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La bioinformática: una veta de empleos

CRISPIN TAYLOR
ESTADOS UNIDOS

 

Imagina una feria de empleo en la que cincuenta empresas de alta tecnología compiten por contratar a uno de los pocos científicos adecuadamente cualificados que se han tomado la molestia de acudir. No, no estoy soñando. Según Victor Markovitz, vicepresidente de sistemas bioinformáticos de Gene Logic Inc., esto es lo que de hecho sucedió en una reciente feria de biotecnología. Y se trata de algo relativamente habitual en el actual mercado laboral de bioinformática y biología computacional, donde hoy por hoy hay menos talentos que buscatalentos.

En este artículo de carácter general que encabeza nuestro monográfico, lo que se pretende es definir la actual falta de especialistas en las áreas mencionadas, explorar las causas que la subyacen y finalmente mirar hacia el futuro. Hemos preguntado a científicos del mundo académico y de la industria, de Europa y Estados Unidos, cómo se tienen que formar los estudiantes de hoy en día para poder autodenominarse biólogos computacionales o bioinformáticos una vez que hayan culminado sus estudios.

El aquí y el ahora

"Estamos ante un mercado laboral apretado", señala el director científico de Inpharmatica, Mark Swindells, con la clásica mesura británica. Las empresas están contratando. Las universidades están contratando. Las agencias gubernamentales están aumentando las posibilidades de financiación para la formación y la investigación en el área de la Bioinformática. Unos y otros luchan por encontrar individuos con las destrezas de bioinformática requeridas. Pero el número de científicos con preparación formal en informática y biología es diminuto. La solución por la que han optado la mayoría de las empresas es contratar a personas "brillantes" con buenas cualificaciones en informática ó ciencias y aptitudes demostrables en la otra disciplina. Como resultado de ello, la actual norma de facto en los lugares de trabajo es la formación interdisciplinar in situ de los empleados.

Chris Somerville, Director del Departamento de Biología Vegetal de la Institución Carnegie de Washington, de la Universidad de Stanford [y principal investigador del proyecto TAIR (The Arabidopsis Information Resource), base de datos de la planta Arabidopsis thaliana] afirma que la necesidad de bioinformáticos que tiene la industria se ve reflejada en el mundo académico, donde la formación in situ es también lo habitual. A pesar de ello, Somerville opina que, en la actualidad, existe una urgentísima necesidad de expertos en bases de datos. No se refiere tanto al informático especialista en lenguajes de codificación ("en los alrededores de Stanford no es difícil encontrar personas con este perfil, aunque salen un poco caros"). Somerville está buscando, específicamente, a biólogos capaces de diseñar y edificar bases de datos prácticas que representen información de carácter biológico. Y los tipos así escasean.

Los porqués

¿Cómo hemos llegado a tener tantos datos y tan pocas personas formadas para analizarlos? Swindell se remonta al big bang de la bioinformática: el auge repentino de generación de datos que comenzó, hace ya varios años, con las etiquetas de secuencias expresadas (ESTs). A pesar de que en su momento no faltaron organismos que proporcionaron apoyo a este trabajo de secuenciación, Swindell opina que estos tardaron en conceder becas para formar a individuos capaces de operar, con efectividad, en el recién creado mundo de la biología computacional. Rob Last, director de Genómica de Creon Genomics, coincide con él: "Si hay falta de bioinformáticos, no es sólo porque las puntocoms están contratando... Básicamente, el número de programas académicos dedicados a preparar a expertos en este campo es insuficiente".

Aunque la situación relativa a la financiación de los estudios de bioinformática está cambiando, todavía hay relativamente pocas instituciones en Estados Unidos y Europa que ofrezcan cursos de posgrado en Bioinformática, afirma Davis Wang, director de Genómica Aplicada del Departamento de Biochips de Motorola. (NextWave se puso en contacto con tres de las Universidades que otorgan cualificaciones de este tipo: The European Bioinformatics Institute, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Pensilvania.) Y teniendo en cuenta que tendrán que pasar años antes de que estos programas comiencen a generar Doctores en Biología Computacional, a Swindell le preocupa el hecho de que las empresas de bioinformática tengan que enfrentarse a una "laguna de conocimientos" de 4 años aparte de al carácter apretado del actual mercado laboral.

El futuro

El volumen de datos en los depósitos de datos públicos se duplica aproximadamente cada quince meses y las empresas están estableciendo sus propias bases de datos de información genómica y proteómica. Teniendo esto en cuenta, ¿qué le depara el futuro a la bioinformática desde el punto de vista laboral? ¿Y qué puede uno hacer hoy para formar parte de él?

Markovitz, de Gene Logic, opina que la actual tendencia de contratación continuará durante varios años. "Todavía estamos viviendo sus primeras etapas", señala. La mayoría de los especialistas está de acuerdo con Markovitz: el actual déficit de biólogos computacionales proseguirá durante no poco tiempo. Se necesitarán dos o tres años antes de que los incipientes programas de posgrado en Bioinformática de los Estados Unidos comiencen a generar Doctores, y hasta que esto suceda, seguirá habiendo huecos para personas que se hayan preparado de formas menos académicas. "Para un licenciado, introducirse en este campo es relativamente sencillo", afirma Chris Sommerville, de la Institución Carnegie. "Matricúlate en un cursillo de Perl o de otro lenguaje de codificación" para que aumenten tus posibilidades de contratación. Somerville también recomienda realizar cursos de diseño y gestión de bases de datos, consejo que también dió Martin Leach en su contribución a este monográfico.

Para los actuales investigadores posdoctorales, las perspectivas no son tan halagüeñas, opina Sommerville. Tienen mucho menos tiempo para asistir a cursos de formación complementaria, y salvo que estén en un puesto en el que la adquisición de las nuevas habilidades encaje dentro del proyecto en el que estén trabajando, "básicamente se tienen que poseer a priori las destrezas exigidas".

A largo plazo, y conforme vayan incorporándose al mercado laboral los graduados en los cursos de posgrado, Swindell anticipa la emergencia de una jerarquía de dos niveles. Los Másters tenderán a formar a las personas encargadas de recopilar, organizar, coadjuntar y proteger los datos del laboratorio in silico (es decir, basado en la informática) y a las que diseñan y emplean las herramientas necesarias para que el volumen creciente de datos esté disponible y pueda ser estudiado e interpretado. Sin embargo, señala Rob Last, de Celeron, "por mucho que uno analice las bases de datos de secuencias, jamás llegará a obtener las herramientas necesarias para extraer conclusiones de carácter biológico". Es de suponer que serán los Doctores en Bioinformática y los programas posdoctorales, los que formarán a personas capaces de analizar el significado de los datos, derivar hipótesis científicas a partir de estos y diseñar los experimentos y análisis estadísticos necesarios para poner a prueba dichas hipótesis.

Por lo tanto, ahora ya lo sabes: si te interesa introducirte en el mundo de la nueva biología, ¡puedes hacerlo! No esperes más, obtén las cualificaciones y destrezas que necesitas y lánzate de lleno a este nuevo y apasionante mundo de la bioinformática.

 

 

 

 

 

 

 

 

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