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La mayoría
de los médicos y científicos
reconocen, hoy en día, que la nutrición
constituye la base de la salud física;
por extraño que parezca, la importancia
fundamental de la nutrición para
la salud mental es algo que a muchos
les ha pasado inadvertido. Una razón
por la cual esto no deja de ser particularmente
curioso es porque el cerebro, que sólo
supone el 2% de nuestro peso corporal,
es directamente responsable de, al menos,
una cuarta parte de todas nuestras exigencias
metabólicas. ¿No cabría
esperar, entonces, que la nutrición
fuese considerada más importante
para la función cerebral que para
la de las demás partes del cuerpo?
Mi investigación
en el Departamento de Pediatría
de la Universidad de Calgary se basa en
la teoría de que la deficiencia
nutricional (en parte, determinada genéticamente)
puede ser la base de ciertos trastornos
mentales y de comportamiento. Esta hipótesis
se sustenta sobre varias líneas
de razonamiento; en líneas generales,
se ha constatado un aumento de los trastornos
mentales y una disminución del
contenido nutricional de los alimentos;
y algunos experimentos demuestran que,
mediante suplementos nutricionales, es
posible mejorar los síntomas mentales.
Siempre me ha interesado
la relación entre la nutrición
y el cerebro. Hace unos treinta años
consideré incluso la posibilidad
de realizar un posdoctorado sobre el tema,
pero abandoné la idea pensando
que, probablemente, serían los
bioquímicos, y no los científicos
del comportamiento, los autores de los
descubrimientos importantes. Así
que me decanté por la investigación
posdoctoral en neurofisiología
y trabajé tanto en el campo de
la psicofisiología como en el de
la psicología experimental. No
obstante, mi investigación clínica
ha seguido siempre gravitando hacia temas
relacionados con la nutrición y,
en la década de los ochenta, me
dediqué intensamente al estudio
del papel que desempeñarían
los "aditivos" alimentarios
en el fenómeno de la hiperactividad.
El panorama ha cambiado
mucho en este nuevo milenio, y son muchos
los temas relacionados con la nutrición
que los científicos del comportamiento
pueden explorar. El papel de la nutrición
en el comportamiento humano constituye
un tema intrigante que está a punto
de experimentar una verdadera explosión
de interés; se perfila, pues, como
una rica veta de salidas profesionales.
Los trastornos
mentales van en aumento
Cada vez que alguien dice que un problema,
como la depresión, va en aumento,
siempre se tiende a responder con el mismo
contraargumento: "No: no hay evidencia
de que esté aumentando. Probablemente
la tengamos, simplemente, más presente
que antaño; consecuentemente, la
gente tiene menos reparos en pedir ayuda
y, así, se diagnostica más
a menudo". ¿Pero es esto del
todo cierto?
Los últimos
datos nos sugieren que determinados trastornos
psiquiátricos de gravedad, tales
como el trastorno bipolar (que solía
denominarse depresión maníaca)
o la esquizofrenia están, realmente,
en aumento. Los estudios epidemiológicos
de finales del siglo XIX situaban la tasa
de incidencia de estos trastornos en aproximadamente
un 1.8 por mil. En contraste, los principales
estudios llevados a cabo en Estados Unidos
en los últimos veinte años
la situaban en en torno a un 15 por mil.
Cuando examinamos un fenómeno más
concreto y comparamos, por ejemplo, el
número de personas que solicitaron
tratamiento médico para la depresión,
la tasa se triplicó de un 7.3 por
mil a un 23.3 por mil en tan sólo
una década (1987-1997). También
es importante observar que muchos estudios
han demostrado que al menos un tercio
de la población sin techo sufre
trastornos psiquiátricos graves,
al igual que un porcentaje significativo
de los reclusos.
El impacto de las
enfermedades mentales es enorme. La depresión
es, por supuesto, un trastorno que puede
ser letal. En un estudio suizo reciente
se les siguió la pista a más
de 400 personas que, 22 años antes,
habían sido hospitalizadas por
algún trastorno de comportamiento.
La tasa de mortalidad era del 76% y las
dos causas de defunción principales
fueron el suicidio y los trastornos circulatorios.
En los Estados Unidos, cifras recientes
nos indican que el suicidio ocupa el undécimo
lugar entre las causas de muerte.
El contenido nutricional
de los alimentos está disminuyendo
Los resultados de trabajos recientes que
han demostrado que el contenido nutricional
de nuestros alimentos está disminuyendo
han sido calificados de "predecibles":
las tierras que nunca ha sido cultivadas
son, por lo general, ricas en micronutrientes
(vitaminas y minerales), pero los años
de explotación agrícola
traen consigo la reducción o el
agotamiento de muchos microelementos esenciales.
