Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 10: ¿Ya voy en el segundo año?

MICELLA PHOENIX DeWHYSE
ESTADOS UNIDOS

25 DE OCTUBRE, 2002

Ya pasado un año y, si Dios quiere, sólo me quedan cuatro para acabar. Es increíble lo rápido que pasa el tiempo. He conseguido el título de Máster (aunque todavía no lo he enmarcado) y estoy profundamente sumergida en mi investigación, aunque cada pocos meses tengo que subir a la superficie para hacer algún que otro examen eliminatorio.

Poco a poco me he habituado a ser una ayudante de investigación a jornada completa: 60 o más horas semanales de trabajo en el laboratorio, sin clases ni ayudantías... y la presencia "demasiado" constante de Jeff (mi tutor) con su eterna pregunta: "¿Qué tal va todo?". Ya no siento la tremenda frustración de este verano y ya no tengo la sensación de que trabajo en vano. De hecho, mi tutor se alegró bastante con algunos de mis resultados, aunque siempre parece que nunca hago lo suficiente y que tendría que haber hecho todo ayer.

Estoy aprendiendo a congeniar con las frustraciones de la investigación: mostrando agradecimiento cada vez que algo funciona y no tomándome cada fracaso a título personal. Con la ayuda de doctorandos más veteranos, he llegado a aceptar mi vida como investigadora - esa lucha constante hacia un objetivo en ocasiones bien definido pero siempre escurridizo y difícil de alcanzar. Muy gradualmente, me aproximo al final - pero ahora tengo otra meta inmediata más: la obtención de datos publicables.

En mi época del instituto (High School), y más tarde, cuando era estudiante de licenciatura y trabajaba en laboratorios de investigación, no acababa de entender toda la preparación que hay detrás de cada experimento. Sin embargo, disfrutaba del trabajo y seguía adelante porque pensaba que podía con ello, y punto. Sólo ahora veo toda la planificación, los cambios de sentido, las maniobras incorrectas, los datos y los resultados no concluyentes, el equipo que no funciona y la locura generalizada que rodea a la investigación seria. Pero si todo fuese fácil, si todo saliese bien a la primera, si todo fuese fácilmente interpretable y diese resultados reproducibles, no estaríamos hablando de investigación.

Ahora aprecio mucho todas estas cosas. En la facultad donde me licencié solíamos decir lo siguiente: en el colegio se aprende el alfabeto, en el instituto se aprende a formar palabras, en la facultad a construir frases y en el Doctorado se aprende a construir párrafos y a escribir historias. Cada uno de nosotros tiene una historia que contar y, en la mía, la investigación poco a poco va saliendo adelante... Ahora mismo estoy ocupada juntando las frases para que tengan sentido. Supongo que siempre quise ser cuentacuentos, así que ésta es mi oportunidad.

Ahora que comienza un nuevo curso académico les voy a poner un poco al día con respecto a todo lo que les conté el año pasado.

¿Recuerdan al aislamiento al que me refería en el Capítulo 1 y en el Capítulo 2? Las cosas han mejorado considerablemente a lo largo del año. Ahora tengo un grupo grande de colegas, tanto de dentro como de fuera del Departamento y nos vemos continuamente en búsqueda de apoyo moral. Desde que me trasladé a vivir con Stacey y Raphael, dos de mis amigos, todo es maravilloso. Después de un largo día inmersa en trabajos, técnicas y productos químicos, el encontrarme con ellos al llegar a casa hace que mi vida sea un poco más humana. Aunque no nos vemos gran cosa (ellos también se están doctorando), nos hemos apoyado mucho mutuamente. Todavía sigo yendo a la iglesia cada domingo para formarme espiritualmente; si no voy, me pongo malhumorada, por lo que sé que para mí resulta esencial.

Desafortunadamente, mi compromiso con el gimnasio ha ido a menos, a pesar de que me consta que me viene bien. Lo retomaré pronto; simplemente tengo que dejar de abrazar la almohada cada mañana. Ahora mismo, lo que me cuesta más es encontrar el equilibrio necesario entre el trabajo y el ocio que me permita llevar bien las jornadas agotadoras. Últimamente, me dedico a trabajar todo lo que puedo de lunes a viernes y trato de reservar casi todo el fin de semana para mí.

En cuanto a los exámenes eliminatorios a los que me referí en el Capítulo 3 y en el Capítulo 7, sólo me quedan dos por aprobar. Suspender aquellos dos en mi primera etapa no fue, por lo tanto, el fin del mundo, aunque mentiría si dijese que no me fastidió bastante. El mantenerme fiel a la lista de consejos para el estudio que describí en el Capítulo tres me ayuda y, si Dios quiere, en unos pocos meses podré decirles que he completado todos mis exámenes eliminatorios.

Las reglas del juego
Perspectiva y perseverancia:
El único camino válido

A menudo, cuando hemos conseguido mucho en todas las demás esferas de nuestra vida, nos tomamos las dificultades con las que nos topamos en nuestra investigación a título personal. Las vemos como ofensas: yo planifiqué el experimento, yo revisé todo lo escrito sobre el tema, yo preparé todo perfectamente y ¡todavía no funciona! Pasé un verano agónico y frustrante porque la mayor parte de mi trabajo no era productivo. Para mí, es importante el tratar de mantener la perspectiva y el perseverar. Si esto fuese fácil, todo el mundo lo haría, pero se llama investigación y en inglés "RE search" por una razón (o cuatro, más bien): ¡RE-hacer, Re-trabajar, RE-hacer y RE-pensar!

Mi "familia del laboratorio", que describí en el Capítulo 4, ha cambiado considerablemente. Tim, el californiano, nos abandonó, para incorporarse a un equipo dirigido por otro investigador, y se unió Sabir, un doctorando de segundo año que se cambió de grupo. Sabir es el primer estudiante extranjero de la familia, aunque estoy convencida de que habrá más. Siempre me ha gustado trabajar con gente de lejos, y todas las interacciones que he tenido con Sabir han sido un verdadero placer. Se toma todo mucho más en serio que Tim, trabaja horas "vampíricas" y está estudiando simultáneamente un Máster en otro Departamento. ¡Vaya...!

En la actualidad coordino el trabajo de los alumnos de licenciatura que colaboran en el laboratorio. Cada mañana se dirigen a mí y yo se los asigno a Daphne o a Laura o a mí misma para el resto del día. Hasta ahora, Ben y Jiao están trabajando bien. La verdad es que este tipo de tarea con alumnos de licenciatura debería ser considerado equivalente a un trabajo como ayudante de profesor...

Y luego está Jeff. Después de observarle atentamente, he concluido que su parcialidad a favor de los hombres (y en detrimento de las mujeres) estaba más basada en resultados que en una cuestión de género (véase el Capítulo 8). Tim abandonó nuestro grupo por varias razones - Jeff no paraba de decirle que tenía que trabajar con más empeño pero, a la vez, su interés en el trabajo disminuía. En cuanto a mí, me da la sensación de que mientras salga exhausta del laboratorio, Jeff está convencido de que trabajo con la intensidad suficiente.

En cuanto al escándalo de plagio que narré en el Capítulo 6, acabamos perdiendo a algunos de nuestros compañeros. No quedó claro si se les animó a abandonar el programa o no, pero no creemos que les hubiesen echado. Sí que sabemos que dos estudiantes de otro grupo fueron, efectivamente, expulsados. Debo admitir que todo este incidente me ha dejado un mal sabor de boca.

Al final, debo reconocer que he perseverado. Y por el momento, me siento de nuevo en la cresta de la ola, en lugar de aplastada por ella. Hasta luego, amigos...

Pueden ponerse en contacto con Micella escribiéndole a Micella_Phoenix_deWhyse@hotmail.com

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado.

 

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa