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Trabajo
como científica para Greenpeace
Reino Unido, parte de la organización
medioambiental internacional. Soy licenciada
en Físicas, Doctora en Oceanografía
y tengo cuatro años de experiencia
como modeladora medioambiental, previos
a mi incorporación a Greenpeace.
Trabajo primordialmente dentro de aquellas
áreas en las que se suele hacer
uso de modelos informáticos a la
hora de tomar decisiones en materia de
política medioambiental (como lo
son, por ejemplo, el cambio climático
o la contaminación marina). Mis
tareas diarias se desarrollan sobre todo
en el Reino Unido, pero asisto a reuniones
en Europa con relativa frecuencia y, de
vez en cuando, también paso temporadas
en uno de los barcos de Greenpeace.
Suelo colaborar de
forma activa en las fases de planificación
de las campañas, ayudando a determinar
qué contribuciones especificas
necesitamos de otros profesionales, además
de echando mano de mi propia experiencia
cuando así se requiriese. El equipo
de nuestro Laboratorio Internacional Greenpeace,
con sede en la Universidad de Exeter (Reino
Unido), es responsable de la publicación
de trabajos científicos relevantes
y de la puesta a prueba de conclusiones
extraídas en trabajos de investigación.
Muchos de nuestros campañistas
también tienen formación
científica. En caso de necesitar
ayuda específica adicional, recurrimos
sistemáticamente a consultores
y a contactos que tenemos en el seno de
las universidades. No es nada infrecuente
que la industria y el gobierno hagan un
"mal uso" de la ciencia - como
forma de ignorar las preocupaciones de
los ciudadanos en lo que respecta el medioambiente
- haciendo debates excesivamente técnicos
e ignorando las preguntas que verdaderamente
importan sobre el tipo de futuro que queremos.
Una parte importante de mi trabajo consiste,
precisamente, en contrarrestar y desafiar
este fenómeno.
7:15 a.m.
Es jueves por la
mañana. Me subo al autobús,
en dirección a la sede británica
de Greenpeace, en Londres.
7:30 a.m.
Llego a la oficina
a las 7:30 de la mañana y configuro
la línea ISDN. Tengo dos entrevistas
radiofónicas sobre los resultados
de los análisis de laboratorio
realizados a palomas capturadas en los
alrededores de Sellafield, la conocida
planta nuclear. Greenpeace envió
dichas palomas a un laboratorio independiente,
para que fuesen sometidas a analíticas,
y se descubrió que éstas
eran tan radioactivas que podían
incluso entrar en la categoría
de "residuos nucleares". Sus
plumas, en concreto, pueden ser incluso
una amenaza para la salud de las personas
en contacto con ellas. En la actualidad,
BNFL (British Nuclear Fuels), propietaria
de Sellafield, está deshaciéndose
de las palomas, mediante disparos, y poniendo
los cadáveres en cestas dentro
de sus vertederos específicos para
residuos nucleares, ya que son conscientes
de que son demasiado radioactivos como
para ser desechados dentro de vertederos
ordinarios.
8:30 a.m.
Acabadas las entrevistas,
leo el correo electrónico y escucho
los mensajes almacenados en el buzón
de voz. Me entero de que la historia de
las palomas ha llegado a los titulares
de varios periódicos. Mi próximo
destino es la Cámara de los Lores,
así que junto todos los documentos
que necesito y me hago con un teléfono
móvil, para estar localizable de
haber más llamadas de prensa. Alguien
me prepara un taza de té pero no
tengo tiempo para beberla.
9:00 a.m.
Voy corriendo a la
boca de metro y vuelvo a leer la documentación
que traigo conmigo mientras me dirijo
a Westminster. Greenpeace está
declarando ante un comité de la
Casa de los Lores que está considerando
qué hacer con los residuos nucleares,
ahora que se han desechado los planes
de enterrarlos a gran profundidad en las
proximidades de Sellafield. Ya hace un
año que se consiguió que
a la empresa británica de residuos
radioactivos Nirex se le negase la planificación
de la primera fase del proceso de vertido,
tras una larga investigación a
lo largo de la cual tanto Greenpeace como
otras organizaciones se opusieron rotundamente
al proyecto. En dicha investigación,
yo expuse la más que probable relación
causa - efecto entre vertidos y contaminación
radioactiva, y ahora trabajaré
en calidad de asesora científica
del Director Ejecutivo de Greenpeace Reino
Unido, Peter Melchett, que ha de declarar
ante los Lores.
