| Por
curiosidad y necesidad de un nuevo reto,
solicité formar parte del programa
de prácticas para graduados de la
Cambridge
University Press y me ofrecieron un
trabajo en el grupo de ciencias. Junto con
otros tres colegas en prácticas,
pasé allí un periodo de 10
meses aprendiendo sobre el proceso editorial,
desde la conceptualización inicial
del libro hasta su impresión y venta.
A veces era frustrante. De algún
modo, ¡nunca te imaginas que tu carrera
posdoctoral va a consistir en meter libros
en cajas o en ver cómo otros responden
al teléfono en un servicio de atención
al cliente! Sin embargo, también
era divertido, y todo lo que aprendí
en el proceso resultó ser inestimable
una vez volví a incorporarme al grupo
de ciencias.
En la actualidad,
trabajo como editora de Ciencias Biológicas.
Pronto aprendí que llegar a ser
una buena editora implica compatibilizar
una gran variedad de tareas. Uno tiene
desde que encargar la confección
de libros a estar en contacto continuo
con los autores a través del proceso
de redacción, coordinar la producción
de las obras, trabajar codo a codo con
los diseñadores para la confección
de portadas apropiadas y eficaces y preparar
y dar instrucciones sobre los nuevos títulos
a los equipos comerciales y de marketing.
Para ser un editor eficaz, hay que saber
formar parte de un equipo y ser un motivador,
un negociador, un investigador, un mediador,
un coordinador y un solucionador de problemas.
Cambridge University
Press es una editorial académica
y publica obras de todos los niveles,
desde programas de iniciación a
la lectura para colegios a monografías
avanzadas. El primer libro en el que trabajé
se titulaba Guía a las garrapatas
marrones del mundo, y debo confesar
que siempre tuve un poco de envidia de
una de mis compañeras en prácticas,
que dedicó todo su tiempo a Tres
monstruos con lunares y a El bollo fugitivo.
1 Sin embargo, los editores
científicos sí que trabajan
toda la gama de títulos académicos,
desde libros de texto de licenciatura
a obras de investigación y de divulgación,
por lo que hay un margen bastante amplio
para la creatividad.
A los editores se
les da mucha libertad para explorar y
desarrollar las listas de libros de sus
respectivas áreas temáticas,
y esto permite a uno mantener el contacto
con profesores y con el mundo de la investigación
a través de la propia red de autores
y asesores. La asistencia a congresos
y las visitas a académicos constituyen
una parte crucial del trabajo: son ocasiones
para ventas y marketing y, desde el punto
de vista editorial, son oportunidades
tanto para conocer a autores actuales
y potenciales como para hacerse una idea,
inestimable, de las necesidades de los
académicos y de los temas de más
actualidad.
Dentro de la oficina,
el editor es responsable de la revisión
de propuestas de libros. Dependemos de
los comentarios de revisores expertos
en términos de contenido, estilo
narrativo y mercado, pero también
confiamos en nuestro propio conocimiento
y consultamos asuntos con colegas del
departamento comercial y de marketing.
Una vez la editorial decide publicar un
libro, es el editor el que negocia los
términos y las condiciones del
contrato con el autor.
Lo que sucede una
vez firmado el contrato varía enormemente.
Algunos autores optan por aislarse y escribir
su obra de arte lentamente; después
presentan el manuscrito, completo y en
el formato solicitado, en exactamente
la fecha de entrega acordada. ¡No
hay muchos de éstos! Generalmente,
el editor tiene que insistir y meter prisa,
y son frecuentes las evasivas por parte
del autor. Hace poco concluí que
una de mis compañeras tenía
un estilo de persuasión adecuadamente
eficaz cuando, una tarde, recibió
un enorme arreglo floral en la oficina.
¿La razón? Uno de sus autores
se disculpaba por haber entregado su manuscrito
con retraso. ¿Cómo de tarde?
¡Veinticuatro horas! ¡No me
merezco nada!
Entonces, pasa una
cantidad indeterminada de tiempo y te
llega un enorme manuscrito a la mesa de
la oficina. Es responsabilidad del editor
el comprobar que el manuscrito entregado
es, de hecho, lo que debería ser
y, a continuación, decidir la apariencia
final de la obra. ¿Qué tipo
de impresión debe causar y, por
lo tanto, qué tipo de diseño
y portada debería tener? Incluso
los libros del más alto nivel pueden
ser tremendamente mejorados, y sus respectivos
mercados más claramente definidos,
con una buena portada con una nota publicitaria
con gancho, que resuma el contenido del
libro y haga referencia a los lectores
a los que está dirigido.
Conforme el libro
va pasando por las diversas fases de producción,
desde su corrección / edición,
pasando por su composición, hasta
llegar a su impresión y encuadernación,
el editor es el encargado de supervisar
el proceso y de solventar cualquier contratiempo
que pudiese surgir. ¿Está
la producción del libro ajustándose
al presupuesto? ¿Permitirá
ponerle al libro el precio que sabes que
el lector al que está dirigido
estará dispuesto a pagar? ¿Estarán
los libros listos con anterioridad a ese
congreso clave que tendrá lugar
en Río y al que asistirás
tras haber convencido a tu jefe de lo
absolutamente esencial que es?!
Por supuesto, para
que un libro tenga éxito, ya se
trate de una obra de referencia avanzada
sobre el Rhipicephalus (las garrapatas
marrones, hablando en plata), o parte
de un programa escolar de iniciación
a la lectura, la gente necesita conocer
el libro y querer comprarlo. La labor
de los responsables de ventas y marketing
es informar a los mayoristas, a las librerías
y a los compradores individuales y organizar
catálogos, promociones, críticas,
anuncios publicitarios, publicidad en
congresos, etc. La tarea del editor también
implica mantener informados a los equipos
de representantes comerciales que asisten
a los congresos de ventas sobre libros
que pronto saldrán a la luz. Sin
lugar a dudas, puede ser todo un desafío
el conseguir que los comerciales lleguen
a emocionarse con los libros de ciencias
absteniéndote de mencionar ningún
tecnicismo científico.
Entonces, ¿cómo
podríamos comparar la labor del
editor científico con el trabajo
dentro de un laboratorio? Yo, personalmente,
derivo el atractivo de mi empleo del hecho
de que puedo usar mi imaginación,
mi creatividad y mis dotes empresariales
para el desarrollo de nuevos libros y
la coordinación de su producción.
Como ventaja añadida, mi labor
me proporciona una oportunidad bastante
única de trabajar con una serie
de libros relacionados con el área
temática que estudié y que
disfruto, a saber, la microbiología,
la inmunología y otras disciplinas
en expansión como lo son la bioinformática
y la genómica. Se espera que esté
siempre al día, pero que tenga
la idea global, más que me empantane
en los detalles. Mi trabajo me da la oportunidad
de viajar y de conocer a personas realmente
fascinantes. Así que, a pesar de
que puede que no tenga el atractivo del
tubo tipo Ependorff multicolor, ni el
glamour del mundo editorial literario
(la vida de un editor de libros de texto
no es, sin duda, ningún festival
de lanzamiento), no lo cambiaría
por nada... bueno, ¡quizás
por trabajar con esos monstruos con lunares!
1 Los títulos originales,
en inglés, de las obras citadas
son, por orden: A Guide to the Brown
Ticks of the World, Three Spotty Monsters
y The Runaway Chapati.
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