Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

 

Capítulo 25: Otra que se va

MICELLA PHOENIX DeWHYSE

ESTADOS UNIDOS

26/03/04


 



Como preludio a este episodio, déjenme decirles simplemente que cada historia tiene muchas caras, y que yo estoy tratando de mostrarles, una a una, todas las que conozco. Los capítulos 26 y 27 les revelarán otras perspectivas del culebrón que estoy a punto de describirles. Comenzaré mi narración de hoy dejando caer la bomba, tal y como la recibieron mis oídos hace unas cuantas semanas:

Daphne abandona (el grupo)

Daphne, la trabajadora, la super-woman (léanse los capítulos 4 y 24 de este diario para saber más acerca de ella) ha dejado el grupo de investigación. Ha sido todo un shock porque yo, al igual que el resto del equipo, había llegado a creer que era la favorita de Jeff. Daphne parecía entregadísima a su trabajo, siempre estaba perfectamente organizada y relativamente dispuesta a ayudar a los demás, se ofrecía voluntaria para hacer esto y aquello y era la líder de las brigadas de limpieza en el laboratorio. Y aunque su proyecto no estaba avanzando de forma espectacular, ya tenía en su haber una publicación y unos cuantos posters y presentaciones.

Sí, no lo voy a negar: Daphne podía tener la lengua un poco afilada de vez en cuando. Y es cierto: ella y Laura no se podían aguantar mutuamente. Ahora que lo pienso, últimamente Daphne había empezado a desahogarse un poco, y ocasionalmente, llegaba a manifestar sus pequeños enfados en las reuniones de grupo, principalmente relacionados con que determinadas tareas de equipo no se estaban realizando - según ella - de la forma correcta. Sin embargo, nadie sospechó que pudiese estar albergando en su interior algo tan grande que provocase que quisiese abandonar el grupo, por lo que su decisión nos causó una gran conmoción (a todos menos a George, claro: véase el capítulo 24 de este diario para leer acerca de su reciente despedida).

Nunca pensé que Daphne fuese el tipo de persona capaz de dejar de hacer algo simplemente por "no sentirse feliz". Nunca hablaba de la felicidad como tal, parecía no estar entre sus prioridades; simplemente se centraba en su trabajo. Lleva en el programa de doctorado tanto como yo, y aunque yo he sido verbalmente más explícita en la expresión de mis penas, estoy segura de que a ella no le ha faltado su ración. No obstante, jamás creí que Daphne nos dejaría, simplemente no me encajó nunca dentro de ese perfil, y más justo ahora que Jeff está a punto de someterse a su revisión trimestral pro-titularidad.

Antes de abordar los puntos de vista de tanto Daphne como Jeff sobre este tema, les expongo sucintamente lo que sucedió:

Estábamos en una reunión de grupo y Daphne estaba presentando un trabajo. Sabir hizo una pregunta, y a continuación, Jeff expuso un argumento, un argumento válido, al hilo de la pregunta anterior, acerca de la falta de información de Daphne sobre un tema en particular. Daphne dijo no tener esa información por haberse "centrado en otras partes del trabajo". Jeff le respondió con un tono ligeramente alto y ligeramente duro (y fue menos breve de lo que quizás debería haber sido). Si hubiese estado yo, y no Daphne, en el ojo del huracán, Jeff hubiese actuado de idéntica manera. Jeff siguió, dale que te dale, con su exposición de motivos; terco como un toro. Daphne refunfuñó y arañó; Jeff insistió y criticó. Avanzó la presentación.

Había tensión en la sala pero nada fuera de lo común. Daphne suele ser muy perfeccionista y tranquila, así que su falta de preparación y de argumentos en su defensa no dejó de extrañarme. Pero llevaba unos días con un resfriado, así que imaginé que simplemente se encontraría enferma y cansada.

Llegó el lunes y vi que algo no iba bien. Daphne tenía su talante alegre de siempre, pero sentí una corriente subterránea de hostilidad emergente. Busqué a Jeff porque necesitaba que cambiase de fecha una reunión. Su puerta estaba cerrada y las luces de su despacho, encendidas, por lo que deduje que estaría hablando con alguien. No llamé a la puerta. Más tarde vi a Daphne sentada en uno de los asientos del recibidor del despacho de Jeff. Tenía pinta de enfadada. No me vio.

Pasó ese día y toda la semana. Cada día, vi menos a Daphne. Le pregunté a Ben, el estudiante de licenciatura que tengo a mi cargo (en el laboratorio de Jeff cada doctorando es "responsable" de un estudiante), qué es lo que pasaba. Me dijo que Daphne tenía que contarme algo personalmente. Traté de sonsacarle más información, pero no tuve éxito.