La remineralización del suelo con
zinc, cobre, selenio, vitaminas, manganeso,
cromo, etc. es algo, hasta la fecha, virtualmente
inexistente. ¿De dónde se
supone, entonces, que nuestras frutas
y verduras van a obtener los nutrientes
que nuestros cerebros y nuestros cuerpos
necesitan como parte de su dieta diaria?
La búsqueda
de la clave para la buena salud mental
Si uno quisiese determinar la existencia
de algún tipo de correspondencia
entre los síntomas mentales y un
consumo insuficiente de nutrientes, el
primer paso lógico sería
evaluar los niveles de serum de algunos
nutrientes clave en individuos con trastornos
mentales. Hay algunos estudios de calidad
realizados en los últimos ochenta
años que muestran que los individuos
con esquizofrenia, por ejemplo, tenían
niveles de serum hierro notablemente bajas,
y lo mismo sucedía con las cantidades
de flujo cerebroespinal y de serum magnesio.
Sin embargo, las conclusiones de las diversas
investigaciones son contradictorias. Es
posible que los ensayos que se están
realizando en la actualidad sean o bien
no todo lo sensibles que debieran, o bien
un reflejo inadecuado de las necesidades
de las células cerebrales, particularmente
en aquellos individuos predispuestos genéticamente
para los problemas mentales.
La evaluación
de la relación entre los trastornos
mentales y la nutrición debe, pues,
basarse - al menos parcialmente - en estudios
sobre los efectos de la suplementación
nutricional, y éste ha sido, precisamente,
el centro neurálgico de mis actividades
investigadoras. Ya existen un número
de estudios que muestran una mejoría
en la función mental mediante formulaciones
multi-ingredientes de amplio espectro,
constituidas a base de vitaminas y minerales;
además de investigación
sobre algunos ingredientes individuales.
Estos análisis han sido llevados
a cabo en estudiantes "normales",
en residentes de centros penitenciarios
para menores y en individuos con trastornos
mentales.
La investigación
en nutrición es de naturaleza interdisciplinar.
Yo trabajo conjuntamente con otros Doctores
especialistas en psicología experimental,
psiquiatría, nutrición y
neurociencia, entre otras disciplinas.
Los estudiantes con los que he trabajado
hasta la fecha eran alumnos de posgrado
de psicología clínica y
de ciencias de la salud comunitaria.
Nuestros propios
resultados preliminares de la Universidad
de Calgary muestran que una formulación
multi-ingrediente promete ayudar a personas
que sufren cambios de ánimo significativos,
tales como individuos con un trastorno
bipolar, o niños con ataques de
furia. Las pruebas clínicas aleatorias
controladas mediante placebos están
en fase de planificación, y todavía
se requieren muchos más estudios
en torno a este tema de suma importancia.
La investigación
en medicina complementaria y alternativa
en acción.
Obviamente, hay una distancia grande entre,
por una parte, demostrar que la suplementación
nutricional mejora los trastornos mentales
y, por otra, probar que los trastornos
mentales se deben, de hecho, a deficiencias
nutricionales. Todavía hay mucho
que explorar en este campo tan emocionante.
Si constatamos, por ejemplo, que un individuo
(perteneciente a una familia que parece
portar genes que predisponen a la manifestación
de trastornos mentales) se beneficia,
clínicamente, de la suplementación
nutricional, esto puede darnos una pista
importante en relación al papel
de tales genes en la determinación
de las necesidades metabólicas
de las vías de neurotransmisores
en el cerebro.
Muchas son las oportunidades
laborales que se desarrollarán
en el área amplia de la medicina
complementaria y alternativa a lo largo
de los próximos 10- 20 años.
Con el establecimiento del Centro Nacional
para la Medicina Complementaria y Alternativa,
dentro de los Institutos Nacionales de
Salud, en los Estados Unidos, y el Natural
Health Products Directorate of Health,
de Canadá, dos gobiernos federales
de Norteamérica han adoptado ya
una posición firme a favor de la
investigación futura en estos temas.
Los enfoques complementarios
y alternativos deben ser investigados
empleando métodos científicos
occidentales. Cada vez se reconoce más
la importancia de la investigación
sobre maneras alternativas (entre ellas
estaría la suplementación
nutricional) de enfocar el concepto de
la salud. No son pocas las grandes organizaciones
- inclusive el gobierno norteamericano
- que, recientemente, han subrayado la
importancia de explorar estos temas científicamente.
Con respecto a los
trastornos mentales y de comportamiento,
existe una necesidad evidente de investigación
por parte de especialistas (psiquiatría,
psicología) e investigadores (metodólogos,
psicólogos) clínicos. La
genética del comportamiento en
el área de los trastornos psiquiátricos,
y en particular en relación con
el metabolismo, también debería
constituir una importante línea
investigadora en el futuro.
¿Es la suplementación
nutricional realmente una manera "alternativa"
de enfocar la salud mental? Únicamente
mientras que la gente siga creyendo que
la buena nutrición es importante
tan solo para la salud física...
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