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Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

 

Capítulo 35: Llegó la hora de redactar mi propuesta de tesis

MICELLA PHOENIX DeWHYSE

ESTADOS UNIDOS

 

28/01/05

 

 

 

Lea este artículo en inglés. 

Bueno amigos, para beneficio de aquellos de entre ustedes que hayan caído en este capítulo de mi diario predoctoral de casualidad, y también para los que, aún siendo asíduos lectores del mismo, se hayan olvidado de los últimos episodios de mis andanzas, les recuerdo en qué situación me encuentro en este momento presente: utilizando la metáfora del béisbol que a mí tanto me gusta, digamos que estoy haciendo todo lo posible por llegar a la tercera base y correr a casa tan pronto se me presente la oportunidad. Ya he recopilado suficiente información para el proyecto que constituirá mi tesis, formé el que será mi comité y ahora me ha llegado el momento de tramitar mi propuesta de tesis oficial. Una vez haya aterrizado en la tercera base (o sea: una vez mi propuesta haya sido aceptada por mi comité) podré comenzar el sprint final (o quizás el gateo interminable) que me lleve a casa. Y si no es a casa, al menos a cualquier lugar distinto a éste en el que estoy.

 

En mi departamento, la mayoría de los estudiantes plantean su propuesta de tesis como una extensión o un apéndice de un proyecto ya bien encarrilado dentro del laboratorio. Esto se hace sobretodo cuando se es o bien el primer o bien el único alumno implicado en un proyecto concreto, ya que de otro modo se estarían demostrando conceptos no trabajados de manera conjunta por todo el grupo de investigación. Los comités comprueban que la investigación ha sido realizada de manera satisfactoria, y a continuación, juntos – investigador y comité – formulan la línea de trabajo a seguir en la última fase de la etapa predoctoral.

Como me comentó uno de mis asesores, a partir de un conjunto de datos experimentales “buenos”, es posible exprimir de seis meses a un año de trabajo. Desde hace poco, mi análisis ha dado un giro hacia mejor, así que últimamente me he dedicado precisamente a eso: a vivir de esos “restos” experimentales (un poco más alimenticios que de costumbre) obtenidos hace ya algún tiempo. He de admitir que las cosas han mejorado muchísimo. Hemos hecho progresos importantes. Ya no soy la única persona involucrada en este mi proyecto; al contrario, ya hay otros estudiantes recopilando datos que me podrán ayudar a contarle a los miebros de mi comité una historieta coherente. A ver si así me dejan, por fin, irme de aquí...

No obstante, al igual que en todos los demás pasos que he ido dando, poco a poco, a lo largo de mi trayectoria predoctoral (los exámenes eliminatorios, el miedo al fracaso, las tensiones con el grupo de trabajo, la selección del comité, la ansiedad dentro del laboratorio, el odio al proyecto escogido, los problemas con el supervisor...), los niveles de estrés que se alcanzan a la hora de proponer trabajo de tesis son todo menos bajos. Hay que montar un espectáculo – una defensa oral de un trabajo ya realizado y del trabajo que se pretende llevar a cabo en la última etapa previa a la obtención del doctorado – y ante el reto, es habitual que surja el miedo escénico. Miedo a no estar lo suficientemente preparado, a las críticas excesivas por parte de supervisor y miembros del comité, al “veredicto” del comité (“tiene que mejorar tal parte de su estudio” o “sería conveniente que también analizase tal aspecto”, por ejemplo)...; temores comprensibles que le crearán pesadillas y le mantendrán al vilo, trabajando como nunca.

Son cuatro las cosas que hay que hacer antes de presentarle la propuesta al comité, a saber: buscar bibliografía, leer, recopilar y filtrar datos y (finalmente) redactar. En este capítulo de mi diario abarcaré los dos primeros puntos; en el capítulo 36 hablaré de los dos últimos.

