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El consultor académico: la planificación de su proyecto empresarial

STEPHEN CHEUNG
Profesor asociado
Dalhousie University
Nova Scotia (Canadá)

 

Uno de los puntos verdaderamente esenciales del proceso de creación de una empresa de consultoría académica es la configuración de un plan de crecimiento sistemático.

Si ha decidido que su pericia científica puede ser valiosa fuera del mundo académico, no le llegará con abrir un despacho y esperar a que todo llegue. Cualquier estudiante de 1º año de un MBA sabe que el éxito o el fracaso de una actividad económica generalmente depende de la cantidad y de la calidad del tiempo que se dedique a planificar su lanzamiento. Este segundo artículo sobre consultorías académicas le mostrará que la configuración de una estrategia minuciosa para su empresa le dará la oportunidad no sólo de analizar su viabilidad en profundidad sino también de evaluar su propia capacitación para adentrarse en el mundo de los negocios.

Ahora que ha decidido que el mundo de las consultorías está hecho para usted, es hora de comenzar a confeccionar una estrategia para que esa decisión se haga realidad. Para la mayoría de los científicos, esto supone elaborar un plan empresarial: esa entidad, vaga y nebulosa, que "parece ser es necesaria en toda empresa" pero de la que no sabemos absolutamente nada. Entonces, una de dos: o acabamos temiéndolo y buscando todo tipo de razones para arreglárnoslas sin él o le contratamos el proyecto a algún graduado en Empresariales o a algún pequeño centro de negocios vinculado a alguna universidad, que utilizará la empresa emergente como caso práctico para sus estudiantes a cambio de un descuento en sus tarifas.

Yo, personalmente, le recomiendo encarecidamente no sólo que destine tiempo a desarrollar un plan empresarial de gran solidez para su empresa de consultoría sino que lo haga usted mismo. Además de ahorrar dinero, obtendrá otras recompensas. Como bien señaló Charles Boulakia, en su excelente monográfico para Next Wave sobre diseño de planes empresariales: "Hay demasiadas personas que se lanzan a una empresa sin saber exactamente lo que supondrá para sus vidas, e incluso a dónde les llevará". Boulakia añade: "El plan empresarial ayuda a los empresarios a encaminarse hacia el éxito, obligándoles a analizar todos los asuntos y problemas a los que su empresa se puede tener que enfrentar". Por lo tanto, la auto-confección del plan empresarial (al fin y al cabo, ¡es ésta la esencia de toda empresa de consultoría!) no constituye sino otra excelente oportunidad para vislumbrar en qué exactamente se está metiendo uno con la creación de su empresa. Aparte, salvo que encuentre un alumno de MBA con conocimientos muy específicos sobre su campo, me temo que el individuo en cuestión no podrá ayudarle a maximizar el marketing o el proceso de networking de su compañía.

Donde sin duda sí que necesitará asistencia externa es en los aspectos legales y contables de la consultoría. El mundo empresarial es, a menudo, la antítesis total del intercambio, libre y abierto, de información que asumimos dentro del ámbito universitario, y necesita asegurarse de que no se despista en aspectos tan variados como pueden serlo los acuerdos de omisión del deber de revelar datos en procesos civiles o la legislación sobre propiedad intelectual. Por lo tanto, vale la pena el contar con los servicios de un asesor legal, el cual, además de ayudarle en el proceso de creación y mantenimiento de la empresa, le proporcionará consejos sobre nuevos contratos y sobre todo asunto de corte legal que pudiese surgirle. Es igualmente valioso el tener al lado a un contable en el que confíe, no sólo para que le eche un cabo a finales del año y en los periodos de pago de impuestos, sino para que le ayude a instalar un sistema de contabilidad sencillo que usted luego pueda implementar: un sistema que minimice las tareas administrativas y que le permita dedicar su tiempo precioso a la construcción de la empresa.

No hace falta señalar que usted seguirá siendo responsable de la gestión diaria de su empresa, incluso si decide subcontratar a un contable a tiempo parcial para que lleve sus cuentas, por lo que sigue siendo esencial que conozca los aspectos fundamentales de contabilidad y de derecho mercantil.

