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Hoy
en día existe mucha más
información disponible sobre mi
trabajo. Los temas relacionados con las
patentes se debaten, a menudo y de forma
abierta, a nivel industrial (por ejemplo,
el Departamento Británico de Comercio
e Industria se ha caracterizado recientemente
por llevar a cabo múltiples acciones
concretas para promover este campo) y
en los forums de salidas profesionales
de las universidades. Sin embargo, aunque
la información acerca de la profesión
es ahora más accesible, sigue siendo
increíblemente difícil entrar
en el oficio y hay muchísima competitividad
para acceder a puestos de prácticas.
El gremio es reducido
(en Gran Bretaña existen unos 1500
abogados cualificados) y la única
vía de habilitación es el
aprendizaje in situ, dentro del trabajo,
junto con los exámenes profesionales.
La primera tanda de exámenes británicos
puede sustituirse por la realización
de un Máster
en gestión de la propiedad intelectual,
de un año de duración, en
el Queen Mary & Westfield College
de Londres. El poseer este diploma puede
ayudar a obtener el primer empleo, pero
como siempre, la situación dependerá
en última instancia de individuos
concretos y de las vacantes existentes.
Es importante intentar
conseguir cuanta más información
posible sobre la realidad de la profesión
del abogado especialista en patentes antes
de comenzar a buscar un puesto en prácticas.
El candidato desinformado es probable
que malgaste tanto su tiempo como el de
su entrevistador. Si no conoce los entresijos
de la profesión, ¿cómo
puede saber que quiere dedicarse a ella?
Describiría,
sintéticamente, la profesión
del abogado especialista en patentes como
un trabajo de corte académico,
centrado en la determinación y
resolución de asuntos relacionados
con la propiedad intelectual. Implica,
además, un alto grado de interacción
con los clientes, a todos los niveles,
abarcando dentro de este grupo tanto a
inventores como a gerentes y directores
ejecutivos. En el día a día,
mi trabajo me obliga a involucrarme en
todas las áreas de las patentes:
escribo solicitudes de las mismas; me
comunico con las oficinas de patentes
de todo el mundo con el fin de convencerlas
para que se las concedan a mis clientes;
defiendo y ataco patentes; llevo a cabo
búsquedas de patentabilidad y de
derecho de utilización, y asesoro
en materia de patentabilidad e infracción
y en estrategia y gestión de patentes.
Además de
leer acerca de la profesión, recomendaría
ponerse en contacto con el Chartered
Institute of Patent Attorneys.
Este instituto puede proporcionarles folletos
y libros sobre la profesión y también
organizarle una cita (no una entrevista)
con un abogado de patentes para hablar
de modo informal sobre la profesión.
En la actualidad,
en mi bufete, recibimos a estudiantes
de licenciatura y de posgrado que vienen
a visitarnos hasta tres años antes
de comenzar a buscar un puesto de trabajo,
lo que por lo menos ya muestra un alto
grado de interés y anticipación
profesional. De forma alternativa, si
ya conoce a alguien del gremio, pídale
si puede acercarse a su oficina para así
poder, quizás, conocer a algunos
de sus empleados en prácticas y
pedirles consejos e indicaciones acerca
de cómo obtener empleo.
El instituto también
vende un listado de miembros en el que
constan los nombres de todas las personas,
bufetes y departamentos industriales dedicados
a la profesión. Este listado constituye
una base de datos muy adecuada para el
posterior envío de cartas de solicitud
y permite a uno centrarse en bufetes o
departamentos especializados en su área
técnica.
Destrezas y atributos
necesarios: el currículum vitae
Estamos ante una
profesión académica, así
que un requisito básico es una
licenciatura con un buen expediente académico
(normalmente con una media de notable
alto para arriba). En la actualidad hay
más solicitantes que vacantes,
así que los empleadores pueden
ser muy exigentes. Cuando yo, personalmente,
tengo que decidir si conceder o no una
entrevista a un candidato, tras revisar
su currículum y carta de presentación,
me fijo en que el individuo en cuestión
cumpla los siguientes requisitos:
- Una carrera universitaria
en una rama científica apropiada
con una media de notable alto / sobresaliente.
- Menos de dos errores gramaticales o
de ortografía en su CV y carta
de presentación.
- Conocimientos, al menos básicos,
de francés o alemán.
- Cualificaciones / investigación
(ej. una tesina o un doctorado) en un
área específica de interés
para el cliente.
- Cualquier destreza relevante en el ámbito
de la abogacía (experiencia a la
hora de presentar argumentos oralmente:
oratoria, debates, etc.).
- Cualificaciones académicas adicionales
(ej. un Máster o un Doctorado en
cualquier tema).
- Práctica de un deporte competitivo
de alto nivel.
- Cualquier atributo adicional (ej. experiencia
en la redacción de textos técnicos,
experiencia en la búsqueda de patentes,
etc.).
Los cuatro primeros
puntos son, en mi opinión, esenciales.
Las posibilidades de que yo conceda una
entrevista a un candidato que además
no cumpla al menos uno de los cuatro puntos
"no esenciales" son mínimas.
La entrevista
Es, en definitiva,
una oportunidad para determinar si un
licenciado joven y brillante tiene la
personalidad adecuada para adaptarse tanto
al tipo de trabajo como al bufete (o departamento).
Es importante que el candidato no sea
demasiado tímido o nervioso. La
capacidad de presentar un punto de vista,
como respuesta a una serie de asuntos
presentados con anterioridad, es esencial.
Durante la entrevista,
suelo aprovechar para averiguar el nivel
de conocimientos del candidato sobre la
profesión. Saber "algo",
vagamente, no impresiona, pero a la vez
es imposible saberlo todo. Trato de asegurarme
de que el candidato salga de la entrevista
habiendo rellenado todos sus interrogantes
en este sentido. Por ejemplo, el saber
comunicar bien por escrito es vital y
un empleado en prácticas suele
necesitar un periodo de dos o tres años
hasta saber redactar decentemente un escrito
de tres páginas sobre el tema de
las patentes. Este proceso de aprendizaje
requiere un alto grado de supervisión
y crítica. En la entrevista, considero
que también es importante subrayar
las partes menos glamurosas del trabajo,
tales como los múltiples viajes
(apartado que puede llegar a hacerse extremadamente
duro) y la dificultad de los exámenes
consecutivos, que sólo llegan a
su fin entre cuatro y seis años
después de entrar en la profesión.
Mi propia experiencia como empleada en
prácticas me ha demostrado que
el periodo más difícil de
la profesión es el que se atraviesa
cuando se lleva de tres a cuatro años
y medio de formación y llega la
hora de los exámenes finales. Es
importante que los nuevos "educandos"
en prácticas sepan que este periodo
concreto - que implica trabajar a la par
que preparar los exámenes - no
va a ser un camino de rosas. Este trabajo
no es glamuroso. Puede ser extremadamente
gratificante pero, como sucede con la
mayoría de las profesiones, los
frutos se cosechan después de mucho
sudor.
Para finalizar,
describiría esta profesión
como una mezcla interesante de trabajo
académico y de desarrollo de buenas
relaciones interpersonales. Me considero
muy afortunado por formar parte de este
gremio. Para ponerme a prueba, me pregunto
si habría algún otro trabajo
que prefiriese al mío, y la verdad
es que creo que no podría haber
caído en nada mejor.
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