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Un camino serpenteante

CAROL HARGER
ESTADOS UNIDOS

12/07/96

 

 

En mi trabajo, siempre me están haciendo preguntas. "¿Cómo distingo las secuencias de ADN que han sido identificadas como parte de algún cromosoma humano frente a las secuencias humanas que todavía no han sido ubicadas?" y "Tengo unas 1500 secuencias que he de introducir en la base de datos antes del viernes, ¿cómo lo hago" son dos de los interrogantes típicos que me plantean a diario. Como bioinformática del National Center for Genome Resources Centro Nacional de Recursos Genómicos, también conocido por sus siglas en inglés: NCGR , dedico una parte importante de cada día a la resolución de problemas. Mi labor se centra, fundamentalmente, en la Genome Sequence Data Base Base de Datos de Secuencias Genómicas , una de las cuatro bases de datos de secuencias de ADN que existen hoy en día en todo el mundo.


Durante la mayor parte de mi jornada laboral, lo que hago es evaluar las necesidades que se presentan en los diferentes centros nacionales del genoma, tanto a la hora de introducir como de recuperar información de las bases de datos. Consecuentemente, mi rutina diaria está repleta de un amplio repertorio de proyectos a corto y largo plazo, en todos los cuales mi labor consiste en proporcionar el apoyo técnico que pudiese necesitarse en los centros nacionales del genoma.

Cuando me licencié en biología por la Grand Valley State University, mi idea era doctorarme en genética molecular, para después dedicarme a la enseñanza de la biología. Nunca pude anticipar que utilizaría mi formación para trabajar en el campo de la bioinformática. Mi trayectoria profesional, como la de muchos otros bioinformáticos que conozco, ha sido un tanto serpenteante.

Comencé mis estudios de posgrado en la Universidad de Tennessee, en Knoxville (EE.UU.), en un programa doctoral de biología celular, molecular y del desarrollo. Aunque al principio me atraía, sobre todo, la genética del desarrollo, pronto me di cuenta de que lo que más me interesaba eran los estudios de interacciones proteína-ADN. En la primavera de 1988, tras un rotatorio por varios laboratorios, me incorporé al grupo de un bioquímico físico y me dediqué a investigar los mecanismos de transposición replicativa del ADN. Tuve así la oportunidad de aprender acerca de algunos procesos y estados celulares básicos, tales como la replicación de ADN, su transposición y la topología del ADN a nivel mecanístico.

Fue un trabajo duro, en el que tuve que invertir muchas horas, pero me gustaba porque me suponía un reto continuo. No sólo tuve que comprender estos procesos de forma muy minuciosa; también tuve que aprender un amplísimo repertorio de técnicas de laboratorio. Siempre obtenía satisfacción cada vez que llegaba a dominar una nueva técnica y que veía, de primera mano, los resultados de su aplicación.

Poco después de empezar a trabajar en el laboratorio de transposición de ADN, mi jefe de investigación fue invitado a incorporarse, junto con todos los doctorandos a su cargo, al Laboratorio Nacional Los Álamos (Los Alamos National Laboratory, LANL), para trabajar en el Proyecto Genoma Humano. La idea de colaborar en este proyecto me entusiasmó y, sin mayor dilación, me trasladé a Nuevo Méjico en otoño de 1989. En aquel entonces, creía que podría terminar mi tesis durante mi estancia en el LANL, pero pronto me di cuenta de que este objetivo no sería todo lo fácil que había previsto. Aunque todavía no era consciente de ello, esta transición profesional fue uno de los puntos de inflexión más significativos de mi vida, y supuso el final anticipado de mis estudios de postgrado.

