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Viendo la luz

 

ANDREW FAZEKAS

CANADÁ

 

01/10/04


 

 

James Pond jamás pensó que su título universitario en física de partículas le conduciría a su actual profesión: director general del área de tecnología de una empresa de software, fundada por él mismo. En su etapa de doctorando, su esperanza era encontrar un trabajo decente en una empresa y aprender a sobrevivir, sin más. Pronto se dio cuenta de que su currículo académico, en lugar de ayudarle, le arrinconaba en determinadas tareas. “Por lo general, los conocimientos informáticos de los físicos, en los campos del diseño o la codificación, por ejemplo, tienden a ser considerados inferiores a los de los ingenieros informáticos”, advierte Pond. “De hecho, para muchos trabajos, es hasta posible que las empresas vean el componente científico del currículum académico del físico, solicitante de empleo, como una mera distracción, con respecto a las habilidades o destrezas que les importan de verdad”.

No dude, pues, si es que se trata de su caso, que sus estudios de física de partículas le harán “diferente a los demás”. El truco, según Pond, es encontrar un empleador que sepa ver que su formación puede constituir un auténtico punto a favor para la empresa.

El paso del Tercer Ciclo universitario (la etapa pre-doctoral) al mundo de la industria puede resultar intimidante. Pond opina que muchos doctorandos habrán de pasar por algunas fases de transición dentro del mundo académico antes de aventurarse a entrar en el mercado laboral con éxito. Si su objetivo es trabajar en software o alguna otra área dentro del sector industrial, puede que sea una buena idea que busque un puesto pre- o postdoctoral relacionado directamente con el sector en el que desee trabajar a continuación.

La investigación en física fundamental llevó a Pond a gravitar, de forma natural, hacia la informática y el diseño de su propio software. Tras doctorarse por la universidad de British Columbia, Pond procedió a estudiar el magnetismo a bajas temperaturas en cristalesy descubrió que, para gran parte de su trabajo, el modelaje y la simulación informática le resultaban imprescindibles. “Algunos de mis datos experimentales no podían ser explicados, y sólo podía hacer cuadrar esos resultados elaborando modelos informáticos de los procesos que estaban teniendo lugar e intentando adecuar dichos datos a determinados parámetros”, explica Pond.

Pond también descubrió que el proceso de manipulaciónde datos en el mundo virtualle gustaba: “resulta realmente gratificante poder modelar y predecir datos, que se semejan muchísimo a los resultados experimentales, y que al final te ayudan a comprender y a interpretar mejor estos últimos”.

Surcando la ola

Pond se considera afortunado. Tras doctorarse en el 2000, una pequeña start-up con sede en Vancúver, Galian Photogenics, le dio una oportunidad y le cobijó bajo sus alas, a pesar de su falta de conocimientos en determinados campos de la informática. “En mi caso”, dice Pond, “Galian encontró en mi formación científica y en la diversidad que ésta suele aportar, un activo, en lugar de un obstáculo”.

Resultó ser una buena jugada para Galian y para la industria del software. Gracias a sus conocimientos científicos, Pond pudo comprender en profundidad los problemas técnicos a los que se enfrentaba la empresa y aprendió a diseñar modos innovadores de aplicar soluciones basadas en software a problemáticas complejas. “Hice programación avanzada dirigida a investigación y desarrollo de muy alto nivel, complicada técnicamente, y en este sentido, está claro que el hecho de poseer un título y formación es físicas me convertía en la persona adecuada para esta labor”.

Galian Photogenics y sus veinte empleados estaban comenzando a comercializar una nueva tecnología – los cristales fotónicos – para la industria de las telecomunicaciones. El departamento de I+D de Galian se concentró en el reemplazo de las señales eléctricas en hilos conductores y semiconductores, por propagación de la luz en cristales fotónicos y fibras ópticas, logrando así una mayor eficiencia en el procesamiento de las señales.

En pleno boom comercial de las telecomunicaciones, Pond fue contratado para hacer modelización informática, pero en menos de dos años ascendió al rango de científico senior y pasó a responsabilizarse, en gran medida, del departamento de diseño del software de Galian. “Acabé siendo el jefe técnico y científico de los proyectos que teníamos entre manos; era responsable de todo, desde del diseño del software al modelaje de los nuevos trabajos de diseño experimental”, afirma Pond.

