|
La
estructura del nuevo Centro
de Regulación Genómica
(CRG) en Barcelona, "con numerosos
grupos pequeños, la mayoría
de los cuales están dirigidos por
jóvenes jefes de equipo, promoverá
la consolidación de un ambiente
científicamente estimulante, interactivo
y muy abierto, semejante al que uno puede
encontrar en el Laboratorio Europeo de
Biología Molecular (EMBL) de Heidelberg",
afirma Di Croce, con esperanza. De este
modo, y gracias a un premio de la ICREA
(Institución Catalana de Investigación
y Estudios Avanzados) del gobierno catalán,
diseñado para atraer a científicos
con experiencia que están trabajando
en el extranjero a esta región
española, este prometedor investigador
italiano se trasladará próximamente
al CRG para dirigir un grupo de investigación
que estudia los acontecimientos epigenéticos
en el cáncer.
El Director del CRG,
Miguel Beato, que dirigió el Instituto
de Biología Molecular e Investigación
de Tumores de la Universidad de Marburgo
entre 1993 y 1999, reconoce que, a la
hora de comenzar a diseñar el CRG,
se inspiró en el modelo del EMBL.
Además de doctorandos y de algunos
estudiantes de licenciatura, cada grupo
tendrá de dos a cuatro investigadores
posdoctorales, además de apoyo
técnico. "La idea es que haya
un constante ir y venir de investigadores
posdoctorales", señala Beato,
la mayoría de los cuales permanecerían
en el CRG de 3 a 5 años.
Y no sólo
será la situación de los
investigadores posdoctorales la que cambiará.
Beato estima que en torno a un 20% de
los jefes de equipo trabajará el
resto de sus carreras profesionales en
el CRG. Jefes de equipo júnior,
como Di Croce, firmarán inicialmente
contratos de 5 años. A los 3 se
someterán a una evaluación
que determinará si, al concluir
el periodo inicial de cinco años,
dejarán el Centro o volverán
a ser evaluados. Esta segunda evaluación
conduciría a una extensión
del contrato laboral de 2, 3 ó
5 años; sólo en casos excepcionales
se ofrecería un contrato indefinido.
Aunque los jefes de equipo sénior
firman contratos indefinidos desde el
comienzo, ellos también - inclusive
Beato - serán sometidos a evaluaciones
periódicas, que determinarán
sus condiciones laborales. Y Beato espera
que haya excelentes jefes de equipo jóvenes
que quieran "trasladarse a departamentos
universitarios o a otros centros de investigación
... ya que la limitación de espacio
no les permitirá expandirse en
el seno del CRG".
El propio Di Croce
está tranquilo y relajado en relación
a esta disposición. "El ambiente
del instituto es muy positivo. La gente
está altamente motivada y yo creo
que la mayoría siente que el periodo
de 5 años es tiempo suficiente
para lograr el éxito, y tienen
la confianza necesaria en ellos mismos
como para creer que sus grupos de trabajo
también lo alcanzarán",
afirma. Y más aún: "los
jefes de equipo jóvenes están
muy tutelados durante los primeros años.
Esto impide que haya un ambiente duro
en el que cada uno es abandonado a su
suerte, lo que conduciría a un
clima de trabajo negativo e inseguro",
señala. Este apoyo integral a los
jefes de equipo júnior es uno de
los factores por lo que Di Croce se siente
particularmente más atraído,
en comparación con "instituciones
más tradicionales" donde "a
menudo hay muy poco a ningún apoyo
científico y el éxito de
cada grupo es independiente de los demás
grupos de la misma institución".
Los 28 grupos que
eventualmente conformarán el CRG
se organizarán en torno a cinco
programas principales: Regulación
génica, Biología celular
y del desarrollo, Cáncer y diferenciación
celular, Genes y enfermedades y Bioinformática
y genómica. Cada uno de estos programas
estará dirigido por un científico
sénior, que a su vez estará
a cargo de un grupo. De este modo, los
jefes de equipo más noveles de
los otros cuatro o cinco grupos de cada
programa tendrán una amplia infraestructura
de colegas trabajando en áreas
relacionadas a los que recurrir en búsqueda
de apoyo.
En la actualidad,
el edificio del CRG, de 28000 m2, está
en construcción, como parte integral
del Parque de Investigación Biomédica
de Barcelona (PRBB), situado junto al
Mediterráneo. Mientras tanto, sin
embargo, el centro ya está funcionando
en unas instalaciones científicas
prestadas de 2000m2 de extensión
que pertenecen al cercano Centro de Investigación
Marina y Medioambiental. Una vez plenamente
operativo, el CRG - una fundación
sin ánimo de lucro formada por
el Departamento de Universidades, Investigación
y Sociedad de la Información (DURSI),
el Ministerio de Sanidad del gobierno
catalán y la Facultad de Biología
humana, de 4 años de antigüedad,
de la Universidad pública Pompeu
Fabra (UPF) - tendrá una plantilla
de unos 220 científicos. El edificio
del PRBB, cuya terminación está
prevista para mediados del 2004, también
albergará el Instituto Municipal
de Investigación Médica
(IMIM) y el Departamento de Ciencias de
la Vida de la UPF. Con un total de más
de 1000 investigadores, el PRBB representará,
señala Beato, "la concentración
de investigación biomédica
más significativa de Cataluña".