Rastreo bibliográfico: quién, qué, cuándo, dónde, por qué y cómo

Recuerde estos seis interrogantes: pueden ayudarle mucho en su búsqueda bibliográfica. En esta primera fase lo que tiene que hacer es precisamente eso: realizar un análisisexhaustivo de toda la literatura escrita sobre el tema de investigación que ha escogido. Su objetivo es asegurarse de que está puesto al día en la materia, y de que no se le ha pasado desapercibido ningún libro, ningún artículo, sobre el que pudiese preguntarle algo su asesor o los miembros de su comité. Debería ser capaz de responder todas las siguientes preguntas:

  • ¿Cuáles son los trabajos fundamentales, de referencia, que se han escrito en su campo?
  • ¿Quiénes son los peces gordos y los parásitos de su disciplina?
  • ¿Cuál es el estado actual de la investigación en su campo, y cómo se está llevando a cabo dicha investigación?
  • ¿Cuándo y dónde se desarrolló su campo? Los datos históricos le ayudarán a poner su trabajo en perspectiva. También quedarán genial en la sección introductoria de su tesis doctoral.
  • ¿Por qué es importante el área que ha escogido? ¿Abarca otros interrogantes de mayor envergadura? ¿Por qué motivos deberíamos interesarnos por este tema los que no estamos metidos en el campo? ¿Es un paso más hacia la cura de una enfermedad? ¿Conseguirá eliminar el hambre en el mundo? ¿Abaratará el coste de la televisión de pago? ¿Quedará bien en la portada de Science? (¿Qué no?).

El primer punto de la lista – el referente a la bibliografía fundamental– contiene respuestas, completas o parciales, para todas las demás cuestiones señaladas. No obstante, en la mayoría de las áreas científicas, el horizonte bibliográfico es amplio y poco preciso. Conseguir filtrar los “trabajos fundamentales” y limitar la lista bibliográfica a un número manejable de textos básicos no es siempre tarea sencilla. La toma en consideración del prestigio de la revista en el que ha sido publicado el trabajo, y la utilización de índices y programas informáticos que permiten determinar el número de citas presentes en cada artículo, le pueden ayudar a disminuir y a estabilizar el tamaño de la montaña de trabajos que reposen sobre su mesa. Las revisiones de artículos, si existiesen, también pueden ayudarle a discernir el grado de interés global de un trabajo frente a otro. Le recomiendo también tener la tarjeta de la fotocopiadora a mano, de forma que, de interesarle un artículo en concreto, o un trozo de uno, haga copia del mismo y se deshaga de la obra completa (que ocupa más espacio). Si ya ha escrito algún artículo en el pasado, con su correspondiente selección de bibliografía, utilícela para ahorrar trabajo.

Y recuerde lo siguiente: continuamente se publican nuevos trabajos (asumiendo que está trabajando en un campo en el que alguien más está interesado – esperemos que sea así), así que antes de defender su propuesta, asegúrese de que sabe si ha habido alguna nueva aportación en su área desde su última búsqueda bibliográfica, y de que está al tanto del impacto que ésta tiene en su propio trabajo.

Cuando complete su búsqueda bibliográfico, considere lo siguiente: el software de gestión bibliográfica es absolutamente necesario, por al menos tres motivos:

  1. Necesita un mecanismo para organizar todos los artículos y trabajos que ha adquirido, leído o no leído. Las carpetas y los clasificadores son excelentes para recopilar el material, pero si no hace un listado de lo que tiene, se olvidará de los recursos bibliográficos con los que cuenta.
  2. La elaboración manual de bibliografías es una pérdida de tiempo; aparte, se lo aseguro: siempre pondrá algún detalle mal. ¿No preferiría invertir sus horas revisando su propuesta de tesis y asegurándose de que su redacción es coherente? ¿O prefiere pasarse horas formateando su bibliografía a mano? Deje de decir que tiene que perfeccionar su bibliografía manuscrita como excusa para posponer el momento de ponerse manos a la obra y redactar su propuesta. Se lo prohibo.
  3. Muchos buscadores le permiten descargar información directamente al software de gestión bibliográfica. ¿No les encanta la tecnología? Recuerde: Eficiencia = Graduación. Graduación = Vida más allá del laboratorio.

Si su supervisor no tiene una copia de un software de gestión bibliográfica, convénzalo para que compre uno. Si su jefe de investigación es un rácano, invierta en su propia copia. Ahorrará tiempo y sufrirá menos... y si se tiene en cuenta que el tiempo es dinero, también sufrirá menos su ya a priori desgastado bolsillo.

