|
En
diciembre de 1999, leí una oferta
de empleo de la Oficina Alemana de Marcas
y Patentes (GPTO) en Munich. La oficina
había lanzado una campaña
para reclutar a sesenta científicos
(químicos, físicos y biólogos)
además de a ingenieros mecánicos
y electrónicos para participar
en un programa de formación de
dieciocho meses de duración para
futuros examinadores de patentes. El puesto
se describía como variado e interesante.
Y eso es exactamente lo que buscaba porque
no deseaba especializarme demasiado.
Antes de la entrevista
en febrero del 2000, recopilé información
sobre la GPTO y sobre carreras profesionales
en derecho de patentes a través
de la página
web de la GPTO y las de otras oficinas
de marcas de otros países. La GPTO
es un organismo federal dependiente del
Ministerio Federal de Justicia. Es la
autoridad central en el campo de la protección
industrial en Alemania y tiene, aproximadamente,
unos 2400 empleados. La GPTO y las autoridades
que la precedieron, el Kaiserliches
Patentamt" y el "Reichspatentamt",
tienen unos ciento veinte años
de existencia. La oficina tiene el deber
legal de conceder y administrar los derechos
de propiedad industrial (patentes, marcas
registradas y modelos y diseños
industriales) en Alemania y de mantener
al público informado acerca de
los derechos existentes en materia de
propiedad industrial.
Los candidatos que
aspiran a trabajar como examinadores de
patentes deben satisfacer los siguientes
requisitos: estar en posesión de
un título universitario, un mínimo
de cinco años de experiencia profesional
y conocimientos de inglés y francés.
La GPTO ofrece a los examinadores oportunidades
adicionales para mejorar sus habilidades
lingüísticas en estos idiomas,
algo de vital importancia dado el carácter
multilingüe del archivo de búsqueda.
Dependiendo del tema, el archivo incluye,
además de documentos en alemán,
especificaciones e información
técnica en inglés y francés,
sobre todo, pero también textos
en ruso y japonés. Las especificaciones
de las patentes japonesas van acompañadas
de una breve reseña resumen
de la invención en inglés
para facilitar la comprensión de
la misma.
El método
de trabajo típico de un examinador
de patentes podría describirse
de la siguiente manera: cuando el solicitante
(esto es, los propios inventores o sus
representantes legales) entrega una petición
de examen de su solicitud, los documentos
presentados (descripción, reivindicaciones,
ilustraciones y modelos, si existieran)
son examinados en búsqueda de deficiencias
formales. De acuerdo con la ley, esto
debe realizarse en un periodo no superior
a los siete días desde la fecha
de presentación de la demanda.
Tras el examen formal, el examinador pone
a prueba la patentabilidad de la invención
en relación a su novedad, grado
de invención y aplicabilidad en
la industria, en virtud de la legislación
alemana en materia de patentes.
Durante este examen,
el examinador de patentes pone especial
énfasis en la evaluación
de la inventiva requerida. Para evaluar
la inventiva, el examinador debe investigar
si la invención resulta obvia
para una persona del gremio en cuestión.
En un primer informe intermedio, el examinador
informa al solicitante o a su representante,
un abogado de patentes, sobre los resultados.
Este informe describe el estado de la
cuestión y puntos de posible conflictividad,
además de los defectos de la solicitud
y sugerencias para remediarlos. Si la
concesión de la patente es viable,
porque no choca con ninguna invención
previa, el examinador de patentes tiene
la potestad de otorgarla en solitario,
rigiéndose única y exclusivamente
por el derecho de patentes, y sin requerimiento
del consentimiento de ninguna otra parte,
inclusive su supervisor. El solicitante
de la patente obtendrá entonces
el monopolio de su invención por
un periodo no superior a los veinte años.
Por supuesto, el
solicitante puede presentar un recurso
a partir del veredicto negativo del examinador
de patentes. Si el examinador no cambia
de parecer, el recurso se remite al Tribunal
Federal de Patentes. En el tribunal, un
panel de tres jueces técnicos (antiguos
examinadores de patentes con mucha experiencia)
y un miembro del cuerpo judicial toman
la decisión pertinente, como regla
general, a lo largo de una audiencia.
En agosto del 2000,
tras la finalización de mi periodo
de preaviso en mi antigua empresa, comencé
a prepararme para ser examinador de patentes.
En la actualidad, todavía estoy
en la recta final de un periodo de formación
de dieciocho meses de duración,
bajo la tutela de dos expertos examinadores
de patentes, que cubre todas las tareas
y obligaciones de un examinador de patentes.
Además, estoy asistiendo, dentro
de la empresa, a cursos de derecho (y
de derecho civil y de patentes en particular)
y a cursos de lenguajes de bases de datos.
El conocimiento de los lenguajes de bases
de datos utilizados por los proveedores
nacionales e internacionales es necesario
porque el examinador no rastrea sólo
las bases de datos de patentes de la GPTO
sino muchas otras, utilizando sus respectivos
idiomas de búsqueda.
Tras casi catorce
meses en la Oficina Alemana de Marcas
y Patentes (GPTO) no me arrepiento de
hacer cambiado de trabajo. Durante los
próximos años, mi campo
de examen será el de control de
las transmisiones de vehículos.
Ésta es, parcialmente, una nueva
área para mí, a pesar de
mi anterior experiencia laboral.
Dada la gran cantidad
de solicitudes de patentes y de avances
tecnológicos, las actividades que
recaen sobre el examinador son múltiples.
La flexibilidad de pensamiento y los amplios
conocimientos científicos y técnicos
resultan esenciales para este trabajo.
Cada día, el examinador procesa
una nueva solicitud, la examina y elabora
un primer informe al respecto. Las destrezas
comunicativas (a poner en práctica
en la correspondencia con solicitantes
y oponentes) y la claridad son otros dos
atributos necesarios, ya que los comentarios
del examinador son jurídicamente
vinculantes.
Debido al gran
volumen, in crescendo, de solicitudes
de patentes (unas 110000 al año),
la GPTO estima que contratará a
más de 180 nuevos examinadores
de patentes en los próximos tres
años. En base a mi propia experiencia,
puedo constatar que se trata de un trabajo
exigente y estimulante que nunca perderá
su alto grado de interés. Aparte,
el trabajo del examinador supone una contribución
importante a la economía ya que
es él (o ella, claro está)
quien decide qué solicitantes recibirán
un monopolio temporal para sus invenciones
verdaderas. Sus conocimientos
serán publicados y fomentarán
el auge de nuevos avances tecnológicos
de los que se beneficiará la sociedad
|