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En el último
artículo, hablamos de los importante
que es tanto el planificar el crecimiento
estratégico de su consultoría
como el solicitar asesoramiento legal
en situaciones potencialmente difíciles.
Ambas tareas son particularmente acuciantes
en las primeras fases de negociación
entre su empresa de consultoría
y su universidad. La universidad, como
pagadora de su salario diario, tiene un
fuerte interés en su doble papel
de consultor y académico. Los aspectos
administrativos a tener en cuenta para
evitar conflictos de interés, como
el poseer direcciones profesionales distintas
(teléfono, dirección postal,
correo electrónico...), son relativamente
sencillos y claros. Sin embargo, hay otros
campos de batalla que sí que pueden
requerir cierta orientación.
Gracias a los escándalos
políticos, el público está
ahora bastante familiarizado con el concepto
de conflicto de interés. Pero tales
conflictos también pueden surgir
conforme usted vaya desarrollando su consultoría,
por lo que tiene que tener mucho cuidado
y preocuparse siempre por mantener una
separación clara entre sus dos
roles de académico contratado por
la universidad y de profesional autónomo.
Uno de los comentarios que oí cuando
planificaba mi consultoría fue
que siempre sería considerado un
profesor de la Dalhousie University, con
la clara implicación de que es
imposible evitar el emplear el rol de
académico para el beneficio de
la empresa. Sin embargo, pienso que la
influencia que puede ejercer esta consideración
es mínima y que no constituye un
abuso deliberado del propio estatus. Está
claro: el tener una determinada posición
y formación académica te
proporciona reconocimiento y credibilidad,
ventaja importantísima que puede
ayudar a establecer esos primeros contactos
con un cliente potencial. Pero, sinceramente,
creo que eso es lo más lejos a
lo que le puede llevar su "nombre":
en última instancia, la valía
tiene que demostrarse con hechos. Sin
embargo, aunque puede airear el hecho
de que es un investigador universitario,
debe evitar el anunciarlo explícitamente
en el material promocional de su consultoría
(folletos, páginas web, etc.) para
prevenir cualquier problemática
de "marca".
La estrategia global
para evitar cualquier conflicto de interés
es establecer una buena relación
laboral con la administración de
la universidad; idealmente, se debería
desarrollar algún tipo de memorando
que recoja las cláusulas del acuerdo.
Antes de comenzar cualquier tipo de negociación,
ármese de conocimientos mediante
una revisión exhaustiva de su convenio
de negociación colectiva (CNC)
y cualquier otros documento redactado
por la universidad sobre actividades extracurriculares
desempeñadas por los miembros del
cuerpo docente. Mi propio CNC es probablemente
típico; señala lo siguiente:
"Los miembros tienen derecho a dedicarse
a actividades profesionales a tiempo parcial,
remuneradas o no remuneradas, siempre
y cuando tales actividades no interfieran
con sus deberes y obligaciones para con
la Dalhousie University". Observe
que este lenguaje deliberadamente poco
preciso le beneficia ya que la universidad
no especifica ni impone ninguna restricción
temporal mientras que se respeten las
obligaciones contraídas con ella.
Básicamente,
un consultor ofrece su experiencia por
horas, dejando minuciosa constancia del
tiempo que ha dedicado tanto a la gestión
como a la contabilidad financiera de un
proyecto determinado. Otra cláusula
típica del CNC es que: "Los
miembros deben dar parte de todas sus
actividades cuando así se lo requiriese
el Decano o el Vicepresidente". Por
lo tanto, todos los documentos que especifiquen
detalladamente el tiempo invertido en
su labor de consultor son inestimables
a la hora de preservar la legitimidad
de su empresa a los ojos de la universidad.
Esto significa que debe proporcionar una
relación minuciosa del tiempo invertido
en su empresa en su resumen anual de actividades.
Recuerde que le corresponderá a
usted delinear claramente qué constituye
trabajo para la universidad y qué
constituye trabajo para la consultoría,
y que cualquier labor desempeñada
como consultor remunerado - inclusive
conferencias o escritos profesionales
- no puede ser considerada parte de su
volumen de trabajo universitario. Un área
potencialmente "gris" puede
ser el trabajo relacionado con la Universidad
por el que recibe ciertos honorarios:
la participación de comités
de revisión de becas, por ejemplo.
En tales casos, evite cualquier confusión
entre su doble rol optando por recibir
su remuneración a través
de su puesto universitario y no a través
de su consultoría.
Debería estar
claro que la propiedad de la universidad
no puede ser utilizada para la gestión
de su consultoría. Esto incluye
no sólo el "equipo" profesional
(correo electrónico, teléfono,
etc.) sino también, y sobre todo,
el material de investigación. No
obstante, y dependiendo de la naturaleza
de la investigación y de las características
específicas de cada labor de consultoría,
a menudo resulta imposible trabajar sin
material de laboratorio. Por ejemplo,
mi trabajo como consultor deportivo depende
de mi utilización de una parte
importante de mi equipo tecnológico
para la realización de pruebas
atléticas. Por lo tanto, y por
muy raro que suene, es esencial que negocie
un convenio con su universidad para poder
alquilar su material si fuese necesario,
y que este gasto conste en cualquier propuesta.
Entre los asuntos a considerar se incluye
la planificación de su uso particular
del laboratorio, de tal forma que no coincida
con horas de clase o de investigación,
y el posible desgaste y eventual reposición
o actualización del material utilizado.
Además, a la universidad le puede
preocupar la cobertura de responsabilidades
civiles asociadas al uso extracurricular
del equipo por lo que deviene esencial
el que posea un adecuado seguro contra
terceros. Definitivamente le conviene
tener un contrato laboral con la universidad
lo más detallado posible y el contar
con los consejos y el asesoramiento legal
de la asociación del profesorado.
Otra área
de conflicto potencial a tener en cuenta
es la contratación de alumnos para
su empresa ya que, definitivamente, le
interesa evitar la percepción de
que su laboratorio y su investigación
financiada por la universidad existen
simplemente para suministrar mano de obra
estudiantil a su negocio. Si tiene alumnos
en la consultoría haciendo cualquier
tipo de trabajo para usted, es esencial
que cada uno de ellos haya firmado un
contrato claro y detallado. Esto es particularmente
importante si están desempeñando
una labor no remunerada o a título
voluntario: lo último que desea
oír es que está abusando
de su estatus de profesor coaccionando
a sus alumnos para que trabajen en su
empresa gratis. Y si está haciendo
uso de casos prácticos de su empresa
en sus clases de la universidad, asegúrese
de que sólo utiliza proyectos ya
completados y no proyectos vigentes o
eventuales.
Confío que
en este punto de mi discusión haya
quedado claro que los conflictos de interés
constituyen un aspecto crítico
a tener en cuenta en la planificación
de su empresa dado su doble rol de científico
y consultor. Recuerde que sólo
la mera percepción de un conflicto,
incluso aunque completamente infundado,
puede ser tan perjudicial como la infracción
ética propiamente dicha. Su primordial
defensa es mantener una actitud completamente
franca con la universidad y con todos
los interesados en la fase de planificación
de su empresa y ser extremadamente diligente
y ordenado en el archivo de documentos
(ej. contratos, registros de horas, contabilidad).
¡Buena suerte!
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