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Si le interesa una
carrera profesional en el campo del derecho
de patentes (decisión que en ningún
caso debe tomar a la ligera), sepa que
el empeño que ponga en la preparación
de las solicitudes y en las subsiguientes
entrevistas resulta vital. Habiendo finalmente
encontrado un puesto de formación
en un bufete de abogados especializados
en patentes, trataré de compartir
con ustedes lo que me funcionó
a mí.
Inicialmente, recopilé toda la
información que pude sobre la profesión
y descubrí que un punto de partida
excelente es la guía de Inside
Careers para abogados colegiados
especializados en patentes. Esta publicación
te dice todo lo que hay que saber sobre
la profesión e incluye secciones
sobre formación y desarrollo, trayectorias
profesionales y reseñas autobiográficas
de abogados de patentes en diferentes
etapas de sus carreras profesionales.
También encontré información
en la biblioteca de orientación
laboral de mi universidad y me puse en
contacto con un abogado de patentes de
mi región a través de una
tertulia de orientación laboral
organizada por mi departamento.
Siempre ayuda el
aprovechar al máximo las oportunidades
para hablar con gente metida en la profesión,
y en particular con aquellos involucrados
en el área de formación.
Los centros universitarios de orientación
laboral suelen organizar charlas con abogados
de patentes y éstas constituyen
una ocasión privilegiada para acercarse
y conocer el mundillo. Yo pude quedar
una segunda vez con uno de los abogados
de patentes que conocí en una de
estas tertulias universitarias. Aproveché
esta cita para hacerle preguntas más
específicas y para hablar sobre
el tema de las solicitudes. También
asistí a una jornada de puertas
abiertas organizada por el bufete de patentes
Mewburn
Ellis. Se puede obtener información
sobre este tipo de eventos (que generalmente
tienen lugar en otoño, en las ciudades
de Bristol, Londres y Manchester) en los
propios impresos de solicitud de la empresa.
La jornada a la que yo asistí consistió
en una serie de sesiones, en la que se
cubrieron temas variados: desde los aspectos
básicos de la propiedad intelectual
a la preparación de breves descripciones
de múltiples objetos (como por
ejemplo, una bombilla) empleando "terminología
de patentes". Sobraron las oportunidades
para hacer preguntas y hablar con miembros
del personal.
El conseguir algún
tipo de experiencia laboral en el campo
puede que sea un reto mayor, ya que los
abogados especializados en patentes suelen
ser tipos muy ocupados. Pero vale la pena,
así que aproveche al máximo
todos los contactos que haya hecho en
su profesión. Yo tuve la ocasión
de acompañar y observar, a lo largo
de toda una jornada laboral, a un abogado
de patentes que conocí cuando participé
en el Biotechnology
Young Entrepreneurs Scheme (Programa
de Biotecnología para Jóvenes
Emprendedores). Esta competición
implicó trabajar como miembro de
un equipo de jóvenes científicos
para formar una empresa de biotecnología
virtual, y me aportó la experiencia
de investigar cómo proteger, de
la mejor manera posible, el producto que
ofrecía nuestra compañía.
También tuve la suerte de poder
hacerme con una semana de experiencia
laboral en una firma londinense, donde
me encargaron la revisión de solicitudes
de patentes y el análisis de varios
casos de infracción. Esta fue una
valiosísima oportunidad de formación
que sin duda me preparó para las
entrevistas a las que me tuve que enfrentar
más tarde.
Una vez recopilada
toda la información, llegó
la hora de solicitar. La primera decisión
que tomé fue concentrarme exclusivamente
en bufetes de patentes, esto es, en casas
especializadas en lugar de en el departamento
interno de, por ejemplo, una empresa farmacéutica.
Normalmente, la formación que se
adquiere en los bufetes privados es más
amplia que la que se obtiene en la industria
debido a, principalmente, el mayor repertorio
de temas tratados, y el tener una visión
general de la profesión es necesaria
para aprobar los correspondientes exámenes
de capacitación.
Tanto en mi curriculum
como en mi carta de presentación
enfaticé mi amplia formación
científica y mis destrezas lingüísticas.
