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Siempre
quise ser científico. No es, por
lo tanto, demasiado sorprendente el que,
mientras estudiaba física, aspirase
a permanecer dentro del campo de la investigación
universitaria. Me encantaba enseñar
a los alumnos de licenciatura. Quería
transmitir mis conocimientos a la siguiente
generación de científicos
y esperaba que lo que yo había
aprendido beneficiase a otros y que éstos,
a su vez, produjesen resultados todavía
más útiles. Tras doctorarme,
alcanzando así uno de mis sueños,
comencé a pensar seriamente en
mis motivaciones. Eran los retos lo que
me emocionaban. Me apasiona el cambio
y conseguir que las cosas sucedan rápidamente.
Un
cambio de dirección
A pesar de que me
ofrecieron algunos puestos de investigación
postdoctoral, buscaba un trabajo que me
permitiese pasar tiempo con la mujer que
amaba sin obligarla a dejar sus raíces.
Mis aventuras en el mundo de la consultoría
empresarial comenzaron cuando leí
un anuncio de McKinsey en una revista
científica. Comencé a sentir
curiosidad hacia este otro mundo que parecía
tener tan sólo vagas conexiones
con mi formación científica.
Pronto supe que aunque la consultoría
tenía algunas características
menos atractivas, como largas jornadas
de trabajo o la necesidad de viajar mucho,
también ofrecía independencia
en cuanto a ubicación, total dedicación
a proyectos intensivos y la posibilidad
de ver que mi esfuerzo podía tener
repercusiones significativas. Además,
el aspecto económico también
parecía bastante atractivo. Así,
decidí abandonar el campo de la
física y adentrarme en un nuevo
y emocionante camino hacia la satisfacción
personal.
Habilidades científicas
Lo que no dejé
atrás fueron los métodos
aprendidos, las habilidades analíticas
adquiridas, el rigor de los procesos mentales,
los amigos que hice dentro de este gremio
y mi amor por la ciencia. Mi objetivo
en este momento es explicar por qué
este nuevo camino que escogí, el
de la consultoría empresarial,
me resultó emocionante y cómo
podría llegar a ser sorprendente
y satisfactorio para otros. Querría
mostrar que las destrezas que poseen los
científicos y las habilidades que
estos han aprendido podrían tener
el más alto valor tanto para ellos
como para sus clientes dentro del marco
profesional de la consultoría empresarial.
A quién
y qué buscan las empresas de consultoría
empresarial
McKinsey y otras
consultoras de gestión empresarial
están interesadas en individuos
adecuadamente cualificados, capaces de
comprender, estructurar y solucionar problemas
complejos rápidamente y bajo presión.
McKinsey busca personas con buenas dotes
de comunicación; individuos con
recursos, curiosos, seguros de sí
mismos, capaces de asumir responsabilidades
extraordinarias y de realizar esfuerzos
notables. Estas cualidades también
constituyen el sello distintivo de un
científico excepcional y ésta
es la razón por la cual las consultoras
de gestión están cada vez
más interesadas en seleccionar
personal perteneciente al mundo de la
ciencia.
Muchos tipos diferentes de empresas y
compañías se denominan a
sí mismas consultoras de gestión.
El término es a menudo mal utilizado
y es muy difícil definir el campo
de forma precisa. McKinsey se describe
como una empresa de consultoría
de gestión estratégica.
Consultoría
estratégica
McKinsey entiende
por consultoría estratégica
el proporcionar a una organización
los más altos niveles de gestión,
además de aportaciones y consejos
relativos a sus esfuerzos para vender
sus servicios y productos. Es una forma
de añadir un valor significativo
a la empresa cliente. En una sociedad
con ánimo de lucro, ayudamos a
aumentar el valor de la empresa averiguando
cómo puede ser más eficiente
y efectiva, cómo puede adaptarse
a la competencia y, lo que es igual de
importante, cómo pueden dar a sus
clientes una mejor relación calidad
- precio de tal forma que sean tanto clientes
como empresa los que se beneficien. Ayudamos
a identificar oportunidades y aquello
que puede atraer a los clientes y sugerimos
el rango de productos que podrían
constituir la oferta.
También llevamos
a cabo investigación - pero, por
supuesto, ¡no exactamente del mismo
modo que en las universidades! Ampliamos
y profundizamos nuestros conocimientos
sobre determinados asuntos, como las características
de los productos financieros exitosos
o la mejor estructura tecnológica
para un entorno de telecomunicaciones,
a la vez que estudiamos el caso de un
cliente particular. Compartimos reflexiones
con nuestros colegas, apoyados por expertos
externos, y comunicamos los resultados
de nuestra investigación a toda
la empresa. Esto no es algo que McKinsey
simplemente fomente: es obligatorio que
compartamos nuestro conocimiento.
