| El
conocimiento tácito dice que los
artículos de investigación
y las reseñas de artículos
precisan de diferentes estilos editoriales,
lo que refleja sus diferentes objetivos
y lectores. Según mi propia experiencia
como editor de dos tipos muy diferentes
de publicación, yo desde luego estaría
de acuerdo con esto. El cometido de un artículo
de investigación, el pan y la sal
de mi trabajo en Science, es preciso:
documentar la investigación de su
autor. Para la gran mayoría de artículos
de la literatura científica considerados
como un todo (al menos en Science),
el volumen de lectores es pequeño
y éstos están muy centrados:
en efecto, muchos se leen de principio a
fin por no más de 10 personas, y
eso incluyendo a los colegas del autor y
los evaluadores.
El estilo de un artículo
de investigación está bastante
sujeto a fórmulas previas, y la
mayoría de las publicaciones siguen
una versión de la secuencia estándar
"introducción-metodología-resultados-argumentación".
Con la ayuda de los evaluadores, el trabajo
del editor consiste en asegurarse de que
el artículo se sostiene y representa
un avance nuevo y genuino, que se presenta
clara y económicamente y que está
situado en el contexto más amplio
de desarrollos relevantes (históricos
y contemporáneos). Y aún
más importante, el editor necesita
hallar pruebas de que el artículo
contiene suficiente información
para permitir al lector juzgar los méritos
del trabajo y - en teoría - poder
repetirlo. Por supuesto, algunos trabajos
no se pueden repetir: por ejemplo, un
conjunto de datos ecológicos en
un largo período de tiempo es,
en efecto, un recurso único. En
tales casos, el editor ha de asegurarse
de que los datos son suficientes como
para permitir a los lectores juzgar la
validez de la interpretación de
los datos ofrecida por el autor.
Antes de incorporarme
a Science hace 3 años, trabajé
para Trends in Ecology & Evolution
(o TREE, como llegó a ser
conocida), una publicación dedicada
íntegramente a la información,
a los comentarios y a las reseñas.
En general, una reseña tiene un
cometido más difuso que un artículo
original de investigación: documentar
e interpretar los desarrollos y la actualidad
en un ámbito determinado. La cantidad
de lectores de una reseña es más
amplia que la media del artículo
de investigación y habitualmente
abarca un amplio espectro de conocimiento
del ámbito en cuestión:
desde el principiante o la persona ajena
pero interesada, hasta el especialista.
El estilo de una reseña está
menos sujeto a fórmulas y los editores
tienen discusiones muy animadas, entre
ellos y también con los autores,
sobre qué constituye el material
legítimo de la reseña. ¿Debería
concentrarse estrictamente en dar cuenta
de los avances logrados en los últimos
años? ¿O puede extenderse
para incluir nuevas síntesis, nuevas
hipótesis o nuevas conclusiones?
El único punto de consenso parece
estar en que una reseña se define
por lo que no contiene: principalmente,
investigación original y nuevos
resultados.
Un contraste clave
entre reseñas y artículos
de investigación estriba en que
las reseñas suelen estar encargadas
(es decir, se invita a sus autores) por
el editor, en lugar de ser enviadas como
los artículos de investigación.
Las revistas de investigación más
importantes tienen tasas de rechazo de
artículos muy elevadas, superando
algunas veces el 90%. Con arreglo a estas
circunstancias, una gran cantidad de ensayos
válidos han de rechazarse tras
pasar por el comité de evaluación,
incluso si los defectos identificados
por los evaluadores pueden arreglarse
en su mayor parte. En contraste, la tasa
de rechazo para reseñas invitadas
es mucho más baja. En parte, esto
sucede porque el editor encarga esos trabajos
con miras a llenar una cuota fija de páginas,
pero también porque un elemento
clave del proceso de control de calidad
ya ha tenido lugar al inicio del proceso:
el editor ha tratado de elegir un tema
interesante y un autor del que se espera
la producción de un artículo
con autoridad. Los manuscritos de las
reseñas, sin embargo, a menudo
reciben las críticas del comité
de evaluación, normalmente en razón
del equilibrio de atención -pues
las reseñas están casi abocadas
a contener elementos subjetivos-, lo cual
no conduce necesariamente por el camino
del rechazo.
