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Solicite pero solicite bien

SARAH THOMPSON

MANCHESTER, REINO UNIDO
5 DE OCTUBRE DE 2001

Incluya, en su solicitud, una composición escrita de su cosecha, como por ejemplo una breve descripción de un utensilio de cocina.

Si le interesa una carrera profesional en el campo del derecho de patentes (decisión que en ningún caso debe tomar a la ligera), sepa que el empeño que ponga en la preparación de las solicitudes y en las subsiguientes entrevistas resulta vital. Habiendo finalmente encontrado un puesto de formación en un bufete de abogados especializados en patentes, trataré de compartir con ustedes lo que me funcionó a mí.

Inicialmente, recopilé toda la información que pude sobre la profesión y descubrí que un punto de partida excelente es la guía de Inside Careers para abogados colegiados especializados en patentes. Esta publicación te dice todo lo que hay que saber sobre la profesión e incluye secciones sobre formación y desarrollo, trayectorias profesionales y reseñas autobiográficas de abogados de patentes en diferentes etapas de sus carreras profesionales. También encontré información en la biblioteca de orientación laboral de mi universidad y me puse en contacto con un abogado de patentes de mi región a través de una tertulia de orientación laboral organizada por mi departamento.

Siempre ayuda el aprovechar al máximo las oportunidades para hablar con gente metida en la profesión, y en particular con aquellos involucrados en el área de formación. Los centros universitarios de orientación laboral suelen organizar charlas con abogados de patentes y éstas constituyen una ocasión privilegiada para acercarse y conocer el mundillo. Yo pude quedar una segunda vez con uno de los abogados de patentes que conocí en una de estas tertulias universitarias. Aproveché esta cita para hacerle preguntas más específicas y para hablar sobre el tema de las solicitudes. También asistí a una jornada de puertas abiertas organizada por el bufete de patentes Mewburn Ellis. Se puede obtener información sobre este tipo de eventos (que generalmente tienen lugar en otoño, en las ciudades de Bristol, Londres y Manchester) en los propios impresos de solicitud de la empresa. La jornada a la que yo asistí consistió en una serie de sesiones, en la que se cubrieron temas variados: desde los aspectos básicos de la propiedad intelectual a la preparación de breves descripciones de múltiples objetos (como por ejemplo, una bombilla) empleando "terminología de patentes". Sobraron las oportunidades para hacer preguntas y hablar con miembros del personal.

El conseguir algún tipo de experiencia laboral en el campo puede que sea un reto mayor, ya que los abogados especializados en patentes suelen ser tipos muy ocupados. Pero vale la pena, así que aproveche al máximo todos los contactos que haya hecho en su profesión. Yo tuve la ocasión de acompañar y observar, a lo largo de toda una jornada laboral, a un abogado de patentes que conocí cuando participé en el Biotechnology Young Entrepreneurs Scheme (Programa de Biotecnología para Jóvenes Emprendedores). Esta competición implicó trabajar como miembro de un equipo de jóvenes científicos para formar una empresa de biotecnología virtual, y me aportó la experiencia de investigar cómo proteger, de la mejor manera posible, el producto que ofrecía nuestra compañía. También tuve la suerte de poder hacerme con una semana de experiencia laboral en una firma londinense, donde me encargaron la revisión de solicitudes de patentes y el análisis de varios casos de infracción. Esta fue una valiosísima oportunidad de formación que sin duda me preparó para las entrevistas a las que me tuve que enfrentar más tarde.

Una vez recopilada toda la información, llegó la hora de solicitar. La primera decisión que tomé fue concentrarme exclusivamente en bufetes de patentes, esto es, en casas especializadas en lugar de en el departamento interno de, por ejemplo, una empresa farmacéutica. Normalmente, la formación que se adquiere en los bufetes privados es más amplia que la que se obtiene en la industria debido a, principalmente, el mayor repertorio de temas tratados, y el tener una visión general de la profesión es necesaria para aprobar los correspondientes exámenes de capacitación.

