|
Otra parte de mí me sugirió que mantuviese la boca cerrada, que es lo que hice. Hasta ahora.
Estoy a punto de compartir unos cuantos secretitos sucios. Sólo reflejan mi opinión, por supuesto, ¿pero qué no lo hace?
- Los estudiantes son cada vez más conscientes de que, por hacer el doctorado, pueden llegar a percibir un salario bastante semejante al que obtendrían trabajando, y se están / nos estamos volviendo más exigentes. “en la medida en que aporte más al laboratorio, merezco más”.
- Aunque algunos departamentos y asesores han comenzado a aceptar este comprensible “chantaje” estudiantil, otros no. Si yo soy un estudiante competitivo con un buen historial académico y un futuro prometedor, la decisión que tome en relación a dónde hacer el doctorado probablemente dependerá del salario que perciba por ello, el profesorado y las instalaciones. En este orden.
Lo que es particularmente interesante es comprobar cuantos alumnos de licenciatura todavía desconocen cómo funciona todo el tema del Tercer Ciclo. Muchos aún no saben que si optan por doctorados en ciencias o tecnología, no se los van a tener que pagar ellos mismos. No se podrán permitir lujos, pero al menos no tendrán que desembolsar los 100.000 dólares que pagarían de matricularse en un MBA, en medical school, o en law school (en los Estados Unidos, medicina y derecho son estudios de postgrado).
Éste es un plus importante, pero optar por la vida doctoral también tiene sus desventajas: los estudios de empresariales o de law school llevan mucho menos tiempo, y los graduados de las mejores escuelas de empresas, derecho y medicina tienen buenísimos sueldos garantizados. A los doctores de ciencias se les presenta, al contrario, un panorama sombrío de varios años de formación pobremente remunerada, seguidos de una árdua lucha por conseguir uno de los pocos empleos decentes (aunque no por ello bien pagados). A los ingenieros les suele ir un poquito mejor con los puestos en la industria. Pero básicamente lo que sucede es que somos muchos los que estamos produciendo títulos de doctor, y no siempre tenemos un buen lugar en el que utilizarlos y sacarles provecho como Dios manda.
La pobreza sólo irrita un poquitín
¿Cuándo comenzaron los doctorandos a hacerse tan cínicos, tan “comerciales”? Quizás fuese cuando nos dimos cuenta de lo mucho que estábamos sacrificando en términos de ingresos optando por retrasar nuestra incorporación al mercado laboral: la pobreza digamos que irrita “un poquitín” cuando ves que tus amigos se dedican a irse a Europa de vacaciones. Quizás fuese cuando nos dimos cuenta de que podríamos dedicarnos a la consultoría, y trabajar el mismo número inhumano de horas, pero por lo menos ganando más y siendo tratados de manera más respetuosa. O quizás fuese cuando nos dimos cuenta de que nadie, ni en la facultad ni en ningún otro contexto, se preocupó jamás por explicarnos lo miserable que puede llegar a ser alguna carrera científica.
No lo sé. Lo que sí sé es que, aunque los salarios predoctorales son bajos para casi todos, las cifras, o la falta de ellas, pueden trabajar a su favor si su supervisor y su departamento son excepcionales.
De todas formas, el tema de la financiación de la investigación es esencial. La falta de fondos es siempre causa de muchos dolores. A todos los recién licenciados que estén considerando proseguir estudios de postgrado les recomiendo que hagan lo posible por procurarse sus propios fondos. Si tiene la suerte de conseguir una beca, sea privada o gubernamental, sepan que pueden ganar hasta 30.5000 dólares al año mientras que lleva a cabo su investigación y avanza hacia la posesión de su título. En el mundillo predoctoral, esta es una cifra nada despreciable, pero ojo, siempre que conserve la beca año tras año. Conozco varios casos de estudiantes que perdieron sus becas debido a combinaciones varias de burocracia en la universidad, descuidos del departamento o el supervisor, u olvidos personales. No deje nada al azar.
Y luego están las ayudantías de docencia (TA: teaching assistant, en inglés) o de investigación (RA: research assistant). Si le gusta dar clase, querrá hacerlo. Pero que sepa que las ayudantías de docencia probablemente estén peor pagadas, y exigen más trabajo (las clases, la preparación de las mismas, horas de tutorías, corrección de exámenes...). Y seamos claros: su objetivo es graduarse, ¿no? Así que si la docencia no le interesa particularmente, supongo que optará por la ayudantía de investigación. Pero si no se lleva demasiado bien con su supervisor (¿no le encanta el politiqueo?), o si el proyecto que le interesa no tiene suficiente financiación, entonces puede encontrarse con que, aún queriendo ser un RA, ésta no sea una posibilidad.Y si consiguiese serlo, el siguiente tema es el salario. En función de con quien trabaje, le darán más... o menos. ¿Por qué? Porque los departmentos pueden hacerlo; se pueden permitir esta flexibilidad, esta falta de baremos. Así que... suerte.
No pregunten nada, no digan nada
Algunos departamentos funcionan con un sistema de antigüedad, según el cual cuanto más tiempo lleves trabajando en un programa específico, más ganas. Otros tienen una política de “no preguntar nada, no decir nada”: uno obtiene lo acordado con su supervisor, y si gustas (por lo que sea: porque eres más listo, porque trabajas mucho, porque eres más guapo...), ganas más. Escándalo e intriga. Sigue habiendo algunos departamentos que dan a todos los investigadores predoctorales la misma cantidad. El drama pierde intensidad, pero también capacidad competitiva frente a los nuevos estudiantes.
Ante todo, nunca olvidemos algo: si los doctorandos no trabajásemos como empleados de investigación a toda regla (tal y como lo hacemos) en los laboratorios no se sacaría nada adelante. Puede que no originemos todo el trabajo, pero junto con los investigadores postdoctorales, nosotros somos los que ponemos la mano de obra manual que permite la obtención de resultados y, a su vez, la formulación de propuestas de investigación por parte de nuestros supervisores.
Sí: llegará un día en que conseguiremos un título que nos permitirá avanzar hacia postdocs un poco más lucrativos o empleos en la industria. Y luego la élite competirá con otros cientos por los puestos académicos ocasionales. Genial...
¿Soy cínica? ¿Comercial? Prefiero pensar que inteligente. Estamos sacrificando mucho confort material por nuestro amor a la ciencia, y a la vez nos enfrentamos a un futuro incierto. Y a algunos de nosotros nos encantaría poder comer, al menos de vez en cuando, no sólo pasta y comida de lata; poder encender la calefacción en invierno y permitirnos un coche. ¿Pedimos demasiado? Yo creo que no. No sea ingenuo y trate de obtener todo lo que pueda. Si los administradores departamentales siguen invirtiendo neuronas en tratar de resolver el enigma de por qué no están recibiendo todas las solicitudes de estudiantes brillantes que desearían, antes o después lo averiguarán.
|