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1. ¡Ha
escrito un libro!
¿Genial, no? Ya tiene un libro
gordo maravilloso en su estantería
con su nombre en el lomo. Puede enseñarlo
en las fiestas, llevarlo a las entrevistas
de trabajo y, si ha sido excepcionalmente
productivo, hasta utilizarlo para prensar
flores. Una advertencia, sin embargo:
le aconsejo que nunca jamás vuelva
a leer su tesis, ya que, pasados unos
seis meses, se transforma en el equivalente
científico de sus primeras libretas
de la escuela. Cada errata le salta a
la vista y se da cuenta de que su agudísima
lógica nocturna, avivada por la
cafeína, tiene casi tanto sentido
como una película danesa de cine
de arte y ensayo.
2. Estrenar el
título de Doctor
El día después de la defensa
de mi tesis, tuve que llamar a una empresa
para pedir cierta información.
Me pidieron mi nombre y, a continuación,
llegó la pregunta inevitable: "¿Señor
o señora?". "¡DOCTORA!",
chillé. Es una sensación
única. Escribir "Dra."
por primera vez en la correspondencia,
y cambiar la firma de los correos electrónicos,
también es una excelente fuente
de emociones baratas, por lo menos durante
unos días.
3. Cambiar sus
tarjetas bancarias lo antes que humanamente
pueda
En una vena semejante, hay algo muy "oficial",
y profundamente satisfactorio, en el acto
de poder ver esas dos o tres letritas
delante de su nombre cuando muestra su
tarjeta de crédito en el supermercado
o en un restaurante. Un amigo mío,
muy confiado, fue al banco y cambió
todas sus tarjetas la mañana después
de la defensa de su tesis. Yo fui un poco
más timorata y esperé hasta
que se hubieron aceptado mis correcciones.
Simplemente asegúrese de que lo
hace, antes o después; de otro
modo, no tendrá peso cuando desee
abusar de su posición, tal y como
se describe en el siguiente apartado.
4. Más
respeto por parte de los servicios de
atención al cliente
No saben que usted no es un "doctor",
en el sentido tradicional de la palabra
(esto es, no es un profesional de la medicina),
pero es alucinante el nivel extra de atención
al cliente que se obtiene en algunos casos
cuando se posee el mencionado título.
Entre las situaciones favorables en las
que echar mano del "Dr. / Dra."
se incluirían todo tipo de negociaciones
con empresas de bienes de consumo, agentes
de viajes y hoteles. Curiosamente, mi
pareja, un verdadero doctor de sangre
y tripas, nunca viaja bajo su prefijo
profesional. Y ello por si se da la circunstancia
de que necesiten genuinamente de su intervención
cuando cruza el Atlántico. Otras
situaciones en las que no le saldría
beneficiosa la utilización del
título de Doctor incluirían
cualquier tipo de trato o negocio con
agentes comerciales, fontaneros, electricistas
y otros profesionales de este estilo.
Créame: le cobrarán el doble.
5. La envidia
de sus colegas
¡Ahora la venganza es suya! Mientras
que todos sus trajeados colegas se pavoneaban
en sus primeros puestos de trabajo y ganaban
muchísimo dinero, usted se arrastraba
por el laboratorio en vaqueros y camiseta,
lidiando con los más oscuros secretos
de la naturaleza. Sin embargo, ahora,
tres años más tarde, usted
puede llamarse Doctor, mientras que ellos
sólo acaban de deshacerse de la
etiqueta de "empleado en prácticas".
¿Tienen envidia? Por supuesto,
¡incluso los que no lo admitan!
Simplemente trate de no pensar demasiado
en cuánto más dinero tienen
éstos en comparación con
usted, ni en por qué todos viven
en confortables apartamentos mientras
que usted sigue compartiendo casa con
esa chica rara que nunca friega los platos
y con ese tipo que cubre su ventana con
papel de aluminio.
6. Su madre estará
encantada
Puede que no tenga ni la más remota
idea de a qué se dedica ("¿Entonces
todos los animales tienen ADN,
cariño?") pero estará
más que radiante cuando usted por
fin consiga esas dos o tres letritas y
coloque ese pesado volumen en su estantería.
