Dos rasgos distintivos de nuestro alumnado son, por una parte, su etnicidad (el 80% de los estudiantes de la UTEP son de ascendencia mexicana-americana) y, por otra, su falta de exposición al sistema de educación superior (la mayoría son los primeros de sus respectivas familias en ir a la universidad). Asimismo, se ha de señalar que como las empresas locales apenas contratan a científicos, estos estudiantes tienen, por lo general, un contacto muy escaso con la ciencia y con todo lo científico. Por ejemplo, durante sus años pre-universitarios, pocos tienen la oportunidad de visitar centros de investigación o mismo la UTEP. Por lo tanto, debido a esta escasa exposición a todo lo científico, es mínimo el porcentaje deestudiantes que se decantan por este tipo de estudios. Y para complicar las cosas todavía más, aquellos que lo hacen suelen ser tentados por universidades más grandes que les ofrecen paquetes de becas realmente atractivas, con lo que abandonan la región.
Teniendo en cuenta estas circunstancias, la atracción de estudiantes hacia las carreras de ciencias, y su retención, constituye un problema verdaderamente multidimensional. En primer lugar, el “reclutamiento” tiene que pasar por educar a los estudiantes de Secundaria y a sus profesores en el papel que desempeña el científico en el mundo actual. Tienen que ser informados de datos clave sobre la profesión, tales como el salario medio y sus salidas laborales en la industria, el gobierno y el ejército. Además, es necesario que los estudiantes desarrollen destrezas básicas de matemáticas y ciencias. Esto exige la intervención directa de profesores universitarios en las aulas de Secundaria (algunos dicen que desde pre-escolar). En la actualidad, estamos respondiendo a este reto mediante una serie de clases que estamos dando en colegios e institutos, y a través de seminarios y talleres en centros universitarios.
Una vez en la universidad, los estudiantes han de ser animados, formados y entrenados para llevar a cabo investigación. En este sentido, la UTEP ha iniciado varios programas innovadores. El MIE (“Model Institution for Excellence”), por ejemplo, patrocinado por la National Science Foundation (NSF), ha proporcionado fondos para desarrollar varios centros de formación y refuerzo, bien surtidos de tutores y ordenadores, para estudiantes de licenciatura de ciencias e ingeniería. Gracias al MIE, el currículo base ahora contiene una asignatura nueva para estudiantes de primer año, que ha sido utilizada para agrupar a estudiantes de áreas semejantes y exponerlos a las tecnologías y a los descubrimientos científicos más recientes. Y lo que quizás sea más importante mencionar son las muchas ayudantías de investigación que cientos de investigadores junior y senior han recibido y disfrutado a lo largo de los siete años que el programa lleva en vigor.
En la actualidad, son cinco los estudiantes de licenciatura que me están ayudando en varios proyectos de investigación, tres de ellos financiados por la MIE. Mi estilo personal como tutor está basado en la filosofía de Howard Adams y el National Consortium for Graduate Degrees for Minoritiesin Engineering and Science (GEM): el ayudante investigador, licenciado o no, es un compañero de trabajo y ha de ser tratado como tal. Mis estudiantes participan en la redacción de propuestas, en la preparación del material y el equipo para los experimentos, en la obtención y el análisis de datos, y en la preparación de manuscritos y presentaciones. Después de un periodo corto de formación, son capaces de realizar tareas sencillas y complicadas: desde hacer un pedido telefónico de material a preparar una presentación de quince minutos para una reunión regional. Este enfoque les da una visión clara y completa de lo que supone ser un profesor dedicado a la investigación. Los estudiantes comprenden lo importante que es escribir bien, tener una buena base matemática, científica e informática, y saber trabajar en equipo.
Otro ingrediente adicional en esta zona fronteriza es la necesidad de establecer vínculos con Méjico y su cultura. Como muchos de nuestros estudiantes provienen del país vecino, hemos de hacer un esfuerzo por ligarlos con las instituciones de investigación mejicanas. Lo hacemos enviándolos a cursos de verano y a congresos en Méjico siempre que nos es posible. El uso no restringido del español, la asistencia a nuestros congresos de ponentes mejicanos, y la creación de la National Society of Hispanic Physicists (NSHP) también han contribuido a crear un entorno más amigable para todo el alumnado. En los años que han pasado desde que yo era universitario, he sido testigo de cómo la educación para la investigación ha dejado de ser una actividad elitista reservada a un grupo selecto, para convertirse en una opción más para las masas. Nuestras técnicas de tutelaje deberían evolucionar de forma que pudiésemos producir la cantidad y la calidad de científicos que se necesitan en la compleja sociedad en la que nos ha tocado vivir.
El catedrático Jorge AL. López es Jefe del Departamento de Ciencias Físicas de la Universidad de Tejas, El Paso. En la actualidad, sus actividades investigadoras giran, fundamentalmente, en torno al área de la teoría nuclear. Si desean más información, pueden ponerse en contacto con el Dr. López a través del siguiente correo electrónico:jorgelopez@utep.edu. |