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Luchando contra el tracoma, la enfermedad de los pobres

LINDA LIM
SINGAPUR

13/09/02

 

 

El tracoma es una de las tres grandes causas de la ceguera "evitable", un mal que arruina el bienestar económico de millones de familias de países en desarrollo de todo el mundo. Nuestro artículo hace hincapié en los esfuerzos investigadores que se están llevando a cabo a nivel global para implementar el programa de erradicación del tracoma aprobado por la OMS en 1997.

El tracoma es una enfermedad oftalmológica crónica provocada por la bacteria Chlamydia trachomatis. Entre sus síntomas destacan los ojos rojos, las secreciones, la fotofobia, el lagrimeo excesivo y, en última instancia, la falta de visión. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en la actualidad hay unos seis millones de personas invidentes como resultado de esta enfermedad, lo que la convierte en una de las tres causas principales de la ceguera. El tracoma es endémico fundamentalmente en determinadas áreas rurales de África, en algunas zonas del Mediterráneo Oriental, en América Central y del Sur, y en algunos países asiáticos. Para controlar la enfermedad, la OMS formó, en 1997, la Alianza para la Eliminación Global del Tracoma para el 2020 (Global Alliance to Eliminate Trachoma by 2020, más conocido como GET 2020), en colaboración con representantes del gobierno, de la investigación y de los sectores sin y con ánimo de lucro.

Anthony Solomon es una de los muchos científicos que están trabajando, a nivel global, para implementar el programa de erradicación del tracoma de la OMS. Solomon es profesor de salud ocular internacional y está afiliado a la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), una escuela de salud pública consagrada a la investigación a nivel de postgrado que colabora de forma activa con el citado programa de la OMS. La Unidad de Investigación Clínica (CRU) para Enfermedades Infecciosas y Tropicales, en la que trabaja Solomon, está especializada en enfermedades de crucial importancia - desde el punto de vista de la salud pública - en los países del Tercer Mundo. Los profesionales de la unidad están involucrados en proyectos de investigación en países tales como Zambia, Gambia, Kenia, Tanzania, Costa de Marfil. Sudáfrica, la India y Bangladesh.

A lo largo de los últimos tres años, Solomon dividió su tiempo entre Londres y en el distrito de Rombo, en la región del Kilimanjaro, en Tanzania. Un día típico suyo podría implicar trabajar en un laboratorio en Londres, o en un Moshi en Tanzania, redactar un trabajo, hablar con jefes de aldea en swahili sobre actividades investigadoras futuras, o andar entre campos de girasoles en el lado Norte del monte Kilimanjaro para examinar y tratar a niños con tracoma. Se trata, pues, de un trabajo de una naturaleza muy variada.

Los retos específicos que van unidos al hecho mismo de trabajar en un país como Tanzania le resultarán familiares a cualquiera que haya trabajado en contextos de pocos recursos. Los materiales y el equipo especializado suelen tener que importarse, lo que supone largas esperas. El servicio técnico casi nunca se tiene a mano, sino a muchos kilómetros de distancia, y el suministro eléctrico es todo menos fiable. En una ocasión, Solomon se vio obligado a utilizar un pollo congelado para mantener unas muestras frías durante un traslado de emergencia a un hospital cercano. La situación se vio precipitada por un cilindro de dióxido de carbono roto y un congelador estropeado.

"Estos sinsabores se ven compensados al ver como la gente a la que servimos sabe apreciar genuinamente los esfuerzos de todo el equipo. Las comunidades con tracoma están entre las más pobres y marginadas. Las intervenciones más sencillas, por lo tanto, tienden a tener efectos muy considerables", señala Solomon. "En la medicina occidental, es muy poco habitual que uno vuelva a casa por la noche sintiendo que ha salvado una vida, una extremidad o la vista de alguien, pero eso sucede frecuentemente cuando se trabaja en África", dice. "La gente tiende a sonreír mucho más allí que en Occidente, a pesar de que sus vidas son mucho más difíciles".

Su consejo para los científicos que aspiran a trabajar en y para el mundo en vías de desarrollo es que salgan al campo y lo prueben. "Tanto desde el punto de vista profesional, como personal, el hecho de contribuir a luchar contra la enfermedad en los países en desarrollo puede ser una gran causa de satisfacción personal". Para aquellos con experiencia limitada, el Diploma en Medicina Tropical e Higiene de la LSHTM ofrece la posibilidad de viajar a Gambia para conocer, de primera mano, la situación de la atención sanitaria en un país del Tercer Mundo. Los participantes viajan a zonas rurales, ven cómo se están llevando a cabo proyectos de investigación y actividades clínicas diversas, comprenden los problemas a los que se enfrenta la sanidad y visitan comunidades afectadas por el tracoma. Según Salomón, en la actualidad, hay antiguos alumnos de la LSHTM trabajando en más de ciento cuarenta países.

Los científicos de la LSHTM llevan casi diez años involucrados en el programa de investigación del tracoma, señala Solomon. Lo primero que hicieron, allá en 1993, fue estudiar la eficacia de un poderoso antibiótico oral, la azitromicina, frente a la tradicional tetraciclina, de uso tópico, como tratamiento contra la bacteria. Los estudios que se realizaron subsecuentemente, en más de 1800 personas de ocho aldeas de Gambia, fueron aprobados por el Consejo de Investigación Médica, el Comité de Ética del gobierno de Zambia y el Comité Ético de la LSHTM. No obstante, el uso generalizado de la azitromicina no fue posible debido a su alto coste. Fue tan sólo tras el establecimiento de la Iniciativa Internacional contra el Tracoma (ITI), cuando algunos países pobres seleccionados comenzaron a recibir los tratamientos antibióticos regularmente y de forma gratuita.


La Iniciativa Internacional contra el Tracoma (ITI)

Fundada en 1998 por la Fundación Edna McConnell Clark y la compañía farmacéutica Pfizer Inc. (que fabrica azitromicina, bajo la marca "Zitromax"), la ITI tiene como objetivo 'lograr la eliminación global del tracoma, poniendo en práctica la estrategia SAFE [SEGURO], a través de donaciones de Zitromax, investigación aplicada, evaluaciones de los programas, comunicaciones y apoyo activo.

 

Los actuales proyectos de investigación de Solomon están financiados por varias fuentes diferentes. Parte de la financiación proviene de iniciativas como ITI, y parte de entidades tales como la Wellcome Trust-Burroughs Wellcome Fund. Aparte de apoyar la investigación en enfermedades del Tercer Mundo, el Programa de Medicina Tropical de la Wellcome Trust tiene como objetivo ayudar a forjar el sector investigador de los países en desarrollo, de forma que puedan ser autosuficientes a la hora de encontrar soluciones para sus propias problemáticas de índole sanitario. La LSHTM acaba de reservar una partida presupuestaria de casi un millón y medio de dólares, para la evaluación y supervisión de las actividades encaminadas a controlar el tracoma, en ocho países apoyados por la ITI en África y Asia.

El éxito del programa GET 2020 dependerá, entre otros factores, de las alianzas y convenios de colaboración entre instituciones investigadoras, ministerios gubernamentales, organizaciones sin ánimo de lucro y empresas privadas lucrativas. No obstante, Solomon es de los que piensan que los propios científicos y los médicos desempeñan un papel muy especial en esta malla creciente que lucha contra la enfermedad en el Tercer Mundo. Esto es así no sólo debido a la gran experticia científica y clínica que aportan, sino también a su habilidad a la hora de tejer y coordinar las múltiples relaciones que han de establecerse para que las cosas funcionen.

 


 

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