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Beato
no es el único impresionado con
la repentina resurgencia científica
española. A finales del mes pasado,
el gobierno anunció un plan para
aumentar las inversiones en ciencia y
tecnología durante los próximos
cuatro años, de 2800 millones de
dólares, el equivalente al 0.9%
del PIB de 1999, a la media europea del
2% para el año 2003. La tarea de
alcanzar este objetivo está en
manos de un nuevo Ministerio de Ciencia
y Tecnología, creado el mes pasado
por el presidente José María
Aznar. "El gobierno tiene un compromiso
serio a favor de la investigación
y el desarrollo", afirma Ramón
Marimón, recién nombrado
Secretario de Estado de política
científica. Margarita Salas, del
Centro de Biología Molecular de
Madrid, considera estas actuaciones una
necesidad urgente. "Si no se da este
paso, la ciencia española corre
el grave peligro de caer cuesta abajo",
señala.
Los investigadores
han estado esperando la buena nueva desde
hace más de una década.:
la última inyección significativa
de fondos tuvo lugar a mediados de los
ochenta, cuando las prósperas condiciones
de la economía nacional permitieron
que el gobierno duplicara el presupuesto
destinado a la ciencia. Las consecuencias
de este input de dinero fueron,
según Salas, "extraordinarias".
"Tanto el número de científicos
como la calidad de la investigación
se dispararon en un periodo muy corto
de tiempo". A principios de la década
de los noventa, no obstante, el presupuesto
científico español sufrió
un estancamiento, víctima de una
política general de recortes orientada
a disminuir el déficit presupuestario
nacional.
Marimón y
su superiora, la ministra de ciencia y
tecnología, Ana Birulés,
han revelado muy poco acerca de cómo
pretenden ejecutar el aumento presupuestario.
No obstante, sí que han especificado
que la investigación básica
será la gran beneficiada en el
presupuesto del próximo año,
y que esperan aumentar el número
de puestos para científicos en
un 25% para el año 2003. Esta última
iniciativa constituiría una forma
de encarar el que, según los científicos,
constituye el peor problema al que se
enfrenta el país. "No podemos
ofrecerle trabajo a los muchos jóvenes
científicos bien formados que quieren
regresar a España" tras completar
postdoctorados en el extranjero, señala
Salas. Los gobiernos regionales están
tratando de paliar algo el problema. Hasta
ahora, el que más se ha esforzado
es el de Cataluña. Además
de patrocinar dos nuevas iniciativas biomédicas
y de nombrar, por primera vez en su historia,
su propio ministro autonómico de
ciencia y tecnología, esta próspera
región del noreste de España
ha reservado financiación para
crear treinta nuevas plazas para profesores
en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.
"Cataluña está mostrando
a España el camino a seguir",
dice Beato, que ahora pasa unos dos meses
al año en esta institución
como profesor visitante.
También hay
donantes privados que están esforzándose
por retener en el país a algunos
científicos clave. En enero, la
Fundación Botín, dirigida
por el Banco Santander Central Hispano,
apadrinó al biólogo celular
José Arcano, del Centro de Investigación
Energética, Medioambiental y Tecnológica,
proporcionándole una inesperada
beca de un millón de dólares
anuales, durante un periodo de nueve años,
para apoyar su trabajo sobre la etiología
del cáncer. Asimismo, en marzo,
la Fundación Joan March, conocida
por su apoyo al mundo de las artes, hizo
una entrada triunfal en la ciencia española
anunciado que otorgaría una beca
anual de más de 800.000 dólares
a un prometedor investigador biomédico
menor de cincuenta años. Se espera
que un tribunal internacional de revisión
de solicitudes escoja al primer ganador
este otoño.
A pesar de estos
indicios de vientos mejores, algunos observadores
no están convencidos de que la
sequía haya llegado a su fin. "En
el pasado, ha habido mucho dicho y poco
hecho", señala el neurobiólogo
José López Barneo, de la
Facultad de Medicina de la Universidad
de Sevilla. No obstante, añade,
"el simple hecho de que la palabra
"ciencia" aparezca en las agendas
políticas y que haya un ministerio
destinado a ella, supone ya, de por sí,
un paso hacia delante gigantesco".
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