Cambio de marcha

Pond estaba contento y satisfecho con su trabajo en Galian, en gran medida gracias al gran espíritu de equipo que él considera típico de las pequeñas empresas. Lamentablemente, en el año 2002, coincidiendo con el bajón que sufrió el sector de las telecomunicaciones, Galian entró en quiebra. “El tamaño del mercado para nuestro producto había disminuido hasta tal punto que ya no tenía sentido alguno continuar, así que la empresa decidió cerrar sus puertas”, señala.

Pond no se quedó con los brazos cruzados. Su espíritu emprendedor cogió las riendas ydecidió lanzarse al mundo de la empresa. Junto con algunos de sus antiguos compañeros de trabajo, en el verano del 2003 montó su propia compañía, Lumerical Solutions.

Con el objeto de reedificar los pilares empresariales más exitosos de Galian, Pond consiguió reunir a siete miembros clave del equipo de su antigua empresa. “Básicamente, todo el equipo del área de modelaje en Galian decidió empezar a hacer aquello a lo que solían dedicarse, a saber, a la modelización de software orientado a la resolución de problemas eléctricos y/o magnéticos”, dice Pond.

Un año después de su fundación, Lumerical Solutions continúa proporcionando herramientas de computación electromagnética y simulación para tecnologías ópticas y fotónicas a clientes de los sectores académico e industrial, de los campos de las telecomunicaciones o la biotecnología. Sus principales clientes están radicados en los Estados Unidos y en Canadá, pero están empezando a surgir contratos en otros países extranjeros.

Del laboratorio a la sala de juntas

A través de su experiencia en Galian, Pond sabía que las ayudas gubernamentales eran esenciales. Uno de los programas federales a los que recurrió fue al Industrial Research Assistance Program (IRAP), dirigido por el National Research Council de Canadá. El IRAP proporciona becas destinadas a impulsar programas avanzados de I+D. La organización también tiene como objetivo ayudar a las empresas nuevas a establecer sus primeras redes de negocio.

“Ayudan a pagar los salarios vinculados a I+D y conocen a múltiples expertos de todo el país que están haciendo cosas semejantes a ti, y te ofrecen la posibilidad de ponerte en contacto con ellos”, afirma Pond. “El IRAP es, sin lugar a dudas, un programa a tener en cuenta por cualquiera interesado en crear una empresa [en Canadá]”.

La transición del laboratorio a la sala de juntas puede tener recompensas emocionantes y retos escondidos. Pero, ¿cómo puede saber si salir de la burbuja académica y adentrarse en el mundo de la industria es lo más adecuado para usted? Según Pond, ahí es donde entra la personalidad de cada uno. “Yo me di cuenta de que soy una persona a la que le gusta tener un objetivo muy claro, o formar parte de un equipo que lucha por algo que puede ser conseguido o logrado en un periodo máximo de dos años, y averigüé que la investigación con metas poco definidas, muy abiertas, como los grandes proyectos de investigación que tienen lugar en las universidades, no me interesaba”.

¿Qué consejos da Pond a aquellos que estén deseando dar el salto a formar su propia empresa? Sed pacientes; trabajen durante un tiempo en una empresa en la que puedan aprender cómo funciona el negocio. “Mis años en Galian fueron para mí como un curso intensivo sobre cómo crear una empresa desde cero, pero sin ... las responsabilidades que recaen típicamente en la persona que la funda”.

Pond dice que si usted tiene una idea empresarial que cree que podría funcionar, no deje de buscar a alguien que ya tenga experiencia, un inversor, que pudiese querer asociarse con usted. En cualquier caso, Pond subraya que lo más importante es hablar con otros para ver si su idea brillante tiene potencial para abrir sus alas y volar. “Si comparte su idea con sus conocidos, y a ninguno le emociona, entonces debería reconsiderarla y cuestionarse si realmente es tan buena como usted creía”, dice, entre risas. “La creación de una empresa propia es el resultado de una mezcla de perseverancia y determinación, y se necesitan muchos gramos de ambos ingredientes para garantizarse el éxito”.

Andrew Facekas es editor de Next Wave – Canadá. Pueden ponerse en contacto con él en la siguiente dirección de correo electrónico: afazekas@aaas.org

 

 

 

 

 

 

 

 

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