|
Dos informes anteriores resumieron el status quo de las científicas europeas, tanto en el mundo académico como en la industria, pero ninguno de los dos tuvo en consideración la futura ampliación de la Unión. El estudio Enwise (ENlarge Women In Science to East) rellenó, efectivamente, este vacío identificando los diferentes asuntos y problemáticas que afectan a las científicas de diez antiguas naciones socialistas (Bulgaria, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia), ocho de las cuales pasarán a formar parte de la U.E. este año.
El legado comunista
Según el informe, presentado el mes pasado por el grupo de expertos Enwise al comisario europeo Philippe Busquin, las mujeres representan el 38% de la mano de obra científica en estos países, comparado con una media de tan solo un 27% en el conjunto de los actuales estados miembros de la Unión. Esta mejor representación femenina – señala el informe - es el legado del régimen comunista, bajo el cual una serie de políticas de género otorgaban “derecho en igualdad de condiciones y obligación a un empleo a tiempo completo, además de acceso equitativo a la educación”, junto con servicios de guardería y apoyo estatal para las madres trabajadoras.
El informe también desvela que las científicas de los países Enwise - que han estado participando en actividades europeas desde el comienzo de la década de los noventa – son, en conjunto, más proactivas que sus homólogas occidentales. De todos los “expertos externos” que se ofrecieron para evaluar las propuestas de proyectos europeos, un 34% de los procedentes de los países candidatos son mujeres; frente a un 22% de los originarios de los actuales estados miembros.
No obstante, las estadísticas recogidas por el grupo Enwise también sacaron a la luz algunas tendencias menos optimistas. Para empezar, las mujeres tienden a verse relegadas a puestos académicos de menor rango que sus colegas varones. Aunque las mujeres representan un 54% de las plantillas docentes universitarias, es tres veces – de media – menos probable que lleguen a la cima de la pirámide que los hombres (seis veces menos probable en Eslovaquia y Lituania). Polonia y Eslovenia se revelan como los países más amistosos hacia las féminas: los hombres sólo tienen el doble de posibilidades que las mujeres de lograr puestos académicos superiores. De todas formas, uno no tiene que viajar hacia el Este para encontrarse con investigadoras incapaces de ir ascendiendo en la jerarquía académica. De hecho, la situación de las mujeres en los actuales estados miembros es muy semejante: por lo general, los varones tienen un 2.9 más de posibilidades que las mujeres de lograr los mejores puestos universitarios.
El informe también desvela que las mujeres de los países Enwise tienden a quedar confinadas a los proyectos menos prometedores y peor financiados. “Las mujeres van siendo exprimidas de los sistemas de I+D fuertes y competitivos, e incorporándose a las plantillas de refuerzo de los proyectos de menor inversión”, subraya el estudio. Y no sólo eso: cuanto menor es la población investigadora de un país, y menor el gasto en I+D por investigador, mayor es la proporción de científicas, siendo los estados bálticos, Bulgaria y Rumania los países con el mayor número de investigadoras.
Este descubrimiento se le atribuye a la reciente transición de los países Enwise a la economía de mercado. Tanto el repentino y agudo encogimiento de los fondos para la investigación, como el declive de la industria militar, previamente tan dominante, contribuyeron a la disminución de los puestos laborales para científicos. “Aunque este cambio afectó tanto a científicos como a científicas, las consecuencias de la transición dejaron a la mujer en una posición mucho más vulnerable”, concluye el informe. El Grupo de Expertos teme que la situación se perpetúe, y que las mujeres jóvenes tengan más posibilidades de perder las oportunidades investigadoras que vayan surgiendo, debido a su confinamiento en áreas de investigación consideradas “periféricas”.
Familia y oportunidades de investigación
El año pasado, el grupo Enwise organizó un seminario, con vistas a que sirviese de plataforma desde la cual los jóvenes científicos de los países del Este de Europa pudiesen expresar sus preocupaciones. Es interesante anotar que varios de los temas problemáticos que salieron a la luz en este foro inquietan de igual modo a los científicos de Europa Occidental. Uno de los asuntos en los que más se hizo hincapié fue el conflicto familiar – profesional al que se ven metidas las mujeres, cuando a menudo chocan la edad vital a la que desean comenzar a forjar sus propias familias con el periodo clave de establecimiento profesional.
Otros temas que se discutieron estaban más relacionados con la situación específica de los jóvenes científicos en los países Enwise: si regresar o no a sus países de origen después de trabajar un periodo en el extranjero, por ejemplo. Entre las razones citadas que podrían justificar una decisión de no retorno estarían un clima económico o político desfavorable, salarios e infraestructuras pobres, falta de estímulo y reconocimiento intelectual y, sobre todo, la falta de oportunidades.
En la otra cara de la moneda, estaría un deseo de contribuir al desarrollo del país de origen, mediante la aplicación de los conocimientos y la experiencia adquiridos en el extranjero. De todas formas, “existe un temor fuerte por parte de los científicos de más edad, que te perciben como mejor que ellos, por el hecho de haber adquirido conocimientos nuevos fuera, haber sido aceptada en una institución anfitriona y haber establecido muchos contactos”, señaló una investigadora de treinta y seis años de Eslovenia.
Para ayudar a las mujeres de los países candidatos, tanto en casa como en el Área Investigadora Europea, el informe propone una serie de recomendaciones. En concreto, el Grupo de Expertos desearía que los jóvenes científicos se viesen más apoyados mediante programas de integración, nuevas convocatorias de becas y más oportunidades de movilidad, además de a través de la creación de una Red de Jóvenes Científicos Europeos.
El Grupo de Expertos Enwise también hace un llamamiento a las instituciones europeas a que hagan todo lo posible por fomentar la igualdad de género, actualizar las infraestructuras investigadoras y difundir la información que estuviese en sus manos relativa a actividades organizadas en el ámbito comunitario y de financiación. La formación y el tutelaje animarían a las mujeres a presentar propuestas de becas y a formar parte de los grupos FP6 de financiación, sugiere el Grupo de Expertos. A la vez, los centros de contacto nacionales y las organizaciones profesionales les otorgarían una plataforma desde la que trabajar, y les ayudarían a formar vínculos estratégicos entre Europa Oriental y Occidental y los Balcanes. Un centro de estas características será inaugurado en Praga inminentemente.
|