|
Buena
comida, clima estupendo y la tradicional
"marcha": la envidiable calidad
de vida de España lo convierte,
sin duda, en uno de los países
europeos más populares. ¿Pero
qué le parecería realizar
allí su Doctorado, o un periodo
de investigación posdoctoral? A
pesar de los muchos logros científicos,
asuntos tales como la pobre financiación,
la rígida burocracia o la endogamia
dominan la percepción general de
la investigación española.
Sin embargo, algunos acontecimientos recientes
indican que las cosas están cambiando,
y con la incorporación, el año
pasado, de los primeros grupos investigadores
del recién creado Centro Nacional
de Investigaciones Cardiovasculares Carlos
III (CNIC),
el proceso de transformación de
la investigación biomédica
nacional ha entrado en una nueva fase.
Cuando el CNIC logre consolidar sus actividades
en un nuevo edificio, que comenzará
a construirse este mes en Madrid, quedará
marcado el final del comienzo de un ambicioso
proyecto a largo plazo para establecer
un centro español de proyección
internacional para la investigación
cardiovascular.
Iniciado en el año
1999, el CNIC constituye la segunda de
las tres fundaciones que fueron propuestas
en su momento para luchar, respectivamente,
contra algunas de las principales causas
de muerte y enfermedad en España
(véase el recuadro). El nuevo centro
está financiado por el Ministerio
de Sanidad y Consumo con un coste presupuestado
en 60 millones de Euros. La mayor parte
de este montante irá destinado
a las nuevas instalaciones, que se espera
estén finalizadas en el 2004. Con
casi 6500 m2 de espacio de laboratorio
para investigación básica
y otros 5500 para unidades técnicas
y animales, la intención es que
la calidad de las infraestructuras sea
inmejorable. Y con salas para congresos
capaces de albergar hasta 250 personas,
el CNIC las tendrá todas consigo
para convertirse en un importante punto
de encuentro para reuniones y congresos
internacionales.
El coordinador científico
del CNIC es Juan Esplugues, catedrático
de Farmacología de la Universidad
de Valencia. Ostenta el cargo de asesor
ejecutivo Salvador Moncada, cuya contribución
a la identificación de los roles
biológicos del óxido nítrico
le llevó a ser el segundo biocientífico
más citado de la década
de los noventa. Su participación
en el proyecto demuestra claramente que
las grandes ambiciones del CNIC se sustentan
en pilares firmes. Moncada, a cargo del
Instituto Wolfson para la Investigación
Biomédica de la University College
de Londres, ha traído consigo su
vasta visión y experiencia para
ayudar a planificar y dirigir esta gran
iniciativa española.
|
Ataque a la enfermedad a tres
frentes
El Centro Nacional de Investigaciones
Oncológicas (CNIO) y el
CNIC son iniciativas del Instituto
de Salud Carlos III (brazo del
Ministerio de Sanidad del gobierno
español). La idea es crear
fundaciones autónomas y
bien financiadas capaces de contribuir
significativamente a la comprensión
y al tratamiento de la enfermedad.
El CNIO,
dirigido por el conocido científico
español Mariano Barbacid,
se trasladó a sus nuevas,
espectaculares instalaciones en
enero del 2002. También
se ha anunciado un tercer centro
para la investigación en
enfermedades neurodegenerativas
(CIEN).
Lo
que más distingue a estos
centros es la flexibilidad de
sus estructuras de gestión.
Únicos en el panorama científico
español, están constituidos
como fundaciones independientes.
Esto permite diversas formas de
colaboración y financiación.
La financiación principal
viene del Ministerio de Sanidad
y Consumo, pero cada centro decide
cómo invertir sus fondos
(sujeto a un comité supervisor
dependiente del Ministerio de
Educación y Cultura). Cada
centro también tiene la
potestad de establecer convenios
de colaboración con empresas
privadas y de generar fondos mediante
sus propias actividades comerciales.
Esta
independencia también se
extiende a las prácticas
laborales. En las universidades
y en los institutos del CSIC (Consejo
Superior de Investigaciones Científicas),
los investigadores sénior
son funcionarios del estado. Éstos
son seleccionados mediante oposición,
y tienen horario, salario y condiciones
laborales fijas. En contraste,
el CNIC y el CNIO ofrecen sus
propios contratos de 5 años
de duración. Esto reduce
la burocracia y otorga a los centros
y a los candidatos la libertad
necesaria para negociar los términos
contractuales más favorables.
Estos centros también son
libres para financiar cada uno
de los puestos de diferentes modos.
En el CNIC, la financiación
viene, en ocasiones, de los propios
fondos, pero en otros, el CSIC
ha optado por seguir financiando
a personal ya contratado por ellos.
En el futuro, los patrocinadores
externos del sector privado serán
una posibilidad.
|
"La idea es
juntar la mejor ciencia española
en el área cardiovascular, proporcionar
una infraestructura moderna y financiación
para generar resultados de investigación
de alta calidad, además de formar
a científicos y a médicos",
afirma Moncada. Considera que la flexibilidad
y la apertura son elementos clave de la
filosofía del nuevo proyecto: "El
centro no quieres restringir su actividad
a una serie de líneas previamente
definidas. Queremos encontrar científicos
excelentes, y que sean ellos mismos los
que decidan la dirección general
de la investigación". Y no
duda de que le gustaría construir
un centro verdaderamente internacional
en Madrid: "El objetivo a largo plazo
es atraer a científicos, españoles
o extranjeros ... que harán que
el CNIC se convierta en uno de los mejores
centros de referencia en investigación
cardiovascular a nivel internacional".
La investigación
del CNIC se centra en la identificación
de los mecanismos celulares y moleculares
que subyacen al origen y a la evolución
de las enfermedades cardiovasculares.
En la actualidad, hay un total de cuatro
grupos de investigación, todos
ellos basados, por ahora, y mediante acuerdos
con el CSIC, en diferentes laboratorios.
El primer grupo que se incorporó
al proyecto, y que estudia la biología
del óxido nítrico, ha comenzado
recientemente sus actividades en el Instituto
de Biomedicina de Valencia. Los otros
tres, dirigidos por investigadores científicos
de reconocido prestigio internacional
(Santiago Lamas, Lisardo Bósca
y Juan Miguel Redondo) están ubicados
en Madrid y exploran diversos aspectos
de la regulación génica
y los procesos patofisiológicos
de la pared vascular. Sumando el personal
de la unidad de citometría, dirigida
por Alberto Álvarez, la plantilla
investigadora actual está formada
por 45 miembros. Cuando esté completo,
sin embargo, el centro albergará
a casi 300 científicos consagrados
a la investigación básica
y a otros 50 empleados más que
trabajarán en las diez unidades
científicas de desarrollo. Éstas
últimas formarán una parte
esencial de la infraestructura del centro,
desarrollando nuevas teconolgías
y proporcionando apoyo y formación
en áreas tales como la proteómica
y la bioinformática.
Aunque probablemente
se espere que los científicos estén
abiertos a cualquier acción que
impulse la investigación española,
persisten temores de que se desarrolle
un sistema a dos bandas en el que las
instituciones más prestigiosas,
como el CNIC, se hagan con el grueso de
los recursos. Y el hecho de que la mayoría
de los centros estén ubicados en
Madrid podría generar antagonismos
en Cataluña y otras regiones españolas.
Esplugues anticipa
tales preocupaciones. "Queremos establecer
una red de colaboración entre centros
y grupos dedicados a la investigación
cardiovascular", subraya, para que
los beneficios de la invesrsión
se extiendan a científicos de toda
España. Los servicios de apoyo
y formación del CNIC estarán
a disposición de indivíduos
y grupos de otros centros, a los que se
le animará a pasar periodos en
el CNIC para desarrollar proyectos comunes.
Esta filosofía
de apertura no se restringe al ámbito
de la investigación básica.
Un objetico promordial del centro es avancar
en el tratamiento y en la prevención
de la enfermedad. El centro acogerá
a estudiantes de Maestría y Doctorado
y contará con una unidad de química
médica y laboratorios de incubación
para compañías spinoff que
estén explotando los avances investigadores.
