|
Para
mí, la palabra "mentor"está
cargada de significado. He hablado aquí
de Jeff y de cómo él es
mi supervisor y no necesariamente mi mentor,
y también de cómo buscar
a gente dispuesta a tenerte como discípulo.
Porque ¿qué es un mentor
exactamente? Echándole un vistazo
por encima la página de NextWave,
he encontrado las siguientes definiciones:
Un mentor es:
- Alguien que está
en un puesto laboral que usted querría
alcanzar y que estaría dispuesto
a hablarle acerca de cómo llegó
a donde está y a guiarle.
- Alguien con el
que puede hablar sobre muchos aspectos
de su vida, académicos y personales.
- Alguien que le
anima a luchar por sus objetivos y que
aplaude sus éxitos (sin estar
emparentado con usted).
En la misma línea,
un mentor no es:
- Alguien que le
dice qué hacer con su vida.
- Alguien que le
desanima cuando está tratando
de tomar decisiones importantes.
- Alguien que ve
las opciones y las decisiones tomadas
en su propia vida como el único
camino hacia el éxito.
Partiendo de estas
directrices generales, deduzco que yo
misma he desempeñado el papel de
mentora, y esto en dos frentes principales:
hablando con alumnos de licenciatura sobre
los estudios de doctorado y con doctorandos
novatos sobre cómo sobrevivir en
los primeros años de Tercer Ciclo.
Para mí, es mentor - dentro de
mi contexto - el que trata de asegurarse
de que los aspirantes a doctores tengan
más información que la que
yo tuve cuando me vi obligada a tomar
las siguientes decisiones difíciles:
escoger universidad, escoger departamento,
programa y tutor y a luchar contra los
elementos. Seamos sinceros: la mayoría
de nosotros desearíamos haber sabido
bastantes cosas antes de embarcarnos en
esta travesía. En teoría,
hoy estaríamos en conjunto menos
resentidos porque habríamos podido
anticipar los baches y saber qué
hacer o a quién llamar en caso
de necesitar ayuda. En cualquier caso,
si hubiésemos tenido más
información al principio, hoy nos
resultaría más sencillo
admitir que no podemos culpabilizar a
nadie, salvo a nosotros mismos.
Candice es una estudiante
de último año de licenciatura
que está considerando seriamente
la posibilidad de proseguir con estudios
de doctorado. Hizo un poco de investigación
durante el verano y tuve la oportunidad
de hablar con ella en varias ocasiones
sobre diferentes posibilidades de Tercer
Ciclo y sobre el hecho de ser una mujer,
y para más inri, de una minoría,
en el mundo científico. Cuando
me dijo que estaba interesada en seguir
formándose, me ofrecí a
ayudarla a desmitificar el proceso de
solicitud de estudios de posgrado. Lamentablemente,
Candice no contaba con el apoyo del profesor
para el que trabajaba, que no había
conseguido comprender la decisión
de ésta de cambiar de tema de investigación
y había optado por romper el contacto
con ella.
La gente a menudo
se pregunta cómo conseguir que
haya más estudiantes que opten
por las ciencias. Si los científicos
desaniman y restringen a los alumnos cuando
estos están esforzándose
por desarrollar sus propias identidades,
sólo consiguen que a) los alumnos
sientan antipatía hacia ellos,
y b) los estudiantes crean que todos los
científicos son unos patanes pomposos,
y que, por lo tanto, la ciencia, como
objetivo profesional, bien podría
no valer la pena. El supervisor de Candice
consideró que su vía de
investigación era la única
válida, y tuvo la audacia de intentar
infligir su voluntad en su discípula.
La vida sin visión no es vida.
Cuando uno asesora a estudiantes jóvenes,
tiene la responsabilidad de ser tremendamente
cercano; los alumnos se están acercando
a ti para que les sirvas de guía,
no para ser aniquilados. Para contrarrestar
el odioso comportamiento de su supervisor,
con Candice me he esforzado particularmente
en ser todo lo abierta y solícita
posible, ahora que está luchando
por ir dándole forma a las siguientes
etapas de su vida.
Entre sus primeras
preguntas, cuando quedamos para cenar
una noche, estaban las siguientes: ¿Cómo
se decide a qué universidades /
departamentos / programas solicitar?,
¿Cómo se puede averiguar
más acerca de los procesos selección
de personal dentro del propio campus?
¿Qué buscan en los candidatos?
¿Cómo se redacta una declaración
de intenciones?
Me recordó
a mí misma, hace tan solo unos
años, luchando por resolver las
mismas preguntas y preguntándome
que me encontraría a principios
del próximo curso. Traté
de ser muy abierta y sincera, teniendo
en mente todos los obstáculos con
los que me topé y los pasos que
debería haber dado, de haberlos
sabido, antes de comenzar el proceso.
