Ahora se avecina otro obstáculo: la defensa de mi propuesta de tesis frente a mi pelotón de ejecución, digo... mi comité. Estaría genial que pudiese presentar el documento escrito – tal y como lo he hecho - y luego seguir con mi vida, punto final, pero no: ahora me toca estar de pie delante de mi comité, yo contra sus tres miembros, hasta que consiga defender la línea de trabajo que he propuesto.
¿Sudor frío?
A muchos de entre ustedes, lectores, y especialmente a los más introvertidos, les semi-aterra (¿a que sí?) la simple idea de tener que hablar delante de otros. Y más les asusta todavía – cual la peor de las pesadillas – ese pensamiento odioso de tener que estar de pie frente a un panel de expertos, para hablar de asuntos científicos, a sabiendas de que es probable que cualquier de ellos esté más al tanto del tema en cuestión que usted. Aún estando bien preparado (porque probablemente lo esté: poco más ha hecho últimamente), simplemente no tiene ni idea de qué es lo que podrán preguntarle.
Y aunque se trata de su propuesta de investigación, el temor a no poder responder a una pregunta del comité, a no conocer las respuestas a las preguntas que debería saber, a tropezar en su razonamiento – o con los cordones de sus zapatos – y de parecer un impostor, es REAL. Es lo suficientemente real como para perder el sueño. Es lo suficientemente real como para hacerle perder peso, o ganarlo, a causa del estrés. Es un temor lo suficientemente real como para forzarle a la seclusión en esos días previos a su presentación. Pero es un temor que ha de ser superado.
Sepa que lograr estructurar sus frases de forma que constituyan un discurso ordenado, capaz de transmitir los objetivos de su investigación a un comité que puede haber leído su propuesta (o no), es posible. Con la actitud adecuada, puede hasta ser divertido (o eso he oído). Anímese: sobrevivirá. Puede que salga un poquito arañado del proceso. Pero no olvide que las pesadillas y los ataques de ansiedad no le durarán ni toda la vida ni el resto de su etapa de doctorado: estas heridas se le curarán, seguro.
A continuación, les expongo una serie de puntos que deberá recordar cuando esté preparando su presentación (la de la propuesta de tesis, pero también cualquier otra):
- Preparación: dese tiempo suficiente.
- Cuente una historia: dele al comité algo a lo que agarrarse. Si comienza su presentación refiriéndose a la motivación que le impulsó a emprender su proyecto, o a sus objetivos últimos, evitará que alguien del comité le pare y le diga: “¿Y para qué sirve todo esto?”. Puede que haya más de una historia detrás de su investigación, pero no trate de contarlas todas: escoja la mejor.
- Que todo fluya: el comprender cómo está relacionada cada una de sus transparencias con su presentación, NO garantiza que su comité vea dicha conexión. Si consigue que su presentación fluya en una dirección lógica, y planta señales informativas en intervalos regulares, puede que evite que su comité le haga demasiadas preguntas, que pudiesen lograr que su discurso tomase un giro inadecuado.
- Evite la complejidad excesiva: los miembros de su comité han asistido a muchas otras defensas de tesis y de propuestas de tesis. No trate de impresionarles dándoles a entender lo fabuloso o fabulosa que usted es: podría salirle el tiro por la culata. ¿De verdad quiere derivar la ecuación que ha puesto en pantalla? No lo creo. Deje de pretender que lo sabe todo: los miembros de su comité podrán ver lo que hay detrás de su farsa. La mejor manera de impresionar a su comité es esforzarse por no confundirles: se sentrán bien con ellos mismos, y a la vez quedarán convencidos de que sabe de lo que habla. No lo olvide: la humildad y la simplicidad son fundamentales.
- Tampoco caiga en la simplonería: su presentación debe mostrar rigor científico. Si deja muchas cosas en el aire, sin explicar, es probable que le hagan preguntas difíciles que pueda no saber cómo responder correctamente. A los científicos les gusta la simplicidad, pero también los datos. Es su tarea decidir qué datos son los más importantes, y presentarlos, y asegurarse de que el comité sabe que estos datos están apoyados enotros, que también conoce (aunque no hable de ellos). Este equilibrio es clave.
- Transiciones claras: si necesita una transparencia introductoria para cada sección, utilícela, no lo dude. Haga uso de ilustraciones o diagramas, de forma que cada transparencia se vea completa, consistente, y no contenga sólo cinco o diez palabras desnudas. Si una transparencia sólo contiene palabras, le compensa decir esas palabras, sin más, y eliminar esa transparencia obsoleta.
- Ilustraciones: hablando de dibujos y diagramas, en cierta manera esto es como parvulario. A los adultos también les gustan los dibujos bien hechos. Si sus transparencias contienen demasiadas palabras y números, su público desconectará. Los gráficos elaborados, los diagramas y otras imágenes conceptuales basadas en datos le ayudarán a captar la atención de su auditorio en torno a las cuestiones clave. Le interesa que su público se emocione con lo que dice, no que se duerma.
- Cuente siempre con información de reserva: el hecho de que tenga un diagrama listo, no quiere decir que tenga que usarlo. Guárdelo a mano, por si acaso. Y si le hacen “la pregunta”, recurra a él. Haga esto unas cuantas veces y su comité saldrá de la sala pensando que su pozo de información es profundo (i.e. que tiene muchos más datos en reserva que los que ha mostrado). Si logra crear este efecto habrá triunfado.
