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Un nuevo centro cardiovascular impulsa la investigación española

SIMON BARTLETT
ESPAÑA

17 DE MAYO, 2002

Los investigadores financiados por el CNIC trabajarán 3 años en Madrid, tras haber pasado otros 3 años en un centro internacional de excelencia.

Buena comida, clima estupendo y la tradicional "marcha": la envidiable calidad de vida de España lo convierte, sin duda, en uno de los países europeos más populares. ¿Pero qué le parecería realizar allí su Doctorado, o un periodo de investigación posdoctoral? A pesar de los muchos logros científicos, asuntos tales como la pobre financiación, la rígida burocracia o la endogamia dominan la percepción general de la investigación española. Sin embargo, algunos acontecimientos recientes indican que las cosas están cambiando, y con la incorporación, el año pasado, de los primeros grupos investigadores del recién creado Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC), el proceso de transformación de la investigación biomédica nacional ha entrado en una nueva fase. Cuando el CNIC logre consolidar sus actividades en un nuevo edificio, que comenzará a construirse este mes en Madrid, quedará marcado el final del comienzo de un ambicioso proyecto a largo plazo para establecer un centro español de proyección internacional para la investigación cardiovascular.

Iniciado en el año 1999, el CNIC constituye la segunda de las tres fundaciones que fueron propuestas en su momento para luchar, respectivamente, contra algunas de las principales causas de muerte y enfermedad en España (véase el recuadro). El nuevo centro está financiado por el Ministerio de Sanidad y Consumo con un coste presupuestado en 60 millones de Euros. La mayor parte de este montante irá destinado a las nuevas instalaciones, que se espera estén finalizadas en el 2004. Con casi 6500 m2 de espacio de laboratorio para investigación básica y otros 5500 para unidades técnicas y animales, la intención es que la calidad de las infraestructuras sea inmejorable. Y con salas para congresos capaces de albergar hasta 250 personas, el CNIC las tendrá todas consigo para convertirse en un importante punto de encuentro para reuniones y congresos internacionales.

El coordinador científico del CNIC es Juan Esplugues, catedrático de Farmacología de la Universidad de Valencia. Ostenta el cargo de asesor ejecutivo Salvador Moncada, cuya contribución a la identificación de los roles biológicos del óxido nítrico le llevó a ser el segundo biocientífico más citado de la década de los noventa. Su participación en el proyecto demuestra claramente que las grandes ambiciones del CNIC se sustentan en pilares firmes. Moncada, a cargo del Instituto Wolfson para la Investigación Biomédica de la University College de Londres, ha traído consigo su vasta visión y experiencia para ayudar a planificar y dirigir esta gran iniciativa española.



Ataque a la enfermedad a tres frentes

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el CNIC son iniciativas del Instituto de Salud Carlos III (brazo del Ministerio de Sanidad del gobierno español). La idea es crear fundaciones autónomas y bien financiadas capaces de contribuir significativamente a la comprensión y al tratamiento de la enfermedad. El CNIO, dirigido por el conocido científico español Mariano Barbacid, se trasladó a sus nuevas, espectaculares instalaciones en enero del 2002. También se ha anunciado un tercer centro para la investigación en enfermedades neurodegenerativas (CIEN).

Lo que más distingue a estos centros es la flexibilidad de sus estructuras de gestión. Únicos en el panorama científico español, están constituidos como fundaciones independientes. Esto permite diversas formas de colaboración y financiación. La financiación principal viene del Ministerio de Sanidad y Consumo, pero cada centro decide cómo invertir sus fondos (sujeto a un comité supervisor dependiente del Ministerio de Educación y Cultura). Cada centro también tiene la potestad de establecer convenios de colaboración con empresas privadas y de generar fondos mediante sus propias actividades comerciales.

Esta independencia también se extiende a las prácticas laborales. En las universidades y en los institutos del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), los investigadores sénior son funcionarios del estado. Éstos son seleccionados mediante oposición, y tienen horario, salario y condiciones laborales fijas. En contraste, el CNIC y el CNIO ofrecen sus propios contratos de 5 años de duración. Esto reduce la burocracia y otorga a los centros y a los candidatos la libertad necesaria para negociar los términos contractuales más favorables. Estos centros también son libres para financiar cada uno de los puestos de diferentes modos. En el CNIC, la financiación viene, en ocasiones, de los propios fondos, pero en otros, el CSIC ha optado por seguir financiando a personal ya contratado por ellos. En el futuro, los patrocinadores externos del sector privado serán una posibilidad.

"La idea es juntar la mejor ciencia española en el área cardiovascular, proporcionar una infraestructura moderna y financiación para generar resultados de investigación de alta calidad, además de formar a científicos y a médicos", afirma Moncada. Considera que la flexibilidad y la apertura son elementos clave de la filosofía del nuevo proyecto: "El centro no quieres restringir su actividad a una serie de líneas previamente definidas. Queremos encontrar científicos excelentes, y que sean ellos mismos los que decidan la dirección general de la investigación". Y no duda de que le gustaría construir un centro verdaderamente internacional en Madrid: "El objetivo a largo plazo es atraer a científicos, españoles o extranjeros ... que harán que el CNIC se convierta en uno de los mejores centros de referencia en investigación cardiovascular a nivel internacional".

