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Cuando comencé
mi diploma en naturopatía, alguien
me comentó que las ciencias políticas
y la medicina alternativa eran una mezcla
curiosa. Sin embargo, en Australia, en
aquella época (mediados de los
ochenta), la naturopatía no estaba
nada reconocida y, para obtener reconocimiento
y respeto para la profesión, era
tan necesario tener conocimientos de política
como de bioquímica.
Desde entonces, con
el reconocimiento por parte de la ciencia
y el apoyo de determinados grupos políticos,
las terapias naturales han conseguido
salir de la oscuridad. En Australia, muchas
clínicas médicas urbanas
tienen equipos multidisciplinares que
en ocasiones incluyen naturópatas.
Sin embargo, la mayoría de los
especialistas en medicina complementaria
todavía trabajan en sus propias
consultas o en clínicas no médicas.
En cuanto a mí, trabajo en una
clínica privada en Melbourne con
otro naturópata, un masajista y
dos osteópatas.
Un día
típico
En un día
cualquiera en la clínica suelo
ver hasta a catorce pacientes. Una primera
consulta dura un mínimo de una
hora e incluye la elaboración de
un detallado historial médico y
una revisión exhaustiva de todos
los sistemas corporales, dieta y estilo
de vida. La medición de la tensión
arterial y el pulso, la palpación
y la auscultación son algunas de
las pruebas que realizo de forma habitual.
Si tengo tiempo, procedo también
a examinar el iris del paciente, en base
a los preceptos de la iriodología,
según la cual existe una correspondencia
directa entre el color, la textura y las
condiciones del iris y los puntos fuertes
y débiles del organismo. El estudio
del iris también permite determinar
áreas de acumulación de
toxinas y hacer un esbozo de la constitución
general del paciente. La iriodología
nunca ha de utilizarse para diagnosticar
enfermedades; debería, por el contrario,
complementar los reconocimientos médicos
tradicionales.
Durante la consulta,
creó un plan de tratamiento inicial
para el cliente. Por lo general, incluye
consejos específicos relativos
a la dieta y al estilo de vida, en función
de los síntomas e historial clínico.
En algunos casos, refiero al cliente a
su médico de cabecera, para que
sea sometido a análisis de sangre
u otras pruebas. (En Australia, los naturópatas
pueden solicitar que le sean hechas algunas
pruebas médicas a sus pacientes;
pero ha de subrayarse que, procediendo
de este modo, Medicare, el seguro
sanitario estatal, no cubre los gastos
en los que se haya incurrido). Para la
mayoría de mis clientes, creo jarabes
a base de hierbas empleando extractos
fluidos procedentes de más de una
docena de plantas diferentes.
No obstante, antes
de redactar cualquier receta, debo hacer
un diagnóstico. Éste "veredicto"
tiene en consideración tanto la
evaluación ortodoxa de la sintomatología
del cliente como una evaluación
naturopática de su energía,
sus debilidades y su bienestar general.
Las plantas medicinales y otros remedios
naturales tiene como objetivo re-equilibrar
el organismo, incentivando, por ejemplo,
la enervación y el flujo sanguíneo
a órganos que están congestionados
o no funcionando como deberían.
Ocasionalmente, receto plantas en forma
de pastillas o té, pero por lo
general prefiero los extractos fluidos
ya que me permiten crear un medicamento
más específico para las
necesidades concretas de cada paciente.
Si el caso lo requiriese, también
prescribo la ingestión de vitaminas
o minerales.
El arte y la
ciencia
Mi objetivo como
sanitario es permitir que el individuo
comprenda su cuerpo. Los conocimientos
de fisiología pueden ayudar a ilustrar
las causas de los síntomas, y cuando
una persona es consciente de ello, aumenta
su comprensión de los mensajes
que emite su organismo. En la mayoría
de los casos, la medicina natural proporciona
una medida temporal para aumentar el bienestar,
al mismo tiempo que el paciente va poniendo
en práctica una serie de cambios,
a más largo plazo, en su régimen
alimenticio y estilo de vida. Aunque estos
fármacos naturales pueden funcionar
muy bien en situaciones particularmente
graves, el objetivo del naturópata
es ayudar al paciente a llevar a cabo
cambios a largo plazo para así
evitar recaídas en los mismos desequilibrios.
A la primera cita
con cada paciente le siguen otras, de
una media hora de duración, que
se repiten de forma regular durante una
serie de meses. Éstas son importantes
para identificar cualquier dificultad
que hubiese podido surgir en relación
al tratamiento, volver a prescribir y
ajustar recetas, y tratar nuevos síntomas,
de haberlos. Es esencial que el médico
sea flexible en su tratamiento, particularmente
en el caso de clientes de entornos urbanos
estresantes. En algunos casos, los cambios
dietéticos radicales (tales como
un ayuno supervisado) pueden acelerar
el proceso de curación, pero en
realidad cualquiera que trabaje, estudie
o críe a sus hijos a jornada completa
necesita cambios más suaves y factibles
en el contexto de su particular estilo
de vida. Un progreso más dilatado
en el tiempo o el empleo de más
suplementos puede ser preferible a crear
tratamientos rígidos que el paciente
es incapaz de seguir.