Hay un entusiasmo
palpable por la investigación científica
entre los legisladores españoles
y la comunidad en sentido más amplio,
afirma Thomas Graf, profesor de Biología
molecular y del desarrollo del Albert
Einstein College of Medicine, de Nueva
York. Este entusiasmo, señala,
se ha traducido en la creación
de nuevos institutos, tales como el CRG
y el Centro Nacional de Investigaciones
Oncológicas, ubicado en Madrid,
que aspiran a convertirse en nuevos centros
europeos de excelencia. Graf, que trabajó
en EMBL de 1983 a 1998 como coordinador
de programa y científico sénior,
se trasladará a Barcelona, una
vez el edificio nuevo entre en funcionamiento,
para dirigir el programa de Cáncer
y diferenciación celular, que se
centra en el desarrollo de modelos de
diferenciación de células
madre adultas y en la regeneración
de tejidos en ratones. En el CGR dirigirá
un grupo de investigación interesado
en aprender qué es lo que causa
que las células madre hematopoyéticas
se transformen en glóbulos rojos
o blancos. "El centro ha tenido un
comienzo excelente y ya ha atraído
a un número sorprendente de científicos
de reconocido prestigio a nivel internacional,
muchos de los cuales son españoles
regresados del extranjero, además
de algunos extranjeros", subraya
Graf.
Y, aunque sólo
el tiempo dirá si el CRG podrá
competir o no con los mejores institutos
de Biomedicina del mundo, las condiciones
son, según Graf, favorables: un
liderazgo fuerte, una masa crítica
de investigadores, una ubicación
extraordinaria, vínculos cercanos
con una universidad que ofrece un programa
de postgrado en inglés, una administración
eficaz y no burocrática y, por
último, pero no por ello de menor
importancia, el apoyo entusiasta de las
autoridades catalanas.
Di Croce coincide
con Graf: "El gobierno catalán
parece decidido a aumentar la calidad
y la competitividad de su ciencia".
Dado que el idioma de trabajo en el CRG
es el inglés, nadie debería
encontrar ninguna barrera lingüística,
señala. Y "el entorno increíblemente
bello del Centro ayudará a atraer
a científicos internacionales de
todos los niveles interesados en el trabajo
científico de calidad, pero que
también buscan un entorno estimulante".
"Creo que el
CRG ejemplificará lo mejor de la
ciencia europea: esto es, ciencia del
más alto nivel en un ambiente con
una alta calidad de vida", afirma
Veronica Raker, ciudadana norteamericana
que, en la actualidad, culmina su primer
periodo de investigación posdoctoral
en el EIO. Raker espera realizar una segunda
estancia posdoctoral en el laboratorio
de ayuste alternativo del CRG, dirigido
por Juan Valcárcel, un jefe de
equipo sénior proveniente del EMBL.
Señala que, para ella, un entorno
de estas características es algo
particularmente importante. Siendo madre
de un niño de un año, dice,
"deseo continuar con la investigación
de vanguardia pero no quiero que con ello
desmerezca la calidad de vida de mis hijos".
Raker cree que el CRG será equivalente
a otros institutos de primera calidad,
como el EMBL o el Medical Research
Council Laboratory of Molecular Biology
de Cambridge (Reino Unido). La estructura
del centro, con numerosos grupos pequeños
y un gran movimiento del personal a todos
los niveles, hará que el entorno
científico se mantenga estimulante
y competitivo, añade.
Brendan Bell, un
investigador posdoctoral que pasó
casi toda su vida en Canadá, donde
completó un Doctorado en la Universidad
de British Columbia, en Vancuver (Canadá),
considera que tanto el mercado laboral
europeo como el norteamericano pueden
ofrecerle, en el futuro, buenas oportunidades
como jefe de equipo. Bell se incorporó
al CRG el otoño pasado como investigador
posdoctoral sénior, titular de
una beca Marie Curie, tras haberse puesto
en contacto con Valcárcel cuando
estaba en el EMBL. Bell decidió
unirse al grupo de Valcárcel en
Barcelona "a sabiendas de que la
puesta en marcha de cualquier instituto
nuevo impone muchos desafíos, logísticos
y de infraestructura, pero convencido
de que el programa de investigación
del CRG constituía una iniciativa
nueva de la ciencia española y
de que, por lo tanto, crearía un
entorno investigador dinámico y
amistoso".
Di Croce también
vislumbra buenas oportunidades futuras.
"Creo que Europa se está abriendo
a un movimiento transnacional", señala,
por lo que es optimista en cuanto a sus
posibilidades de encontrar otro centro
en el que continuar dirigiendo su grupo
una vez culmine su estancia en el CRG.
"La clave es establecer, con éxito,
un grupo de investigación productivo;
una vez se ha conseguido esto, continuar
resulta mucho más sencillo, incluso
aunque no sea en el mismo instituto",
conjetura.
El CRG tendrá
que trabajar duro para satisfacer las
grandes expectativas que se le han dado,
apunta Graf. Sin embargo, probablemente
un reto todavía mayor sea el de
continuar atrayendo a investigadores talentosos,
desde a alumnos de postgrado hasta a jefes
de equipo, independientemente de su nacionalidad,
y el de lograr fomentar la movilidad del
personal. "Sólo esto le permitirá
convertirse en un nuevo centro europeo
de excelencia", concluye.
|