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Artículos de investigación frente a reseñas

ANDREW SUGDEN

SCIENCE
CAMBRIDGE, REINO UNIDO
1 DE FEBRERO DE 2002


Abra una muestra al azar de publicaciones científicas; encontrará una buena variedad de estilos en cuanto a artículos de investigación, desde breves "cartas" o informes que ocupan sólo unas pocas páginas a monografías con varias decenas de páginas; desde escuetas exposiciones de nuevos resultados a comentarios cargados de opiniones y densas revisiones de ámbitos más amplios.

El conocimiento tácito dice que los artículos de investigación y las reseñas de artículos precisan de diferentes estilos editoriales, lo que refleja sus diferentes objetivos y lectores. Según mi propia experiencia como editor de dos tipos muy diferentes de publicación, yo desde luego estaría de acuerdo con esto. El cometido de un artículo de investigación, el pan y la sal de mi trabajo en Science, es preciso: documentar la investigación de su autor. Para la gran mayoría de artículos de la literatura científica considerados como un todo (al menos en Science), el volumen de lectores es pequeño y éstos están muy centrados: en efecto, muchos se leen de principio a fin por no más de 10 personas, y eso incluyendo a los colegas del autor y los evaluadores.

El estilo de un artículo de investigación está bastante sujeto a fórmulas previas, y la mayoría de las publicaciones siguen una versión de la secuencia estándar "introducción-metodología-resultados-argumentación". Con la ayuda de los evaluadores, el trabajo del editor consiste en asegurarse de que el artículo se sostiene y representa un avance nuevo y genuino, que se presenta clara y económicamente y que está situado en el contexto más amplio de desarrollos relevantes (históricos y contemporáneos). Y aún más importante, el editor necesita hallar pruebas de que el artículo contiene suficiente información para permitir al lector juzgar los méritos del trabajo y - en teoría - poder repetirlo. Por supuesto, algunos trabajos no se pueden repetir: por ejemplo, un conjunto de datos ecológicos en un largo período de tiempo es, en efecto, un recurso único. En tales casos, el editor ha de asegurarse de que los datos son suficientes como para permitir a los lectores juzgar la validez de la interpretación de los datos ofrecida por el autor.

Antes de incorporarme a Science hace 3 años, trabajé para Trends in Ecology & Evolution (o TREE, como llegó a ser conocida), una publicación dedicada íntegramente a la información, a los comentarios y a las reseñas. En general, una reseña tiene un cometido más difuso que un artículo original de investigación: documentar e interpretar los desarrollos y la actualidad en un ámbito determinado. La cantidad de lectores de una reseña es más amplia que la media del artículo de investigación y habitualmente abarca un amplio espectro de conocimiento del ámbito en cuestión: desde el principiante o la persona ajena pero interesada, hasta el especialista. El estilo de una reseña está menos sujeto a fórmulas y los editores tienen discusiones muy animadas, entre ellos y también con los autores, sobre qué constituye el material legítimo de la reseña. ¿Debería concentrarse estrictamente en dar cuenta de los avances logrados en los últimos años? ¿O puede extenderse para incluir nuevas síntesis, nuevas hipótesis o nuevas conclusiones? El único punto de consenso parece estar en que una reseña se define por lo que no contiene: principalmente, investigación original y nuevos resultados.

Un contraste clave entre reseñas y artículos de investigación estriba en que las reseñas suelen estar encargadas (es decir, se invita a sus autores) por el editor, en lugar de ser enviadas como los artículos de investigación. Las revistas de investigación más importantes tienen tasas de rechazo de artículos muy elevadas, superando algunas veces el 90%. Con arreglo a estas circunstancias, una gran cantidad de ensayos válidos han de rechazarse tras pasar por el comité de evaluación, incluso si los defectos identificados por los evaluadores pueden arreglarse en su mayor parte. En contraste, la tasa de rechazo para reseñas invitadas es mucho más baja. En parte, esto sucede porque el editor encarga esos trabajos con miras a llenar una cuota fija de páginas, pero también porque un elemento clave del proceso de control de calidad ya ha tenido lugar al inicio del proceso: el editor ha tratado de elegir un tema interesante y un autor del que se espera la producción de un artículo con autoridad. Los manuscritos de las reseñas, sin embargo, a menudo reciben las críticas del comité de evaluación, normalmente en razón del equilibrio de atención -pues las reseñas están casi abocadas a contener elementos subjetivos-, lo cual no conduce necesariamente por el camino del rechazo.

