Agenda investigación | Investigación | Catalogadores | Becas y ayudas | Asociaciones | Jobs Net | Contacta | Versión en Portugués  
Google
Presentación del proyecto
  Rincón del doctorando
  Diario de una doctoranda   estadounidense
  Carrera investigadora
  Testimonios de   científicos en el   extranjero
  Mujeres científicas
  El rincón español
  El rincón latinoamericano
  Emigración
  Desarrollo profesional
  La ética en la ciencia
   · Biotecnología
   · Ciencia      medioambiental
   · Consultoría      empresarial
   · Cooperación      humanitaria
   · Derecho de patentes
   · Edición científica
   · Informática
   · Medicina alternativa
   · Nanotecnología
   · Traducción e      interpretación científica
   · Otras salidas

Las aventuras de Micella Phoenix DeWhyse en el programa de Doctorado

Capítulo 24: Bajas de guerra: Micella pierde a un compañero de trabajo

27/02/04

MICELLA PHOENIX DeWHYSE

ESTADOS UNIDOS


 



Supongo que es un fenómeno habitual, aunque desafortunado, en este campo de batalla que es el doctorado: uno de mis compañeros pronto abandonará el grupo de investigación y el departamento. Nunca les presenté formalmente a George, así que querría aprovechar esta oportunidad para hacerlo, además de para darle una despedida prematura.

La composición de mi grupo de trabajo ha cambiado considerablemente a lo largo del año y medio que ha transcurrido desde que les hablé de mi equipo potencialmente disfuncional en el capítulo 4 de este diario. Tim se cambió de grupo dentro del mismo departamento, Sabir se incorporó al nuestro y, el año pasado, llegó George, que ha estado trabajando en un proyecto muy relacionado con el mío. George es uno de los tres estudiantes internacionales que se han incorporado al grupo en los últimos dos años. Los investigadores postdoctorales Du y Rajeev también se han alistado a nuestras filas en los últimos seis meses.

Mónica acaba de incorporarse al grupo como estudiante de primer año de doctorado; tanto ella como Daphne tienen maridos que también están en el departamento. Laura está a punto de doctorarse. Daphne, que es de mi curso (al igual que Sabir), se ha tranquilizado un poco, pero todavía sigue tratando de ser una súper-woman. De vez en cuando acogemos a estudiantes visitantes, que pasan unos meses con nosotros y luego se van. La población de estudiantes todavía no licenciados ha disminuido y aumentado a la vez: Ben continúa con nosotros, han llegado nuevas tanto Tina como Catherine, y Brian nos ha dejado para irse a otro sitio a proseguir con estudios de doctorado.

El potencial de disfunción del grupo ha sido, en algunas ocasiones, muy real. El mantener las cosas limpias, organizadas e inventariadas, y el simple hecho de tolerarnos mutuamente, ha sido todo un reto. He tratado de mantener siempre la cordura y la calma en el grupo, hablando con unos y otros, aunque me he tenido que abstener de mutilar a alguno de mis compañeros en un par de ocasiones. Debo decir que Jeff, mi supervisor, trata siempre que domine el civismo y la cortesía en el grupo, aunque también hay que admitir que en las reuniones de equipo no hace nada por evitar los golpes bajos mal camuflados, e incluso da algunos él mismo.

Todos sabemos que el éxito en el doctorado no está 100% garantizado. Se ha de tener un profundo interés por el tema de investigación, energía para llevar a cabo el trabajo asignado, vigor y resistencia para estar en ello día tras día, y unas décimas de locura para hacerlo todo por un salario mínimo. Las asignaturas tienen que aprobarse con una nota aceptable, y los exámenes eliminatorios deben ser superados.

Aparte, uno tiene que llevarse con su supervisor, sus compañeros de trabajo, sus egos, y con todo el drama y toda la política que puede sobrevenir del conjunto. Y por encima de todo, hay que completar la investigación, redactar y defender la tesis, y todo simplemente para obtener esas tres pequeñas cartas de referencia que se necesitan para poder ascender al siguiente nivel. Lamentablemente, muchos de nosotros nos quedamos atascados en los obstáculos, debido a falta de preparación, confianza, motivación o capacidad para hacer bien los exámenes... no necesariamente porque no tengamos habilidades como científicos. George recae en una de estas categorías; es decir, aunque tiene potencial científico de sobra, parece que le falta "algo".

George ha estado luchando - y hasta ahora, perdiendo - contra los exámenes eliminatorios, esas pruebas que me "divertían" (capítulo 3), que suspendí en dos ocasiones (capítulo 7), que finalmente aprobé, y rápidamente olvidé (capítulo 13).

Desde el comienzo de la temporada de exámenes, George sólo aprobó dos de los exámenes a los que se presentó. Mientras tanto, pasó (al igual que yo, véase el capítulo 15) por etapas de mucha ansiedad, que se guardó para sí, porque no quería hablar de ello con nadie del grupo ni del departamento. George me dijo que Jeff le había presionado para obtener resultados en su proyecto. Las cosas iban saliendo, pero muy lentamente, a pesar del mucho tiempo y esfuerzo invertido, y acabó frustrándose, como le sucede a tantos otros. Luego, Jeff le empezó a preguntar cuándo iba a aprobar los exámenes (como si lo supiese) y, más tarde, a asustar con preguntas del tipo "¿tienes planes alternativos?".

