Mis inicios
Hace once años, nada más terminar mi etapa de formación secundaria en el instituto, la Universidad Estatal de San Francisco (SFSU) me abrió las puertas de su licenciatura en cine, de cuatro años de duración. Mi orientador escolar del instituto, un ex-alumno de la SFSU, sabía que me interesaba mucho la producción cinematográfica y apoyó mi solicitud de admisión. Cuando comencé la carrera, tenías mis expectativas por las nubes. Creía que no tardaría nada en empezar a montar mis propias películas y que los productores de cine pronto detectarían mis incuestionables dotes. Pero pronto descubrí que, para tener éxito en el mundo cinematográfico, uno ha de tener o mucho talento o mucho dinero. Lamentablemente, me quedaba corta de ambas variables. Además, debido en parte a que era la primera persona de mi familia en ir a la universidad, no tenía ni idea de en qué me estaba metiendo, y creía con toda sinceridad que podría compatibilizar todas las asignaturas de un curso con un trabajo a jornada completa. ¡Ilusa de mí!
Tras tres semestres en la SFSU, pasé a ser la primera persona de mi familia tanto en ir a la universidad como en abandonarla. Lo que más me dolió de este episodio no fue tanto el hecho de desistir de los estudios, sino la preocupación de cómo este fracaso afectaría a mis hermanos pequeños. ¿Cómo podía seguir animándoles a ir a la universidad si yo misma la había dejado?
En búsqueda de mi camino
Tras mi paso por la SFSU, trabajé en varias tiendas de ropa, pero incluso entonces sabía que la vida me depararía más que montones de camisetas, listas para ser dobladas y devueltas a sus estantes. Afortunadamente, acabé trabajando de ayudante de una óptica que me inspiró a seguirle sus pasos. Como óptica en formación, vendí gafas de sol sin prescripción oftalmológica, y también aprendí a interpretar graduaciones. Mi jefa me ayudó a reexaminar mi vida obligándome a mirar dentro de mí. Su aliento me sirvió para comprender todo mi potencial.
Tras unos cuantos años de formación interna en optometría, me di cuenta de que si lo que quería era avanzar en mi profesión, tendría que completar una licenciatura universitaria. Mientras que trabajaba jornada completa, empecé a ir a clases a tiempo parcial en mi community college local, el Contra Costa College (CCC), en San Pablo, California. Mi objetivo a corto plazo era obtener un diploma de la CCC, y luego trasladar mi expediente a una universidad. Mi objetivo a largo plazo era conseguir un título en optometría.
En el CCC escogí el diploma en ciencias empresariales, porque por aquel entonces se me pasó por la cabeza la posibilidad de trabajar como gestora / administradora de ópticas, pero más adelante me cambié al programa de ciencias biológicas, para así obtener la base de conocimientos necesaria para ese futuro previamente proyectado en el campo técnico de la optometría. En el CCC, el estudiante ha de completar todas las asignaturas “troncales” del programa escogido, antes de poder trasladarse a otro centro. Para mí, esto supuso cursar cálculo y un semestre de estadística, química general, química orgánica, biología y física, además de los créditos de laboratorio de cada una de las asignaturas de ciencias. Al principio, el cúmulo de materias me atemorizaba un poco, pero estaba convencida de que lo que quería era entregarme a ellas, costase lo que costase.
En mi primer día de clase de química general, conocí a otra estudiante que no sólo me ayudó a superar la asignatura; ambas teníamos en mente transferir nuestro expediente a otra universidad y pronto forjamos una estrecha amistad. Uno de los primeros consejos que me dio fue decisivo, tanto para mi trayectoria académica como para mi auto-financiación. Ella era beneficiaria de una beca del Centro para la Excelencia en las Ciencias (Center for Science Excellence o CSE), un programa de la CCC que ayuda a los estudiantes de ciencias procedentes de minorías poco representadas, proporcionándoles asesoramiento, tutelaje y apoyo económico. Lo solicité sin mayor dilación, adjuntando mis calificaciones y cartas de recomendación, y mi candidatura fue aceptada.
