En la actualidad, el mundo está marcadamente dividido por una frontera tecnológica que separa a los países tecnológicamente avanzados de los tecnológicamente atrasados. Los primeros han podido sacar provecho a sus científicos e ingenieros para lograr un crecimiento económico rápido; mientras que los eufemísticamente denominados “países en vías de desarrollo” se han quedado relegados al papel de consumidores de productos tecnológicos, dependiendo prácticamente de los países avanzados para la mayoría de sus necesidades (productos químicos, fármacos, artículos tecnológicos, equipos defensivos y de transporte, etc.). En el proceso, una cantidad creciente de fondos de los países en desarrollo está siendo constantemente transferida a las naciones desarrolladas, aumentando así los niveles de pobreza de los primeros.
Debemos comprender que el desarrollo es un proceso con múltiples facetas, y se han de conjugar varios factores para que el crecimiento y el progreso económico se pueda, efectivamente, materializar. En mi opinión, son cinco los componentes claves que han de interlazarse. En primer lugar, el proceso de desarrollo ha de construirse sobre una base de educación de calidad a todos los niveles. Los países afro-asiáticos tienen enormes poblaciones a su disposición, y el reto es transformar este tremendo recurso en riqueza. Para desatar su creatividad, las naciones del Tercer Mundos han de exponer a su juventud a un entorno educativo desafiante, que les enseñe a pensar y a encontrar soluciones nuevas para los problemas difíciles.
La segunda faceta importante para el desarrollo es un alto nivel de know-how en las ciencias. Los países del Tercer Mundo necesitan mejorar sus universidades y centros de investigación, y alcanzar un nivel de excelencia compatible a nivel internacional a través de la formación y la retención de los mejores investigadores, y la provisión de instalaciones investigadoras adecuadas. Las universidades, repito, han de convertirse en centros neurálgicos para la creación de nuevos conocimientos. Solamente cuando logremos tener una investigación básica de alta calidad en varios campos, y podamos trabajar en la vanguardia de la tecnología, tendremos la capacidad de absorber las tecnologías fronterizas y adaptarlas para nuestros usos.
La tercera faceta fundamental del proceso de desarrollo tiene que ver con la investigación aplicada y con el desarrollo tecnológico. Hemos de identificar y ejecutar proyectos dirigidos a (a) aumentar las exportaciones, (b) promover los sustitutos a las importaciones, (c) mejorar la calidad y la productividad de los productos manufacturados ya existentes, y (d) introducir en el mercado productos nuevos y mejorados, apoyando los talentos creativos de nuestros tecnólogos e ingenieros. Es éste un tema complejo que implica que tecnólogos y economistas interactúen para desarrollar y optimizar el proceso de producción a una escala razonablemente amplia, de forma que se puedan gestionar correctamente los aspectos financieros.
La cuarta faceta de desarrollo son las políticas y mecanismos gubernamentales destinados a fomentar en los emprendedores las inversiones en productos y procesos desarrollados localmente (en “la tierra”). Estas medidas incluyen incentivos fiscales, la provisión de fondos por parte de empresas de capital de riesgo, la protección de los derechos de propiedad intelectual, la racionalización de las estructuras fiscales sobre las importaciones, la eliminación del contrabando para proteger la industria local, y la obtención de la confianza de los inversores a través de políticas estables y a largo plazo.
El quinto factor conducente al éxito (y el más importante, también) es la necesidad de implicar a las personas más creativas a todos los niveles, lo que exige introducir medidas que persuadan a nuestros estudiantes más brillantes a decantarse por las ciencias y la tecnología a la hora de escoger estudios. Esto nos obliga también a introducir estructuras profesionales atractivas y a crear instituciones de I+D con un nivel de excelencia internacional, donde nuestros científicos puedan desarrollar carreras profesionales gratificantes e intelectualmente estimulantes. También han de crearse convocatorias de becas de investigación. En otras palabras, es necesario que edifiquemos un sistema basado en méritos personales, altamente transparente y exigente, y provisto de un mecanismo de recompensas y castigos, en el que sólo los más brillantes puedan ir subiendo escalones.