La naturopatía
es descrita, a menudo, como una "ciencia
y un arte". La tendencia hacia finales
del siglo veinte era a acentuar el componente
científico de ésta, lo que
ha sido objeto de caluroso debate dentro
del gremio. El argumento no ha sido tanto
que la ciencia devalúa el ejercicio
de la naturopatía sino más
bien la defensa de la filosofía
tradicional, que en ningún caso
puede ser sacrificada en el proceso. Las
ciencias de la salud - y en particular
la química, la bioquímica,
la fisiología, la anatomía
y la patología - constituyen una
parte integral de los actuales planes
de estudio de la carrera de naturopatía.
Como naturópata en ejercicio, pienso
que esto es esencial, ya que el tener
una base amplia en estas áreas
me permite, hoy por hoy, mantenerme al
día en la investigación
médica y en los avances en el campo
de la fitoterapia. Como practicante clínico,
sin embargo, es mi comprensión
de la medicina naturopática la
que me proporciona un marco para mi evaluación
de la salud de un individuo y su posterior
tratamiento. Este contexto me obliga a
ir más allá del tratamiento
de los síntomas, a la comprensión
del origen de las anomalías y desequilibrios.
Sin este marco, poco me diferenciaría
de una alópata que receta plantas
medicinales en lugar de fármacos.
La
formación en naturopatía
en Australia
En la actualidad, en Australia, la formación
en terapias naturales es relativamente
amplia, abarcando desde pequeños
cursos tipo hobby a títulos universitarios,
que ofrecen tanto centros privados como
universidades públicas. Entre éstas
últimas destaca la Southern
Cross University, con su licenciatura
en terapias naturales. Éste es
un buen ejemplo de un título universitario
en naturopatía que combina ciencias
médicas con conocimientos tradicionales.
La Southern Cross University también
ofrece un abarcador programa de investigación
a nivel de posgrado.
Para un licenciado
en ciencias que esté considerando
especializarse en terapias naturales,
existen unas cuantas opciones. Muchas
instituciones no exigen la posesión
de conocimientos previos en el área
de las ciencias médicas. Sin embargo,
la mayoría de los títulos
universitarios en naturopatía requieren
entre tres y cuatro años de estudio
en áreas de conocimiento tales
como medicina herbal, homeopatía
y nutrición, filosofía naturopática
y /o diagnóstico clínico.
Los estudiantes de naturopatía
también tienen que realizar un
prácticum clínico de unos
meses de duración. Aunque existen
algunos cursos de posgrado que ofrecen
acceso directo a algunos licenciados en
ciencias, no siempre ofrecen la formación
experimental más idónea
y completa para alguien que desee ejercer
la profesión médica.
Hoy por hoy, en Australia,
los natorópatas no están
colegiados, con la excepción de
los especialistas en medicina tradicional
china de algunos estados del país.
El gobierno federal está en estos
momentos reuniéndose con los representantes
de asociaciones que representan la profesión
con el fín de crear un modelo aceptable
de regulación de la actividad.
Mientras tanto, aunque cualquiera puede
trabajar como naturópata, sean
cuales fueren sus cualificaciones y afiliaciones,
la legislación influye en varios
aspectos de la práctica clínica.
El Therapeutic Goods Act Ley de
Bienes Terapéuticos] de 1992 controla
el acceso a algunas medicinas naturales
y ciertas reformas recientes del sistema
tributario ofrecen algunas dispensas en
lo que se refiere a GST (Goods and
Services Tax; o Impuesto sobre bienes
o servicios). Los seguros sanitarios privados
imponen una quasi-regulación del
ejercicio de la profesión, ofreciendo
reembolsos para las consultas con determinados
especialistas, dependiendo de su educación
y su cualificación profesional.
El acceso a algunas hierbas medicinales
tradicionales está controlado por
el Schedule of Drugs and Poisons
Listado de drogas y fármacos].
Algunas secciones de este texto regulador
permiten la dispensación de determinadas
plantas, potencialmente tóxicas,
a doctores, farmacéuticos, veterinarios
e incluso dentistas. Curiosamente, este
apartado no incluye a los practicantes
específicamente formados en medicina
herbal. Las asociaciones naturopáticas
confían en que será enmendado
una vez la profesión se haya colegiado
correctamente.
Es ésta
una época harto emocionante para
todos los que nos dedicamos a la industria
de la medicina alternativa... No obstante,
al final del día, para mí
lo más importante es tener un trabajo
gratificante que me resulte agradable
y estimulante. Y lo tengo.
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