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Transformaciones químicas: de profesor universitario a especialista en derecho de patentes

JAMES AUSTIN

Como químico, Paul Dietze era experto en las transformaciones químicas de ciertas moléculas orgánicas sencillas. Durante su etapa como profesor ayudante de química en la Universidad de Maryland, en el condado de Baltimore, Dietze se hizo muchas preguntas fundamentales sobre los mecanismos de reacciones químicas orgánicas básicas, preguntas que luego me mencionó en una reciente entrevista telefónica: "¿Cómo se pasa de A a B? ¿Hay estados intermedios? ¿Cuáles son? ¿Cómo se catalizan las reacciones?". Sus reflexiones fueron fructíferas: en los doce años posteriores a la obtención de su Doctorado por la Universidad de Nueva York (NYU) en 1983, Dietze publicó quince artículos en revistas especializadas, además de un capítulo de un libro.


Pero cuando solicitó la titularidad en la universidad, este historial no fue suficiente: su solicitud fue rechazada. Fue, nos cuenta, "una decisión polémica". Este hecho le enseñó mucho acerca de las transiciones de otro tipo: las profesionales. "Casi todo el departamento apoyó mi candidatura", nos relata, "con la excepción del jefe". Cuando el equipo de dirección se alineó con éste último, Dietze optó por no luchar. "Decidí que si el jefe no me quería a su lado, yo tampoco iba a trabajar allí". Así que abandonó el UMBC en 1995 y aceptó un trabajo en el Administración de Alimentos y Fármacos (Food and Drug Administration). Allí, participó en la revisión de fármacos oncológicos y comenzó a darle vueltas a la idea de matricularse en una facultad de derecho. No era la primera vez que lo hacía. "A la hora de escoger estudios universitarios me debatí entre derecho y ciencias, optando al final por ésta última". En última instancia, decidí darle una oportunidad: "Me dije que lo haría un año y que luego decidiría si quería continuar".

Dietze nunca se arrepintió de la decisión tomada. "Simplemente me encantó el derecho", dice echando la vista atrás a su época de estudiante de posgrado en la Universidad de Maryland. "El trabajo era interesante y un reto continuo, y conocí a un grupo muy variado de gente maravillosa". Recibió su J.D., cum laude, en 1998, le admitieron en el Bar de Virginia (esto es, pasó a formar parte del colegio de abogados de este estado americano) y comenzó a trabajar inmediatamente para Pennie y Edmonds, un gran bufete especializado en propiedad intelectual con oficinas en Nueva York, Washington D.C. y Palo Alto, en California. En la actualidad lleva ya cuatro años trabajando para la sede de la capital del país.

La principal responsabilidad de Dietze es "procesar" patentes: preparar solicitudes para clientes, entregarlas en la oficina de patentes, negociar con los examinadores de patentes y, cuando el caso así lo requiere, presentar recursos. Describió el proceso de solicitud de patentes y sus deberes diarios del siguiente modo: un cliente acude a nosotros con una idea. El bufete realiza una búsqueda de las bases de datos de patentes para localizar patentes relacionadas. Dietze y uno de sus colegas estudian la idea original o el invento en cuestión para determinar que es lo que tiene de nuevo con respecto a inventos anteriores previamente patentados (¿resulta en una mayor productividad?, ¿es más puro?, ¿más barato de producir?), y a continuación hacen una recomendación: X es o no es patentable. Si lo es, redactan solicitudes y las presentan en la/s oficina/s de patentes. Comienza aquí una fase de toma y daca en la que las solicitudes pueden tener que volver a ser redactadas. En última instancia, en la mayoría de los casos, se concede la patente.

Dietze casi nunca tiene que ir a los tribunales; de hecho, coincide que hablamos el día en el que tuvo su primera vista. Todo salió bien: "Mi moción fue aprobada en su práctica totalidad".

¿Le ha ayudado su formación científica a desempeñar su nuevo trabajo en el ámbito jurídico? Sí. "El derecho y la ciencia son dos campos muy diferentes", observa. "En la ciencia, existen reglas. Tal fenómeno puede ser A, B o C. En derecho, puedes tener A, B, C y G. Pero he descubierto que el rigor de enfoque científico resulta de gran utilidad".

Como abogado especialista en patentes, el trabajo de Dietze consiste en identificar aspectos de una nueva invención o proceso que sean nuevos o novedosos. Esto exige que comprenda en detalle no sólo cómo funciona la invención en cuestión sino también el "arte precedente": invenciones anteriores, semejantes, "que están ahí fuera".

"No creo que (abogados especialistas en patentes y otros abogados) comprendan el problema si carecen de la formación técnica adecuada".

Pero la comprensión de los detalles técnicos constituye sólo una parte del trabajo. También es necesario simplificar y explicar para poder destilar lo fundamental de una mezcla tecnológica a menudo compleja. Estas tareas requieren concisión y claridad y aquí es donde entra en juego la otra parte de la formación científica de nuestro protagonista: "Creo que mi experiencia docente, como profesor, me ayudó con eso".

La idea de que un ex-científico se dedique al derecho de patentes es difícilmente patentable: hay muchos casos previos semejantes. La mayoría de los compañeros de trabajo de Dietze en Pennie y Edmonds tienen algún tipo de formación científica, desde licenciaturas a doctorados de universidades de élite. Sin embargo, pocos de ellos han desempeñado actividades docentes en el área científica.

No se pierden gran cosa, según Dietze. A veces echa de menos la docencia pero siente que el derecho de patentes le ofrece lo mejor de ambos mundos: "Tengo la oportunidad de emplear mis conocimientos jurídicos y científicos. El trabajo es muy gratificante y el salario mucho más alto".


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