En Pakistán, debido a la negligencia y a la visión miope de los técnicos de gobiernos sucesivos, el sector de las ciencias y la tecnología nunca obtuvo el estatus requerido para su utilización como impulsor del crecimiento económico nacional. Los escasos fondos gubernamentales se tradujeron en instituciones de I+D incapaces de producir ningún tipo de investigación de valor. La falta de instalaciones y entornos investigadores adecuados en las universidades y los centros de investigación se materializó gradualmente en el deterioro de la educación superior, hasta el punto en que, en la actualidad, nuestras universidades han pasado a adquirir el estatus de “colleges” de bajo nivel en los que no existe vínculo alguno con la economía.
El gobierno actual ha colocado la ciencia y la tecnología, inclusive las tecnologías de la información (TI), entre sus más altas prioridades. Se ha diseñado y lanzado ya un programa abarcador que tiene como fin último construir una economía basada en el conocimiento, mediante la integración de la ciencia y la tecnología con programas de desarrollo económico. El gobierno ha estimado su compromiso financiero con el ministerio que yo mismo lidero en más de 7000 millones de rupias (120 millones de dólares estadounidenses) lo que supone un aumento de un 6000%. Por su parte, el ministerio, adoptando un enfoque holista frente a la desesperante situación de Pakistán, ha lanzado un vasto número de proyectos que recaen dentro de los ámbitos de actividad de otros ministerios, pero que implican el uso efectivo de ciencia y tecnología para lograr el crecimiento económico. Desde junio del 2000, el gobierno ha puesto en funcionamiento más de doscientos sesenta proyectos de desarrollo, con un valor económico total estimado en unos 18000 millones de rupias (300 millones de dólares americanos), en varios campos de las tecnologías de la información, las telecomunicaciones y en los sectores de la ciencia y la tecnología.
En el área de la ciencia y la tecnología, nuestros programas están orientados fundamentalmente al desarrollo de los recursos humanos, el desarrollo y la industrialización de la tecnología, el fortalecimiento de las actividades de I+D, y el empleo de la ciencia y la tecnología en aras del desarrollo económico.
Pakistán tiene que hacer frente a otro problema MÁS: la educación superior también ha sido descuidada, y la cantidad y la calidad de la investigación a nivel doctoral en las universidades está en constante deterioro. Como resultado de la implantación de cuatro programas predoctorales, financiados por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, la producción de doctoras ha aumentado de sesenta a cuatrocientos al año. Bajo el denominado “Indigenous Ph.D. Programme”, se le están concediendo becas tanto a jóvenes investigadores como a sus supervisores. Cada supervisor obtiene en torno a los 8400 dólares americanos, por estudiante, anualmente, para la compra de materiales, productos químicos, consumibles, etc. Estos fondos proporcionan un muy necesitado apoyo infraestructural a nuestras universidades. A lo largo de los próximos cuatro años, se invertirán otros 600 millones de rupias (10 millones de dólares americanos) en este programa.
Además de estos programas predoctorales, el ministerio ha sacado a la luz una convocatoria de becas post-doctorales, para ayudar a profesores y a investigadores a actualizar sus conocimientos. Para que estos investigadores tengan un trabajo a su regreso a Pakistán, las instituciones nominadoras les habrán garantizado un empleo tras la finalización de sus postdocs. Está previsto que exista un sistema de “becas de re-inicio” que proporcionen a los investigadores acceso inmediato a los fondos de investigación, tan pronto aterricen de nuevo en el país. Para mejorar el nivel de la investigación, los laboratorios de veinticinco universidades han sido fortalecidos con becas de 630.000 a 660.000 dólares por centro.
Una iniciativa muy interesante que debería tener un impacto de largo alcance en el desarrollo económico de Pakistán es un programa titulado “Ciencia y tecnología para el desarrollo económico” [Science and Technology for Economic Development o STED]. Bajo este programa, se están iniciando proyectos conjuntos entre instituciones públicas y empresas del sector privado, para la producción, basada en la tecnología, de bienes de alto valor añadido. Este convenio entre universidad y empresa representa un enfoque nuevo, harto emocionante, para lograr un determinado nivel de desarrollo tecnológico. No se trata únicamente de proyectos de investigación, sino de proyectos que también integran el uso de tecnologías ya existentes para el desarrollo agrícola e industrial. Hasta la fecha, ya se han lanzado veintiocho proyectos conjuntos en sectores tan diversos como la biotecnología, la energía, la química, las tecnologías de la información, la farmacia y la salud. Se espera que el programa STED fortalezca la base industrial y tecnológica del país, y que marque la pauta para productos y procesos de alto valor añadido comercialmente viables.