A pesar de estas diferencias, el editor ha de aportar las mismas capacidades básicas a ambos tipos de manuscritos: un ojo atento a los detalles, olfato para lo que es interesante o no, y tacto para ayudar a que los autores transmitan su mensaje al lector de modo más efectivo. El editor también ha de estar preparado para las críticas de los autores rechazados, aunque esto se aplica más a los artículos de investigación que a las reseñas, en parte porque eso sucede más a menudo, en parte porque hay siempre muchas más cosas implicadas en el éxito de un artículo de investigación. Ya que una carrera científica se establece en parte gracias a la publicación de investigación original, no es sorprendente que los autores rechazados puedan enfadarse. De aquí que otro conjunto muy necesario de habilidades editoriales consista en apreciar la responsabilidad del trabajo, en establecer confianza en el propio juicio editorial y en comunicar las decisiones efectivas y sensiblemente.

Una vez que un artículo, del tipo que sea, ha sido aprobado para la publicación, aún quedan bastantes retos para el editor. Uno de los más notables es recortar el artículo hasta el tamaño adecuado. La mayoría de publicaciones estipulan un límite máximo de palabras y un número máximo de ilustraciones, tablas, etc. Yo he tenido la buena fortuna (o la mala suerte, depende de cómo se mire) de trabajar para dos publicaciones cuyos límites a la extensión son particularmente estrictos: las reseñas en TREE han de tener 2.500 palabras, con 35 referencias; los informes en Science tampoco han de rebasar las 2.500 palabras, pero eso también incluye referencias y notas a pie de página. Según mi experiencia, la mayoría de autores no hacen caso de estos requisitos de forma habitual y o bien asumen que un 25% extra no se notará, o alegarán al editor que su trabajo merece un tratamiento especial. Ninguna de tales afirmaciones suele ser cierta, y el editor, en general, puede encontrar formas de podar sin perder información esencial. Aunque el editor debería esforzarse siempre para conservar el estilo del autor, puede conseguirse mucho al eliminar verborrea innecesaria o usando palabras más cortas. Así, "recursos necesarios para el metabolismo y el crecimiento continuado" -uno de mis favoritos- se convierte simplemente en "alimento", sin ninguna pérdida de información.

Los límites de extensión existen por dos razones. En primer lugar, están las razones económicas: ensayos más largos implican más páginas, lo que significa un mayor tiempo de edición e incrementos en los costes de producción y distribución. Segundo, y tan importante como lo anterior, hay que tener en cuenta las necesidades del lector: en conjunto, los ensayos más breves suelen llegar a más público, y si el objetivo es llegar a un público interdisciplinar, un límite de extensión estricto es siempre deseable.

Y hay otras maneras de recortar un artículo. En los últimos años, la posibilidad de aportar información extra como un anexo online a la publicación impresa ha logrado que este proceso sea más fácil, y ha hecho que una revista como Science sea más flexible con artículos en ámbitos que muchas veces se salían de los límites sólo por la mera cantidad de datos necesarios para apoyar las afirmaciones del autor. Por supuesto, esto tiene un aspecto negativo: el editor aún debe comprobar que la información impresa y online estén correctamente equilibradas, y que el material online en sí mismo -ya exento de cualquier restricción de extensión- no resulte demasiado abrumador o escasamente apetecible. Pero, sin lugar a dudas, tal es la dirección a la que se encaminan las publicaciones científicas.

¿Cuál es la recompensa del editor? En primer lugar está la recompensa verdaderamente tangible de producir algo nuevo cada semana. En segundo lugar, no existe la ansiedad de solicitar becas de investigación. Pero la mejor parte para mí, tanto en Science como en TREE, ha sido el acceso privilegiado a un amplio conjunto de investigaciones novedosas y fascinantes, y la oportunidad de relacionarme con un gran número de científicos en un gran abanico de disciplinas.



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