|
Poco
a poco me he habituado a ser una ayudante
de investigación a jornada completa:
60 o más horas semanales de trabajo
en el laboratorio, sin clases ni ayudantías...
y la presencia "demasiado" constante
de Jeff (mi tutor) con su eterna pregunta:
"¿Qué tal va todo?".
Ya no siento la tremenda frustración
de este verano y ya no tengo la sensación
de que trabajo en vano. De hecho, mi tutor
se alegró bastante con algunos
de mis resultados, aunque siempre parece
que nunca hago lo suficiente y que tendría
que haber hecho todo ayer.
Estoy aprendiendo
a congeniar con las frustraciones de la
investigación: mostrando agradecimiento
cada vez que algo funciona y no tomándome
cada fracaso a título personal.
Con la ayuda de doctorandos más
veteranos, he llegado a aceptar mi vida
como investigadora - esa lucha constante
hacia un objetivo en ocasiones bien definido
pero siempre escurridizo y difícil
de alcanzar. Muy gradualmente, me aproximo
al final - pero ahora tengo otra meta
inmediata más: la obtención
de datos publicables.
En mi época
del instituto (High School), y
más tarde, cuando era estudiante
de licenciatura y trabajaba en laboratorios
de investigación, no acababa de
entender toda la preparación que
hay detrás de cada experimento.
Sin embargo, disfrutaba del trabajo y
seguía adelante porque pensaba
que podía con ello, y punto. Sólo
ahora veo toda la planificación,
los cambios de sentido, las maniobras
incorrectas, los datos y los resultados
no concluyentes, el equipo que no funciona
y la locura generalizada que rodea a la
investigación seria. Pero si todo
fuese fácil, si todo saliese bien
a la primera, si todo fuese fácilmente
interpretable y diese resultados reproducibles,
no estaríamos hablando de investigación.
Ahora aprecio mucho
todas estas cosas. En la facultad donde
me licencié solíamos decir
lo siguiente: en el colegio se aprende
el alfabeto, en el instituto se aprende
a formar palabras, en la facultad a construir
frases y en el Doctorado se aprende a
construir párrafos y a escribir
historias. Cada uno de nosotros tiene
una historia que contar y, en la mía,
la investigación poco a poco va
saliendo adelante... Ahora mismo estoy
ocupada juntando las frases para que tengan
sentido. Supongo que siempre quise ser
cuentacuentos, así que ésta
es mi oportunidad.
Ahora que comienza
un nuevo curso académico les voy
a poner un poco al día con respecto
a todo lo que les conté el año
pasado.
¿Recuerdan
al aislamiento al que me refería
en el Capítulo 1 y en el Capítulo
2? Las cosas han mejorado considerablemente
a lo largo del año. Ahora tengo
un grupo grande de colegas, tanto de dentro
como de fuera del Departamento y nos vemos
continuamente en búsqueda de apoyo
moral. Desde que me trasladé a
vivir con Stacey y Raphael, dos de mis
amigos, todo es maravilloso. Después
de un largo día inmersa en trabajos,
técnicas y productos químicos,
el encontrarme con ellos al llegar a casa
hace que mi vida sea un poco más
humana. Aunque no nos vemos gran cosa
(ellos también se están
doctorando), nos hemos apoyado mucho mutuamente.
Todavía sigo yendo a la iglesia
cada domingo para formarme espiritualmente;
si no voy, me pongo malhumorada, por lo
que sé que para mí resulta
esencial.
Desafortunadamente,
mi compromiso con el gimnasio ha ido a
menos, a pesar de que me consta que me
viene bien. Lo retomaré pronto;
simplemente tengo que dejar de abrazar
la almohada cada mañana. Ahora
mismo, lo que me cuesta más es
encontrar el equilibrio necesario entre
el trabajo y el ocio que me permita llevar
bien las jornadas agotadoras. Últimamente,
me dedico a trabajar todo lo que puedo
de lunes a viernes y trato de reservar
casi todo el fin de semana para mí.
