| Hablando
de nervios, algo me ha preocupado bastante
últimamente. Jeff, mi supervisor,
perece que trata a los hombres del grupo
de manera diferente a las mujeres. No es
algo público y manifiesto, sino algo
que trasluce en lo que dice a cada cual.
Tal vez sea cómo percibimos lo que
dice.
Algunas veces me
pregunto si ser mujer me hace más
sensible frente al resto de las personas.
Aún no me he aclarado con respecto
a esto. De hecho, he pasado la mayor parte
de mi vida sin pensar que soy "una
mujer en el ámbito científico".
En general, siempre me ha preocupado más
el hecho de pertenecer a una comunidad
minoritaria (la afroamericana), con lo
que mi sensibilidad siempre se ha enfocado
más hacia los prejuicios raciales
que hacia los de género. Me temo
que, a partir de ahora, también
tendré que montar los otros detectores.
De manera específica,
me da la sensación de que Jeff
es más rápido a la hora
de montar líos o criticar a las
mujeres, mientras que los hombres no se
llevan la consiguiente reprimenda cuando
trabajan menos de 40 horas semanales o
desaparecen del laboratorio sin permiso.
No quiero precipitarme en mis conclusiones;
le concedo a Jeff el beneficio de la duda.
Pero se está haciendo muy difícil.
No tengo tiempo para relaciones hostiles,
especialmente con mi supervisor.
En su favor he de
decir que Jeff trata siempre de servir
de apoyo (después de mi disgusto
al suspender varios exámenes eliminatorios).
Por otro lado, el mismo día que
tuvimos esta conversación, cuando
le pregunté si podía marcharme
unos días para estudiar, se puso
nervioso y me dijo, "Bien, no puedo
retenerte, ¿pero en qué
momento digo no?". Me he dejado las
posaderas durante todo el verano intentando
que algo funcionase. He estado trabajando
de 50 a 60 horas cuando otras personas
apenas llegan a las 40. En fin...
La diferencia podría
estar en mis datos. O podría estar
en mi sexo. En primer lugar pensé
que era una cuestión de resultados.
Hemos logrado algunos, pero mucho de lo
que deseábamos que funcionase este
verano simplemente no lo ha hecho. O quizás,
sólo quizás, no le riñe
a los hombres del grupo cuando no han
cumplido con su horario.
Lo divertido del
caso es que nos ha dicho a Daphne, a Laura
y a mí que el grupo no está
rindiendo a plena capacidad. Nosotras
tres hemos dedicado tiempo y esfuerzo
considerables. Dicho esto, me doy cuenta
perfectamente de que el número
de horas trabajadas no está en
relación directa con el volumen
de trabajo efectivo ni con los resultados
obtenidos. Y cuando el trabajo es intensivamente
experimental y depende de la química,
cualquier cosa que pueda ir mal, lo hará,
y nada de lo que quieras que funcione
lo hará. Es realmente frustrante
porque Jeff debería comprenderlo,
pero no parece que lo haga.
Le pregunté
al resto de mujeres del departamento sobre
este aspecto. Algunas han reparado en
que los supervisores masculinos parecen
tratarlas de modo un poco diferente. Yo
estoy por la comprensión del individuo
y por el trato a cada estudiante según
sus necesidades. Pero tratamiento general
para un género, no; con esto no
estoy de acuerdo.
Me parecen bien las
expectativas de Jeff respecto a nuestro
trabajo y que quiera implicarse en nuestro
trabajo. Simplemente no creo que deba
esperar más de los estrógenos,
y eso es lo que parece.
Todavía no
he hablado de esto con Jeff. Es un terreno
muy sensible y debo asegurarme de que
no sea mi propio barrunto, sino que la
situación sea una realidad palpable.
Mi propio displacer lo único que
hace es incomodarme. Hasta que no diga
nada sobre ello, él no va a saberlo.
Voy a tener algunas conversaciones con
mis mentoras para conocer su perspectiva
de los problemas de género y cómo
manejarlos adecuadamente. Pero mi instinto
me ordena estar atenta y aguardar el momento.
No me malinterpreten.
No creo que Jefe exhiba esas cualidades
a propósito. Sólo parece
haber una molesta corriente subterránea
fluyendo.