9:30 a.m.
Me llaman al móvil
desde nuestra Oficina de Prensa en el
trayecto a pie desde la parada del metro
al parlamento, para comunicarme que a
la hora del almuerzo tendré que
ir a los estudios Millbank para intervenir
en un debate televisivo con BNFL sobre
las palomas contaminadas.
9:35 a.m.
Sólo llego
cinco minutos tarde a mi cita con Peter.
Vamos a uno de los cafés del parlamento
para hablar sobre las pruebas que vamos
a presentar ante la Cámara. Nos
acompaña alguien de Greenpeace
Alemania (que va a escribir un artículo
para su revista sobre vertidos nucleares
alemanes en el Reino Unido) y uno de los
activistas de la campaña nuclear
de Greenpeace Internacional. Poco después,
el director de la campaña nuclear
de Greenpeace Reino Unido se une al grupo.
Es hora de tomarse un zumo de naranja
y de llegar a un acuerdo acerca de quién
tratará qué puntos del orden
del día y qué queremos resaltar
ante el comité.
10:25 a.m.
Carrera frenética
por los pasillos del congreso para encontrar
el despacho donde se reúne el comité.
10:30 a.m.
Los lores nos interrogan
para conocer nuestra posición.
Les subrayamos que el vertido de residuos
nucleares es incompatible con el desarrollo
sostenible, ya que la tierra y el agua
contaminadas pasarán inexorablemente
a las futuras generaciones, aún
cuando los vertidos se enterrasen a gran
profundidad. La solución más
responsable pasaría por el almacenamiento
bien gestionado, supervisado y recuperable
de los residuos existentes. Resaltamos
asimismo que hay que poner un punto y
final no sólo a la producción
de más residuos sino también
a su importación (el Reino Unido
importa residuos nucleares a Sellafield
de países tales como Alemania o
Japón). Está claro que muchos
miembros del comité todavía
quieren creer que la crisis de residuos
nucleares constituye, esencialmente, un
problema de percepción pública,
así que trato de hacer hincapié
en las múltiples pruebas científicas
que demuestran que los denominados "vertidos
profundos" no son ninguna solución.
También hablamos de los peligros
inherentes al plutonio y de las emisiones
de los residuos nucleares de Sellafield
tanto al mar como al aire.
11:30 a.m.
Terminamos de presentar
nuestras pruebas pero permanecemos en
la sala del comité para escuchar
a los representantes de Friends of
the Earth, que también estuvieron
implicados en la investigación
y están expresando muchos de los
mismos argumentos que nosotros.
12:30 p.m.
La sesión
ha terminado y dedico unos minutos a charlar
con algunos miembros de la audiencia,
entre la que hay muchos asesores y expertos
en materia nuclear. Llamo a nuestra oficina
de prensa: el debate televisivo ha sido
postergado hasta la tarde, pero hay una
entrevista de radio para la BBC en los
mismos estudios a la 1:15 p.m. Salgo a
comer con algunos de mis compañeros
de Greenpeace y un consultor nuclear,
pero sólo me da tiempo a tomarme
otro zumo de naranja y un trozo de pan
antes de la entrevista.
1:10 p.m.
Estoy en el estudio,
escuchando el programa World at One,
de Radio 4, mientras que espero mi turno.
Esta mañana sólo pude oír
los titulares, así que por lo menos
ahora tengo la oportunidad de ponerme
al día en el resto de las noticias
del día.
1:20 p.m.
Tras mi intervención,
escucho la contestación de BNFL.
Le gente de la zona afectada está,
como es natural, preocupada por los peligros
derivados de estar en contacto con los
pájaros contaminados. En mi opinión,
la solución que propone BNFL de
disparar a las palomas es totalmente inadecuada.