Las tecnologías de la información y la biotecnología son las áreas prioritarias para el gobierno, que ha constituido, recientemente, la Comisión Nacional de Biotecnología e iniciado quince proyectos con una inversión total de 415 rupias, en varias áreas de la biotecnología, fundamentalmente en los sectores sanitario y agrícola.
De todas las tareas a ejecutar, la que el gobierno considera más urgente es la educación en el ámbito de las tecnologías de la información. Como resultado de la estrategia multidimensional adoptada por Pakistán para superar el déficit en recursos humanos en el campo de las T.I., se han iniciado una amplia serie de programas de formación a corto, medio y largo plazo, algunos de los cuales ya han sido completados. También se han creado seis nuevas universidades tecnológicas, y creado o fortalecido treinta y cuatro departamentos de informática en las universidades del sector público. Se ha implantado asimismo un programa educativo en intranet que está permitiendo la interconexión entre cincuenta y seis universidades para el intercambio de conocimientos e información. También se han ofrecido becas y contratos de trabajo en prácticas en varias áreas de las T.I. para animar a los estudiantes más brillantes a seguir este camino profesional.
Aunque, en la actualidad, se están creando siete nuevas universidades tecnológicas en el sector público y dos en el privado, para ahorrar dinero y tiempo hemos decidido no invertir fondos gubernamentales en la construcción y, en su lugar, utilizar edificios ya existentes y convertirlos en institutos o universidades. El programa educativo más emocionante que tenemos entre manos es, no obstante, el establecimiento de la Universidad Tecnológica Virtual, que comenzó a funcionar el 26 de marzo del 2002. Nos permitirá formar a decenas de miles de profesionales de las T.I. de todo el país. Dentro de este programa a distancia, se están preparando varios programas de televisión, de alta calidad, que más adelante se retransmitirán por Internet y televisión por todo el país. También se están preparando cuatro canales independientes de televisión digital para la retransmisión exclusiva de programas educativos que comenzarán a ponerse en marcha a finales de este año.
Para facilitar el desarrollo de software, el gobierno ha montado una cadena de parques tecnológicos bien equipados en las ciudades más importantes del territorio nacional. También ha lanzado un proyecto para la automatización industrial de las PYMES y la certificación mediante los estándares ISO de las empresas de T.I.
Aunque el gobierno ha hado muchos pasos, como hemos visto, para mejorar la calidad de la educación y la investigación en Pakistán, el más importante ha sido, en mi opinión, la creación de una Comisión para la Educación Superior. Dicha Comisión, que está en proceso de formulación, ya ha trabajado bastante para preparar su plan de acción para la consecución de estándares internacionales en materia de educación, investigación y desarrollo. En la actualidad, la Comisión está centrándose en adaptar los programas de educación superior a las necesidades nacionales específicas y al desarrollo socioeconómico. El gobierno ya ha anunciado un aumento sustancial de la financiación a las universidades a través de esta Comisión.
Estos programas representan un verdadero punto de inflexión en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Pakistán y deberían proporcionar una muy necesitada inyección de fondos y de conocimiento científico a nuestras universidades, que en última instancia conducirían al desarrollo socioeconómico de la nación. Podemos constatar, pues, un genuino comienzo en Pakistán, tras cincuenta años de negligencia en este sector tan fundamental.
El autor es el Ministro Federal de ciencia y tecnología del gobierno de Pakistán; y ganador del prestigioso Premio Científico de la UNESCO. También es Director del Instituto de Investigación en Ciencias Químicas HEJ, Universidad de Karachi; coordinador general de COMSTECH; y Presidente de la Comisión para la Educación Superior.
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