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El consultor académico (3º parte): conflictos de interés

STEPHEN CHEUNG
Profesor asociado
Dalhousie University
Canadá

Recuerde que sólo la mera percepción de un conflicto, incluso aunque completamente infundado, puede ser tan perjudicial como la infracción ética propiamente dicha.

En el último artículo, hablamos de los importante que es tanto el planificar el crecimiento estratégico de su consultoría como el solicitar asesoramiento legal en situaciones potencialmente difíciles. Ambas tareas son particularmente acuciantes en las primeras fases de negociación entre su empresa de consultoría y su universidad. La universidad, como pagadora de su salario diario, tiene un fuerte interés en su doble papel de consultor y académico. Los aspectos administrativos a tener en cuenta para evitar conflictos de interés, como el poseer direcciones profesionales distintas (teléfono, dirección postal, correo electrónico...), son relativamente sencillos y claros. Sin embargo, hay otros campos de batalla que sí que pueden requerir cierta orientación.

Gracias a los escándalos políticos, el público está ahora bastante familiarizado con el concepto de conflicto de interés. Pero tales conflictos también pueden surgir conforme usted vaya desarrollando su consultoría, por lo que tiene que tener mucho cuidado y preocuparse siempre por mantener una separación clara entre sus dos roles de académico contratado por la universidad y de profesional autónomo. Uno de los comentarios que oí cuando planificaba mi consultoría fue que siempre sería considerado un profesor de la Dalhousie University, con la clara implicación de que es imposible evitar el emplear el rol de académico para el beneficio de la empresa. Sin embargo, pienso que la influencia que puede ejercer esta consideración es mínima y que no constituye un abuso deliberado del propio estatus. Está claro: el tener una determinada posición y formación académica te proporciona reconocimiento y credibilidad, ventaja importantísima que puede ayudar a establecer esos primeros contactos con un cliente potencial. Pero, sinceramente, creo que eso es lo más lejos a lo que le puede llevar su "nombre": en última instancia, la valía tiene que demostrarse con hechos. Sin embargo, aunque puede airear el hecho de que es un investigador universitario, debe evitar el anunciarlo explícitamente en el material promocional de su consultoría (folletos, páginas web, etc.) para prevenir cualquier problemática de "marca".

La estrategia global para evitar cualquier conflicto de interés es establecer una buena relación laboral con la administración de la universidad; idealmente, se debería desarrollar algún tipo de memorando que recoja las cláusulas del acuerdo. Antes de comenzar cualquier tipo de negociación, ármese de conocimientos mediante una revisión exhaustiva de su convenio de negociación colectiva (CNC) y cualquier otros documento redactado por la universidad sobre actividades extracurriculares desempeñadas por los miembros del cuerpo docente. Mi propio CNC es probablemente típico; señala lo siguiente: "Los miembros tienen derecho a dedicarse a actividades profesionales a tiempo parcial, remuneradas o no remuneradas, siempre y cuando tales actividades no interfieran con sus deberes y obligaciones para con la Dalhousie University". Observe que este lenguaje deliberadamente poco preciso le beneficia ya que la universidad no especifica ni impone ninguna restricción temporal mientras que se respeten las obligaciones contraídas con ella.

Básicamente, un consultor ofrece su experiencia por horas, dejando minuciosa constancia del tiempo que ha dedicado tanto a la gestión como a la contabilidad financiera de un proyecto determinado. Otra cláusula típica del CNC es que: "Los miembros deben dar parte de todas sus actividades cuando así se lo requiriese el Decano o el Vicepresidente". Por lo tanto, todos los documentos que especifiquen detalladamente el tiempo invertido en su labor de consultor son inestimables a la hora de preservar la legitimidad de su empresa a los ojos de la universidad. Esto significa que debe proporcionar una relación minuciosa del tiempo invertido en su empresa en su resumen anual de actividades. Recuerde que le corresponderá a usted delinear claramente qué constituye trabajo para la universidad y qué constituye trabajo para la consultoría, y que cualquier labor desempeñada como consultor remunerado - inclusive conferencias o escritos profesionales - no puede ser considerada parte de su volumen de trabajo universitario. Un área potencialmente "gris" puede ser el trabajo relacionado con la Universidad por el que recibe ciertos honorarios: la participación de comités de revisión de becas, por ejemplo. En tales casos, evite cualquier confusión entre su doble rol optando por recibir su remuneración a través de su puesto universitario y no a través de su consultoría.

Debería estar claro que la propiedad de la universidad no puede ser utilizada para la gestión de su consultoría. Esto incluye no sólo el "equipo" profesional (correo electrónico, teléfono, etc.) sino también, y sobre todo, el material de investigación. No obstante, y dependiendo de la naturaleza de la investigación y de las características específicas de cada labor de consultoría, a menudo resulta imposible trabajar sin material de laboratorio. Por ejemplo, mi trabajo como consultor deportivo depende de mi utilización de una parte importante de mi equipo tecnológico para la realización de pruebas atléticas. Por lo tanto, y por muy raro que suene, es esencial que negocie un convenio con su universidad para poder alquilar su material si fuese necesario, y que este gasto conste en cualquier propuesta. Entre los asuntos a considerar se incluye la planificación de su uso particular del laboratorio, de tal forma que no coincida con horas de clase o de investigación, y el posible desgaste y eventual reposición o actualización del material utilizado. Además, a la universidad le puede preocupar la cobertura de responsabilidades civiles asociadas al uso extracurricular del equipo por lo que deviene esencial el que posea un adecuado seguro contra terceros. Definitivamente le conviene tener un contrato laboral con la universidad lo más detallado posible y el contar con los consejos y el asesoramiento legal de la asociación del profesorado.

Otra área de conflicto potencial a tener en cuenta es la contratación de alumnos para su empresa ya que, definitivamente, le interesa evitar la percepción de que su laboratorio y su investigación financiada por la universidad existen simplemente para suministrar mano de obra estudiantil a su negocio. Si tiene alumnos en la consultoría haciendo cualquier tipo de trabajo para usted, es esencial que cada uno de ellos haya firmado un contrato claro y detallado. Esto es particularmente importante si están desempeñando una labor no remunerada o a título voluntario: lo último que desea oír es que está abusando de su estatus de profesor coaccionando a sus alumnos para que trabajen en su empresa gratis. Y si está haciendo uso de casos prácticos de su empresa en sus clases de la universidad, asegúrese de que sólo utiliza proyectos ya completados y no proyectos vigentes o eventuales.

Confío que en este punto de mi discusión haya quedado claro que los conflictos de interés constituyen un aspecto crítico a tener en cuenta en la planificación de su empresa dado su doble rol de científico y consultor. Recuerde que sólo la mera percepción de un conflicto, incluso aunque completamente infundado, puede ser tan perjudicial como la infracción ética propiamente dicha. Su primordial defensa es mantener una actitud completamente franca con la universidad y con todos los interesados en la fase de planificación de su empresa y ser extremadamente diligente y ordenado en el archivo de documentos (ej. contratos, registros de horas, contabilidad).

¡Buena suerte!


 

 

 

 

 

 

 

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