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El
que el género constituya o no un
problema depende de cada cual: del perfil
personal, de las experiencias previas,
de la etapa de la trayectoria laboral
en la que cada uno se encuentre y, quizás,
del campo profesional en el que se trabaje.
Muchos de nosotros creemos fervientemente
que las cosas han tenido que evolucionar
con respecto a "los viejos tiempos",
que los hombres han cambiado y que los
empleadores tampoco son lo que eran. Las
parejas se apoyan entre sí, las
empresas practican la igualdad de oportunidades
y cualquiera puede aprovechar las posibilidades
que se le ponen delante. Y sin embargo,
las estadísticas muestran que las
mujeres están infra-remuneradas.
En el ámbito académico,
el salario anual de un profesor universitario
de Gran Bretaña es unas 6.000 libras
esterlinas más alto que el de una
profesora del mismo nivel. Las mujeres
están supra-representadas en los
contratos a corto plazo y pocas son las
que se presentan ante los organismos de
asesoramiento del programa Marco de la
Unión Europea. Estudios recientes
de la Wellcome Trust y de varios
consejos de investigación muestran
que menos mujeres que hombres solicitan
fondos de investigación, a pesar
de que, cuando lo hacen, sus solicitudes
disfrutan de similares tasas de aceptación.
¿Somos nosotras nuestro peor enemigo?
¿O son el mercado y la cultura
laboral los que está haciendo un
flaco servicio a la mujer?
Si me hubiesen preguntado,
hace tan solo unos años, acerca
del posible sexismo propio del ámbito
laboral científico, no dudo de
que lo habría cuestionado. Me imagino
habiendo dicho algo en la línea
de "las mujeres que no consigan avanzar
en sus puestos, que dejen de quejarse"
o "si no pueden aguantar el calor,
que vuelvan a la cocina". No lo voy
a negar: yo también he tenido mi
ración de "experiencias"
- tuve que soportar los chistes malos
de los técnicos sobre talento desperdiciado
y "¿para cuándo los
bebés?"... En retrospectiva,
diría que esas bromas barriobajeras
sobre trabajos para chicas frente a trabajos
para chicos siempre han sido algo sutilmente
persistente en mi vida laboral. Yo lo
comparo con un continuo frotamiento del
brazo con un dedo. No duele, ni deja huella,
pero con el paso de tiempo, empieza a
escocer. Mina la auto-confianza y agota.
Sólo recientemente - gracias a
mis conversaciones con muchas mujeres
científicas e ingenieras, juniors
y seniors - me he dado cuenta de que estas
experiencias son tanto habituales como
inaceptables. Emocionalmente desgastadoras,
no deberían en ningún caso
constituir ese plus que parece que se
añade, por defecto, al estrés
típico de cualquier trabajo.
Dejando estos problemas
concretos a un lado, existen una serie
de temas prácticos que pueden afectar
a la promoción y al ascenso de
la mujer:
" Entrar: ¿Los
tribunales de las entrevistas son mixtos?
" Avanzar: ¿Son transparentes
los comités que deciden los ascensos?
¿Y los procesos de evaluación?
" Regresar: Si las mujeres se toman
bajas profesionales y, más adelante,
quieren retomar sus carreras profesionales
científicas, es importante que
tengan acceso a programas de formación
y desarrollo, y que los sistemas establecidos
les permitan recuperar el acceso a sus
lugares de trabajo de forma que tanto
hombres como mujeres puedan compatibilizar
profesión y familia.
Comencé a
involucrarme en la Women's
Engineering Society a las pocas
semanas de haber comenzado el doctorado.