Tanto en mi curriculum como en mi carta de presentación enfaticé mi amplia formación científica y mis destrezas lingüísticas. El tener un conocimiento de idiomas extranjeros como el francés, el alemán e incluso el japonés es importante, aunque no es necesario ser muy bueno en ninguno de ellos. Asegúrese de que sus solicitudes van dirigidas a bufetes que practican su diciplina, en mi caso la biotecnología. Si no es así, no recibirá más que rotundas respuestas negativas. Un consejo que me dio un abogado de patentes en prácticas fue que incluyese, en mi solicitud, una composición escrita de mi cosecha, como por ejemplo una breve descripción de un utensilio de cocina (la mía tenía unas 100 palabras). Puede que algunos bufetes ya le pidan una contribución de este estilo. Otros no, pero el hacerlo mostrará su interés. Antes de preparar esta composición escrita leí un número de patentes, que encontré dentro de una página de propiedad intelectual en Internet. Asimismo, la mayoría de las ciudades grandes tienen una librería técnica con documentos de este tipo a disposición de los usuarios.

A pesar de haber hablado con muchos abogados de patentes en prácticas, ninguno me supo decir cuál era el "mejor momento del año para solicitar". Al final, e influida por la fecha en la que supuestamente daría por finalizado mi Doctorado, mandé mi primera tanda de solicitudes a principios de otoño. No perdí nunca de vista los sitios web de varios bufetes ni las páginas de Inside Careers con información sobre empresas clave, buscando siempre posibles ofertas de empleo y plazos tope para solicitar. Yo comenzaría a hacer este tipo de rastreo por lo menos un año antes de la fecha en la que desee comenzar a trabajar. También busqué anuncios en New Scientist y en diferentes portales de Internet de búsqueda de empleo. Compré el Directorio británico de abogados especializados en patentes, que publica el Instituto Colegiado de Abogados de Patentes y esto me permitió dirigir mis solicitud a bufetes y a regiones específicas. Si no sabe a quién dirigir su carta de presentación, llame a la empresa o al bufete y pregunte. La mayor parte de los bufetes de patentes están ubicados en Londres, pero también hay bufetes en otras áreas, así que si desea trabajar en una zona específica, diríjase a estas empresas en primer lugar.

Yo envié mis solicitudes por etapas. En una primera fase, me centré en los bufetes del Norte de Inglaterra. Algunos abogados de patentes que conozco llegaron a enviar unas 80 solicitudes ¡y esto parece ser que es normal! La mayoría de las empresas le responderán, a los pocos días, generalmente para hacerle saber que los puestos de formación ya han sido ocupados. Las respuestas que tardan un poco más pueden ser más prometedoras y terminar en entrevista.

Finalmente, llegó la hora de mi primera entrevista. Mi consejo es estar preparado para ¡casi todo! A mí me pidieron que hablase sobre proyectos que realicé cuando aún era alumna de licenciatura, así que me tuve que me hacer un esfuerzo para remontarme en el tiempo... También debe saber explicar su tema de investigación actual en términos sencillos, por ejemplo, a la persona sentada a su lado en el autobús. Me pidieron que hiciese esto en todas las entrevistas. Como preparación general, me aseguré de conocer todos los tipos de propiedad intelectual aparte de las patentes y me informé acerca de varios asuntos de actualidad, como las patentes de genes. Básicamente, cuanto más sepa sobre la profesión, mejor. Es importante que sea consciente del tiempo que necesitará para formarse y ¡de lo difíciles que son los exámenes! La mayor parte de las entrevistas serán de en torno a una hora de duración, aunque ¡una de las mías duró casi tres! Aparte de las preguntas típicas de "¿por qué quiere ser un abogado de patentes?", generalmente se me preguntó sobre mi trabajo académico y sobre las razones por las cuales consideraba que estaba preparada para realizar el trabajo en cuestión. Asimismo, a menudo se me pidió que explicase varias técnicas e incluso diversos objetos mecánicos en términos simplificados, de tal forma que fuesen comprensibles para alguien sin conocimientos previos sobre el tema. Como con todas las entrevistas, asegúrese de tener alguna buena pregunta que hacer al final.

Tuve varios intentos frustrados antes de conseguir hacerme con una segunda entrevista. Afortunadamente, en esta ocasión todo salió bien y me ofrecieron el trabajo. Dada la enorme competitividad que hay para conseguir unas prácticas de formación de este tipo, ¡me temo que no me costó aceptarlas!

 

 

 

 

 

 

 

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