A finales de semana, me llamaron por teléfono a casa. Era Daphne, que jamás me llama. Algo pasaba. Me dijo que había decidido abandonar el grupo. No me lo podía creer.

La vi más tarde; me explicó que después de la reunión del grupo que mantuvimos, se sentó a pensar acerca de su estatus en el grupo y se dio cuenta de no había estado particularmente contenta durante los últimos seis - ocho meses. Creía que había diferencias fundamentales entre su manera de trabajar y de hacer ciencia y la de Jeff. Tras pensarlo a lo largo del fin de semana, decidió que no quería seguir trabajando en su grupo. Aún no sabía para quién trabajaría a partir de entonces. De lo único de lo que estaba segura es de que no sería para Jeff. Y punto y final.

******

Pausa… rebobinemos. Nunca en mi vida había oído hablar a Daphne de "diferencias científicas". Sí que había dicho, en un momento dado, que Jeff había sido como una pared frente a sus peticiones de ayuda para las tareas de grupo, entre otras cosas. También se había quejado de que a Laura, como miembro más antiguo del equipo, le faltaba liderazgo. No era inusual escuchar los comentarios de Daphne acerca de lo horribles que habían sido las presentaciones de otros. Tampoco era extraño oírle hablar de todo el trabajo que tenía que hacer, cuánto tenía que leer, y del tiempo que había tenido que pasar en el laboratorio a lo largo de tal o cual fin de semana. No obstante, nunca la había oído decir nada acerca de "diferencias científicas".

Una o dos semanas después de haberle anunciado su decisión a Jeff, Daphne recogió sus cosas, limpió su espacio en el laboratorio y pasó a ser un simple recuerdo. Tan sencillo como eso. Ahora está trabajando en una nueva propuesta, aunque dice que por el momento no tiene supervisor. Está tomándose un respiro del laboratorio. Supongo que ésta es una de las maneras posibles de organizarse una vacación.

1, 2, trueque: cambiarse de supervisor para mejorar la propia vida

Bueno, amigos, como siempre lo he dicho, los estudios de Tercer Ciclo son como un juego de supervivencia. Se escoge un equipo, se conocen las reglas, se familiariza uno con las tareas y actividades a llevar a cabo y se juega para ganar. El cambio de supervisor puede ser una táctica necesaria para permanecer en el campo de batalla. Yo misma he pensado a menudo en hacerlo, y una parte de mí siente cierta envidia hacia Daphne, que ha dado el salto. Pero no desearía estar en su lugar ahora, que flota entre tiburones, esperando a que llegue otro barco para rescatarla. E incluso cuando finalmente llegue ese otro barco, éste se dirigirá hacia una nueva dirección. El tiempo que ya ha consagrado a la tesis lo habrá tirado por la borda.

Yo ya he invertido demasiado tiempo y sudor en mi proyecto (que por cierto, ahora está pasando por una buena racha) como para dejarlo todo ahora. No obstante, nosotros, doctorandos, necesitamos averiguar qué es lo que necesitamos en cada momento, y qué, y qué no es aceptable. Tenemos que estar dispuestos a aguantar mucho, pero también hemos de tener nuestros límites.

Un supervisor no es siempre un mentor. Jeff no es mi mentor, y tampoco me importa. No es el mejor gerente, pero lo tengo asumido y con eso no se acaba el mundo. Emocionalmente, es un desastre; así que hago lo posible por no tomarme las cosas a pecho. Eso - el no tomarse las cosas a título personal - resulta crucial.

A pesar de sus defectos, creo que Jeff francamente desea que todos los de su equipo lleguemos a ser científicos excelentes y pensadores de primera línea. Y para eso estoy haciendo el doctorado.

No obstante, si siente que usted no es importante, que sus necesidades no están siendo satisfechas, que su tiempo no se valora, o que sus ideas no están siendo escuchadas, o que el entorno de su laboratorio le resulta hostil, puede que haga llegado la hora de cambiar, como lo hizo, o lo está haciendo Daphne. Tengo otros amigos que también han cambiado de supervisor recientemente. Uno cambió porque estaba harto de estar siendo utilizado para promocionar las carreras profesionales de otros. (De todas formas, ¿no dirían que eso nos pasa a todos, hasta cierto punto?) Otra (tímida, callada) abandonó porque no congeniaba ni con su supervisor ni con sus compañeros de laboratorio.

Hasta ahora, Jeff y Daphne han mantenido las buenas formas, aunque se siente una electricidad peculiar en el ambiente. Esperemos que cambie pronto, para mejor.

 

 

 

 

 

 

 

 

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa