|
Les
invito a conocer a tres científicas
europeas con pasados académicos
diferentes pero mucho en común:
las tres son madres y las tres están
entre las primeras beneficiarias de las
Becas de Reanudación (Restart
Fellowships) de la Organización
Europea de Biología Molecular (European
Molecular Biology Organization, EMBO),
que entraron en escena justo en el momento
en el que estas mujeres más las
necesitaban.
Junto con otras tres
mujeres que se han tomado un periodo de
descanso de la investigación de
al menos un año de duración,
Belletti, Muller y Unk tendrán
dos años de apoyo económico
- y moral - para ayudarles a regresar
al campo de la ciencia.
La importancia del
apoyo moral no puede subestimarse. "A
veces, cuando tienes un hijo, te sientes
totalmente fuera de combate", dice
Belletti, así que "es agradable
pensar que hay alguien que todavía
piensa que tienes la oportunidad de regresar
al trabajo". Unk también es
consciente de la pérdida de confianza
que a veces viene mano a mano de la decisión
de tomarse un tiempo de descanso. Acaba
de tener su tercer hijo y, de hecho, se
tomó periodos sabáticos
mucho más largos después
de los dos primeros nacimientos. Urk tranquiliza
a los científicos que estén
pensando en embarcarse en la vida familiar
diciendo "que uno nunca llega a olvidarse
de cómo se hacían sus tareas
investigadoras" aunque si que se
requiere un tiempo de adaptación
en el laboratorio para recuperar la confianza
en las propias habilidades. Destaca que,
en su caso, "esta readaptación
fue realmente rápida... Cuando
llevaba muy poco tiempo trabajando de
nuevo, era como si nunca me hubiese ausentado".
Si esto es así,
¿por qué deberían
los científicos con hijos obtener
tratamiento preferencial en la forma de
un programa de becas específico
para ellos? Según Unk, la respuesta
es obvia: el programa iguala el campo
de juego. "El problema de los demás
programas de becas es que uno lo que hace
es competir con los hombres". Estamos
hablando, por supuesto, de hombres que
nunca han interrumpido sus actividades
investigadores y que "tienen más
energía" al no verse obligados
a atender las múltiples necesidades
de los niños después de
una dura jornada de trabajo en el laboratorio.
"Los hombres tiene muchos proyectos
en manos" durante esta etapa inicial
de sus carreras profesionales, señala,
lo que coloca a los progenitores que se
han tomado un tiempo de descanso - generalmente,
las mujeres - en desventaja.
Müller, mientras
tanto, señala que, para los científicos,
la hora adecuada para permitirse una pausa
"nunca llega" así que,
a menudo, las mujeres atrasan el momento
de crear sus propias familias y lo hacen
cuando "no son precisamente jóvenes".
Lamentablemente, "las becas suelen
tener un límite de edad",
así que cuando a estas madres les
llega la hora de regresar al laboratorio,
ya no pueden solicitar la mayoría
de estas ayudas. Esto no sucede, sin embargo,
con el programa de Reanudación
de la EMBO, que carece de este tipo de
restricciones (véase el recuadro).
|
Las becas de Reanudación
de la EMBO
La
convocatoria de becas
está abierta a hombres
y a mujeres que se han tomado
un periodo de descanso de un mínimo
de un año para cuidar a
sus hijos. Los solicitantes deben
estar en posesión del título
de Doctor y haber llevado a cabo
investigación posdoctoral
antes de tomarse el periodo de
descanso de sus actividades. La
beca se puede disfrutar en cualquiera
de los 24
países miembros de
la Conferencia Europea de Biología
Molecular. El próximo plazo
para la admisión de solicitudes
es el 15 de agosto del 2003.
|
Para
Belletti, la gran ventaja del programa
es que "reconoce tus logros".
En lugar de tener que retroceder y repetir
la etapa posdoctoral, uno comienza con
un determinado nivel de independencia.
El hecho de tener "algo que realmente
me pertenece" es muy importante para
ella.
Las becas de Reanudación
no sólo están ayudando a
Belleti y a Unk a regresar al laboratorio.
También les están permitiendo
volver al mercado europeo. Ambas tuvieron
a sus últimos hijos en Estados
Unidos pero disfrutarán de las
becas en sus respectivos países:
Belletti en el Instituto Nacional del
Cáncer en Aviano (Italia) y Unk
en la Academia Húngara de las Ciencias
en Szeged.
A diferencia de la
mayor parte de las becas ofertadas por
la EMBO, el programa de Reanudación
no exige la movilidad internacional. Müller
considera que esto está bien porque
el ir de un lado a otro "es muy difícil
cuando tienes un hijo y, casi siempre,
una pareja". No obstante, a lo largo
de su vida Müller no ha escatimado
en desplazamientos por motivos profesionales.
Alemana de nacimiento, Müller ya
ha regresado al laboratorio donde trabajaba
antes de dar a luz: el Instituto Científico
San Raffaele en Milán, Italia.
Y antes de trasladarse a Italia, ya había
vivido seis años en Suecia.
Pero Müller
está descubriendo que tal internacionalismo
tiene sus desventajas a la hora de forjar
una familia. "En Italia", observa,
suele vivir en el lugar donde se crió.
Esto significa que, a menudo, las mujeres
pueden regresar al trabajo muy poco después
del parto porque "generalmente tienen
el apoyo de la familia". Sin parientes
a mano, a Müller le consuela la idea
de que, por lo menos, cuenta con un jefe
comprensivo. "Cuando llevas al niño
a la guardería, contrae todas las
enfermedades de todos los demás
niños; y no sólo él,
tú también", con lo
que uno necesita flexibilidad para poder
quedarse en casa si la situación
así lo requiere.
Pero no todo el mundo
tiene la misma suerte. Además de
confiar en que pronto haya más
organismos de financiación que
ofrezcan el mismo tipo de apoyo económico
que el programa de Reanudación
de la EMBO, las tres mujeres piensan que
las actitudes también tendrán
que cambiar si se pretende que mejore
la vida profesional de los científicos-progenitores.
Unk ha oído decir a otros investigadores
que "el buen científico debe
renunciar a la descendencia". Afortunadamente,
su actual jefa en Estados Unidos fue un
modelo de conducta contraria, habiendo
"criado a cuatro hijos" y aún
así habiendo alcanzado "el
más alto nivel". Y esto ocurrió
a pesar de beneficiarse de un nivel de
apoyo social mucho más bajo que
el que espera encontrar cuando regrese
a Hungría.
Müller compara
Italia con Suecia donde, dice, donde "las
cosas están mucho más organizadas"
con "muchas más guarderías".
También es "muy habitual"
que los padres suecos dejen una temporada
de trabajar para ayudar a criar a sus
hijos. Belletti reconoce, sin embargo,
que los varones italianos puede que no
tengan, en exclusiva, la culpa de esta
situación. "A nosotros nos
cuesta pensar eso de: "Me voy a trabajar
y dejo a mi pareja cuidando a los niños"",
admite.
Pero por ahora, simplemente
mostrando que es posible ser madre, regresar
al laboratorio y tener una carrera gratificante,
los becarios del programa de Reanudación
de la EMBO estarán poniendo su
granito de arena para cambiar actitudes.
Tanto Belletti como Müller y Unk
aspiran poder llegar a dirigir sus propios
grupos de investigación y tienen
la intención de solicitar otras
becas que puedan disfrutar pasados sus
dos años de beca EMBO, con el fin
de mantener su independencia en años
venideros. Müller confía en
que la beca que ha obtenido continuará
ayudándole durante bastante tiempo.
Después de todo, señala,
decir que la EMBO te ha concedido una
beca "da mucho prestigio", así
que no puede esperar a incluir en su currículum:
"¡La EMBO me ha seleccionado
a mí!".
|