Éstas formarán parte de
un esfuerzo coordinado para crear un punto
de encuentro para todas las partes interesadas
en la investigación cardiovascular,
aunando a científicos, a médicos
y a miembros del sector privado para acelerar
la transferencia de nuevos desarrollos
del laboratorio al hospital.
El nuevo edificio
estará ubicado en el Campus de
Chamartín del Instituto de Salud
Carlos III. Este amplio y tranquilo complejo
en el Norte-Centro de Madrid está
bien comunicado con varios hospitales
importantes y con las dos principales
universidades madrileñas. Entre
los centros de investigación circundantes
destaca en Centro Nacional de Investigaciones
Oncológivas (CNIO; véase
el recuadro). Las excepcionales instalaciones
del CNIO recuerdan a las de una importante
empresa de biotecnología, más
que a las de un instituto de financiación
estatal, y son indicativos de lo que cabe
esperar del CNIC.
Mientras tanto, y
a pesar de que el edificio es - por el
momento - poco más que un modelo
en un plano, la encargada de política
científica del CNIC, Julia Redondo,
está desarrollando sus programas
técnicos y educativos. "Nuestro
programa de prosgrado es un plan de cuatro
años de duración; comenzaremos
este verano el proceso anual de selección
competitiva de candidatos. De momento
tenemos 11 estudiantes. Pronto podremos
acoger a más, comenzando este año
con tres nuevas becas, y esperando que
pueden llegar a ascender a las 40 o a
las 50", esplica. Se espera que los
alumnos de posgrado se beneficien no sólo
de sus proyectos de investigación
sino tambiñen de una formación
estructurada en el seno de las unidades
de desarrollo científico y en otras
áreas tales como la redacción
científica y las presentaciones
orales. Redondo enfatiza que estas becas
están destinadas a los mejores
investigadores nóveles. "Queremos
que este programa se convierta en un programa
deseado por estudiantes prometedores de
todo el mundo".
Otra demostración
del las intenciones internacionales del
centro es un programa posdoctoral de 6
años de duración que todavía
está en fase de desarrollo. Los
investigadores financiados por el CNIC
trabajarán 3 años en Madrid,
tras haber pasado otros 3 años
en un centro internacional de excelencia.
Este plan tiene innegables beneficios
pata investigadores posdoctorales, institución
huésped y el CNIC, proporcionando
formación de excelencia, fraguando
colaboración contínua y
atrayendo la experiencia al polo de Madrid.
Ya se han establecido vínculos
con una serie de instituciones británicas
y estadounidenses y el objetivo es que
los primeros becarios comiencen a ocupar
sus plazas en los centros extranjeros
a partir del año que viene.
En la actualidad,
Redondo
está considerando solicitudes para
el año 2004, por lo que los candidatos
interesados deberían enviar sus
curriculums sin más demora y visitar
la página web del CNIC
con cierta regularidad. Los no españoles
no deberían de preocuparse por
la barrera lingüística: el
español será, sin duda,
importante, pero el inglés será
el segundo idioma de trabajo del centro.
Hasta que el
edificio del CNIC esté finalizado,
los miebros del personal se enfrentarán
a grandes dosis de distracciones, ante
la perspectiva de mudanza a laboratorios
temporales dentro del campus antes del
traslado definitivo. Sin embargo, los
investigadores ya están viendo
los beneficios palpables de los fondos
del CNIC, que están permitiendo
la expansión imparable de los esfuerzos
de investigación. Lamas resume
el talante positivo: "Me emociona,
particularmente, la mezcla de enfoques
que ofrece el CNIC, que van desde la investigación
básica a la medicina clínica.
Ahora lo que necesitamos es juntar un
masa crítica de investigadores
lo antes posible. Con ellos, las excelentes
instalaciones y el liderazgo científico
excepcional podemos crear un entorno en
el que proyectos de alto riesgo, que tratan
de obtener respuestas a las preguntas
más importantes, estén destinados
al éxito".
|