Sobre las transparencias, claras y legibles:
- Tamaño de la letra: si tiene que forzar los ojos desde el fondo de la sala para leer las transparencias, entonces quiere decir que el tamaño de letra que está utilizando es demasiado pequeño. Y si tiene que entornar la vista para leerlas desde la primera fila de la sala, idem. Por el contrario, si una palabra ocupa toda una línea de la transparencia, entonces es que se ha pasado con el tamaño de la fuente.
- Color: el hecho de que tenga todos los colores del arco iris a su disposición no le da permiso a utilizarlos. Limítese a los colores clásicos, y si alguno de los miembros de su comité es daltónico, intente tenerlo en cuenta.
- Gráficos, escalas y leyendas: ¿Qué información aporta el gráfico? ¿Ha marcado claramente cada uno de sus ejes?¿Especifica las medidas utilizadas? ¿Son legibles los incrementos? ¿Están explicados todos los símbolos utilizados? Cuando compara los valores de dos gráficas, ¿utilizan ambas la misma escala? Sé que todo esto parece obvio, pero he visto muchas presentaciones con gráficos ilegibles, sin sentido. ¡Venga, gente! Hoy por hoy todo el mundo tiene acceso a software de procesamiento de datos. ¡Aprenda a utilizar estos programas! Tómese todo el tiempo que necesite para hacer las cosas bien.
En la página web de NextWave pueden encontrar un artículo muy interesante, en inglés, titulado "Academic Scientists at Work: The Job Talk", que incluye un listado de cosas a hacer y a evitar en las presentaciones. Se lo recomiendo sin reservas.
La preparación del día D
- ¡Practique! Necesita practicar su explicación de cada transparencia y controlar el tiempo que le lleva cada una. Obviamente, los miembros de su comité echarán por tierra toda su planificación, en el momento en que comiencen a hablar entre sí, o a bombardearle con preguntas, pero si está bien preparado, y tiene una argumentación clara y lógica, le costará mucho menos recuperarse de cada interrupción. Su intervención no debería durar más de lo necesario.
- Practique con un público crítico. Antes de remitirle su documento de propuesta de tesis a su comité, se la pasó a algún amigo para que le echase un vistazo, ¿verdad? Necesita hacer lo mismo con la presentación: practicar su defensa, no en solitario, sino frente a otras personas. Numere sus transparencias. Pídale a su público que tome notas. Imprima sus transparencias y anote correcciones en los márgenes de los folios o a pie de página. Si necesita practicar más de una vez, encuentre amigos pacientes. Los compañeros de clase suelen ser una buena opción, porque es probable que estén familiarizados con la materia, y porque un día necesitarán que usted les devuelva el favor.
- Relájese: lo necesita. Unas buenas carcajadas con una película tonta o pasar tiempo con los amigos puede ayudar. Asegúrese de que se acuesta pronto el día anterior a la presentación.
- Envíele correos electrónicos recordatorios a los miembros de su comité. El hecho de que usted lleve meses obsesionado con su presentación no quiere decir que lo mismo le suceda a los miembros de su comité. Probablemente lo hayan apuntado en sus agendas, pero en cualquier caso un recordatorio una semana antes, y otro el día anterior, no hace daño. No malgaste ansiedad: no hay nada peor que tener que convocar una nueva fecha para la defensa simplemente porque falta un profesor.
El día D: ¿bailamos?
- Preparación: todo en orden. Sé que habitualmente vestirá pantalones tejanos y camisetas cutres, pero el día de su presentación no le vendría mal que se acicalase un poco más de lo habitual. Asegúrese de que los zapatos le quedan cómodos. Dese tiempo para imprevistos. Tome el retroproyector y compruebe que funciona con su ordenador, y que no tiene la bombilla fundida. Vaya a porcomida y a por café. Repase cada una de las transparencias, una vez más, con calma. Medite si es necesario.
- ¡A por ello! A menudo, justo antes de la presentación, sucede algo curioso: como sabes que estás bien preparado, la ansiedad se desvanece, y comienzas hasta a tener ganas de empezar a hablar. Así que diviértase, sonría, y ayude a perpetuar la ilusión de que la etapa predoctoral es un camino de rosas. Por lo menos, muestre algo de entusiasmo, y hágales pensar que disfruta con lo que hace (lo reconozco: es posible que tenga que fingir, pero puede que hasta le salga con poco esfuerzo).
- Diga “No lo sé” si hace falta. Si no sabe responder una pregunta, piense y trate de buscar un modo alternativo de aportar algún tipo de contestación. Pero si no se le ocurre respuesta alguna, diga “No lo sé”, y continúe.
- Savoree el hecho de que por fin ha terminado. Digo todas estas cosas por experiencia. Yo era una auténtica bola de estrés los días previos a mi presentación, pero gracias a que ya tenía cierta experiencia de ponente, en reuniones de grupo y en congresos, reconozco que el día D no estaba tan nerviosa como hubiese podido estarlo. Sobreviví al ataque del pelotón de ejecución, presenté mi trabajo ante mi comité (sólo una vez: todavía tendré que hacerlo dos veces más) y sigo viva. Puede que al final hasta me gradúe y todo.
Hubo una o dos preguntas que hubiese podido responder mejor, pero en conjunto, mi comité quedó satisfecho, e incluso recibí sugerencias interesantes que podrían ayudarme a avanzar en mi trabajo. Si tuviese que repetir la presentación, hubiese formulado determinados conceptos de manera más clara. Haría lo posible por controlar más el lenguaje técnico. Pero en conjunto, he de admitir que hasta me divertí en mi rol de oradora. ¿Curioso, eh?
Les deseo toda la suerte del mundo. ¡Hasta el próximo capítulo!
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