El tener un conocimiento de idiomas extranjeros
como el francés, el alemán
e incluso el japonés es importante,
aunque no es necesario ser muy bueno en
ninguno de ellos. Asegúrese de
que sus solicitudes van dirigidas a bufetes
que practican su diciplina, en mi caso
la biotecnología. Si no es así,
no recibirá más que rotundas
respuestas negativas. Un consejo que me
dio un abogado de patentes en prácticas
fue que incluyese, en mi solicitud, una
composición escrita de mi cosecha,
como por ejemplo una breve descripción
de un utensilio de cocina (la mía
tenía unas 100 palabras). Puede
que algunos bufetes ya le pidan una contribución
de este estilo. Otros no, pero el hacerlo
mostrará su interés. Antes
de preparar esta composición escrita
leí un número de patentes,
que encontré dentro de una página
de propiedad
intelectual en Internet. Asimismo,
la mayoría de las ciudades grandes
tienen una librería técnica
con documentos de este tipo a disposición
de los usuarios.
A pesar de haber
hablado con muchos abogados de patentes
en prácticas, ninguno me supo decir
cuál era el "mejor momento
del año para solicitar". Al
final, e influida por la fecha en la que
supuestamente daría por finalizado
mi Doctorado, mandé mi primera
tanda de solicitudes a principios de otoño.
No perdí nunca de vista los sitios
web de varios bufetes ni las páginas
de Inside Careers con información
sobre empresas clave, buscando siempre
posibles ofertas de empleo y plazos tope
para solicitar. Yo comenzaría a
hacer este tipo de rastreo por lo menos
un año antes de la fecha en la
que desee comenzar a trabajar. También
busqué anuncios en New Scientist
y en diferentes portales de Internet de
búsqueda de empleo. Compré
el Directorio británico de abogados
especializados en patentes, que publica
el Instituto Colegiado
de Abogados de Patentes y esto me
permitió dirigir mis solicitud
a bufetes y a regiones específicas.
Si no sabe a quién dirigir su carta
de presentación, llame a la empresa
o al bufete y pregunte. La mayor parte
de los bufetes de patentes están
ubicados en Londres, pero también
hay bufetes en otras áreas, así
que si desea trabajar en una zona específica,
diríjase a estas empresas en primer
lugar.
Yo envié mis solicitudes por etapas.
En una primera fase, me centré
en los bufetes del Norte de Inglaterra.
Algunos abogados de patentes que conozco
llegaron a enviar unas 80 solicitudes
¡y esto parece ser que es normal!
La mayoría de las empresas le responderán,
a los pocos días, generalmente
para hacerle saber que los puestos de
formación ya han sido ocupados.
Las respuestas que tardan un poco más
pueden ser más prometedoras y terminar
en entrevista.
Finalmente, llegó
la hora de mi primera entrevista. Mi consejo
es estar preparado para ¡casi todo!
A mí me pidieron que hablase sobre
proyectos que realicé cuando aún
era alumna de licenciatura, así
que me tuve que me hacer un esfuerzo para
remontarme en el tiempo... También
debe saber explicar su tema de investigación
actual en términos sencillos, por
ejemplo, a la persona sentada a su lado
en el autobús. Me pidieron que
hiciese esto en todas las entrevistas.
Como preparación general, me aseguré
de conocer todos los tipos de propiedad
intelectual aparte de las patentes y me
informé acerca de varios asuntos
de actualidad, como las patentes de genes.
Básicamente, cuanto más
sepa sobre la profesión, mejor.
Es importante que sea consciente del tiempo
que necesitará para formarse y
¡de lo difíciles que son
los exámenes! La mayor parte de
las entrevistas serán de en torno
a una hora de duración, aunque
¡una de las mías duró
casi tres! Aparte de las preguntas típicas
de "¿por qué quiere
ser un abogado de patentes?", generalmente
se me preguntó sobre mi trabajo
académico y sobre las razones por
las cuales consideraba que estaba preparada
para realizar el trabajo en cuestión.
Asimismo, a menudo se me pidió
que explicase varias técnicas e
incluso diversos objetos mecánicos
en términos simplificados, de tal
forma que fuesen comprensibles para alguien
sin conocimientos previos sobre el tema.
Como con todas las entrevistas, asegúrese
de tener alguna buena pregunta que hacer
al final.
Tuve varios
intentos frustrados antes de conseguir
hacerme con una segunda entrevista. Afortunadamente,
en esta ocasión todo salió
bien y me ofrecieron el trabajo. Dada
la enorme competitividad que hay para
conseguir unas prácticas de formación
de este tipo, ¡me temo que no me
costó aceptarlas!
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