Alguien dio una pequeña presentación
sobre esta asociación en la universidad
y, a posteriori, ayudé a establecer
un grupo en nuestro campus. Organizamos
un programa formativo-comunitario de visitas
a colegios y centros. Mi especialidad,
siempre popular, era la de las energías
renovables. Quería asegurarme de
que otras jóvenes tenían
acceso a información que yo sentía
no había estado a mi alcance. Mi
interés por la redacción
científica me llevó a trabajar
en la revista de la asociación
y a asistir al congreso anual. Allí
pude conocer a algunos personajes maravillosos:
mujeres independientes, llenas de vida,
que habían disfrutado una amplia
variedad de experiencias a lo largo de
sus trayectorias profesionales y que colaboraban
en varios proyectos (creo recordar que
había uno sobre el modelaje del
habla en humanos, otro relacionado con
investigación hidrogeológica
en Liberia y otro relacionado con la construcción
de vehículos submarinos llevados
por el hombre) que me parecieron impresionantes.
Nunca me propuse
tal activismo en la promoción de
la ciencia y la ingeniería, hasta
el punto de dedicarme a ello profesionalmente.
Mi puesto actual es más el resultado
de poner en práctica toda mi experiencia
y mis habilidades adquiridas a lo largo
de los años en un área donde
quizás logre cambiar un poco las
cosas. A menudo, las actividades son llevadas
a cabo por voluntarios, ingenieros y científicos
voluntarios y mujeres ocupadísimas,
a cargo de sus familias y de puestos de
gran responsabilidad. El tiempo y el dinero
son escasos y si tenemos que enfrentarnos
tanto a la causa como al efecto de que
haya pocas mujeres que contribuyan a la
economía británica, entonces
todos debemos unir nuestras fuerzas. El
departamento
del Ministerio de Comercio e Industria
británico para la promoción
de las mujeres en las áreas de
la ciencia, la ingeniería y la
tecnología (conocido como el
SET, acrónimo de Science, Engineering
and Technology) trata de ayudar a conseguirlo
a través de:
- El desarrollo
de imágenes positivas, divertidas
y atractivas de carreras profesionales
para niñas en los campos de la
ciencia, la ingeniería y la tecnología.
- El desarrollo
de herramientas de gestión profesional,
entre las que incluiríamos el
manual de planificación profesional
Cracking
It!, dirigido a mujeres que ya han
escogido, o consideran la posibilidad
de escoger, carreras profesionales en
las áreas de la ciencia, la ingeniería
y la tecnología..
- Facilitar las
actividades organizadas por las múltiples
asociaciones, gestionadas fundamentalmente
por voluntarios, orientadas hacia la
promoción de las carreras profesionales
de ciencias, ingeniería y tecnología;
y hacia la creación de redes
de contactos de utilidad para aquellos
interesados en introducirse en este
gremio. Entre estas actividades se incluye
el desarrollo de una base de datos de
ponentes relevantes que pudiesen dar
presentaciones en colegios, y la supervisión
de un programa de tutelaje para mujeres
con carreras profesionales en los campos
que nos conciernen.
- Trabajar para
mejorar la infraestructura británica
que permita que las mujeres puedan contribuir
más y mejor a la economía
basada en el conocimiento.
Gracias a mi experiencia
tanto en el ámbito académico,
como investigadora, como en el campo de
la industria y el marketing, hoy estoy
en posesión de una serie de destrezas
y habilidades que me ayudan a alcanzar
los objetivos del Departamento SET.
Así
que, sí, existen conflictos vinculados
al género en los puestos de trabajo
de las áreas de la ciencia, la
ingeniería y la tecnología.
No voy a negarlo. Hay compañeros
de trabajo y jefes que, probablemente
si darse cuenta, guardan expectativas
acerca del papel de la mujer y su contribución.
También hay políticas concretas
que no están siendo puestas en
práctica. Los sistemas que hoy
tenemos están desarrollados por
hombres para hombres, y sobre ellos se
han ido desarrollando el entorno y la
cultura de trabajo que imperan. Y por
supuesto, también nosotras tenemos
parte de la culpa. Si hemos de defender
la valiosísima contribución
que las mujeres están llamadas
a hacer en el Reino Unido, en las áreas
de la ciencia, la ingeniería y
la tecnología, tenemos que trabajar
duro para desarrollar prácticas
y entornos de trabajo que realmente acojan
a la mujer y que hagan que sean más
las que persigan las carreras profesionales
tan gratificantes que muchas ya hemos
disfrutado.
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