Cuando empecé,
tenía una idea muy general del
campo de investigación que me podría
interesar; ésta me llevó
a un departamento que englobaba un repertorio
de temas de investigación relativamente
amplio, pero a la hora de la verdad, entre
ellos no estaba exactamente lo que me
interesaba. Por supuesto, me di cuenta
de esto después de haber escogido
programa, comenzado las clases, y comenzado
a trabajar bajo las órdenes de
mi supervisor. Le aconsejé a Candice
que se tomase su tiempo para reflexionar
y analizar lo que quiere hacer; no tiene
que estar segura de nada, pero necesita
tener una idea general y, a partir de
ella, estudiar detenidamente el rango
de alternativas, en cuanto a departamentos
y programas que se le abren.
|
Las reglas del juego - Aprender
a ser mentor
Recuerde que no todo el mundo tiene
madera de mentor. Si está
demasiado ocupado y/o tiene pocas
habilidades sociales, debería
trabajar esos aspectos antes de
tratar de ayudar a otros. Es difícil
ayudar a otros cuando ni siquiera
puede ayudarse a usted mismo. Si
se siente gratificado ayudando a
otros a alcanzar sus logros y disfruta
contándole a los demás
su trayectoria profesional, paso
a paso, podría llegar a ser
un buen mentor. Observe que he dicho
podría. Aunque le
encante ayudar a la gente, si los
ancianos o los niños huyen
de usted en la calle, es posible
que todavía no haya resuelto
de qué forma puede echarle
un cabo al que lo necesita. No se
asuste: puede aprenderse. Simplemente
dele tiempo al tiempo.
Expongo continuación una
serie de cualidades que he encontrado
en los buenos mentores, y que yo
misma siempre trato de emular:
Escuchar/Dirigir. Mis mejores
mentores me han escuchado. Me dejan
divagar y delirar y, después,
siempre parece que logran dirigirme,
suavemente, hacia aquello que tenía
en mente desde el principio. Los
mejores mentores esperan pacientemente
a que cada cual encuentre su propio
camino, pero están ahí
dispuestos a encender una vela si
ven que estamos demasiado despistados
y alejados de la ruta.
Animar y educar. El ánimo
es una las mejores cosas que puede
ofrecer. Si puede motivar a alguien
a lograr algo que no creía
posible, se lo agradecerán.
Siempre tendrá algo que ofrecer;
siempre sabrá algo que otra
persona necesitará saber.
Yo aprendo algo nuevo cada día
de sitios inesperados. Transmita
y comparta sus conocimientos.
Ser accesible/Aconsejar.
Si se ofrece para dar consejo, estará
dando un paso importante cara a
ser un buen mentor. En alguna ocasión
se verá obligado a gritarle
en el oído a alguien que
no tiene por qué sobrellevar
una situación complicada
en solitario, pero el simplemente
ponerse a disposición del
que lo necesita es, de por sí,
ya todo un regalo.
Hacer contactos. Finalmente,
yo he hecho muchos contactos a través
de mis mentores. También
he hecho todo lo posible por poner
en contacto a personas con ideas,
historiales (académicos o
personales) u objetivos comunes.
El poder contar con un conocido,
con un alma semejante a la propia,
cuando te encuentras en un cruce
de caminos, ayuda a clarificarse.
|
También le
recomendé a Candice que indagase
en las múltiples fuentes escritas,
empezando por las revistas de prestigio
como Science, y que explorase el
estado de la cuestión en su campo
de interés. A partir de aquí,
podría dirigirse a las revistas
publicadas por las diversas sociedades
científicas, y una vez estuviese
plenamente informada de las líneas
de investigación del campo escogido,
averiguar quién estaba llevando
a cabo la investigación que le
interesaba. Le sugerí que tratase
de ponerse en contacto con los profesores
de su departamento que estuviesen más
al tanto de las últimas publicaciones
de investigación, y que le pudiesen
dirigir hacia personas concretas que trabajasen
en sus áreas de interés.
También le
dije que el lugar que escogiese para iniciar
sus estudios de doctorado era importante
y que la calidad de la institución
en cuestión no era ni mucho menos
el único factor a tener en cuenta.
Si no puede soportar el frío, que
no vaya a Michigan. Si sabe que le cuesta
concentrarse en las ciudades, que evite
áreas metropolitanas. Que sepa
qué es lo que le hace feliz. Puede
sacrificar algunas comodidades si se le
pone delante el departamento / supervisor
/ proyecto adecuado, pero no le interesa
sacrificarse sin una buena razón.
Animé asimismo
a Candice a que recopilase toda esta información,
además de los plazos y requisitos
pertinentes, y que después se dedicase
a pensar muy seriamente sobre lo que quiere
hacer. Si necesitase ayuda en algún
momento, le dije que me lo hiciese saber.
Confío en haberla empujado en la
dirección adecuada.
Para aquellos
de entre ustedes que ya tengan experiencia
como mentores, los nuevos consejos sobre
asesoramiento y tutelaje son siempre bienvenidos.
Escríbanme por favor un email (micella_phoenix_dewhyse@hotmail.com)
para decirme si debo hacer algo que todavía
no hago o si hago todo mal. Los mejores
consejos se publicarán en el próximo
capítulo. Quizás, sólo
quizás, haya una razón por
la cual estoy aquí...
|