Se va a pasar a analizar el estado de
otros pájaros y animales que moran
próximos a la zona conflictiva,
pero nadie sabe datar el comienzo de las
emisiones nucleares de Sellafield ni si
existen diversas vías de escape
para los residuos radioactivos.
1:30 p.m.
Mientras vuelvo a
la oficina en metro, leo el periódico.
Necesito terminar el listado de pruebas
que presentaremos ante la Agencia de Medioambiente,
que está realizando consultas públicas
sobre la problemática de Sellafield.
Hasta el lunes no termina el plazo de
entrega, pero viernes y sábado
tengo una reunión de dos días
con algunos campañistas de Greenpeace
International y, aparte, tengo que preparar
un seminario sobre cambio climático
para el martes.
2:15 p.m.
De vuelta en la oficina,
me doy cuenta de que todavía no
he comido.¡Tendrá que esperar!
Llamo por teléfono a los campañistas
antinucleares ubicados cerca de Sallefield
para asegurarme de que nos hemos puesto
mutuamente al día en las últimas
novedades. Me pongo en contacto con la
oficina de prensa para comprobar a qué
horas tengo concertadas entrevistas. Hablo
acerca del informe que vamos a presentar
en la consulta pública con algunos
contactos que tenemos dentro del gremio
político de Irlanda, preocupados
por que las emisiones radioactivas de
Sellafield pudiesen estar contaminando
la costa de su país. Compruebo
si tengo algún correo electrónico
o mensaje de voz urgente. Hablo con otros
dos periodistas que desean obtener información
general sobre el tema de los residuos
nucleares, y también con algunos
aliados, reales y potenciales, en nuestra
campaña contra la contaminación
radioactiva. Me aseguro de que varios
de mis compañeros tienen todos
los documentos que necesitan y solicito
información que me hace falta.
Por ejemplo, este año estoy co-supervisando
a un doctorando de la Universidad de Plymouth
que tiene que entrevistar a nuestro campañista
especialista en sustancias tóxicas
sobre contaminación en los estuarios.
También necesito que nuestro campañista
experto en clima me mande información
para el seminario que dirigiré
en el Centro de Oceanografía de
Southampton la semana que viene. Escribo
un correo electrónico con algunos
comentarios acerca de un informe sobre
contaminación marina que la Unidad
Política de Greenpeace Internacional
necesita enviar urgentemente.
4:45 p.m.
No me ha dado tiempo
a avanzar gran cosa en mi "trabajo
de mesa" pero ya me ha llegado la
hora de regresar al estudio de TV. De
camino al metro, me compro un sándwich
para comer en el trayecto, y nada más
llegar a la cadena, me hago con una muy
necesitada taza de café. Se trata
de un dinámico debate cara a cara
en los que participamos un representante
de BNFL, ubicado en un estudio próximo
a Sellafield, y yo, detrás de la
cámara en el estudio de Londres.
BNFL admite que tenemos razón en
lo que se refiere a las palomas, pero
no reconoce las implicaciones de su fracaso
a la hora de contener los residuos nucleares
dentro del terreno de Sellafield. Dicen
que continuarán las emisiones de
residuos tóxicos al medio ambiente
desde la citada planta nuclear.
6:15 p.m.
Me meto en el metro
de vuelta a la oficina. En el trayecto,
leo algunos documentos que necesito mencionar
en los informes.
7 p.m.
De vuelta en mi despacho,
por fin tengo un poco de tiempo de silencio
para escribir.
10 p.m.
El primer borrador
de uno de nuestros informes está
listo para que vuelva a ser sometido a
otra tanda de comentarios y sugerencias
por parte de nuestro abogado. El domingo
debería conseguir sacar algo de
tiempo para remodificarlo. Trato de no
pensar en cuándo escribiré
mi presentación sobre cambio climático,
ya que no cabe duda de que es hora de
que vuelva a casa y no quiero que Joe
(nuestro guardia de seguridad) me lo recuerde.
10:05 p.m.
Me compro una
hamburguesa vegetal y unas patatas fritas
para comer de camino a casa. Nota menta:
lo reconozco, ¡tengo que llevar
una vida más sana!
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