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España abre sus arcas para que el talento se quede en casa

(Del número del 19 de mayo de 2000 de la revista Science)

MICHAEL HAGMANN
ESPAÑA

19/05/00

 

 

Como muchos otros científicos españoles de élite de los últimos años, Miguel Beato hizo frente al prolongado encogimiento de los fondos científicos de su país yéndose a trabajar al extranjero. "La verdad es que ya me había hecho a la idea de no regresar a España", afirma. No obstante, ahora que Barcelona está construyendo un parque de investigación biomédica, con una inversión de más de 55 millones de dólares, y proyectando la creación de un biocentro en la Universidad de Barcelona, Beato, un biólogo celular de la Universidad Marburgo, está considerando lo impensable: la vuelta a casa.

Beato no es el único impresionado con la repentina resurgencia científica española. A finales del mes pasado, el gobierno anunció un plan para aumentar las inversiones en ciencia y tecnología durante los próximos cuatro años, de 2800 millones de dólares, el equivalente al 0.9% del PIB de 1999, a la media europea del 2% para el año 2003. La tarea de alcanzar este objetivo está en manos de un nuevo Ministerio de Ciencia y Tecnología, creado el mes pasado por el presidente José María Aznar. "El gobierno tiene un compromiso serio a favor de la investigación y el desarrollo", afirma Ramón Marimón, recién nombrado Secretario de Estado de política científica. Margarita Salas, del Centro de Biología Molecular de Madrid, considera estas actuaciones una necesidad urgente. "Si no se da este paso, la ciencia española corre el grave peligro de caer cuesta abajo", señala.

Los investigadores han estado esperando la buena nueva desde hace más de una década.: la última inyección significativa de fondos tuvo lugar a mediados de los ochenta, cuando las prósperas condiciones de la economía nacional permitieron que el gobierno duplicara el presupuesto destinado a la ciencia. Las consecuencias de este input de dinero fueron, según Salas, "extraordinarias". "Tanto el número de científicos como la calidad de la investigación se dispararon en un periodo muy corto de tiempo". A principios de la década de los noventa, no obstante, el presupuesto científico español sufrió un estancamiento, víctima de una política general de recortes orientada a disminuir el déficit presupuestario nacional.

Marimón y su superiora, la ministra de ciencia y tecnología, Ana Birulés, han revelado muy poco acerca de cómo pretenden ejecutar el aumento presupuestario. No obstante, sí que han especificado que la investigación básica será la gran beneficiada en el presupuesto del próximo año, y que esperan aumentar el número de puestos para científicos en un 25% para el año 2003. Esta última iniciativa constituiría una forma de encarar el que, según los científicos, constituye el peor problema al que se enfrenta el país. "No podemos ofrecerle trabajo a los muchos jóvenes científicos bien formados que quieren regresar a España" tras completar postdoctorados en el extranjero, señala Salas. Los gobiernos regionales están tratando de paliar algo el problema. Hasta ahora, el que más se ha esforzado es el de Cataluña. Además de patrocinar dos nuevas iniciativas biomédicas y de nombrar, por primera vez en su historia, su propio ministro autonómico de ciencia y tecnología, esta próspera región del noreste de España ha reservado financiación para crear treinta nuevas plazas para profesores en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. "Cataluña está mostrando a España el camino a seguir", dice Beato, que ahora pasa unos dos meses al año en esta institución como profesor visitante.

También hay donantes privados que están esforzándose por retener en el país a algunos científicos clave. En enero, la Fundación Botín, dirigida por el Banco Santander Central Hispano, apadrinó al biólogo celular José Arcano, del Centro de Investigación Energética, Medioambiental y Tecnológica, proporcionándole una inesperada beca de un millón de dólares anuales, durante un periodo de nueve años, para apoyar su trabajo sobre la etiología del cáncer. Asimismo, en marzo, la Fundación Joan March, conocida por su apoyo al mundo de las artes, hizo una entrada triunfal en la ciencia española anunciado que otorgaría una beca anual de más de 800.000 dólares a un prometedor investigador biomédico menor de cincuenta años. Se espera que un tribunal internacional de revisión de solicitudes escoja al primer ganador este otoño.

A pesar de estos indicios de vientos mejores, algunos observadores no están convencidos de que la sequía haya llegado a su fin. "En el pasado, ha habido mucho dicho y poco hecho", señala el neurobiólogo José López Barneo, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla. No obstante, añade, "el simple hecho de que la palabra "ciencia" aparezca en las agendas políticas y que haya un ministerio destinado a ella, supone ya, de por sí, un paso hacia delante gigantesco".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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