El traslado a Nuevo Méjico también coincidió con el comienzo de una nueva era en la investigación biológica. Pasamos a formar parte de un grupo interdisciplinar que estaba trabajando en el desarrollo de una nueva técnica, más rápida, de secuenciación de ADN. Como parte de este proyecto, mi investigación viró hacia una nueva dirección. Una vez más, tuve que formarme en varias áreas biológicas, tanto en términos de teoría como de técnicas de laboratorio, a un nivel de detalle que nunca creía fuese posible. Asimismo, dado el tipo de datos que estaba produciendo, así como su volumen, comencé a trabajar cada vez más con sofisticadas herramientas de análisis de datos, para la interpretación de información. Esta experiencia me ayudó a empezar a darme cuenta de la importancia de la gestión y la manipulación de datos, en proyectos a gran escala como el Proyecto Genoma Humano.

Dos años más tarde, cuando disminuyó la financiación para el proyecto de secuenciación de ADN y buscaba un modo de sostenerme económicamente utilizando mi formación y experiencia, tuve la oportunidad de incorporarme al GSDB. Fue un cambio importante, todavía más que el traslado a Nuevo Méjico, porque dejé de hacer investigación, propiamente dicha, dentro del laboratorio. Empecé a pasar la mayor parte del tiempo observando y manipulando secuencias de ADN y datos relacionados de otros investigadores, en una base de datos en un computador.

En los cinco años que llevo trabajando para el GSBD, mi papel dentro del proyecto ha cambiado considerablemente y he ido ampliando mis conocimientos informáticos (ahora domino AWK, PERL, SED, SQL y muchas utilidades UNIX). Al principio, me dedicaba sobre todo a la revisión y supervisión de datos. No obstante, poco después, y conforme fui avanzando, tanto en formación como en experiencia en el laboratorio, me fueron asignadas otras tareas, hasta que finalmente pasé a ser el principal punto de contacto entre los diversos centros nacionales del genoma que utilizan la GSDB.

A comienzos del verano de 1994, la GSBD abandonó el LANL (Los Alamos National Laboratory) y fue asimilada por el recién creado NCGR. El trabajo hasta entonces llevado a cabo por la GSBD se adaptó muy bien a la misión del NCGR. El NCGR es una organización sin ánimo de lucro con sede en Santa Fe, Nuevo Méjico (EE.UU.). Proporcionamos información y otros recursos generados por el Proyecto Genoma Humano, y otros proyectos relacionados, a los sectores público y privado. Nuestra principal fuente de datos es la GSDB (Genome Sequence Data Base), una de las cuatro bases de datos públicas de secuencias de ADN que existen en todo el mundo. Otro de los objetivos del NCGR es analizar las implicaciones sociales, éticas y jurídicas de la investigación genética. Mediante sus programas de Genética y de Temas de Interés Público, respectivamente, el centro está haciendo lo posible por difundir información útil entre consumidores, médicos, asesores genéticos y otros individuos preocupados por el impacto de la ciencia en la sociedad.

En la actualidad, estoy bastante contenta con mi puesto en el NCGR. Dado mi nivel de educación formal e informal, veo margen para la auto-promoción en términos de responsabilidades. No obstante, creo que algún día querré regresar a la universidad para obtener un diploma avanzado de postgrado en bioinformática, para así tener más oportunidades a mi alcance dentro de este campo. La bioinformática, no obstante, está cambiando y, en el futuro, cada vez será más importante que los jóvenes, interesados en esta disciplina, obtengan una educación formal en bioinformática, vía licenciatura. Si volviese a comenzar, me volvería a licenciar en biología, y a sub-especializarme en química, pero también me matricularía en todas las clases de informática y matemáticas que pudieseN.

En el pasado, pasé por etapas en las que me preocupaba el "poco control" que a primera vista reflejaba mi trayectoria profesional. Ya no es el caso. De hecho, hoy pienso que las etapas tangentes que he dedicado a la investigación biológica han ampliado mis conocimientos y me han equipado para poder gestionar mejor, en el día a día, las responsabilidades que entraña mi actual puesto laboral.


 

 

 

 

 

 

 

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