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Las reglas del juego: sobre el
género y la ciencia
Reconozco
que todo lo anterior refleja un
tratamiento algo ligero de mis
propias preocupaciones respecto
a ser una mujer en el ámbito
científico. Hay muchas
organizaciones y sitios Web relacionados
con dicho aspecto. Y si usted
es varón, esto de ninguna
manera significa que no deba tener
en cuenta el género en
la ciencia. Al contrario, el aumentar
su nivel de sensibilidad mejora
la vida de todos los que le rodean.
La excelencia
científica surge de la
diversidad de pensamiento y acción.
El progreso científico
sucede cuando mentes diversas
de todo el mundo se unen para
colaborar. Casi siempre dichas
mentes eran masculinas, pero los
tiempos han cambiado considerablemente
desde que Rosalind Franklin elucidó
la estructura tridimensional del
ADN y Watson y Crick se quedaron
con la exclusiva. Watson y Crick
no reconocieron la contribución
de Franklin en su historia, y
fue excluida de los artículos
publicados en Nature y
otras publicaciones. Franklin,
que murió de cáncer
antes de que se reconociera su
contribución al descubrimiento
de la estructura del ADN, no recibió
el premio Nobel porque no se concede
a título póstumo.
Debemos continuar
reconociendo la contribución
de todos los miembros de la comunidad
científica y no permitir
que ciertos individuos, a sabiendas
o ignorándolo, marginen
a científicos emprendedores
que no encajan en el estereotipo
de Hollywood: blancos, varones,
timoratos, ineptos para la vida
social y equipados con gafas y
protector para no manchar de tinta
el bolsillo de la camisa.
Todos los
científicos necesitan apoyo
y recursos; aquí van unos
cuantos para científicas:
- Asociación
de Mujeres de Ciencia
- MentorNet
En Next Wave
también tenemos algunos
artículos relacionados:
- Mujeres
sin permanencia
- El meollo de la cuestión
- Recursos para "las mujeres
de ciencia".
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Gracias de todo corazón a quienes
me enviaron amables sugerencias y correos
electrónicos en relación
a mi crisis de confianza. Aprobé
el último eliminatorio que hice,
con lo que las cosas parecen mejorar un
poco. Recibí algunos consejos adicionales
de estudiantes compañeros y de
profesionales del ramo (esto es: de quienes
han acabado con el proceso). Se los expongo
a continuación:
- Si una pregunta
o sección del examen que fuemal
provenía de un profesor en particular,
es preciso que busquemos a esa persona.
No nos dará la respuesta en sí,
pero nos puede poner en la dirección
adecuada para poder superar la próxima
ronda. Y si la pregunta no la escribió
ningún profesor en concreto,
se debe encontrar a alguien con conocimientos
en el área y ver lo que esa persona
piensa de nuestras respuestas para ver
si se cometen errores por descuido.
- Si es posible,
hay que llegar a un acuerdo con el Departamento
para asistir a una clase como oyente
para compensar el mal examen.
- ¿A
quién le importa cuántos
intentos son necesarios? ¿A quién
le importa cuánto dura? Menos
de un 10% de la población del
país tiene el grado de doctor
y hay una razón subyacente: es
difícil.
- Es necesario congratularse
por tener el valor suficiente para dedicarle
el mejor intento. Hay que seguir trabajando
y al final llegará el resultado.
Cuando se ha de lidiar
con trabajos de laboratorio que no cooperan:
- Se debe fijar
un plazo límite. "Estos
experimentos no han funcionado en febrero,
pero cuando llegue el 1 de marzo las
cosas van a mejorar". Si esto funciona
con los jugadores de béisbol,
entonces hará maravillas con
los estudiantes de doctorado.
- Las "ofrendas
al laboratorio" pueden ayudar en
ocasiones y son excelentes para aliviar
el estrés. Uno de mis corresponsales
me relató la ofrenda de un donut
de chocolate ante el altar de un mechero
Bunsen y dejarlo por ahí para
probar que había congraciado
a los dioses. Sus experimentos comenzaron
a irle muy bien después de eso.
En general:
- Hemos pasado por
la universidad; no nos vamos a quedar
sin casa o sin trabajo si esto no funciona.
Y si funciona, podremos recordar estos
tiempos y estar orgullosos de haber
sobrevivido.
Pueden ponerse en contacto con la autora
escribiéndole a: Micella_Phonix_deWhyse@hotmail.com.
Las aventuras de
Micella Phoenix DeWhyse en el programa
de Doctorado.
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