Esto es aplicable al resto de su familia,
que probablemente también se sienta
ligeramente aliviada ante el cese de traumas,
rabietas e historias deprimentes de experimentos
fallidos. También incluímos
aquí el gozo del día de
la graduación, cuando tiene la
oportunidad de ponerse una toga infestada
de bichitos y de vanagloriarse de un lado
a otro con aspecto académico, y
así consigue que sus padres se
encarguen de pagar la comida.
7. Puede pasar
a ser investigador posdoctoral...
Un mundo místico de secretos apretones
de manos, suspiros de cansancio y la emoción
de un salario "adecuado" le
esperan al otro lado de la defensa de
su tesis. El terror asfixiante de "¡Ayuda!
Nunca voy a conseguir mi Doctorado"
que siente cada mañana cuando se
levanta, es sustituido por un "¡Ayuda!
Nunca lograré escribir un trabajo
de investigación a partir de esto".
La otra cosa buena de ser un investigador
posdoctoral es que, tras cambiarse de
laboratorio, todos los estudiantes de
posgrado nuevos le consideran, de repente,
la piedra filosofal. No necesitan saber
que sólo ha utilizado esa técnica
dos veces a lo largo de toda su vida,
ni que, de hecho, sólo le funcionó
en una ocasión. Lo malo de cambiarse
de laboratorio es que uno vuelve a sentirse
como un estudiante novato. No sabe dónde
está nada y todo se hace de forma
diferente a lo que está acostumbrado.
Necesita el triple de tiempo para realizar
hasta el más sencillo de los experimentos
porque tiene o que pedir todo el material
o extraerlo de los fondos de un armario.
Añádale a eso la perplejidad
general que trae consigo el estar trabajando
en un proyecto nuevo, posiblemente en
un campo o en un sistema totalmente diferente,
y comprobará como el efecto final
puede ser muy desconcertante.
8. ... O puede
abandonar el mundo académico, ¡por
fin!
No hay nada que supere ese sentimiento
liberador de que ha terminado algo con
éxito y de que, ahora, puede marcharse.
El periodo post-Doctorado es un momento
excelente para reflexionar sobre sus puntos
fuertes y realzar su curriculum, y con
un Doctorado debajo del brazo verá
como se le abren multitud de oportunidades.
Y si solicita empleos en el sector de
la industria científica, la posesión
de un Doctorado le conducirá más
rápidamente a una mejor posición
con respecto a aquellos que optaron por
no pasar por un periodo de tres o más
años en el molino académico.
Si la vida científica no es lo
suyo, que sepa que las habilidades y el
conocimiento adquiridos en el proceso
de obtención del título
de Doctor también le harán
un candidato más atractivo en campos
como la consultoría o la edición.
De otro modo, si no quiere abandonar la
red de seguridad de la universidad, tiene
la opción de matricularse en una
infinidad de cursos... Puede hacer un
MBA o reconvertirse profesionalmente hacia
el derecho o hacia la comunicación
científica. En Next Wave tenemos
artículos sobre muchas de estas
salidas profesionales (véanse las
diversas series monográficas).
9. Dinero, dinero,
dinero
Vivimos en un mundo para ricos, y mi primer
salario como investigador posdoctoral
me pareció una pequeña fortuna
después de vivir a base de latas
de conservas durante mis siete años
como estudiante. La remuneración
en los sectores no académicos será,
generalmente, más alta, y a menudo
representará una multlipicación
por varios centenares, con respecto a
su estipendio estudiantil. La tentación
es, por supuesto, lanzarse a la calle,
comprar miles de cosas nuevas y comer
salmón ahumado siete días
seguidos. La otra cara de la moneda es
la pérdida de los descuentos para
estudiantes y el tener que comenzar a
pagar sis préstamos bancarios (así
que aplace las compras todo lo que pueda).
Al igual que todo asalariado, se encontrará
con que, finalmente, a usted también
le toca pagar impuestos. ¡Ahora
comprendo por qué la gente se queja
tanto del gobierno!
10. Nunca tendrá
que repetirlo
¡Aaaah! ¡Esto sí que
es la gloria...!
En la actualidad,
la tesis de Kat Arney está siendo
utilizada como tope para la puerta.
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