A pesar de estas
diferencias, el editor ha de aportar las
mismas capacidades básicas a ambos
tipos de manuscritos: un ojo atento a
los detalles, olfato para lo que es interesante
o no, y tacto para ayudar a que los autores
transmitan su mensaje al lector de modo
más efectivo. El editor también
ha de estar preparado para las críticas
de los autores rechazados, aunque esto
se aplica más a los artículos
de investigación que a las reseñas,
en parte porque eso sucede más
a menudo, en parte porque hay siempre
muchas más cosas implicadas en
el éxito de un artículo
de investigación. Ya que una carrera
científica se establece en parte
gracias a la publicación de investigación
original, no es sorprendente que los autores
rechazados puedan enfadarse. De aquí
que otro conjunto muy necesario de habilidades
editoriales consista en apreciar la responsabilidad
del trabajo, en establecer confianza en
el propio juicio editorial y en comunicar
las decisiones efectivas y sensiblemente.
Una vez que un artículo,
del tipo que sea, ha sido aprobado para
la publicación, aún quedan
bastantes retos para el editor. Uno de
los más notables es recortar el
artículo hasta el tamaño
adecuado. La mayoría de publicaciones
estipulan un límite máximo
de palabras y un número máximo
de ilustraciones, tablas, etc. Yo he tenido
la buena fortuna (o la mala suerte, depende
de cómo se mire) de trabajar para
dos publicaciones cuyos límites
a la extensión son particularmente
estrictos: las reseñas en TREE
han de tener 2.500 palabras, con 35 referencias;
los informes en Science tampoco han de
rebasar las 2.500 palabras, pero eso también
incluye referencias y notas a pie de página.
Según mi experiencia, la mayoría
de autores no hacen caso de estos requisitos
de forma habitual y o bien asumen que
un 25% extra no se notará, o alegarán
al editor que su trabajo merece un tratamiento
especial. Ninguna de tales afirmaciones
suele ser cierta, y el editor, en general,
puede encontrar formas de podar sin perder
información esencial. Aunque el
editor debería esforzarse siempre
para conservar el estilo del autor, puede
conseguirse mucho al eliminar verborrea
innecesaria o usando palabras más
cortas. Así, "recursos necesarios
para el metabolismo y el crecimiento continuado"
-uno de mis favoritos- se convierte simplemente
en "alimento", sin ninguna pérdida
de información.
Los límites
de extensión existen por dos razones.
En primer lugar, están las razones
económicas: ensayos más
largos implican más páginas,
lo que significa un mayor tiempo de edición
e incrementos en los costes de producción
y distribución. Segundo, y tan
importante como lo anterior, hay que tener
en cuenta las necesidades del lector:
en conjunto, los ensayos más breves
suelen llegar a más público,
y si el objetivo es llegar a un público
interdisciplinar, un límite de
extensión estricto es siempre deseable.
Y hay otras maneras
de recortar un artículo. En los
últimos años, la posibilidad
de aportar información extra como
un anexo online a la publicación
impresa ha logrado que este proceso sea
más fácil, y ha hecho que
una revista como Science sea más
flexible con artículos en ámbitos
que muchas veces se salían de los
límites sólo por la mera
cantidad de datos necesarios para apoyar
las afirmaciones del autor. Por supuesto,
esto tiene un aspecto negativo: el editor
aún debe comprobar que la información
impresa y online estén correctamente
equilibradas, y que el material online
en sí mismo -ya exento de cualquier
restricción de extensión-
no resulte demasiado abrumador o escasamente
apetecible. Pero, sin lugar a dudas, tal
es la dirección a la que se encaminan
las publicaciones científicas.
¿Cuál
es la recompensa del editor? En primer
lugar está la recompensa verdaderamente
tangible de producir algo nuevo cada semana.
En segundo lugar, no existe la ansiedad
de solicitar becas de investigación.
Pero la mejor parte para mí, tanto
en Science como en TREE,
ha sido el acceso privilegiado a un amplio
conjunto de investigaciones novedosas
y fascinantes, y la oportunidad de relacionarme
con un gran número de científicos
en un gran abanico de disciplinas.
|