Uno de los puntos verdaderamente esenciales del proceso de creación de una empresa de consultoría académica es la configuración de un plan de crecimiento sistemático. Antes de nada, debe decidir el nivel de compromiso con el que se siente cómodo, teniendo en cuenta que tiene un trabajo a jornada completa en la Universidad y que tiene una vida al margen del trabajo. (Lo que, una vez más, nos remonta a la pregunta que me hacía en mi primer artículo: ¿por qué, para empezar, ha decidido montar una empresa?). Tiene que precisar, con exactitud, cuántas horas quiere dedicar a la empresa porque, asumiendo que la idea empresarial que la sustenta sea sólida y que usted haga un buen trabajo, es muy probable que crezca su reputación o que cada vez haya más clientes llamando a su puerta. Por lo tanto, tiene que pensar en que hará cuando las exigencias de su actividad económica comiencen a exceder su nivel de compromiso adquirido. ¿Optará por, simplemente, no aceptar más clientes ni nuevos contratos? ¿Contratará a nuevos empleados? Y si las cosas salen realmente bien, ¿abandonará el mundo académico para dirigir su empresa a jornada completa?

Si se decide por la segunda opción y emplea a más gente, debe estar preparado para asumir más cargas administrativas (ej. contratación, nóminas, retribuciones...). También tendrá que reconocer que está contrayendo el compromiso de obtener los ingresos necesarios para poder asumir todas las implicaciones de las nóminas. Más aún, todos recordamos lo importante que es, cuando acaba de llegar a la universidad, el seleccionar cuidadosamente a su primer alumno de posgrado. Lo mismo sucede con los empleados: es importantísimo que esa primera persona que trabaje con usted sea excelente. No sólo serán ustedes los que construyan la empresa juntos durante su etapa más crítica; el primer empleado ejercerá una gran influencia en la cultura empresarial y en todos los empleados que le sigan.

En mi caso, tuve la suerte de que mi primer alumno de posgrado fue también mi primer empleado. Este individuo tenía magníficas calificaciones profesionales y disfrutábamos de una excelente relación laboral. No obstante, aunque contratar a alumnos, presentes o pasados, puede ser la mejor solución, la relación contratador / empleado puede ser bastante diferente a la de asesor / alumno así que debe estar preparado para ver una evolución en las relaciones. La contratación de alumnos también puede traer consigo conflictos de interés desde el punto de vista de la universidad, tema que exploraré con mayor profundidad en otro artículo de este monográfico.


Otro aspecto en el que hay que reflexionar en la fase de configuración de la empresa es en la identificación, y posiblemente en la delimitación, del mercado potencial para sus servicios. ¿Quién estará dispuesto a pagar no poco dinero por su tiempo y experiencia? Puede que ya tenga algunos contactos en la industria; si es así, estos constituyen un excelente primer paso. Sin embargo, debe tener siempre en cuenta el hecho de que usted, como consultor, no estará inventando ni vendiendo el más novedoso de los artilugios. Necesita comprender su mercado potencial de un modo realmente pleno y global. Por ejemplo, sus conocimientos técnicos sobre un amplio repertorio de temas, unido a su habilidad para apreciar las aplicaciones potenciales de nuevas ideas, pueden hacerle valiosísimo para las sociedades de inversiones, los capitalistas de riesgo e incluso para abogados de patentes que estén tratando de conocer el potencial de inversiones de nuevas empresas o tecnologías. Evidentemente, comprender su mercado también le ayudará a planificar el futuro de su empresa dándole claras indicaciones de su potencial de crecimiento.

Después de todo lo dicho, creo que ha quedado claro que no es poco lo que tiene que reflexionar antes de montar su despacho de consultor. Mis consideraciones no pretenden constituir obstáculos; véalas como una oportunidad para comprender, genuinamente, su nuevo papel. De hecho, el proceso puede enseñarle algo sobre usted mismo además de sobre qué es lo que le hace único, tanto como científico como como ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

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