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Cómo anunciárselo a su tutor: planes profesionales alternativos.

LARRY, ALIAS "LA RATA DE LABORATORIO"
ESTADOS UNIDOS

13 DE JULIO, 2002

Ah, verano... Las cifras de productividad caen en picado mientras las playas tientan a unos y a otros a salir de las oficinas y a hacer novillos para disfrutar del ocio estival. Pero a usted no le queda otra que permanecer en el laboratorio, dale que te dale con el pipetor. Yo también. Sí: aunque mis días de bata están contados, he resistido la llamada del frisbee y he podido avanzar algo en la preparación de mi carrera profesional. He conseguido superar el patent bar (el examen con el cual se obtiene el título de abogado especialista en patentes en los Estados Unidos), hacer los LSATs (los exámenes del Law School Admission Council: el Consejo que administra la admisión en las facultades de derecho estadounidenses) e incluir en la apretada agenda una o dos comidas para hacer contactos. También he estado trabajando duro en la tesis: mi prioridad, al fin y al cabo... Pero además de todo esto, también me he acordado de sacar algo de tiempo libre para disfrutar de los pocos encantos de la vida del estudiante de posgrado. Alguna vez, he sucumbido a la tentación de tumbarme, relajarme y disfrutar del buen tiempo... antes de que me toque apañar con un trabajo de verdad...

Aunque los pensamientos que actualmente me llenan la mente van más en la línea de cómo preparar la pizza margarita perfecta, éste puede ser un buen momento para tratar un tema potencialmente delicado: cuándo y cómo dirigirse a su tutor para hablarle sobre sus planes profesionales. Aquellos de ustedes ubicados en una trayectoria orientada directamente a un puesto posdoctoral no requieren ninguna instrucción especial de manejo. Corran al despacho del tutor en cuestión y comiencen a diseñar el plan que les lleve a conseguir el puesto de sus sueños en un laboratorio 10. Para el resto de los mortales, sin embargo, puede ser inteligente el considerar un enfoque un poco más estudiado. Esto no quiere decir que su jefe vaya a emprenderla contra usted si le sugiere que se atreve a considerar trabajar fuera de la Torre de Marfil, pero debe reconocer que la noción de una carrera no tradicional puede cogerle de sorpresa. Después de todo, su jefe de investigación ha estado a su lado cinco o más años formándole para desempeñar una carrera académica productiva, así que es posible que él o ella vean en su decisión profesional un rechazo de sus habilidades.

Por todas estas razones, se recomienda precaución. En la mayoría de los casos, una conversación amistosa y honesta sobre sus planes posdoctorales culminará en una actitud positiva y cooperante por parte de su tutor. Sin embargo, varios ex-estudiantes de posgrado han reportado reacciones de sus jefes de investigación que abarcan todo el espectro, desde la apatía a la hostilidad silenciosa. Sean cuales sean las razones que pudiese haber detrás de una reacción negativa, como el sentimiento de que "se está vendiendo" o de que está rechazando la tradición académica del sacrificio por la nobleza intrínseca de la investigación, lo más probable es que su manera de enfocar el tema tenga un gran impacto. El hacer ascos, arrogantemente, a la carrera investigadora es una manera de despreciar a aquellos que se dedican a ello, y probablemente ofenda hasta al tutor más afable. Aunque puede que no sea necesario, enfocar el tema con delicadeza sirve para asegurarse de que mantiene una buena relación de trabajo con su tutor cuando más lo necesita - cuando se aproxima su graduación.

Esto nos obliga a hacernos una pregunta importante: si sospecha que la respuesta de su jefe de investigación puede ser menos que cooperadora, ¿por qué sacar el tema, para empezar? La primera razón es de carácter práctico. Su tutor ha desarrollado, a lo largo de los años, una amplia red de contactos tanto dentro como fuera del mundo académico (desde su perspectiva, esto es sumo interesante). Teniendo en cuenta que la mayoría de los trabajos se encuentran haciendo contactos, su jefe representa su mejor oportunidad de encontrar varias puertas abiertas. Además. La mayoría de los empresarios contratadores preferirán utilizar su tutor como referencia. Es cierto: puede ser inteligente el evitar mencionar en el currículum al tutor que se caracteriza por ser poco cooperador, pero sepa que ninguna otra recomendación tendrá el mismo peso. La otra razón es respeto. Juzgue como juzgue su experiencia con su tutor, él o ella merece conocer, antes o después, cuáles son sus planes.

Yo opté por enfocar el tema con mi tutor lentamente. Evolución más que revolución. Lo que hice básicamente fue, a lo largo de un espacio de tiempo, ir montando el escenario dejando caer pistas sobre mi insatisfacción con mis perspectivas de una carrera académica, mis intereses en el mundo del derecho y de la empresa y las consideraciones familiares que me impedirían ocupar un puesto de investigador posdoctoral mal pagado. Ocasionalmente, ponía a prueba la disolución comentando las decisiones profesionales no tradicionales de antiguos alumnos del departamento. Finalmente, de forma deliberada no hice nada por esconder mis actividades de formación en el campo del derecho de patentes y estudiaba sin disimulo tanto el patent bar como los LSATs. Al final, fue mi tutor el que se acercó a mí para preguntarme sobre mis planes. Fue bastante colaborador, aunque aparte de las consideraciones económicas no podía realmente comprender por qué alguien podría querer "abandonar" la investigación. Y aunque sus contactos, primordialmente científicos, me han servido de bastante poco, me agrada saber que estamos unidos en el mismo bote ahora que preparamos manuscritos para publicación y la defensa de mi tesis.

Para aquellos de ustedes que se sientan todavía un poco recelosos, sugiero la siguiente estrategia general. En primer lugar, calibre la actitud general de su tutor. Trate de evaluar su grado de apertura con respecto a la noción de una carrera "alternativa". En segundo lugar, prepare a su tutor, con suavidad, para que se haga a la idea de que puede querer abandonar el barco académico dejando caer pistas sobre sus verdaderos intereses. Después, asumiendo que su tutor no le pregunta directamente, acuda a él o a ella solicitando su ayuda. En lugar de atacar la vocación académica directamente (no olvide que ésta es la elección profesional de su tutor) proclamando sus intenciones en tono grandioso, trate el asunto indirectamente pidiendo apoyo para la búsqueda de empleo. Su objetivo (dado que resulta vital para ambos mantener una relación de trabajo cordial) no es ser evasivo sino delicado, teniendo en cuenta la posibilidad de que su tutor puede no ser cooperativo. Acuérdese de dejar la típica actitud contrariada de estudiante de posgrado en la puerta. Y relájese. Piense lo que piense su jefe sobre su carrera profesional, mientras mantenga un clima de respeto y profesionalismo, sobrevivirá el mal trago. Y puede que incluso le quede tiempo para hacer novillos.

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