El hecho de ser parte del CSE me abrió un mundo de oportunidades. Por ejemplo, era habitual que profesores de la UCB (University of California, Berkeley) viniesen a nuestra sede a reclutar a alumnos, así que pude conocer a unos cuantos docentesy, a raíz de estos contactos, matricularme de una asignatura en la UCB. También pude hacer un valioso periodo de prácticas en la Indiana School of Optometry, donde llevé a cabo investigación en óptica adaptiva y estudié el flujo sanguíneo en los capilares de la retina. En conjunto, diría que el CSE fue para mí, desde el punto de vista del apoyo proporcionado, una verdadera segunda familia compuesta por compañeros estudiantes y profesores tutores. Los administradores del programa siempre estaban disponibles para orientación y asesoramiento. Nos enseñaron a salir airosos tanto de las asignaturas de ciencias como de la vida en general. Nos inculcaron la necesidad de devolver a nuestras comunidades parte de lo recibido. Hoy por hoy, no hay nada que no haría por el CSE, y me consta que dentro de diez años seguirán ahí, para apoyarme.
Del college a la universidad. Consejos.
Completé mis estudios en el CCC y trasladé mi expediente a la UCB. Necesité un total de dos años para completar mi licenciatura en biología molecular y celular. Ahora que estoy a punto de iniciar estudios de postgrado, me gustaría compartir con ustedes lo que yo considero que ha contribuido a que mi historia académica haya sido, en conjunto, un éxito.
Los mejores consejos que he recibido han sido el dar a todo una oportunidad y el aprender a aceptar el rechazo. Nunca deje de solicitar un programa o una beca porque piense que no será seleccionado. Deje que sean los miembros del comité los que lo decidan. A menudo averiguará que no encaja en el perfil del solicitante ideal, pero esto no implica que el administrador del programa no valore su presencia. Aún cuando no sea seleccionado, aprenderá de cada experiencia y se acercará más y más al triunfo con cada nuevo intento.
Acuérdese de medir sus fuerzas y de ponerse retos sensatos. Por muy inteligente que sea, matricularse de tres asignaturas de ciencias por semestre nunca será una buena idea. El sacarse las asignaturas “fáciles” antes de nada, para luego concentrarse en las asignaturas troncales, es otra vía por la que optan muchos, pero a mi modo de ver, no tiene mucho sentido.
Permítase tener tiempo de ocio, pero no olvide que su trabajo principal es ser estudiante. Gestione su tiempo inteligentemente. Yo he tenido que aprender a decir, con educación, “Gracias, pero no gracias”, y esto me ha ayudado a mantener mi cordura y una buena media. Además, sé por experiencia que trabajar a tiempo completo e ir a la universidad resulta, a lo menos, difícil. Si puede, pida un préstamo, pero si debe trabajar a toda costa, esté preparado para hacer malabarismos con su tiempo. A lo menos, trate de encontrar un lugar de trabajo y unos jefes comprensibles.
No tema pedir ayuda. La mayoría de los colleges y universidades tienen centros de orientación y de desarrollo de destrezas a los que puede acudir gratuitamente cualquier estudiante matriculado, y los profesores también suelen tener horas de tutoría en las que estar a disposición del alumno. Podría interesarle averiguar sus temas de investigación e intereses de forma que tengan más temas de los que hablar, aparte de los estrictamente académicos. Esto le ayudará a entablar una relación duradera con ellos.
Rodéese de buena gente y nunca pierda el contacto con sus mentores. Quieren ayudarle, y se merecen poder oír sus pequeñas victorias personales. En la universidad, busque a personas nuevas genuinamente interesadas en su éxito. También este preparado para devolver parte de lo recibido: pronto verá como se convierte en un recurso valioso en su comunidad.
Habrá momentos duros. En la universidad, las asignaturas ganarán en dificultad, curso tras curso. Habrá épocas en las que sienta que está siendo castigado por haber escogido un camino con tantos baches, pero no se rinda. Debe persistir en la dificultad y terminar su licenciatura. Recuerde que hay cientos de estudiantes que darían lo que fuese por estar en su lugar. Puede que acabar le lleve más tiempo de la cuenta, pero “la estación es muy larga”. Mantenga sus niveles de concentración y obtendrá una excelente cosecha.
Mónica Piñón iniciará estudios en la UCB el otoño de 2005. Pueden ponerse en contacto con ella, escribiéndole al siguiente email: mnpinon@berkeley.edu El correo electrónico de Barton Gledhill es: bgledhill@biolink.ucsf.edu
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