| En
este artículo de carácter
general que encabeza nuestro monográfico,
lo que se pretende es definir la actual
falta de especialistas en las áreas
mencionadas, explorar las causas que la
subyacen y finalmente mirar hacia el futuro.
Hemos preguntado a científicos del
mundo académico y de la industria,
de Europa y Estados Unidos, cómo
se tienen que formar los estudiantes de
hoy en día para poder autodenominarse
biólogos computacionales o bioinformáticos
una vez que hayan culminado sus estudios.
El aquí
y el ahora
"Estamos ante
un mercado laboral apretado", señala
el director científico de Inpharmatica,
Mark Swindells, con la clásica
mesura británica. Las empresas
están contratando. Las universidades
están contratando. Las agencias
gubernamentales están aumentando
las posibilidades de financiación
para la formación y la investigación
en el área de la Bioinformática.
Unos y otros luchan por encontrar individuos
con las destrezas de bioinformática
requeridas. Pero el número de científicos
con preparación formal en informática
y biología es diminuto. La solución
por la que han optado la mayoría
de las empresas es contratar a personas
"brillantes" con buenas cualificaciones
en informática ó ciencias
y aptitudes demostrables en la otra disciplina.
Como resultado de ello, la actual norma
de facto en los lugares de trabajo es
la formación interdisciplinar in
situ de los empleados.
Chris Somerville,
Director del Departamento
de Biología Vegetal de la Institución
Carnegie de Washington, de la Universidad
de Stanford [y principal investigador
del proyecto TAIR (The
Arabidopsis Information Resource),
base de datos de la planta Arabidopsis
thaliana] afirma que la necesidad de bioinformáticos
que tiene la industria se ve reflejada
en el mundo académico, donde la
formación in situ es también
lo habitual. A pesar de ello, Somerville
opina que, en la actualidad, existe una
urgentísima necesidad de expertos
en bases de datos. No se refiere tanto
al informático especialista en
lenguajes de codificación ("en
los alrededores de Stanford no es difícil
encontrar personas con este perfil, aunque
salen un poco caros"). Somerville
está buscando, específicamente,
a biólogos capaces de diseñar
y edificar bases de datos prácticas
que representen información de
carácter biológico. Y los
tipos así escasean.
Los porqués
¿Cómo
hemos llegado a tener tantos datos y tan
pocas personas formadas para analizarlos?
Swindell se remonta al big bang de la
bioinformática: el auge repentino
de generación de datos que comenzó,
hace ya varios años, con las etiquetas
de secuencias expresadas (ESTs). A pesar
de que en su momento no faltaron organismos
que proporcionaron apoyo a este trabajo
de secuenciación, Swindell opina
que estos tardaron en conceder becas para
formar a individuos capaces de operar,
con efectividad, en el recién creado
mundo de la biología computacional.
Rob Last, director de Genómica
de Creon Genomics, coincide con él:
"Si hay falta de bioinformáticos,
no es sólo porque las puntocoms
están contratando... Básicamente,
el número de programas académicos
dedicados a preparar a expertos en este
campo es insuficiente".
Aunque la situación
relativa a la financiación de los
estudios de bioinformática está
cambiando, todavía hay relativamente
pocas instituciones en Estados Unidos
y Europa que ofrezcan cursos de posgrado
en Bioinformática, afirma Davis
Wang, director de Genómica Aplicada
del Departamento
de Biochips de Motorola. (NextWave
se puso en contacto con tres de las Universidades
que otorgan cualificaciones de este tipo:
The European Bioinformatics Institute,
la Universidad Johns Hopkins y la Universidad
de Pensilvania.) Y teniendo en cuenta
que tendrán que pasar años
antes de que estos programas comiencen
a generar Doctores en Biología
Computacional, a Swindell le preocupa
el hecho de que las empresas de bioinformática
tengan que enfrentarse a una "laguna
de conocimientos" de 4 años
aparte de al carácter apretado
del actual mercado laboral.
El futuro
El volumen de datos
en los depósitos de datos públicos
se duplica aproximadamente cada quince
meses y las empresas están estableciendo
sus propias bases de datos de información
genómica y proteómica. Teniendo
esto en cuenta, ¿qué le
depara el futuro a la bioinformática
desde el punto de vista laboral? ¿Y
qué puede uno hacer hoy para formar
parte de él?
Markovitz, de Gene
Logic, opina que la actual tendencia de
contratación continuará
durante varios años. "Todavía
estamos viviendo sus primeras etapas",
señala. La mayoría de los
especialistas está de acuerdo con
Markovitz: el actual déficit de
biólogos computacionales proseguirá
durante no poco tiempo. Se necesitarán
dos o tres años antes de que los
incipientes programas de posgrado en Bioinformática
de los Estados Unidos comiencen a generar
Doctores, y hasta que esto suceda, seguirá
habiendo huecos para personas que se hayan
preparado de formas menos académicas.
"Para un licenciado, introducirse
en este campo es relativamente sencillo",
afirma Chris Sommerville, de la Institución
Carnegie. "Matricúlate en
un cursillo de Perl o de otro lenguaje
de codificación" para que
aumenten tus posibilidades de contratación.
Somerville también recomienda realizar
cursos de diseño y gestión
de bases de datos, consejo que también
dió Martin Leach en su contribución
a este monográfico.
Para los actuales
investigadores posdoctorales, las perspectivas
no son tan halagüeñas, opina
Sommerville. Tienen mucho menos tiempo
para asistir a cursos de formación
complementaria, y salvo que estén
en un puesto en el que la adquisición
de las nuevas habilidades encaje dentro
del proyecto en el que estén trabajando,
"básicamente se tienen que
poseer a priori las destrezas exigidas".
A largo plazo, y
conforme vayan incorporándose al
mercado laboral los graduados en los cursos
de posgrado, Swindell anticipa la emergencia
de una jerarquía de dos niveles.
Los Másters tenderán a formar
a las personas encargadas de recopilar,
organizar, coadjuntar y proteger los datos
del laboratorio in silico (es decir, basado
en la informática) y a las que
diseñan y emplean las herramientas
necesarias para que el volumen creciente
de datos esté disponible y pueda
ser estudiado e interpretado. Sin embargo,
señala Rob Last, de Celeron, "por
mucho que uno analice las bases de datos
de secuencias, jamás llegará
a obtener las herramientas necesarias
para extraer conclusiones de carácter
biológico". Es de suponer
que serán los Doctores en Bioinformática
y los programas posdoctorales, los que
formarán a personas capaces de
analizar el significado de los datos,
derivar hipótesis científicas
a partir de estos y diseñar los
experimentos y análisis estadísticos
necesarios para poner a prueba dichas
hipótesis.
Por lo tanto,
ahora ya lo sabes: si te interesa introducirte
en el mundo de la nueva biología,
¡puedes hacerlo! No esperes más,
obtén las cualificaciones y destrezas
que necesitas y lánzate de lleno
a este nuevo y apasionante mundo de la
bioinformática.
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