La investigación del CNIC se centra en la identificación de los mecanismos celulares y moleculares que subyacen al origen y a la evolución de las enfermedades cardiovasculares. En la actualidad, hay un total de cuatro grupos de investigación, todos ellos basados, por ahora, y mediante acuerdos con el CSIC, en diferentes laboratorios. El primer grupo que se incorporó al proyecto, y que estudia la biología del óxido nítrico, ha comenzado recientemente sus actividades en el Instituto de Biomedicina de Valencia. Los otros tres, dirigidos por investigadores científicos de reconocido prestigio internacional (Santiago Lamas, Lisardo Bósca y Juan Miguel Redondo) están ubicados en Madrid y exploran diversos aspectos de la regulación génica y los procesos patofisiológicos de la pared vascular. Sumando el personal de la unidad de citometría, dirigida por Alberto Álvarez, la plantilla investigadora actual está formada por 45 miembros. Cuando esté completo, sin embargo, el centro albergará a casi 300 científicos consagrados a la investigación básica y a otros 50 empleados más que trabajarán en las diez unidades científicas de desarrollo. Éstas últimas formarán una parte esencial de la infraestructura del centro, desarrollando nuevas teconolgías y proporcionando apoyo y formación en áreas tales como la proteómica y la bioinformática.

Aunque probablemente se espere que los científicos estén abiertos a cualquier acción que impulse la investigación española, persisten temores de que se desarrolle un sistema a dos bandas en el que las instituciones más prestigiosas, como el CNIC, se hagan con el grueso de los recursos. Y el hecho de que la mayoría de los centros estén ubicados en Madrid podría generar antagonismos en Cataluña y otras regiones españolas.

Esplugues anticipa tales preocupaciones. "Queremos establecer una red de colaboración entre centros y grupos dedicados a la investigación cardiovascular", subraya, para que los beneficios de la invesrsión se extiendan a científicos de toda España. Los servicios de apoyo y formación del CNIC estarán a disposición de indivíduos y grupos de otros centros, a los que se le animará a pasar periodos en el CNIC para desarrollar proyectos comunes.

Esta filosofía de apertura no se restringe al ámbito de la investigación básica. Un objetico promordial del centro es avancar en el tratamiento y en la prevención de la enfermedad. El centro acogerá a estudiantes de Maestría y Doctorado y contará con una unidad de química médica y laboratorios de incubación para compañías spinoff que estén explotando los avances investigadores. Éstas formarán parte de un esfuerzo coordinado para crear un punto de encuentro para todas las partes interesadas en la investigación cardiovascular, aunando a científicos, a médicos y a miembros del sector privado para acelerar la transferencia de nuevos desarrollos del laboratorio al hospital.

El nuevo edificio estará ubicado en el Campus de Chamartín del Instituto de Salud Carlos III. Este amplio y tranquilo complejo en el Norte-Centro de Madrid está bien comunicado con varios hospitales importantes y con las dos principales universidades madrileñas. Entre los centros de investigación circundantes destaca en Centro Nacional de Investigaciones Oncológivas (CNIO; véase el recuadro). Las excepcionales instalaciones del CNIO recuerdan a las de una importante empresa de biotecnología, más que a las de un instituto de financiación estatal, y son indicativos de lo que cabe esperar del CNIC.

Mientras tanto, y a pesar de que el edificio es - por el momento - poco más que un modelo en un plano, la encargada de política científica del CNIC, Julia Redondo, está desarrollando sus programas técnicos y educativos. "Nuestro programa de prosgrado es un plan de cuatro años de duración; comenzaremos este verano el proceso anual de selección competitiva de candidatos. De momento tenemos 11 estudiantes. Pronto podremos acoger a más, comenzando este año con tres nuevas becas, y esperando que pueden llegar a ascender a las 40 o a las 50", esplica. Se espera que los alumnos de posgrado se beneficien no sólo de sus proyectos de investigación sino tambiñen de una formación estructurada en el seno de las unidades de desarrollo científico y en otras áreas tales como la redacción científica y las presentaciones orales. Redondo enfatiza que estas becas están destinadas a los mejores investigadores nóveles. "Queremos que este programa se convierta en un programa deseado por estudiantes prometedores de todo el mundo".

Otra demostración del las intenciones internacionales del centro es un programa posdoctoral de 6 años de duración que todavía está en fase de desarrollo. Los investigadores financiados por el CNIC trabajarán 3 años en Madrid, tras haber pasado otros 3 años en un centro internacional de excelencia. Este plan tiene innegables beneficios pata investigadores posdoctorales, institución huésped y el CNIC, proporcionando formación de excelencia, fraguando colaboración contínua y atrayendo la experiencia al polo de Madrid. Ya se han establecido vínculos con una serie de instituciones británicas y estadounidenses y el objetivo es que los primeros becarios comiencen a ocupar sus plazas en los centros extranjeros a partir del año que viene.

En la actualidad, Redondo está considerando solicitudes para el año 2004, por lo que los candidatos interesados deberían enviar sus curriculums sin más demora y visitar la página web del CNIC con cierta regularidad. Los no españoles no deberían de preocuparse por la barrera lingüística: el español será, sin duda, importante, pero el inglés será el segundo idioma de trabajo del centro.

Hasta que el edificio del CNIC esté finalizado, los miebros del personal se enfrentarán a grandes dosis de distracciones, ante la perspectiva de mudanza a laboratorios temporales dentro del campus antes del traslado definitivo. Sin embargo, los investigadores ya están viendo los beneficios palpables de los fondos del CNIC, que están permitiendo la expansión imparable de los esfuerzos de investigación. Lamas resume el talante positivo: "Me emociona, particularmente, la mezcla de enfoques que ofrece el CNIC, que van desde la investigación básica a la medicina clínica. Ahora lo que necesitamos es juntar un masa crítica de investigadores lo antes posible. Con ellos, las excelentes instalaciones y el liderazgo científico excepcional podemos crear un entorno en el que proyectos de alto riesgo, que tratan de obtener respuestas a las preguntas más importantes, estén destinados al éxito".


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