Personalmente, creo que el comportamiento de Jeff fue odioso ("Por favor, ¡siga torturándome y avergonzándome! ¡Me encanta que me aplasten la poca fortaleza que me queda!"). Creo que el tutor siempre ha de prestar apoyo al estudiante en las situaciones difíciles y preguntarle, por ejemplo, qué tal le están yendo los exámenes antes de que sea demasiado tarde. Le sucedió algo semejante a una alumna de mi curso; los eliminatorios le habían salido bastante mal y un buen día, de repente, le dijeron que debía dejar el doctorado y obtener simplemente el título de Máster. La estudiante en cuestión habría ahorrado bastante tiempo si alguien (su tutor, por ejemplo, que en este caso también era el jefe del departamento) hubiese hablado con ella amablemente antes de que llegase a la situación crítica en la que finalmente se encontró. Ahora ha encontrado un empleo y está trabajando felizmente, pero dudo que algún día deje de pensar en su "capítulo pre-doctoral" sin cierta dosis de amargura. A su favor, debo recalcar que, a pesar de los múltiples obstáculos con los que me topé, Jeff nunca me expresó su desconfianza de mi capacidad para aprobar los exámenes. Todavía no sé por qué: supongo que tuve suerte.

Volviendo al tema de George: hace poco ha decidido que quiere cambiar de facultad y de departamento, pero no necesariamente de tema de investigación. Creo que sería mucho más feliz en otro departamento; de hecho, desde que tomó la decisión de irse, está más relajado. Diría que se ha sacado un peso de encima.

Cuando las cosas me iban mal, yo también consideré la posibilidad de actuar del mismo modo. Creo que una razón fundamental por la cual opté por no cambiarme de programa o de departamento fue el hecho de que mi supervisor me dijese que podía aprobar los exámenes, y que finalmente los aprobase. Hacia el final de mi temporada de eliminatorios ya sentía menos presión, al saber que ya tenía unos cuantos aprobados en la manga.

Ojalá la historia de George fuese poco frecuente, pero sé que no es así. Por poco fue mi caso. ¿Por qué nos obligan a saltar por dentro de estos aros sádicos? ¿Son los exámenes eliminatorios una manera de ir desechando "candidatos a doctores"? ¿Son una herramienta política? Otra persona que conozco fue expulsada de su programa porque, básicamente, había una rivalidad y una disputa permanente entre su supervisor y otro profesor. ¿Es eso justo? Todo comentario sobre los peligros y los campos de minas de la etapa pre-doctoral es más que bienvenido; también sus experiencias y consejos para sobrevivir tales trampas. Los compartiré en futuros artículos: todos ganamos de la experiencia colectiva. Y no teman: sí que leo mi correo electrónico. Buena suerte a todos, vayan por el camino que vayan, y un adiós triste para George.


Las reglas del juego: cuándo seguir peleando y cuándo tirar la toalla

Es difícil decidir abandonar un programa de doctorado con el que ya no nos sentimos cómodos ni identificados (cuando sentimos que "no está hecho para nosotros"), especialmente si hemos invertido mucho tiempo y sudor en él, y tanto si nos ha salido bien como mal. Muchos nos preguntamos diariamente si habremos tomado la decisión adecuada. A menudo, el orgullo es lo único que nos aparta de la huída (quedaríamos un poco humillados pero, a pesar de eso, el abandono de los estudios tampoco sería en ningún caso el fin del mundo...).

Todos tomamos nuestras decisiones por nuestras propias razones. Les expongo a continuación algunas de las preguntas que me guiaron durante mis etapas difíciles. También son preguntas que le hice a George cuando estaba tomando su decisión. Si no está relativamente contento con su vida pre-doctoral, puede plantearse los siguientes interrogantes:

1. ¿Por qué quiere un doctorado?
2. ¿Qué conseguirá con el título de doctor y qué hará con él cuando lo tenga?
3. ¿Está motivado para estudiar para sus exámenes?
4. ¿Está motivado en su investigación?
5. ¿Está contento haciendo lo que está haciendo y, si no fuese el caso, podrá aguantar la dinámica de idas y vueltas del laboratorio durante unos cuantos años más?
6. ¿Su supervisor conoce sus necesidades? ¿Hasta qué punto? ¿Le presta su apoyo? ¿Puede hablar con él / ella de sus preocupaciones?
7. ¿Hay alguna otra persona para la que preferiría trabajar, dentro o fuera de su departamento?
8. ¿Tiene suficientes distracciones extra-académicas y un grupo de amigos (dentro y fuera del departamento) que evitan que caiga en la tristeza?

Si no puede responder a todas estas preguntas de forma satisfactoria, o si sus respuestas a las preguntas 3-8 son mayoritariamente negativas, entonces le aconsejaría que hiciese un parón y se plantease si el doctorado es, realmente, la opción ideal para usted. Los estudios de Tercer Ciclo no están hechos para todo el mundo; puede ser extraordinario en lo suyo y, sin embargo, no adaptarse al estilo de vida que imponen. Y no pasa nada. El mercado de trabajo es un asco: no vale la pena golpearse la cabeza contra un muro de cemento.

¿Tienen algún comentario acerca de todo esto?


Escríbanme a micella_phoenix_dewhyse@hotmail.com.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

--------------------------------
Copyright © 2003 Portal Universia S.A. Todos los derechos reservados
(Avda. de Cantabria s/n - Edif. Arrecife, planta 00.28660 Boadilla del Monte) - Madrid. España.
Contacta con nosotros: Usuarios | Empresas-Instituciones-Medios comunicación
Código Ético | Aviso Legal | Política de confidencialidad | Quiénes somos: Sala de Prensa