La Oficina de
Tecnología Empresarial de McKinsey
McKinsey realiza
estudios y proyectos en casi todos los
sectores: energía, servicios financieros,
medios de comunicación, industria
farmacéutica, comercio minorista
y telecomunicaciones. Nuestra participación
hace cambiar la gestión de la empresa
e incluso el funcionamiento de sectores
empresariales.
Con el objetivo de
ayudar a nuestros clientes a la hora de
crear valor real a través de la
tecnología, McKinsey & Company
creó la Business Technology Office
(BTO) u Oficina de Tecnología Empresarial.
En la BTO, donde yo trabajo, a menudo
se formula asesoramiento estratégico
mediante recomendaciones específicas;
por ejemplo, la estructura tecnológica
más adecuada para enmarcar una
propuesta empresarial. Continuamos siendo
asesores independientes a la vez que ayudamos
al cliente en la selección de socios
tecnológicos y vendedores para
llevar a cabo la implementación.
Fecundación
cruzada
El mantener el contacto
con el mundo científico es importante
ya que las ideas que allí aprendimos
pueden derivar en aplicaciones y comportamientos
semejantes en el campo de la consultoría.
Paso una cantidad considerable de tiempo
leyendo, no sólo periódicos
y revistas relacionadas con el mundo empresarial
sino cualquier cosa capaz de estimular
la mente: física, biología,
matemáticas, etc. Obviamente, el
nivel de detalle es muy diferente y ahora
analizo los temas desde otra perspectiva,
más bien "a vista de pájaro".
Estas ideas no son simples metáforas
de procesos empresariales sino que pueden
estar relacionadas de un modo más
sutil y específico. En una edición
de la publicación McKinsey Quarterly
titulado "Biología y Empresa",
se aplica la teoría evolucionista
a otros sistemas complejos como los mercados
de negocios.
Competencias
individuales y trabajo en equipo
¿Difieren
sus áreas de experticia e intereses
de lo que se necesita en una consultora
de gestión? Probablemente no. Se
valora altamente casi cualquier interés
especial, ya que así se amplía
el rango de perspectivas disponibles para
ayudar a solucionar un problema. Surgirá
siempre la oportunidad de aplicar sus
conocimientos y habilidades, y tendrá
sobradas ocasiones para aumentar y mejorar
sus habilidades. Poco a poco, se irás
sintiendo cómodo desempeñando
su nuevo papel, desarrollando confianza
en su habilidad para contribuir al grupo,
y los demás pronto aprenderán
a confiar en usted. Los asesores nuevos
sin experiencia empresarial reciben varias
semanas de formación intensiva
sobre los conceptos empresariales clave.
Además, en la BTO, cada asesor
asiste a un curso de formación,
especialmente diseñado, en el Massachusetts
Institute of Technology. Y esto es sólo
el comienzo: nuestra formación
es contínua.
Yo no programo y,
generalmente, tampoco tengo que usar demasiado
el ordenador. Mis principales herramientas
son mi cerebro, un lápiz, papel
y un bolígrafo. El cerebro es para
pensar, analizar e incluso intuir. El
lápiz es para dibujar diagramas
y empleo el bolígrafo para anotar
las ideas que me van surgiendo. Por cierto,
también llevo encima un ordenador
portátil para guardar archivos
y conectarme a nuestro sistema de correo
electrónico cuando estoy viajando.
Naturalmente, también tengo un
teléfono móvil como compañero
omnipresente para poder estar "casi
siempre" disponible.
Hay un malentendido
extendido que me gustaría aclarar:
"los consultores son lobos solitarios
en una sociedad con una competencia brutal".
Por supuesto, cada persona debe cumplir
con sus deberes y responsabilidades. Sin
embargo, más importante que esto
es nuestro trabajo en equipos. Sí,
lo sé, todo el mundo lo dice. Porque
es cierto. Asesorar sin espíritu
de equipo no es factible. Al final del
día, de cualquier día, lo
que importa es el resultado del equipo,
y no hay competencia en cuanto a quién
ha contribuido más al proyecto.
Resolución
de problemas globales y transfronterizos
Me sorprende lo fácil
que es trabajar por el mundo con personas
de culturas tan diferentes. El objetivo
compartido de producir el mejor resultado
es lo que lo hace posible. Bajo esta perspectiva,
las fronteras geográficas y de
otros tipos no importan. El profesionalismo,
los valores compartidos y la determinación
de solucionar un problema, a menudo consiguen
resultados sorprendentes.
Espero que haya logrado
darle una idea de lo que es la consultoría
empresarial y, sobre todo, de por qué
puede ser una opción que vale la
pena considerar, cualquiera que sea la
etapa en la que se encuentres en su carrera
científica. Si desea saber más,
póngase en contacto conmigo o con
el equipo de selección de personal
de cualquiera de nuestras sedes. Podrá
encontrar la lista de contactos en nuestra
Página Web. Nos encantará
saber de usted.
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