En cuanto a los exámenes
eliminatorios a los que me referí
en el Capítulo
3 y en el Capítulo
7, sólo me quedan dos por aprobar.
Suspender aquellos dos en mi primera etapa
no fue, por lo tanto, el fin del mundo,
aunque mentiría si dijese que no
me fastidió bastante. El mantenerme
fiel a la lista de consejos para el estudio
que describí en el Capítulo
tres me ayuda y, si Dios quiere, en unos
pocos meses podré decirles que
he completado todos mis exámenes
eliminatorios.
Las reglas del
juego
Perspectiva y perseverancia:
El único camino válido
A menudo, cuando
hemos conseguido mucho en todas las demás
esferas de nuestra vida, nos tomamos las
dificultades con las que nos topamos en
nuestra investigación a título
personal. Las vemos como ofensas: yo planifiqué
el experimento, yo revisé todo
lo escrito sobre el tema, yo preparé
todo perfectamente y ¡todavía
no funciona! Pasé un verano agónico
y frustrante porque la mayor parte de
mi trabajo no era productivo. Para mí,
es importante el tratar de mantener la
perspectiva y el perseverar. Si esto fuese
fácil, todo el mundo lo haría,
pero se llama investigación y en
inglés "RE search" por
una razón (o cuatro, más
bien): ¡RE-hacer, Re-trabajar, RE-hacer
y RE-pensar!
Mi "familia
del laboratorio", que describí
en el Capítulo
4, ha cambiado considerablemente.
Tim, el californiano, nos abandonó,
para incorporarse a un equipo dirigido
por otro investigador, y se unió
Sabir, un doctorando de segundo año
que se cambió de grupo. Sabir es
el primer estudiante extranjero de la
familia, aunque estoy convencida de que
habrá más. Siempre me ha
gustado trabajar con gente de lejos, y
todas las interacciones que he tenido
con Sabir han sido un verdadero placer.
Se toma todo mucho más en serio
que Tim, trabaja horas "vampíricas"
y está estudiando simultáneamente
un Máster en otro Departamento.
¡Vaya...!
En la actualidad
coordino el trabajo de los alumnos de
licenciatura que colaboran en el laboratorio.
Cada mañana se dirigen a mí
y yo se los asigno a Daphne o a Laura
o a mí misma para el resto del
día. Hasta ahora, Ben y Jiao están
trabajando bien. La verdad es que este
tipo de tarea con alumnos de licenciatura
debería ser considerado equivalente
a un trabajo como ayudante de profesor...
Y luego está
Jeff. Después de observarle atentamente,
he concluido que su parcialidad a favor
de los hombres (y en detrimento de las
mujeres) estaba más basada en resultados
que en una cuestión de género
(véase el Capítulo
8). Tim abandonó nuestro grupo
por varias razones - Jeff no paraba de
decirle que tenía que trabajar
con más empeño pero, a la
vez, su interés en el trabajo disminuía.
En cuanto a mí, me da la sensación
de que mientras salga exhausta del laboratorio,
Jeff está convencido de que trabajo
con la intensidad suficiente.
En cuanto al escándalo
de plagio que narré en el Capítulo
6, acabamos perdiendo a algunos de
nuestros compañeros. No quedó
claro si se les animó a abandonar
el programa o no, pero no creemos que
les hubiesen echado. Sí que sabemos
que dos estudiantes de otro grupo fueron,
efectivamente, expulsados. Debo admitir
que todo este incidente me ha dejado un
mal sabor de boca.
Al final, debo reconocer
que he perseverado. Y por el momento,
me siento de nuevo en la cresta de la
ola, en lugar de aplastada por ella. Hasta
luego, amigos...
Pueden ponerse
en contacto con Micella escribiéndole
a Micella_Phoenix_deWhyse@hotmail.com
Las aventuras
de Micella Phoenix DeWhyse en el programa
de Doctorado.
|