica
de mi padre. Le acompañé
en la consulta y lo observé en
sus intentos de aplicar remedios tradicionales
para prevenir y aliviar dolor y sufrimiento,
principalmente entre los habitantes de
Vieja Delhi.
Mi padre se convirtió
en mi gurú. Animado por él,
me matriculé en una licenciatura
de cinco años y medio de duración,
en Medicina y Cirugía Ayurvédica,
para tener algún tipo de cualificación
formal en el campo. La profunda riqueza
de conocimientos trasmitidos de generación
en generación durante milenios
nunca dejó de sorprenderme. Incluso
ahora, cuando profundizo en algún
aspecto del ayurveda en particular, me
encuentro enfrascado en la búsqueda
de más respuestas.
Debo decir que, a
diferencia de cuando comencé a
especializarme en este campo, hace ya
muchos años, las instituciones
ayurvédicas de hoy en día
ofrecen un enfoque a la medicina ayurvédica
mucho más ortodoxo y científico,
un enfoque que se adecua mejor a una generación
con una mayor conciencia científica.
También existen muchas más
oportunidades formales de formación
e investigación para aquellos interesados
en adentrarse en este campo. De hecho,
la medicina ayurvédica, estructurada
en 16 ramas de especialización
de posgrado, ofrece tantas opciones profesionales
como la medicina alopática.
En la actualidad,
existen casi 200 centros educativos oficiales
en la India que ofrecen programas de ayurveda
de licenciatura y de posgrado; cerca de
un cuarto de éstos cuentan con
las instalaciones investigadoras necesarias
para la obtención de Másters
y Doctorados. Algunos tienen también
cursos para extranjeros. Entre las mejores
escuelas, cabe destacar el Instituto Nacional
de Ayurveda, en Jaipur, la Gujarat
Ayurved University, en
Jamnagar, y la Facultad
de Ayurveda de la Banaras Hindu University.
Estas instituciones proporcionan altos
estándares de formación
e investigación en todas las áreas
del ayurveda, con un enfoque científico.
Ofrecen un amplio repertorio de cursos
de licenciatura y de posgrado y disponen
de las instalaciones necesarias para llevar
a cabo investigación doctoral en
medicina ayurvédica y otros campos
aliados.
Si usted es un licenciado
o posgraduado en Ciencias interesado en
trasladarse al campo del ayurveda, tiene
un número de opciones posibles.
Aquellos que ya posean una titulación
básica o de posgrado en ciencias
biológicas pueden escoger pasar
directamente a un Máster o a un
Doctorado. Estos programas están
o parcialmente o enteramente basados en
la práctica experimental y tienen
de dos a cinco años de duración.
Puede optar por investigación básica
en ayurveda o en hierbas medicinales tradicionales
o por llevar a cabo investigación
clínica más aplicada en
conjunción con un departamento
de un hospital asociado. También
tiene la opción de hacer farmacia
ayurvédica, especialmente en facultades
con sus propias farmacias con o sin sus
propias unidades de elaboración
de medicinas ayurvédicas. Sin embargo,
si lo que le interesa es ser practicante,
la única poción posible
en la India es hacer la licenciatura en
Medicina y Cirugía Ayurvédica
de cinco años y medio de duración.
Llevo ya muchos años
en este campo y realmente creo que las
oportunidades en I+D en la medicina ayurvédica
son ilimitadas. La India es tierra madre
de más de 40000 especies conocidas
de plantas, y la sabia tradición
de las plantas medicinales ha existido
desde hace más de 3000 años.
La rica biodiversidad y el conocimiento
transmitido de generación en generación
son dos factores que sustentan el entusiasmo
por la investigación continua y
el desarrollo en este campo. Puede que
el ayurveda sea una antigua tradición,
pero está evolucionando con los
tiempos y poniéndose gradualmente
al día con la denominada ciencia
moderna. La investigación científica
ha ayudado muchísimo a comprender
y a modernizar el sistema de la antigüedad.
Los fármacos ayurvédicos
de hoy en día no son simples mezclas
de plantas o hervidos de raíces,
tallos y hojas de hierbas varias. Los
preparados ayurvédicos están
haciéndose cada vez más
elaborados con métodos de preparación
más refinados gracias a la tecnología
moderna.
A pesar de su reputación
anticuada, el ayurveda es un sistema médico
altamente considerado, y las carreras
profesionales en medicina ayurvédica
son más que sólo respetables.
La medicina ayurvédica - más
barata que la medicina occidental - constituye
un sistema sanitario que está al
alcance del bolsillo del ciudadano medio.
Nunca me he arrepentido
de haber abandonado mi sueño académico
porque he encontrado inmensa satisfacción
en mi trabajo diario, proporcionando atención
sanitaria económica a las masas
y ayudando a mi país a preservar
y propagar un patrimonio de enorme valor,
uno que probablemente continúe
sirviendo a nuestro pueblo durante muchas
generaciones.
|