La lectura

Hay maneras eficaces e ineficaces de leer. Opte siempre por las primeras. Considere los siguientes ejemplos:

Lectura eficaz:

Lectura con propósito. Obtuvo el artículo por un motivo concreto: aprender acerca de una técnica experimental, un descubrimiento, una perspectiva histórica, una innovación interesante. Asegúrese de que el artículo cumple, efectivamente, su función: no lo lea demasiado rápido; preste atención a cada frase, a cada palabra. Mastíquelo. Digiera la parte que pueda utilizar y escupa el resto.

Lectura de artículos en grupo. Dos o más cerebros funcionan mejor que uno. Dos o más cerebros con trayectorias académicas doferentes funcionan todavía mejor que dos o más cerebros semejantes. Encuentre amigos con los que leer y háganse preguntas mutuamente conforme van sumergiéndose en la materia.

Lectura con anotaciones. ¿Qué preguntas le impulsa a hacerse este artículo? Escríbalas en los márgenes. ¿Responden los autores a estas preguntas? ¿Está de acuerdo con las conclusiones que extraen? ¿Le parece correcta su metodología? ¿Pueden haber incurrido en algún tipo de trampa experimental? ¿Qué otro tipo de pruebas habría usted realizado? ¿Las conclusiones sacadas están apoyadas por datos concretos? ¿Y están en la línea de otros estudios semejantes? ¿Son novedosas, profundas o le parecen un poco chapuceras?

Atención a las cifras. Algunos científicos e ingenieros, una vez lo han visto y lo han hecho todo, cuando leen un artículo sólo se fijan en las cifras. Aunque no les recomiendo que hagan esto hasta que sean expertos en la materia, debería ser capaz de explicar cada dato concreto, la técnica utilizada para obtenerlo, y la significancia de cada cifra, con respecto al resto del trabajo. Si no puede hacerlo, siempre habrá alguien del comité que se encargará de revelar su inaptitud. Cuente con ello.

Lectura ineficaz

Lectura de artículos, sin comprensión de su contexto. Sí: es posible y muy normal que no entienda un artículo tras una primera o una segunda lectura . Pero si no cuenta con los recursos ni los conocimientos previos para comprenderlo finalmente, está perdiendo el tiempo. A menudo, los dos obstáculos que nos encontramos cuando leemos trabajos sobre temas “nuevos”, están relacionados con vocabulario y técnica. ¿Tiene, por lo menos, conocimientos mínimos de las técnicas y los términos empleados en el artículo que está leyendo? ¿O acceso a algún manual sencillo que le proporcione esta base? ¿Es este artículo esencial o es, en el fondo, opcional y puede en el fondo leerlo más adelante? ¿Puede permitirse el tiempo que le está dedicando? ¿Cómo es de importante, objetivamente hablando? Les digo un truco que puede ayudarles a ahorrar mucho tiempo: llame a uno de los autores del artículo que le esté planteando dificultades y pídale a él o a ella que se lo explique. La primera vez le costará hacerlo, pero acabará acostumbrándose.

Subrayado de todas las frases. ¿Lo hace simplemente para mantenerse despierto? ¿O es que simplemente le gusta el olor del rotulador? ¡Deje de gastar tinta! Subraye sólo lo fundamental: las ideas principales y las afirmaciones que los autores están tratando de demostrar / refutar. No todo es importante; aprenda a distinguir entre unas ideas y otras. Tómese un café si fuese necesario.

La presuposición de que con una única lectura llega. Los trabajos técnicos han de leerse dos veces como mínimo. Tómese el tiempo necesario para comprender los conocimientos recién adquiridos y lo que podrían significar. ¿Son aplicables a su propia investigación?

Lectura en cama. Sabemos, no lo niego, que un artículo puede ser, en efecto, un buen tranquilizante. Pero si quiere dormir bien, le recomiendo que no se lleve trabajo a la cama. Yo personalmente odio las pesadilas con ecuaciones y pipetas, ¿y usted?

Restricciones de espacio y memoria me impiden compartir con ustedes otros consejos, trucos y secretos relacionados con la lectura y la búsqueda bibliográfica. A pesar de que me consta de que los hay a miles. Los investigadores senior tendrán un arsenal de ellos. Si desean difundir alguno, escríbanme a micella_phoenix_dewhyse@hotmail.com y yo me encargaré de propagarlos por el mundo adelante. ¡Buena suerte para todos!

 

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