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Me licencié
en ciencias por la Universidad de Toronto
en 1993 y en 1996 obtuve un Máster
por la Universidad de Guelph. En el 2001,
me gradué en el Canadian College
of Naturopathic Medicine, de Toronto,
uno de los cuatro únicos centros
acreditados en el área de la naturopatía
de toda Norteamérica.
Encontré un
gran contraste entre mi etapa inicial
de formación científica
y mis nuevos estudios de medicina alternativa.
Reemplacé las instituciones educativas
grandes, con un amplio repertorio de programas,
por un contexto pequeño e íntimo
en el que se impartía un solo currículum.
Mientras que en las dos universidades
en las que había estudiado previamente
la ciencia como tal se consideraba la
raison d´être, la razón
de ser, en la facultad de naturopatía
la ciencia se veía como una forma
de legitimizar la medicina alternativa,
una manera de demostrar a los demás
aquello que todos sabíamos desde
siempre: la idea de que "la naturaleza
cura". ¿Qué mejor modo
de estudiar la naturaleza que con la ciencia?
Así que comencé
a ver la relación entre esas dos
entidades tan aparentemente dispares,
ciencia y medicina alternativa, medicina
alternativa y ciencia. ¿Qué
nos podía enseñar la ciencia
acerca de la profesión en la que
me estaba adentrando? Creo que una de
las cosas más importantes que me
enseñó la ciencia, antes
de tomar la decisión de hacerme
naturópata, fue a ser crítico.
No a desestimar sino a criticar. Esto
es, no a aceptar ciegamente la veracidad
de algo, sino a investigarlo para poder
confirmar su veracidad o su falsedad.
Creo que este enfoque, esta manera de
trabajar, está consolidándose
de forma gradual y armoniosa entre las
filas de los profesionales de la naturopatía.
Es importante no sólo ser crítico
con los enfoques ajenos al mundo terapéutico,
sino también con los que pertenecen
a éste. No obstante, el pensamiento
crítico puede ser destructivo si
no es templado con una mente abierta.
Esto es algo que aprendí al formarme
para ser naturópata.
En la actualidad,
como médico naturópata,
descubro continuamente nuevos productos
y nuevos enfoques para tratar síntomas
específicos. Resulta esencial que
investigue, todo lo que pueda, los beneficios
y los riesgos de estos enfoques antes
de sugerírselos a cualquiera de
mis pacientes. Si embargo, si rechazase
un determinado producto natural porque
me pareciese que algunas de sus indicaciones
estuviesen fuera de lugar, tampoco le
estaría haciendo un favor a mis
pacientes. Esta afirmación también
podría extenderse a las preguntas
que pudiesen hacerme mis pacientes sobre
nuevos descubrimientos científicos
relacionados con determinadas enfermedades
y su relación con los tratamientos
convencionales y alternativos. Los estudios
que se decantan bien a favor o en contra
de cualquiera de estos dos enfoques han
de ser analizados cuidadosamente, para
que el paciente pueda recibir una opinión
informada. En algunos casos, el proceso
es sencillo. Contrariamente a lo que suele
creer la gente, muchas técnicas
y productos naturales han sido estudiados
extensivamente. Por supuesto, esto no
es cierto de todos los artículos
disponibles en el marcado, de ahí
de que se requieran precauciones extremas
a la hora de ofrecer asesoramiento en
este campo. Es una hecho que todavía
queda mucho trabajo por hacer en lo que
se refiere a la evaluación científica
de las terapias alternativas. Es todavía
necesario, pues, hacer un esfuerzo por
equilibrar escrutinio y apertura de mente.
Mi ejercicio diario
implica el uso de métodos clínicos
demostrados, procedimientos tradicionales
de diagnóstico e intuición.
Evalúo la condición médica
de los nuevos pacientes que llegan a mi
consulta elaborando un historial médico
detallado, realizando una exploración
física, y en ocasiones, recomendando
pruebas de laboratorio adicionales. La
exploración física también
incorpora la búsqueda de indicios
de deficiencias nutricionales y alergias
alimentarias. Utilizo a menudo un método
de diagnóstico de la medicina tradicional
china que se basa, parcialmente, en la
observación de la lengua del paciente
y en la toma de varios pulsos. Partiendo
de esta información, elaboro una
evaluación médica para esa
persona. El consiguiente plan de tratamiento
estará hecho en base a aquellas
áreas de la salud del paciente
que considere prioritarias. Las recomendaciones
nutricionales son siempre parte del plan:
pueden incluir suplementos nutricionales
y/o cambios en la dieta diaria. Los médicos
naturópatas también están
instruido en otras terapias, entre las
que se incluirían la medicina herbal,
la homeopatía, la acupuntura, la
hidroterapia y la medicina física
(el masaje y la manipulación espinal).
Trato siempre de escoger terapias que
se complementen entre sí, dependiendo
de los problemas específicos de
cada paciente. Un ejemplo sería
utilizar la acupuntura para reducir el
dolor y la inflamación y recetar
suplementos nutricionales para reconstruir
el tejido dañado. Por supuesto,
la utilización de cualquiera de
estas "modalidades" para un
paciente en particular dependerá
de las necesidades y los deseas de esa
persona. Recomiende lo que recomiende,
el objetivo es tratar a la persona como
un todo con el fin de lograr un estado
óptimo de salud, en lugar de centrarse
en la mitigación de los síntomas.
Mi propia percepción
de la ciencia y de la medicina alternativa,
habiendo estado ampliamente expuesto a
ambas, no es una visión de dos
adversarios. Para mí la ciencia
es un modo de afirmar el valor de la medicina
alternativa y complementaria y una manera
de evaluar adecuadamente los nuevos enfoques
que van apareciendo. Trato de sacar los
mejor del progreso científico y
de aplicarlo en mi ejercicio profesional
como naturópata. Aspiro a la "mente
críticamente abierta" que
permite una actitud equilibrada frente
a los descubrimientos, viejos y nuevos.
Por supuesto, se trata de un proceso de
aprendizaje; de un proceso con todos los
ingredientes necesarios para dar lugar
a un viaje harto interesante.
Les dijo a
todos los que en su momento creyeron extraña
mi transición de la ciencia a la
medicina alternativa que tienen razón.
Sin embargo, fue un salto profesional
extraño sólo porque la sociedad
no ha hecho nada por juntas estas dos
disciplinas hasta hace muy poco tiempo.
¿Quién hubiese pensado hace
unos años que la leche y la Pepsi
harían una buena combinación?
(Como naturópata, ¡les aseguro
que no apoyo esta dieta en concreto!).
Así es como me gusta ver la relación
entre la ciencia y la medicina alternativa:
una pareja perfecta - lo único
que nos queda es concertarles el matrimonio.
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